{"id":40088,"date":"2016-10-05T23:34:43","date_gmt":"2016-10-06T04:34:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-10-de-junio-de-1997-canonizacion-del-beato-juan-de-dukla-krosno\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:43","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:43","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-10-de-junio-de-1997-canonizacion-del-beato-juan-de-dukla-krosno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-10-de-junio-de-1997-canonizacion-del-beato-juan-de-dukla-krosno\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Polonia: 10 de junio de 1997, Canonizaci\u00f3n del beato Juan de Dukla, Krosno"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1997\/travels\/documents\/trav_poland-1997.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DEL BEATO JUAN DE DUKLA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/p>\n<p> <\/b>Aeropuerto de Krosno <br \/>Martes 10 de junio de 1997 <\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&laquo;<i>El esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or Dios est&aacute; sobre m&iacute;, porque me ha consagrado con la unci&oacute;n el Se&ntilde;or<\/i>&raquo; (<i>Is <\/i>61, 1). <\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras del profeta Isa&iacute;as, que nos presenta la primera lectura, fueron le&iacute;das por Jes&uacute;s en la sinagoga de Nazaret al inicio de su actividad p&uacute;blica: &laquo;El esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or Dios est&aacute; sobre m&iacute;, porque me ha consagrado con la unci&oacute;n el Se&ntilde;or; para anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones desgarrados; a pregonar a los cautivos la liberaci&oacute;n, y a los reclusos la libertad; a pregonar el a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or&raquo; (<i>Is <\/i>61, 1-2). Ese d&iacute;a, en la sinagoga, Jes&uacute;s anunci&oacute; su cumplimiento: el Esp&iacute;ritu Santo lo hab&iacute;a consagrado con la unci&oacute;n precisamente a &eacute;l, con vistas a su misi&oacute;n mesi&aacute;nica. Pero esas palabras tienen un valor que se extiende tambi&eacute;n a todos los que est&aacute;n llamados e invitados por Dios a continuar la misi&oacute;n de Cristo. Por tanto, ciertamente, dichas palabras pueden referirse tambi&eacute;n a Juan de Dukla, que hoy tengo la oportunidad de incluir entre los santos de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Doy gracias a Dios porque la canonizaci&oacute;n del beato Juan de Dukla puede realizarse en su patria<\/i>. Su nombre y la gloria de su santidad han quedado unidos para siempre a Dukla, ciudad peque&ntilde;a, aunque antigua, situada al pie del monte Cergowa y de la cadena del Besckid central. Conozco muy bien, desde hace mucho, estos montes y esta ciudad. Con frecuencia ven&iacute;a ac&aacute; o iba hacia los Bieszczady, o, en direcci&oacute;n contraria, desde los Bieszczady, pasando el Beskid bajo, hasta Krynica. Pude conocer a la gente del lugar, amable y hospitalaria, aunque a veces extra&ntilde;ada ante la vista del grupo de j&oacute;venes que paseaban por sus montes con pesadas mochilas. Me alegra haber tenido la oportunidad de volver ac&aacute;, de haber podido proclamar santo de la Iglesia cat&oacute;lica, en estos hermosos montes y al pie de este monte Cergowa, a vuestro compatriota y paisano. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Juan de Dukla es uno de los muchos santos y beatos que crecieron en tierra polaca durante los siglos XIV y XV<\/i>. Todos estaban relacionados con la Cracovia real. Los atra&iacute;a la facultad de teolog&iacute;a de Cracovia, que surgi&oacute; por obra de la reina Eduvigis hacia el final del siglo XIV. Animaban la ciudad universitaria con el ardor de su juventud y de su santidad, y desde all&iacute; se dirig&iacute;an al este. Sus caminos llevaban ante todo a Lvov, como en el caso de Juan de Dukla, que pas&oacute; la mayor parte de su vida en esa gran ciudad, unida a Polonia por v&iacute;nculos muy estrechos, especialmente desde los tiempos de Casimiro el Grande. San Juan de Dukla es el patrono de la ciudad de Lvov y de todo el territorio circundante. <\/p>\n<p align=\"left\">Su nombre quedar&aacute; para siempre unido no s&oacute;lo a la ciudad donde se realiza su canonizaci&oacute;n, Krosno sobre el Wis&#x142;ok, sino tambi&eacute;n a Przemy&#x15b;l y a la archidi&oacute;cesis de Przemy&#x15b;l, a cuyo pastor, el arzobispo J&oacute;zef Michalik, saludo cordialmente. Saludo asimismo a su predecesor, el arzobispo Ignacy Tokarczuk, cuyo nombre est&aacute; relacionado de modo especial con la historia de la Iglesia contempor&aacute;nea en Polonia. &Eacute;sta no puede olvidar su gran valent&iacute;a durante el per&iacute;odo de los gobiernos comunistas y, ante todo, la determinaci&oacute;n que mostr&oacute; en las luchas por la construcci&oacute;n de edificios sagrados necesarios para la Iglesia en Polonia. Me alegra poder encontrarme en esta ocasi&oacute;n, una vez m&aacute;s, con el querido arzobispo, con quien estaba tan unido en el per&iacute;odo en que yo era metropolitano de Cracovia. <\/p>\n<p align=\"left\">Saludo cordialmente a monse&ntilde;or Boles&#x142;aw, durante muchos a&ntilde;os obispo auxiliar y hoy em&eacute;rito, y al actual obispo auxiliar de Przemy&#x15b;l, monse&ntilde;or Stefan. Me complace la presencia del metropolitano Iwan Martyniak y de los obispos greco-cat&oacute;licos. De modo particular, me alegra la presencia entre nosotros del arzobispo Marian Jaworski de Lvov, ciudad en la que naci&oacute; y creci&oacute;, y adonde volvi&oacute; como pastor de la Iglesia que renac&iacute;a: Lvov, ciudad justamente llamada <i> semper fidelis<\/i>! Saludo a todos los obispos de las sedes metropolitanas de Przemy&#x15b;l y Lvov, as&iacute; como a los numerosos sacerdotes presentes, tanto diocesanos como religiosos, a las religiosas y a vosotros, queridos hermanos y hermanas que habit&aacute;is en esta tierra que me acogi&oacute; tantas veces y que amo con todo mi coraz&oacute;n. Todos estamos contentos de la presencia de los obispos de la Iglesia oriental, tanto cat&oacute;lica como ortodoxa, junto con sus sacerdotes, religiosos y fieles. Por &uacute;ltimo, nos complace la presencia de los hu&eacute;spedes extranjeros que el arzobispo de Przemy&#x15b;l ha saludado al inicio.<\/p>\n<p align=\"left\">2.<i>&nbsp;Mientras realizamos hoy la canonizaci&oacute;n de Juan de Dukla, debemos fijar nuestra mirada en la vocaci&oacute;n de este hijo espiritual de san Francisco y en su misi&oacute;n en un marco hist&oacute;rico m&aacute;s amplio<\/i>. Polonia ya hab&iacute;a recibido el cristianismo cuatro siglos antes. Hab&iacute;an pasado casi cuatrocientos a&ntilde;os desde que actu&oacute; en Polonia san Adalberto. Los siglos sucesivos hab&iacute;an quedado marcados por el martirio de san Estanislao, por el ulterior progreso de la evangelizaci&oacute;n y por el desarrollo de la Iglesia en nuestra tierra. En gran medida, todo ello estaba relacionado con la actividad de los benedictinos. En el siglo XIII llegaron a Polonia los hijos de san Francisco de As&iacute;s. El movimiento franciscano encontr&oacute; en nuestra patria el terreno preparado. Fructific&oacute; tambi&eacute;n con gran n&uacute;mero de beatos y santos, los cuales, siguiendo el ejemplo del Poverello de As&iacute;s, animaron el cristianismo polaco con el esp&iacute;ritu de pobreza y amor fraterno. <\/p>\n<p align=\"left\">A la tradici&oacute;n de pobreza evang&eacute;lica y de sencillez de vida un&iacute;an el conocimiento y la sabidur&iacute;a, lo cual a su vez influy&oacute; en el trabajo