{"id":40082,"date":"2016-10-05T23:34:35","date_gmt":"2016-10-06T04:34:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-paris-23-de-agosto-de-1997-santa-misa-para-los-delegados-del-foro-internacional-de-los-jovenes-paris\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:35","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:35","slug":"viaje-apostolico-a-paris-23-de-agosto-de-1997-santa-misa-para-los-delegados-del-foro-internacional-de-los-jovenes-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-paris-23-de-agosto-de-1997-santa-misa-para-los-delegados-del-foro-internacional-de-los-jovenes-paris\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Par\u00eds: 23 de agosto de 1997, Santa Misa para los delegados del Foro internacional de los j\u00f3venes, Par\u00eds"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">XII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS DELEGADOS DEL FORO INTERNACIONAL<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/>Iglesia Saint Etienne du Mont, Par&iacute;s<br \/> S&aacute;bado 23 de agosto de 1997 <\/font><\/i>  <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. \u201c&iexcl;Que todos los pueblos te conozcan, Se&ntilde;or!\u201d. Estas palabras de la liturgia de hoy se dirigen, ante todo, a vosotros, representantes de todas las naciones que particip&aacute;is en la Jornada mundial de la juventud en Par&iacute;s. Vuestra presencia testimonia el cumplimiento de la misi&oacute;n que los Ap&oacute;stoles recibieron de Cristo despu&eacute;s de su resurrecci&oacute;n: \u201cId, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo\u201d (<i>Mt<\/i> 28, 19). Sois los representantes de los pueblos donde fue anunciado y acogido el Evangelio, pueblos cuyas culturas ya han sido impregnadas y transfiguradas por &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"left\">Est&aacute;is aqu&iacute;, no s&oacute;lo porque hab&eacute;is recibido la fe y el bautismo, sino tambi&eacute;n porque dese&aacute;is transmitir esta fe a los dem&aacute;s. &iexcl;Son tantos los corazones que esperan el Evangelio! El grito de la liturgia de este d&iacute;a puede adquirir todo su sentido en vuestros labios: \u201c&iexcl;Que todas las naciones te conozcan, Se&ntilde;or!\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">2. La Jornada mundial de la juventud tiene una clara dimensi&oacute;n misionera. La liturgia de hoy lo manifiesta. La primera lectura, tomada del libro de Isa&iacute;as, dice: &laquo;&iexcl;Qu&eacute; hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvaci&oacute;n, que dice a Si&oacute;n: \u201cYa reina tu Dios\u201d!&raquo; (<i>Is<\/i> 52, 7). El profeta piensa, ciertamente, en el Mes&iacute;as esperado entonces. Ser&aacute; Cristo, el Mes&iacute;as, quien anuncie ante todo la buena nueva. Pero, esta buena nueva la transmitir&aacute; a los Ap&oacute;stoles. Por su participaci&oacute;n en su misi&oacute;n prof&eacute;tica, sacerdotal y real, ellos, y despu&eacute;s de ellos todo el pueblo de Dios de la nueva alianza, se convertir&aacute;n en sus mensajeros por todo el mundo. Por tanto, las palabras del profeta les ata&ntilde;en: \u201c&iexcl;Qu&eacute; hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que trae buenas nuevas&#8230;!\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras os ata&ntilde;en a vosotros, que est&aacute;is reunidos aqu&iacute;; a vosotros que particip&aacute;is en la Jornada mundial de la juventud de todas las naciones que hay bajo el sol. Vuestra asamblea es como un nuevo Pentecost&eacute;s. Y es preciso que sea as&iacute;. Es necesario que, como los Ap&oacute;stoles en el cen&aacute;culo y m&aacute;s all&aacute; de la percepci&oacute;n de nuestros sentidos, oigamos el ruido, la r&aacute;faga de un viento impetuoso; que sobre la cabeza de todos los que est&aacute;n aqu&iacute; aparezcan las lenguas de fuego del Esp&iacute;ritu santo, y que todos comiencen a proclamar en las diferentes lenguas las maravillas de Dios (cf. <i>Hch<\/i> 2, 1-4). Entonces ser&eacute;is, en el tercer milenio, los testigos de la buena nueva.<\/p>\n<p align=\"left\">3. La lectura del evangelio de san Mateo nos recuerda la par&aacute;bola del sembrador. Ya la conocemos, pero podemos releer continuamente las palabras del Evangelio y encontrar siempre en ellas una luz nueva. Sali&oacute; un sembrador a sembrar. Mientras sembraba, unas semillas cayeron a lo largo del camino, otras en un pedregal; algunas entre abrojos, otras en tierra buena, y s&oacute;lo &eacute;stas dieron fruto (cf. <i>Mt<\/i> 13, 3-8).