{"id":40071,"date":"2016-10-05T23:34:23","date_gmt":"2016-10-06T04:34:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-octubre-de-1997-beatificacion-de-cinco-siervos-de-dios-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:23","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:23","slug":"12-de-octubre-de-1997-beatificacion-de-cinco-siervos-de-dios-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-octubre-de-1997-beatificacion-de-cinco-siervos-de-dios-2\/","title":{"rendered":"12 de octubre de 1997, Beatificaci\u00f3n de cinco siervos de Dios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>DURANTE LA SANTA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N <br \/>DE CINCO SIERVOS DE DIOS<\/font><\/b> <\/p>\n<p>Domingo 12 de octubre de 1997<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">1.&nbsp;&laquo;<i>Maestro bueno, &iquest;qu&eacute; he de hacer para heredar la vida eterna<\/i>?&raquo; (<i>Mc<\/i>&nbsp;10, 17). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Esta pregunta, que plantea un joven en el texto evang&eacute;lico de hoy, se la han dirigido a Cristo en el decurso de los siglos innumerables generaciones de hombres y mujeres, j&oacute;venes y ancianos, cl&eacute;rigos y laicos.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&nbsp;&laquo;&iquest;Qu&eacute; he de hacer para heredar la vida eterna?&raquo;. Es el interrogante fundamental de todo cristiano. Ya conocemos muy bien la respuesta de Cristo. Ante todo, recuerda a su interlocutor que debe cumplir los mandamientos: &laquo;No matar&aacute;s, no cometer&aacute;s adulterio, no robar&aacute;s, no levantar&aacute;s falso testimonio, no ser&aacute;s injusto, honra a tu padre y a tu madre&raquo; (<i>Mc <\/i> 10, 19; cf. <i>Ex <\/i>20, 12-16). El joven replica con entusiasmo: &laquo;Maestro, todo esto lo he cumplido desde peque&ntilde;o &raquo; (<i>Mc <\/i>10, 20). En ese momento \u2014subraya el evangelio\u2014 el Se&ntilde;or, fijando en &eacute;l su mirada, lo am&oacute; y a&ntilde;adi&oacute;: &laquo;Una cosa te falta: anda, vende cuanto tienes, da el dinero a los pobres \u2014as&iacute; tendr&aacute;s un tesoro en el cielo\u2014; luego, ven y s&iacute;gueme&raquo;. Pero, como prosigue el relato, el joven &laquo;abatido por estas palabras, se march&oacute; entristecido, porque ten&iacute;a muchos bienes&raquo; (<i>Mc <\/i>10, 21-22). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">2.&nbsp;Los nuevos beatos, elevados hoy a la gloria de los altares, por el contrario, acogieron con prontitud y entusiasmo la invitaci&oacute;n de Cristo: &laquo;Ven y s&iacute;gueme &raquo; y lo siguieron hasta el fin. As&iacute; se manifest&oacute; en ellos el poder de la gracia de Dios y en su vida terrena llegaron a realizar incluso lo que humanamente parec&iacute;a imposible. Al haber puesto en Dios toda su confianza, para ellos todo result&oacute; posible. Precisamente por eso hoy me complace presentarlos como ejemplos del seguimiento fiel de Cristo. Son: El&iacute;as del Socorro Nieves, m&aacute;rtir, sacerdote profeso de la orden de San Agust&iacute;n; Juan Bautista Piamarta, sacerdote de la di&oacute;cesis de Brescia; Dom&eacute;nico Lentini, sacerdote de la di&oacute;cesis de Tursi-Lagonegro; Mar&iacute;a de Jes&uacute;s, en el siglo Emilia d\u2019Hooghvorst, fundadora del instituto de las religiosas de Mar&iacute;a Reparadora; y Mar&iacute;a Teresa Fasce, monja profesa de la orden de San Agust&iacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">3.&nbsp;&laquo;<i>Entonces Jes&uacute;s, fijando en &eacute;l su mirada, lo am&oacute;<\/i>&raquo; (<i>Mc <\/i>10, 21). Estas palabras del texto evang&eacute;lico evocan la experiencia espiritual y apost&oacute;lica del sacerdote Juan Bautista Piamarta, fundador de la congregaci&oacute;n de la <i>Sagrada Familia de Nazaret<\/i>, al que hoy contemplamos en la gloria celestial. Tambi&eacute;n &eacute;l, siguiendo el ejemplo de Cristo, supo llevar a muchos ni&ntilde;os y j&oacute;venes a encontrarse con la mirada amorosa y exigente del Se&ntilde;or. &iexcl;Cu&aacute;ntos, gracias a su acci&oacute;n pastoral, pudieron afrontar con alegr&iacute;a la vida por haber aprendido un oficio y sobre todo por haberse podido encontrar con Jes&uacute;s y su mensaje de salvaci&oacute;n! La labor apost&oacute;lica del nuevo beato fue muy variada y abarc&oacute; muchos &aacute;mbitos de la vida social: desde el mundo del trabajo hasta el de la agricultura, desde la educaci&oacute;n escolar hasta el sector editorial. Dej&oacute; una gran huella en la di&oacute;cesis de Brescia y en la Iglesia entera. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iquest;De d&oacute;nde sacaba este extraordinario hombre de Dios la energ&iacute;a necesaria para sus m&uacute;ltiples actividades? La respuesta es clara: la oraci&oacute;n asidua y fervorosa era la fuente de su celo apost&oacute;lico incansable y del ben&eacute;fico atractivo que ejerc&iacute;a sobre todos las personas de su entorno. &Eacute;l mismo, como recuerdan los testimonios de sus contempor&aacute;neos, afirmaba: &laquo;Con la oraci&oacute;n obtenemos la misma fuerza de Dios&#8230; <i>Omnia possum <\/i>&raquo;. Todo es posible con Dios, por &eacute;l y con &eacute;l. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;&laquo;<i>S&aacute;cianos de tu misericordia, Se&ntilde;or <\/i>&raquo; (<i>Salmo responsorial<\/i>). La conciencia profunda de la misericordia del Se&ntilde;or animaba al beato <i>Dom&eacute;nico Lentini<\/i>, que en su predicaci&oacute;n itinerante propon&iacute;a incansablemente la invitaci&oacute;n a la conversi&oacute;n y a volver a Dios. Por esto, su actividad apost&oacute;lica iba acompa&ntilde;ada por el <i>asiduo ministerio del confesonario<\/i>. En efecto, sab&iacute;a muy bien que en la celebraci&oacute;n del sacramento de la penitencia el sacerdote se transforma en dispensador de la misericordia divina y testigo de la nueva vida que nace gracias al arrepentimiento del penitente y al perd&oacute;n del Se&ntilde;or. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Sacerdote de coraz&oacute;n indiviso, supo conjugar <i>la fidelidad a Dios con la fidelidad al hombre. <\/i>Con ardiente caridad se dirigi&oacute; en particular <i>a los j&oacute;venes<\/i>, a los que ense&ntilde;aba a permanecer firmes en la fe, y <i>a los pobres, <\/i>a los que ofrec&iacute;a todo aquello que pose&iacute;a con una confianza absoluta en la divina Providencia. Su entrega total al ministerio hizo de &eacute;l, seg&uacute;n la expresi&oacute;n de mi venerado predecesor el Papa P&iacute;o XI, &laquo;un sacerdote cuya &uacute;nica riqueza era su sacerdocio&raquo;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">5.&nbsp;En la segunda lectura de la liturgia, hemos escuchado: &laquo;La palabra de Dios es viva (&#8230;), penetra hasta lo m&aacute;s &iacute;ntimo del alma&raquo; (<i>Hb <\/i> 4, 12). Emilia d\u2019Hooghvorst acogi&oacute; esta palabra en lo m&aacute;s profundo de su coraz&oacute;n. Aprendiendo a someterse a la voluntad de Dios, cumpli&oacute; ante todo la misi&oacute;n de todo matrimonio cristiano: hacer de su hogar &laquo;un santuario dom&eacute;stico de la Iglesia&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam actuositatem<\/a>, <\/i>11). Habiendo quedado viuda, impulsada por el deseo de participar en el misterio pascual, la madre Mar&iacute;a de Jes&uacute;s fund&oacute; la <i>Compa&ntilde;&iacute;a de Mar&iacute;a Reparadora. <\/i>Con su vida de oraci&oacute;n, nos recuerda que, en la adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica, donde acudimos a la fuente de la vida que es Cristo, encontramos la fuerza para la misi&oacute;n diaria. Ojal&aacute; que cada uno de nosotros, cualquiera que sea nuestro estado de vida, &laquo;escuche la voz de Cristo&raquo;, &laquo;que debe ser la regla de nuestra existencia&raquo;, como sol&iacute;a decir ella. Esta beatificaci&oacute;n es tambi&eacute;n para las religiosas de Mar&iacute;a Reparadora un est&iacute;mulo a proseguir su apostolado, prestando una atenci&oacute;n renovada a los hombres de nuestro tiempo. Seg&uacute;n su carisma espec&iacute;fico, responder&aacute;n a su misi&oacute;n: despertar la fe en nuestros contempor&aacute;neos y ayudarles en su crecimiento espiritual, participando as&iacute; activamente en la edificaci&oacute;n de la Iglesia. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">6.&nbsp;A los disc&iacute;pulos, asombrados ante las dificultades para entrar en el Reino, Jes&uacute;s les advierte: &laquo;Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo&raquo; (<i>Mc <\/i>10, 27). Acogi&oacute; este mensaje el padre El&iacute;as del Socorro Nieves, sacerdote agustino, que hoy sube a la gloria de los altares como m&aacute;rtir de la fe. La total confianza en Dios y en la Virgen del Socorro, de quien era muy devoto, caracteriz&oacute; toda su vida y su ministerio sacerdotal, ejercido con abnegaci&oacute;n y esp&iacute;ritu de servicio, sin dejarse vencer por los obst&aacute;culos, los sacrificios o el peligro. Este fiel religioso agustino supo transmitir la esperanza en Cristo y en la Providencia divina. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">La vida y el martirio del padre Nieves, que no quiso abandonar a sus fieles a pesar del riesgo que corr&iacute;a, son por s&iacute; mismas una invitaci&oacute;n a renovar la fe en Dios que todo lo puede. Afront&oacute; la muerte con entereza, bendiciendo a sus verdugos y dando testimonio de su fe en Cristo. La Iglesia en M&eacute;xico cuenta hoy con un nuevo modelo de vida y poderoso intercesor que le ayudar&aacute; a renovar su vida cristiana; sus hermanos agustinos tienen un ejemplo m&aacute;s que imitar en su constante b&uacute;squeda de Dios en fraternidad y en el servicio al pueblo de Dios; para toda la Iglesia es una muestra elocuente de los frutos de santidad que el poder de la gracia de Dios produce en su seno.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">7.&nbsp;La primera lectura, tomada del libro de la Sabidur&iacute;a, nos recuerda que la sabidur&iacute;a y la prudencia brotan de la oraci&oacute;n: &laquo;<i>Ped&iacute; y se me concedi&oacute; la prudencia; supliqu&eacute; y me vino el esp&iacute;ritu de sabidur&iacute;a<\/i>&raquo; (<i>Sb <\/i>7, 7). Estas palabras se aplican muy bien a la existencia de otra nueva beata, Mar&iacute;a Teresa Fasce, que vivi&oacute; en constante contemplaci&oacute;n del misterio de Cristo. La Iglesia la pone hoy como brillante ejemplo de s&iacute;ntesis viva entre vida contemplativa y testimonio humilde de solidaridad con los hombres, especialmente con los m&aacute;s pobres, humildes, abandonados y afligidos. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">La familia agustiniana vive hoy una jornada extraordinaria, pues ve unidos en la gloria de los altares a los representantes de las dos ramas de la orden, la apost&oacute;lica con el beato El&iacute;as del Socorro Nieves, y la contemplativa con la beata Mar&iacute;a Teresa Fasce. Su ejemplo constituye para los religiosos y las religiosas agustinos motivo de alegr&iacute;a y de leg&iacute;tima satisfacci&oacute;n. Ojal&aacute; que este d&iacute;a sea tambi&eacute;n ocasi&oacute;n providencial para un renovado compromiso en la total y fiel consagraci&oacute;n a Dios y en el servicio generoso a los hermanos. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">8.&nbsp;&laquo;&iquest;Por qu&eacute; me llamas bueno? Nadie es bueno sino s&oacute;lo Dios&raquo; (<i>Mc <\/i>10, 18). Cada uno de estos nuevos beatos escuch&oacute; esta esencial aclaraci&oacute;n de Cristo y comprendi&oacute; d&oacute;nde deb&iacute;a buscar la fuente original de la santidad. Dios es la plenitud del bien que tiende por s&iacute; mismo a difundirse. &laquo;Bonum est diffusivum sui&raquo; (santo Tom&aacute;s de Aquino, <i>Summa Theol.<\/i>, I, q.5, a.4, ad2). El sumo Bien quiere donarse y hacer semejantes a s&iacute; mismo a cuantos lo buscan con coraz&oacute;n sincero. Desea santificar a los que est&aacute;n dispuestos a abandonarlo todo para seguir a su Hijo encarnado. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">La primera finalidad de esta celebraci&oacute;n es, por tanto, alabar a Dios, fuente de toda santidad. Demos gloria al Padre, al Hijo y al Esp&iacute;ritu Santo, porque los nuevos beatos, bautizados en el nombre de la sant&iacute;sima Trinidad, colaboraron con perseverante hero&iacute;smo con la gracia de Dios. Participando plenamente de la vida divina, contemplan ahora la gloria del Se&ntilde;or cara a cara, gozando de los frutos de las bienaventuranzas proclamadas por Jes&uacute;s en el <i>Serm&oacute;n de la monta&ntilde;a<\/i>: &laquo;Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu, porque de ellos es el reino de los cielos&raquo; (<i>Mt <\/i>5, 3). S&iacute;. El reino de los cielos pertenece a estos fieles siervos de Dios, que siguieron a Cristo hasta el fin, fijando su mirada en &eacute;l. Con su vida han dado testimonio de Aquel que por ellos y por todos muri&oacute; en la cruz y resucit&oacute;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Se alegra la Iglesia entera, madre de los santos y los beatos, gran familia espiritual de los hombres llamados a participar en la vida divina. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Juntamente con Mar&iacute;a, Madre de Cristo y Reina de los santos; y juntamente con los nuevos beatos, proclamamos la santidad de Dios: &laquo;Santo, santo, santo es el Se&ntilde;or Dios del universo. Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or. Hosanna en el cielo&raquo;. Am&eacute;n. <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA SANTA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE CINCO SIERVOS DE DIOS Domingo 12 de octubre de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Maestro bueno, &iquest;qu&eacute; he de hacer para heredar la vida eterna?&raquo; (Mc&nbsp;10, 17). 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