{"id":40086,"date":"2016-10-05T23:34:41","date_gmt":"2016-10-06T04:34:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-junio-de-1997-eucaristia-en-la-gruta-de-nuestra-senora-de-lourdes-de-los-jardines-vaticanos\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:41","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:41","slug":"22-de-junio-de-1997-eucaristia-en-la-gruta-de-nuestra-senora-de-lourdes-de-los-jardines-vaticanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-junio-de-1997-eucaristia-en-la-gruta-de-nuestra-senora-de-lourdes-de-los-jardines-vaticanos\/","title":{"rendered":"22 de junio de 1997- Eucarist\u00eda en la gruta de Nuestra Se\u00f1ora de Lourdes de los Jardines Vaticanos"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><br \/>\n<center><br \/>\n <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><b><i> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><i>Domingo 22 de Junio de 1997<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/center> <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Nos hemos reunido aqu&iacute; esta ma&ntilde;ana para encontrarnos, como sus disc&iacute;pulos, con el Se&ntilde;or resucitado, que nos convoca para alentar la fe con su Palabra, compartir el pan de la Eucarist&iacute;a y edificar la Iglesia con los v&iacute;nculos de caridad fraterna que vivifican la comunidad cristiana.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy su Palabra interpela nuestra fe, a veces vacilante y que provoca miedos infundados: &quot;&iquest;Por qu&eacute; sois tan cobardes? &#8211; dice &#8211; &iquest;A&uacute;n no ten&eacute;is fe?&quot; (Mt 4,40). Son muchos los temores que nos atenazan y que pueden inducirnos a la cobard&iacute;a o al des&aacute;nimo: el miedo al aparente silencio de Dios, el miedo a los grandes poderes del mundo que pretenden competir con la omnipotencia y la providencia divinas, el miedo, en fin, a una cultura que parece relegar a la marginaci&oacute;n e insignificancia social el sentido religioso y cristiano de la vida.<\/p>\n<p align=\"left\">La escena evang&eacute;lica de la barca amenazada por las olas, evoca la imagen de la Iglesia que surca el mar de la historia dirigi&eacute;ndose hacia el pleno cumplimiento del Reino de Dios. Jes&uacute;s, que ha prometido permanecer con los suyos hasta el final de los tiempos (cf. Mt 29,20), no dejar&aacute; la nave a la deriva. En los momentos de dificultad y tribulaci&oacute;n, sigue oy&eacute;ndose su voz: &quot;&iexcl;&aacute;nimo!: yo he vencido al mundo&quot; (Jn 16,33). Es una llamada a reforzar continuamente la fe en Cristo, a no desfallecer en medio de las dificultades. En los momentos de prueba, cuando parece que se cierne la &quot;noche oscura&quot; en su camino, o arrecian la tempestad de las dificultades, la Iglesia sabe que est&aacute; en buenas manos. <\/p>\n<p align=\"left\">Las palabras hemos escuchado en la segunda lectura nos exhortan tambi&eacute;n a confiar en la presencia del Se&ntilde;or y a renovar nuestra existencia como verdaderos creyentes: &quot;el que vive con Cristo es una criatura nueva&quot; (2 Co 5,17). En la novedad de vida, don de nuestro Se&ntilde;or a los bautizados, ya no hay espacio para las incertidumbres y vacilaciones. La confianza y la paz son el signo de la profunda comuni&oacute;n con Jesucristo, muerto &quot;para que los viven, ya no vivan para s&iacute;, sino para el que muri&oacute; y resucit&oacute; por ellos&quot; (2 Co 5, 15). <\/p>\n<p align=\"left\">Al saludar cordialmente a los presentes, especialmente a los alumnos del Pontificio Colegio Espa&ntilde;ol y Pontificio Colegio Mexicano, de Roma, que han querido con esta celebraci&oacute;n reafirmar su adhesi&oacute;n al Sucesor de Pedro, os invito a todos a experimentar el gozo de la presencia del Se&ntilde;or en esta Eucarist&iacute;a, que celebramos en la gruta de Nuestra Se&ntilde;ora de Lourdes, como queriendo encontrar cobijo en Mar&iacute;a en el encuentro con su divino Hijo. Que ella nos acompa&ntilde;e y sostenga con su materna intercesi&oacute;n en nuestro camino de fe, nos ayude a profundizar cada vez m&aacute;s en el misterio de la persona de Cristo y a gustar la paz interior que proviene de la firme convicci&oacute;n de su presencia entre nosotros. Amen.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\">&nbsp; <\/font> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 22 de Junio de 1997 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Nos hemos reunido aqu&iacute; esta ma&ntilde;ana para encontrarnos, como sus disc&iacute;pulos, con el Se&ntilde;or resucitado, que nos convoca para alentar la fe con su Palabra, compartir el pan de la Eucarist&iacute;a y edificar la Iglesia con los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-junio-de-1997-eucaristia-en-la-gruta-de-nuestra-senora-de-lourdes-de-los-jardines-vaticanos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab22 de junio de 1997- Eucarist\u00eda en la gruta de Nuestra Se\u00f1ora de Lourdes de los Jardines Vaticanos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40086","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40086","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40086"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40086\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40086"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40086"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40086"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}