pastoral. Se puede decir que hab&iacute;an tomado en serio las palabras de la segunda carta a Timoteo, que hemos escuchado en la segunda lectura de hoy: &laquo;Te conjuro, en presencia de Dios y de Cristo Jes&uacute;s, que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su manifestaci&oacute;n y por su Reino: Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina&raquo; (<i>2 Tm <\/i>4, 1-2). Esta sana doctrina, indispensable ya en tiempos de san Pablo, lo era tambi&eacute;n en el per&iacute;odo en que vivi&oacute; y actu&oacute; Juan de Dukla. Tambi&eacute;n en ese tiempo hab&iacute;a quienes no soportaban la sana doctrina, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se hac&iacute;an con un mont&oacute;n de maestros, apartaban los o&iacute; dos de la verdad y se volv&iacute;an a las f&aacute;bulas (cf. <i>2 Tm <\/i>4, 3-4). <\/p>\n<p align=\"left\">Las mismas dificultades existen tambi&eacute;n hoy. As&iacute; pues, aceptemos las palabras de san Pablo como si nos las dirigiera a nosotros mediante la vida de san Juan de Dukla; como si nos las dirigiera a todos y a cada uno, en particular a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas: &laquo;T&uacute;, en cambio, p&oacute;rtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la funci&oacute;n de evangelizador, desempe&ntilde;a a la perfecci&oacute;n tu ministerio &raquo; (<i>2 Tm <\/i>4, 5). <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;<i>Uno solo es vuestro Maestro, Cristo<\/i>. El mayor entre vosotros ser&aacute; vuestro servidor, pues el que se ensalce, ser&aacute; humillado; y el que se humille, ser&aacute; ensalzado &raquo; (<i>Mt <\/i>23, 10-12). <i> Precisamente ese fue el programa evang&eacute;lico que san Juan de Dukla realiz&oacute; en su vida. <\/i>Es un programa cristoc&eacute;ntrico. <i>Jesucristo era para &eacute;l el &uacute;nico Maestro. <\/i>Imitando sin reservas el ejemplo de su Maestro y Se&ntilde;or, <i>por encima de todo deseaba servir<\/i>. Aqu&iacute; radica el evangelio de la sabidur&iacute;a, del amor y de la paz. <i>&Eacute;l realiz&oacute; este evangelio en toda su vida. <\/i>Y hoy esta obra evang&eacute;lica de Juan de Dukla ha alcanzado la gloria de los altares. En su tierra natal es proclamado santo de la Iglesia universal. Su canonizaci&oacute;n se encuentra en el camino por donde avanza toda la Iglesia, en el camino que lleva a la meta del segundo milenio del nacimiento de Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">Junto con todos los que introducen a la Iglesia que est&aacute; en Polonia en el <i>tertio millennio adveniente<\/i>; junto con san Adalberto, san Estanislao, santa Eduvigis, se presenta tambi&eacute;n &eacute;l, san Juan de Dukla. Y su canonizaci&oacute;n constituye una nueva riqueza de la Iglesia en nuestra patria. Tal vez es un complemento especial de los votos que Juan Casimiro pronunci&oacute; un d&iacute;a ante la Virgen de las Gracias en la catedral de Lvov. <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, en este lugar, desde donde se ven los campos verdes de trigo, que dentro de poco, al dorarse, comenzar&aacute;n a invitar al agricultor al duro trabajo &laquo;para ganarse el pan&raquo;, deseo recordar las palabras que pronunci&oacute; el rey Juan Casimiro en aquel hist&oacute;rico d&iacute;a ante el trono de la Virgen de las Gracias en la catedral de Lvov. Expresaban una gran solicitud por toda la naci&oacute;n, el deseo de justicia y la voluntad de suprimir los grav&aacute;menes que pesaban sobre sus s&uacute;bditos, especialmente sobre los campesinos. <\/p>\n<p align=\"left\">Hoy, durante la canonizaci&oacute;n de Juan de Dukla, hijo de esta regi&oacute;n, deseo rendir homenaje al trabajo del agricultor. Me inclino con respeto sobre esta tierra de los Bieszczady, que en la historia experiment&oacute; muchos sufrimientos entre guerras y conflictos, y hoy afronta nue vas dificultades, especialmente la falta de trabajo. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Deseo rendir homenaje al amor del agricultor a la tierra, porque siempre ha constituido <\/i>un firme apoyo de la identidad de la naci&oacute;n. En los momentos de grandes peligros, en los momentos m&aacute;s dram&aacute;ticos de la historia de la naci&oacute;n, este amor y este apego a la tierra resultaron sumamente importantes en la lucha por la supervivencia. Hoy, en tiempos de grandes transformaciones, no debe olvidarse. <i>Rindo hoy homenaje a las manos del pueblo polaco, que trabajan la tierra<\/i>, a esas manos que de la dif&iacute;cil y dura tierra extraen pan para el pa&iacute;s, y en los momentos de peligro est&aacute;n dispuestas a protegerlo y defenderlo. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Permaneced fieles a las tradiciones de vuestros antepasados<\/i>. Ellos, alzando los ojos de la tierra, abarcaban con su mirada el horizonte, donde el cielo se une a la tierra, y elevaban al Cielo la oraci&oacute;n por una buena cosecha, por la semilla, por el sembrador y por el trigo, para el pan. Comenzaban en el nombre de Dios cada d&iacute;a y cada trabajo, y con Dios terminaban su obra de agricultores. Permaneced fieles a esta antiqu&iacute;sima tradici&oacute;n, que <i> expresa la verdad m&aacute;s profunda sobre el sentido y sobre la fecundidad de vuestro trabajo<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; os asemejar&eacute;is al sembrador del Evangelio. <i>Respetad toda semilla de trigo que encierra en s&iacute; la admirable potencia de la vida. Respetad tambi&eacute;n la semilla de la Palabra de Dios<\/i>. Que nunca desaparezca de los labios del agricultor polaco el hermoso saludo: &laquo;Dios te sea propicio&raquo; y &laquo;Alabado sea Jesucristo&raquo;. Saludaos con esas palabras, transmiti&eacute;ndoos as&iacute; los buenos deseos. Expresan vuestra dignidad cristiana. No permit&aacute;is que os la quiten. Est&aacute;n intentando hacerlo. El mundo est&aacute; lleno de peligros. A trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n social ciertos mensajes llegan tambi&eacute;n al campo polaco. Cread una cultura del campo en la que, junto con las nuevas dimensiones que traen los tiempos, permanezca, como ante un buen amo, el espacio para las cosas antiguas, santificadas por la tradici&oacute;n, confirmadas por la verdad de los siglos. <\/p>\n<p align=\"left\">Abrazando con mi coraz&oacute;n esta tierra, deseo expresaros tambi&eacute;n mi aprecio por los sacrificios que hac&eacute;is para construir los edificios sagrados. A menudo con vuestro duro trabajo del campo hab&eacute;is ganado el &oacute;bolo de la viuda, gracias al cual Cristo puede tener un lugar en este rinc&oacute;n de Polonia. Que Dios os recompense por estos hermosos templos, fruto del trabajo de vuestras manos y de vuestra fe. &iexcl;Cu&aacute;n profunda fe! &laquo;Cantar&eacute; eternamente las misericordias del Se&ntilde;or!&raquo; (<i>Sal <\/i>88, 2), acabamos de proclamar en el estribillo del salmo responsorial. Vosotros hab&eacute;is edificado estos nuevos templos para que vosotros mismos y las generaciones futuras tengan d&oacute;nde cantar las alabanzas del Se&ntilde;or. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Es preciso agarrarse firmemente a Cristo, el buen Sembrador, y seguir su voz por el camino que nos se&ntilde;ala. <\/i>Y esos caminos incluyen diferentes iniciativas, que en Polonia son cada vez m&aacute;s numerosas. S&eacute; que se est&aacute; poniendo mucho empe&ntilde;o en la promoci&oacute;n de los grupos e instituciones caritativas, que dan testimonio de solidaridad con los que necesitan ayuda en este pa&iacute;s y fuera de sus fronteras. Nosotros mismos hemos experimentado esa ayuda en los a&ntilde;os dif&iacute;ciles: ahora debemos pagar con nuestra ayuda, recordando la que nos prestaron. Hoy nuestra patria tiene necesidad del laicado cat&oacute;lico, del pueblo de Dios, que Cristo y la Iglesia esperan. Hacen falta laicos que comprendan la necesidad de una formaci&oacute;n constante de la fe. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cu&aacute;n oportunamente se ha restablecido, en la Iglesia que est&aacute; en Polonia, la Acci&oacute;n cat&oacute;lica! En vuestra archidi&oacute;cesis, al igual que en otras di&oacute;cesis, se est&aacute; convirtiendo, junto con otros movimientos y comunidades de oraci&oacute;n, en escuela de fe. Avanzad con valent&iacute;a por ese camino, recordando que cuanto mayor sea vuestro compromiso en favor de la nueva evangelizaci&oacute;n y en la vida social, tanto mayor ser&aacute; la exigencia de aut&eacute;ntica espiritualidad, de la &iacute;ntima relaci&oacute;n con Cristo y con la Iglesia que se alimenta en la oraci&oacute;n y en la reflexi&oacute;n sobre la palabra de Dios. Es una uni&oacute;n que, con la gracia de Dios, debe penetrar todo impulso del coraz&oacute;n, hasta la santidad. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, la tierra en que nos encontramos est&aacute; impregnada y rebosante de la santidad de Juan de Dukla. Este santo religioso no s&oacute;lo hizo famosa esta hermosa tierra de Bieszczady, sino que ante todo la santific&oacute;. Sois los herederos de esta santidad. Al pisar esta tierra, segu&iacute;s sus huellas. Aqu&iacute; todos percibimos de modo misterioso &laquo;la riqueza de la gloria que Jesucristo otorga en herencia a los santos&raquo; (cf. <i>Ef <\/i>1, 18). En efecto, esta tierra ha dado muchos testigos aut&eacute;nticos de Jesucristo, personas que han puesto toda su confianza en Dios y han dedicado su vida al anuncio del Evangelio. Seguid sus huellas. Fijad vuestra mirada en su vida. Imitad sus obras, &laquo;para que todo el mundo vea vuestras buenas obras y glorifique al Padre que est&aacute; en los cielos &raquo; (<i>Mt <\/i>5, 16). Que la fe sembrada por san Juan en el coraz&oacute;n de vuestros antepasados crezca como un &aacute;rbol de santidad y &laquo;d&eacute; mucho fruto y que este fruto dure&raquo; (cf. <i>Jn <\/i>15, 5). <\/p>\n<p align=\"left\">Que en este camino os acompa&ntilde;e la Madre de Cristo, venerada en numerosos santuarios de esta tierra. Dentro de poco colocar&eacute; la corona sobre las im&aacute;genes de la Virgen de Hacz&oacute;w, de Ja&#x15b;liska y de Wielkie Oczy. Que este acto sea expresi&oacute;n de nuestra veneraci&oacute;n a Mar&iacute;a y de la esperanza de que, con su intercesi&oacute;n, nos ayude a cumplir hasta el final la voluntad de Dios. En el per&iacute;odo del milenio del bautismo aprendimos a cantar: &laquo;Mar&iacute;a, Reina de Polonia, estoy ceca de ti, me acuerdo de ti, velo&raquo; (<i>Llamamiento de Jasna G&oacute;ra<\/i>). Nos alegramos de que, juntamente con nosotros, velan todos los santos patronos de Polonia. Nos alegramos y oramos por la naci&oacute;n polaca y por la Iglesia en nuestra tierra: <i>tertio millennio adveniente.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Desde hace mucho tiempo, Mar&iacute;a, eres reina de Polonia&#8230; Toma bajo tu protecci&oacute;n a toda la naci&oacute;n, que vive para tu gloria&raquo;. Am&eacute;n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DEL BEATO JUAN DE DUKLA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Aeropuerto de Krosno Martes 10 de junio de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;El esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or Dios est&aacute; sobre m&iacute;, porque me ha consagrado con la unci&oacute;n el Se&ntilde;or&raquo; (Is 61, 1). 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