<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s no se contenta con presentar la par&aacute;bola; la explica. Escuchemos tambi&eacute;n nosotros la explicaci&oacute;n de la par&aacute;bola del sembrador. Las semillas ca&iacute;das a lo largo del camino designan a quienes oyen la palabra del reino de Dios, pero no la comprenden; viene el maligno y arrebata lo sembrado en su coraz&oacute;n (cf. <i>Mt<\/i> 13, 19). El maligno recorre frecuentemente este camino, y se dedica a impedir que las semillas germinen en el coraz&oacute;n de los hombres. Esta es la primera comparaci&oacute;n. La segunda es la de las semillas ca&iacute;das en un pedregal. Este suelo designa a las personas que oyen la palabra y la reciben enseguida con alegr&iacute;a; pero no tienen ra&iacute;z en s&iacute; mismas y son inconstantes. Cuando llega una tribulaci&oacute;n o una persecuci&oacute;n por causa de la Palabra, sucumben enseguida (cf. <i>Mt<\/i> 13, 20-21). &iexcl;Qu&eacute; psicolog&iacute;a encierra esta comparaci&oacute;n de Cristo! &iexcl;Conocemos bien, en nosotros y a nuestro alrededor, la inconstancia de personas sin ra&iacute;ces que puedan hacer crecer la palabra! La tercera es la de las semillas ca&iacute;das entre abrojos. Cristo explica que se refiere a las personas que oyen la palabra, pero que, a causa de las preocupaciones de este mundo y de su apego a las riquezas, la ahogan y queda sin fruto (cf. <i>Mt<\/i> 13, 22).<\/p>\n<p align=\"left\">Por &uacute;ltimo, las semillas ca&iacute;das en tierra buena representan a quienes oyen la palabra y la comprenden, y da fruto en ellos (cf. <i>Mt<\/i> 13, 23). Toda esta magn&iacute;fica par&aacute;bola nos habla hoy, tal como hablaba a los oyentes de Jes&uacute;s hace dos mil a&ntilde;os. Durante este encuentro mundial de la juventud, convirt&aacute;monos en tierra buena que recibe la semilla del Evangelio y da fruto.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Conscientes de la timidez del alma humana para acoger la palabra de Dios, dirijamos al Esp&iacute;ritu esta ardiente plegaria lit&uacute;rgica:<\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"left\"><i>Veni, Creator Spiritus,<br \/> mentes tuorum visita,<br \/> imple superna gratia<br \/> quae tu creasti pectora.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Ven, Esp&iacute;ritu creador, <br \/>visita la mente de tus fieles, <br \/>llena con tu gracia <br \/>los corazones que has creado.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p align=\"left\">Con esta plegaria, abrimos nuestro coraz&oacute;n, suplicando al Esp&iacute;ritu que lo llene de luz y de vida. <\/p>\n<p align=\"left\">Esp&iacute;ritu de Dios, haznos disponibles a tu visita; haz crecer en nosotros la fe en la Palabra que salva. S&eacute; t&uacute; la fuente viva de la esperanza que germina en nuestra vida. S&eacute; t&uacute; en nosotros el soplo de amor que nos transforma y el fuego de caridad que nos impulsa a entregarnos a nosotros mismos mediante el servicio a nuestros hermanos.<\/p>\n<p align=\"left\">T&uacute;, enviado a nosotros por el Padre, ens&eacute;&ntilde;anos todo y haz que captemos la riqueza de la palabra de Cristo. Afirma en nosotros el hombre interior; haz que pasemos del temor a la confianza, para que brote en nosotros la alabanza de tu gloria.<\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; t&uacute; la luz que venga a llenar el coraz&oacute;n de los hombres y a darles la valent&iacute;a de buscarte incansablemente. T&uacute;, el Esp&iacute;ritu de verdad, introd&uacute;cenos en la verdad plena, para que proclamemos con firmeza el misterio de Dios vivo, que act&uacute;a en nuestra historia. Ilum&iacute;nanos sobre el sentido &uacute;ltimo de esta historia.<\/p>\n<p align=\"left\">Aleja de nosotros las infidelidades que nos separan de ti; aparta de nosotros el resentimiento y la divisi&oacute;n, y haz que crezca en nosotros un esp&iacute;ritu de fraternidad y de unidad, para que sepamos construir la ciudad de los hombres en la paz y la solidaridad que nos vienen de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Haz que descubramos que el amor est&aacute; en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de la vida divina y que estamos llamados a participar en ella. Ens&eacute;&ntilde;anos a amarnos los unos a los otros como el Padre nos ha amado, d&aacute;ndonos a su Hijo (cf. <i>Jn<\/i> 3, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">Que todos los pueblos te conozcan a ti, Dios, Padre de todos los hombres, que tu Hijo vino a revelarnos; a ti, que nos enviaste tu Esp&iacute;ritu para comunicarnos los frutos de la Redenci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Saludo cordialmente aqu&iacute;, esta ma&ntilde;ana, a los responsables del Consejo pontificio para los laicos, organizadores del Foro internacional de los j&oacute;venes, que os ha reunido para este tiempo de reflexi&oacute;n y oraci&oacute;n. Doy las gracias a quienes han asegurado el buen desarrollo de este encuentro, particularmente a los responsables de la Escuela polit&eacute;cnica, que lo han acogido con