{"id":40078,"date":"2016-10-05T23:34:30","date_gmt":"2016-10-06T04:34:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-septiembre-de-1997-beatificacion-de-bartolome-maria-dal-monte-bolonia\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:30","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:30","slug":"27-de-septiembre-de-1997-beatificacion-de-bartolome-maria-dal-monte-bolonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-septiembre-de-1997-beatificacion-de-bartolome-maria-dal-monte-bolonia\/","title":{"rendered":"27 de septiembre de 1997, Beatificaci\u00f3n de Bartolom\u00e9 Mar\u00eda Dal Monte, Bolonia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA CIUDAD DE BOLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CEREMONIA DE BEATIFICACI&Oacute;N DEL SIERVO DE DIOS <br \/>BARTOLOM&Eacute; MAR&Iacute;A DAL MONTE <\/p>\n<p><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/i><\/p>\n<p><\/b><i>S&aacute;bado 27 de septiembre de 1997<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&laquo;Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre&raquo; <\/i>(<i>Col <\/i>1, 2). <\/p>\n<p align=\"left\">El saludo del Ap&oacute;stol, que acabamos de escuchar en la &laquo;Lectura breve&raquo; de estas primeras V&iacute;speras del domingo, introduce en una perspectiva de esperanza: la que \u2014dice san Pablo\u2014 &laquo;os est&aacute; reservada en los cielos&raquo;. &laquo;Acerca de esta esperanza \u2014a&ntilde;ade\u2014 fuisteis ya instruidos por la palabra de la verdad, el Evangelio, que lleg&oacute; hasta vosotros&raquo; (<i>Col <\/i>1, 5-6). <\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, este es el d&iacute;a de la beatificaci&oacute;n del sacerdote <i>Bartolom&eacute; Mar&iacute;a Dal Monte. <\/i>Toda la Iglesia, y en particular la comunidad cristiana de Bolonia que lo tuvo por hijo, se alegra porque hoy su nombre se escribe de modo solemne en el &laquo;libro de la vida&raquo; (<i>Ap <\/i>21, 27). <\/p>\n<p align=\"left\">El nuevo beato dedic&oacute; su no larga existencia terrena al anuncio de la &laquo;Palabra de la verdad, el Evangelio&raquo; (<i>Col<\/i> 1, 5). El Se&ntilde;or se sirvi&oacute; de &eacute;l y de su fidelidad para hacer que esa palabra llegara &iacute;ntegra, viva y vivificante a muchas personas que la buscaban. As&iacute; se cumpl&iacute;a, tambi&eacute;n mediante su persona, la promesa de Jes&uacute;s: &laquo;He aqu&iacute; que yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo&raquo; (<i>Mt <\/i>28, 20). <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;Don Bartolom&eacute; Mar&iacute;a Dal Monte, amad&iacute;simos bolo&ntilde;eses, es la &uacute;ltima joya que ha venido a enriquecer <i>el santoral de vuestra archidi&oacute;cesis. <\/i>Un libro ya rico de testigos ejemplares del Evangelio: Apolinar, Zama, Vital, Agr&iacute;cola, Pr&oacute;colo, F&eacute;lix, Petronio, Luc&iacute;a de Settefonti, Guarino, Domingo, Diana, Cecilia, Amada, Imelda Lambertini, Nicol&aacute;s Albergati, Catalina de\u2019Vigri, Marcos de Bolonia, Ludovico Morbioli, Giacomo da Ulma, Arcangelo Canetoli, Elena Duglioli, Clelia Barbieri, El&iacute;as Facchini, y muchos otros m&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\">Un libro de santos y beatos, en el que se halla trazada <i>la identidad m&aacute;s aut&eacute;ntica de la Bolonia cristiana, <\/i>al igual que la de vuestra tierra, rica en arte y cultura. Un libro que todos, tanto los que creen como los que no creen, deber&iacute;an considerar precioso. Un libro que hay que amar, como se ama la propia identidad m&aacute;s aut&eacute;ntica. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>El rostro de Bolonia es tambi&eacute;n el de sus santos, <\/i>que han inspirado en la verdad y en la caridad del Evangelio su palabra y su acci&oacute;n entre los hombres y las mujeres de esta ciudad, forjando su fisonom&iacute;a original, que a&uacute;n sigue viva. <\/p>\n<p align=\"left\">Damos gracias al Se&ntilde;or esta tarde, en el marco del Congreso eucar&iacute;stico nacional, porque Bolonia puede presentarse a la cita del tercer milenio con esta fisonom&iacute;a caracter&iacute;stica suya: <i>un rostro humano y cristiano, <\/i>que le permite afrontar con serena confianza los dif&iacute;ciles desaf&iacute;os de nuestro tiempo. Sabe que puede contar con sus santos que, con la &laquo;palabra de la verdad&raquo; y con la exuberancia de su caridad, tanto m&aacute;s eficaz cuanto m&aacute;s oculta, le han permitido superar los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles de su historia. <\/p>\n<p align=\"left\">3.