{"id":40064,"date":"2016-10-05T23:34:18","date_gmt":"2016-10-06T04:34:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-noviembre-de-1997-beatificacion-de-tres-siervos-de-dios\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:18","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:18","slug":"9-de-noviembre-de-1997-beatificacion-de-tres-siervos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-noviembre-de-1997-beatificacion-de-tres-siervos-de-dios\/","title":{"rendered":"9 de noviembre de 1997, Beatificaci\u00f3n de tres siervos de Dios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">BEATIFICACI&Oacute;N DE&nbsp; LOS SIERVOS DE DIOS <br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_19971109_vilmos-apor_sp.html\">VILMOS APOR<\/a>, <br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_19971109_scalabrini_sp.html\">JUAN BAUTISTA SCALABRINI<\/a> <br \/>Y <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_19971109_orozco_sp.html\">MAR&Iacute;A VICENTA CH&Aacute;VEZ<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><b> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><br \/>&nbsp;<br \/>Plaza de San Pedro <br \/>Domingo 9 de noviembre de 1997<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">1.&nbsp;&laquo;<i>Destruid este templo, y en tres d&iacute;as lo levantar&eacute;<\/i>&raquo; (<i>Jn<\/i> 2, 19). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Las palabras de Cristo, que acabamos de proclamar en el Evangelio, nos llevan al centro mismo del misterio pascual. Habiendo entrado en el templo de Jerusal&eacute;n, Cristo manifiesta su indignaci&oacute;n porque la casa de su Padre hab&iacute;a sido transformada en un gran mercado. Ante esta reacci&oacute;n, los jud&iacute;os protestan: &laquo;&iquest;Qu&eacute; signos nos muestras para obrar as&iacute;?&raquo; (<i>Jn<\/i> 2, 18). Jes&uacute;s les responde, indic&aacute;ndoles un &uacute;nico y grand&iacute;simo signo, un signo definitivo: &laquo;Destruid este templo, y en tres d&iacute;as lo levantar&eacute;&raquo;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">No se refiere, naturalmente, al templo de Jerusal&eacute;n, sino al de su propio cuerpo. En efecto, entregado a la muerte, al tercer d&iacute;a manifestar&aacute; la fuerza de la resurrecci&oacute;n. El evangelista a&ntilde;ade: &laquo;Y, cuando resucit&oacute; de entre los muertos, los disc&iacute;pulos se acordaron de que lo hab&iacute;a dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que hab&iacute;a dicho Jes&uacute;s&raquo; (<i>Jn<\/i> 2, 22). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">2.&nbsp;Este domingo, la Iglesia que est&aacute; en Roma y todo el pueblo cristiano celebran la solemnidad de la dedicaci&oacute;n de la bas&iacute;lica lateranense, a la que una antiqu&iacute;sima tradici&oacute;n considera la madre de todas las iglesias. La liturgia nos propone palabras relativas al templo: templo que es, ante todo, el cuerpo de Cristo, pero que, por obra de Cristo, es tambi&eacute;n todo hombre. Se pregunta el ap&oacute;stol Pablo: &laquo;&iquest;No sab&eacute;is que sois templo de Dios y que el Esp&iacute;ritu de Dios habita en vosotros?&raquo; (<i>1Co<\/i> 3, 16). Este templo se levanta sobre el cimiento puesto por Dios mismo. &laquo;Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo&raquo; (<i>1Co <\/i>3, 11). &Eacute;l es la piedra angular de la construcci&oacute;n divina. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Sobre Cristo, cimiento firme de la Iglesia, edificaron el templo de su vida los tres siervos de Dios, a quienes hoy tengo la alegr&iacute;a de elevar a la gloria de los altares: Vilmos Apor, obispo y m&aacute;rtir; Juan Bautista Scalabrini, obispo y fundador de los Misioneros y las Misioneras de San Carlos; y Mar&iacute;a Vicenta de Santa Dorotea Ch&aacute;vez Orozco, fundadora del instituto de las Siervas de la Sant&iacute;sima Trinidad y de los Pobres. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">3.&nbsp;La &iacute;ntima participaci&oacute;n en el misterio de Cristo, nuevo y perfecto Templo en el que se act&uacute;a la plena comuni&oacute;n entre Dios y el hombre (<i>cf<\/i>. Jn 2, 21), resplandece en el servicio pastoral del beato Vilmos Apor, cuya existencia fue coronada por el martirio. Fue el &laquo;p&aacute;rroco de los pobres&raquo;, ministerio que prosigui&oacute; como obispo durante los a os oscuros de la segunda guerra mundial, trabajando como generoso bienhechor de los necesitados y defensor de cuantos eran perseguidos. No tuvo miedo de alzar su voz para condenar, en nombre de los principios evang&eacute;licos, las injusticias y los abusos contra las minor&iacute;as, especialmente contra la comunidad jud&iacute;a. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">A imagen del buen Pastor que ofrece su vida por las ovejas (<i>cf<\/i>. Jn 10, 11), el nuevo beato vivi&oacute; profundamente su adhesi&oacute;n al misterio pascual hasta el supremo sacrificio de su vida. Le asesinaron precisamente el Viernes santo: fue herido de muerte mientras defend&iacute;a a su grey. As&iacute;, mediante el martirio, experiment&oacute; su propia y singular Pascua, pasando del testimonio heroico de amor a Cristo y de solidaridad con sus hermanos, a la corona de gloria prometida a los servidores fieles. El testimonio heroico del obispo Vilmos Apor honra la historia de la noble naci&oacute;n h&uacute;ngara, y se propone hoy a la admiraci&oacute;n de toda la Iglesia. Ojal&aacute; que anime a los creyentes a seguir sin titubeos a Cristo en su propia vida. &iexcl;Esta es la santidad a la que todo bautizado est&aacute; llamado! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;&laquo;El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros&raquo; (<i>1Co<\/i> 3, 17). Juan Bautista Scalabrini sinti&oacute; y vivi&oacute; constantemente la vocaci&oacute;n universal a la santidad. Le gustaba repetir: &laquo;&iexcl;Ojal&aacute; pudiera santificarme y santificar a todas las almas que se me han encomendado!&raquo;. Anhelar la santidad y proponerla a cuantos encontraba fue siempre su primera preocupaci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Profundamente enamorado de Dios y extraordinariamente devoto de la Eucarist&iacute;a, supo traducir la contemplaci&oacute;n de Dios y de su misterio en una intensa acci&oacute;n apost&oacute;lica y misionera, haci&eacute;ndose todo para todos a fin de anunciar el Evangelio. Su ardiente pasi&oacute;n por el reino de Dios hizo que fuera celoso en la catequesis, en las actividades pastorales y en la acci&oacute;n caritativa, especialmente con los m&aacute;s necesitados. El Papa P&iacute;o XI lo defini&oacute; el Ap&oacute;stol del catecismo por el empe&ntilde;o con el que promovi&oacute; en todas las parroquias la ense&ntilde;anza met&oacute;dica de la doctrina de la Iglesia, tanto para los ni os como para los adultos. Por su amor a los pobres y, en particular, a los inmigrantes, se hizo ap&oacute;stol de sus numerosos compatriotas obligados a expatriar, a menudo en condiciones dif&iacute;ciles y con el peligro concreto de perder su fe: para ellos fue padre y gu&iacute;a seguro. Podemos decir que el beato Juan Bautista Scalabrini vivi&oacute; intensamente el misterio pascual no a trav&eacute;s del martirio, sino sirviendo a Cristo pobre y crucificado en los numerosos necesitados y personas que sufr&iacute;an, a quienes am&oacute; con predilecci&oacute;n en su coraz&oacute;n de aut&eacute;ntico pastor solidario con su propia grey.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">5.&nbsp;Templo precioso de la sant&iacute;sima Trinidad fue el alma fuerte y humilde de la nueva beata mexicana, Mar&iacute;a Vicenta de Santa Dorotea Ch&aacute;vez Orozco. Impulsada por la caridad de Cristo, siempre vivo y presente en su Iglesia, se consagr&oacute; a su servicio en la persona de los &laquo;pobrecitos enfermos&raquo;, como ella maternalmente los llamaba. Un sinf&iacute;n de dificultades y contratiempos fueron cincelando su car&aacute;cter en&eacute;rgico, pues Dios la quer&iacute;a sencilla, dulce y obediente para hacer de ella la piedra angular del instituto de Siervas de la Sant&iacute;sima Trinidad y de los Pobres, fundado por la nueva beata en la ciudad de Guadalajara para la atenci&oacute;n de los enfermos y los ancianos. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Virgen sensata y prudente, edific&oacute; su obra sobre el cimiento de Cristo doliente, curando con el b&aacute;lsamo de la caridad y la medicina del consuelo los cuerpos heridos y las almas afligidas de los predilectos de Cristo: los indigentes, menesterosos y necesitados. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Su ejemplo luminoso, entretejido de oraci&oacute;n, servicio al pr&oacute;jimo y apostolado, se prolonga hoy en el testimonio de sus hijas y de tantas personas de buen coraz&oacute;n que trabajan con denuedo para llevar a los hospitales y a las cl&iacute;nicas la buena nueva del Evangelio. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">6.&nbsp;La primera lectura, tomada del libro del profeta Ezequiel, habla del s&iacute;mbolo del agua. Para nosotros, el agua est&aacute; asociada al sacramento del bautismo, y significa el renacimiento a la vida nueva en Cristo. Hoy, al proclamar beatos a Vilmos Apor, Juan Bautista Scalabrini y Mar&iacute;a Vicenta de Santa Dorotea Ch&aacute;vez Orozco, queremos agradecer a Dios la gracia de su bautismo y todo lo que realiz&oacute; en sus vidas: &laquo;El que no nazca de agua y de Esp&iacute;ritu no puede entrar en el reino de Dios&raquo; (<i>Jn<\/i> 3, 5). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Estos beatos, renacidos por obra del Esp&iacute;ritu Santo, han entrado en el reino de Dios, y hoy la Iglesia lo anuncia y lo confirma con solemnidad. Edificada sobre el cimiento de Cristo, la comunidad cristiana se alegra por la exaltaci&oacute;n de estos hijos suyos y eleva al cielo un c&aacute;ntico de acci&oacute;n de gracias por los frutos de bien realizados a trav&eacute;s de su adhesi&oacute;n total a la voluntad divina.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Sostenida por su testimonio y su intercesi&oacute;n, junto a la Virgen Mar&iacute;a, Reina de los Ap&oacute;stoles y de los M&aacute;rtires, mira con confianza hacia el futuro, y se prepara con entusiasmo para cruzar el umbral del nuevo milenio, proclamando que Cristo es el &uacute;nico Redentor de la humanidad: ayer, hoy y siempre. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Am&eacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BEATIFICACI&Oacute;N DE&nbsp; LOS SIERVOS DE DIOS VILMOS APOR, JUAN BAUTISTA SCALABRINI Y MAR&Iacute;A VICENTA CH&Aacute;VEZ HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II&nbsp;Plaza de San Pedro Domingo 9 de noviembre de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Destruid este templo, y en tres d&iacute;as lo levantar&eacute;&raquo; (Jn 2, 19). 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