generosidad y disponibilidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos amigos, ayer, en la catedral de Notre Dame de Par&iacute;s, beatifiqu&eacute; a Federico Ozanam, un laico, un joven como vosotros; lo recuerdo con gusto en esta iglesia de Saint-&Eacute;tienne du Mont, dado que aqu&iacute; realiz&oacute; sus primeras actividades con otros j&oacute;venes en favor de los pobres del barrio. Iluminado por el Esp&iacute;ritu de Cristo y fiel a la meditaci&oacute;n diaria de su Palabra, el beato Federico os propone un ideal de santidad para hoy, el de la entrega de s&iacute; al servicio de los m&aacute;s desamparados de la sociedad. Ojal&aacute; que, en el recuerdo de esta XII Jornada mundial de la juventud, sea para vosotros un amigo y un modelo en vuestro testimonio de j&oacute;venes cristianos.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Durante estas jornadas tan densas que acab&aacute;is de vivir, tambi&eacute;n vosotros hab&eacute;is ido al encuentro de Cristo y hab&eacute;is dejado que penetre en vosotros la Palabra, para que germine y d&eacute; fruto. Haciendo una experiencia excepcional de la universalidad de la Iglesia y del patrimonio com&uacute;n a todos los disc&iacute;pulos de Cristo, hab&eacute;is dado gracias por las maravillas que Dios realiza en el coraz&oacute;n de la humanidad. Asimismo, hab&eacute;is compartido los sufrimientos, las angustias, las esperanzas y los llamamientos de los hombres de hoy.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta ma&ntilde;ana, el Esp&iacute;ritu Santo os env&iacute;a, como \u201cuna carta de Cristo\u201d, a proclamar en cada uno de vuestros pa&iacute;ses las obras de Dios y ser testigos celosos del evangelio de Cristo entre los hombres de buena voluntad, hasta los confines de la tierra. La misi&oacute;n que se os conf&iacute;a exige que, durante toda vuestra vida, dediqu&eacute;is el tiempo necesario a vuestra formaci&oacute;n espiritual y doctrinal, a fin de profundizar vuestra fe y convertiros, tambi&eacute;n vosotros, en formadores. As&iacute;, responder&eacute;is a la llamada \u201ca crecer, a madurar continuamente, a dar cada vez m&aacute;s fruto\u201d (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a><\/i>, 57).<\/p>\n<p align=\"left\">Que el tiempo de renovaci&oacute;n espiritual que acab&aacute;is de vivir juntos os comprometa a avanzar con todos vuestros hermanos cristianos en la b&uacute;squeda de la unidad querida por Cristo. Os lleve, con caridad fraterna, al encuentro de los hombres y mujeres de otras convicciones religiosas o intelectuales, para el conocimiento aut&eacute;ntico y el respeto mutuo, que hacen crecer en humanidad. El Esp&iacute;ritu de Dios os env&iacute;a, para que llegu&eacute;is a ser, con todos vuestros hermanos y hermanas del mundo, constructores de una civilizaci&oacute;n reconciliada y fundada en el amor fraterno. En el umbral del tercer milenio, os invito a estar muy atentos a la voz y a los signos de la presencia y de la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo en la Iglesia y en el mundo. Contemplando e imitando a la Virgen Mar&iacute;a, modelo de la fe vivida, ser&eacute;is verdaderos disc&iacute;pulos de Cristo, su Hijo divino, que funda la esperanza, fuente de vida. <\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos j&oacute;venes, la Iglesia tiene necesidad de vosotros, tiene necesidad de vuestro compromiso al servicio del Evangelio. Tambi&eacute;n el Papa cuenta con vosotros. Acoged el fuego del Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or, para convertiros en celosos heraldos de la buena nueva.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD MISA PARA LOS DELEGADOS DEL FORO INTERNACIONAL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Iglesia Saint Etienne du Mont, Par&iacute;s S&aacute;bado 23 de agosto de 1997 &nbsp; 1. \u201c&iexcl;Que todos los pueblos te conozcan, Se&ntilde;or!\u201d. Estas palabras de la liturgia de hoy se dirigen, ante todo, a vosotros, representantes &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-paris-23-de-agosto-de-1997-santa-misa-para-los-delegados-del-foro-internacional-de-los-jovenes-paris\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje Apost\u00f3lico a Par\u00eds: 23 de agosto de 1997, Santa Misa para los delegados del Foro internacional de los j\u00f3venes, Par\u00eds\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40082","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40082","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40082"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40082\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40082"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40082"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40082"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}