<i>&nbsp;La santidad<\/i>, preciosa a los ojos de Dios, <i>no es in&uacute;til al mundo. <\/i>No s&oacute;lo edifica el cuerpo de Cristo, sino que tambi&eacute;n deja una huella imborrable en la sucesi&oacute;n de los acontecimientos del tiempo e incluso en la formaci&oacute;n articulada de la sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\">La actividad terrena de Bartolom&eacute; Mar&iacute;a Dal Monte, aunque se caracteriz&oacute; por un compromiso t&iacute;picamente intraeclesial como la predicaci&oacute;n misionera al pueblo y la formaci&oacute;n de los sacerdotes, ejerci&oacute; un influjo notable <i>incluso en el entramado civil de la naci&oacute;n<\/i>, contribuyendo de forma eficaz a promover en &eacute;l la justicia, la concordia y la paz. Tambi&eacute;n mediante la obra de <i>misioneros en la tierra patria, <\/i>como el nuevo beato, el pueblo italiano ha podido conservar, a lo largo de los siglos, el patrimonio de valores humanos y cristianos que representa su tesoro m&aacute;s precioso y constituye la aportaci&oacute;n m&aacute;s significativa que puede prestar a la construcci&oacute;n de la nueva Europa. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, la beatificaci&oacute;n de Bartolom&eacute; Mar&iacute;a Dal Monte se inserta de modo providencial en las celebraciones del Congreso eucar&iacute;stico, porque pone fuertemente de relieve el v&iacute;nculo que existe entre una espiritualidad eucar&iacute;stica consciente y profunda, y el compromiso personal y eclesial en la evangelizaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">En la Italia del siglo XVIII, los sacerdotes santos que se dedicaron generosamente a las misiones al pueblo afrontaron de modo sorprendente situaciones de amplia ignorancia religiosa y fen&oacute;menos de preocupante descristianizaci&oacute;n, que contagiaban tanto ciudades como zonas rurales. Entre ellos se hallaba tambi&eacute;n san Leonardo de Porto Maurizio, que conoci&oacute; personalmente a don Bartolom&eacute; Mar&iacute;a y lo anim&oacute; a realizar esta actividad pastoral. <\/p>\n<p align=\"left\">La fama de la eficacia de las misiones al pueblo y de la santidad y generosidad de don Bartolom&eacute; se difundi&oacute; con tanta rapidez que dif&iacute;cilmente lograba atender todas las solicitudes. A su muerte, cuando contaba <i>solamente cincuenta y dos a&ntilde;os<\/i>, hab&iacute;a predicado misiones al pueblo y tandas de ejercicios espirituales en m&aacute;s de <i>sesenta di&oacute;cesis italianas. <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">En unos tiempos en que la formaci&oacute;n para el sacerdocio no implicaba el actual itinerario largo del seminario, don Bartolom&eacute; Mar&iacute;a intuy&oacute; la exigencia de sacerdotes diocesanos que, en plena comuni&oacute;n con su propio obispo, estuvieran totalmente disponibles para la predicaci&oacute;n. A fin de prepararlos de modo adecuado instituy&oacute; la &laquo;P&iacute;a Obra de las Misiones&raquo;, que se convirti&oacute; en un aut&eacute;ntico crisol de ap&oacute;stoles. Estaba convencido de que nadie pod&iacute;a ser autodidacta en el dif&iacute;cil camino de la santidad. Por esto se esforz&oacute; por crear estructuras formativas adecuadas para sus colaboradores, dedic&aacute;ndoles interesantes escritos espirituales, redactados por &eacute;l de pu&ntilde;o y letra. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;Pero, &iquest;de d&oacute;nde le ven&iacute;a a don Bartolom&eacute; Mar&iacute;a tanto impulso y vigor para un ministerio tan excepcional? La santa misa, la adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica y la confesi&oacute;n sacramental ocupaban el centro de su vida, de su acci&oacute;n misionera y de su espiritualidad. De esta piedad eucar&iacute;stica hallamos frecuentes huellas en sus escritos, en los que se aprecia su celo diario por la salvaci&oacute;n de las almas, prioridad de su esfuerzo asc&eacute;tico y pastoral. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Toda su existencia se plasm&oacute; seg&uacute;n el modelo del ministerio de Cristo,<\/i> intransigente a la hora de proclamar la verdad y de criticar los vicios, pero acogedor y misericordioso hacia los pecadores. As&iacute; se convirti&oacute; en imagen viva de Aquel que es &laquo;rico en misericordia&raquo; (<i>Ef <\/i>2, 4).<\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s, el nuevo beato amaba, con profundo gozo interior, a la Virgen Madre de Dios. Nacido y crecido en la ciudad que se honra con la particular protecci&oacute;n de la Virgen de san Lucas, don Bartolom&eacute; Mar&iacute;a sent&iacute;a hacia ella una tierna devoci&oacute;n. La veneraba y hac&iacute;a que la invocaran con el t&iacute;tulo de &laquo;Mater misericordiae&raquo;, Madre de la misericordia. Sol&iacute;a repetir: &laquo;Cada pensamiento, cada impulso, cada palabra: s&iacute;, todo lo recib&iacute; por Mar&iacute;a&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;El beato Dal Monte resplandece esta tarde ante nosotros como testigo de Cristo <i>particularmente sensible a las exigencias de los tiempos modernos. <\/i> Impulsa a todos a afrontar con ardor y confianza los desaf&iacute;os de la nueva evangelizaci&oacute;n. Tenemos ante nosotros un vasto campo de trabajo misionero, en el umbral del tercer milenio cristiano. <\/p>\n<p align=\"left\">Que el ejemplo del nuevo beato os sostenga y aliente a todos, amad&iacute;simos hermanos y hermanas aqu&iacute; presentes, a quienes saludo con afecto. Que te sirva de modelo a ti, venerado cardenal Giacomo Biffi, pastor de esta comunidad diocesana; y a todos vosotros, queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, procedentes de la ciudad de Bolonia y de toda Italia. Que su incansable celo apost&oacute;lico os estimule y anime a vosotros, religiosos y religiosas, personas consagradas, llamadas a un peculiar testimonio en la Iglesia de Cristo; a vosotros, queridos j&oacute;venes, esperanza de un mundo renovado por el amor; a vosotras, queridas familias, peque&ntilde;as iglesias dom&eacute;sticas; y a vosotros, queridos enfermos, asociados de modo m&aacute;s intenso a los sufrimientos de Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">La nueva evangelizaci&oacute;n es tarea de todo creyente. Tomad conciencia de ello todos los que os hall&aacute;is reunidos en estas V&iacute;speras del XXVI domingo del tiempo ordinario. Dios os llama a conservar la &laquo;palabra de la verdad, el Evangelio &raquo; (<i>Col <\/i>1, 5). El celo misionero que impregn&oacute; la vida del beato Bartolom&eacute; Mar&iacute;a Dal Monte es el modelo que hoy la Iglesia presenta a sus hijos. <\/p>\n<p align=\"left\">Que su intercesi&oacute;n, junto con la de Mar&iacute;a sant&iacute;sima, venerada aqu&iacute; de manera especial en la imagen de la Virgen de san Lucas, la &laquo;Odigitria&raquo;, la que se&ntilde;ala el camino, nos ayude a ser sus humildes, fieles y valientes imitadores. <\/p>\n<p align=\"left\">El &laquo;camino&raquo; es Jes&uacute;s. Por este camino queremos avanzar sin titubeos hasta el encuentro definitivo con &eacute;l. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA CIUDAD DE BOLONIA CEREMONIA DE BEATIFICACI&Oacute;N DEL SIERVO DE DIOS BARTOLOM&Eacute; MAR&Iacute;A DAL MONTE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II S&aacute;bado 27 de septiembre de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre&raquo; (Col 1, 2). El saludo del Ap&oacute;stol, que acabamos de escuchar en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-septiembre-de-1997-beatificacion-de-bartolome-maria-dal-monte-bolonia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab27 de septiembre de 1997, Beatificaci\u00f3n de Bartolom\u00e9 Mar\u00eda Dal Monte, Bolonia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40078","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40078","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40078"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40078\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40078"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40078"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40078"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}