{"id":40089,"date":"2016-10-05T23:34:45","date_gmt":"2016-10-06T04:34:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-8-de-junio-de-1997-canonizacion-de-la-beata-eduvigis-cracovia\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:45","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:45","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-8-de-junio-de-1997-canonizacion-de-la-beata-eduvigis-cracovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-8-de-junio-de-1997-canonizacion-de-la-beata-eduvigis-cracovia\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Polonia: 8 de junio de 1997, Canonizaci\u00f3n de la beata Eduvigis, Cracovia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE LA BEATA EDUVIGIS, REINA DE POLONIA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <i>Cracovia, domingo8 de junio de 1997<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.<i>&nbsp;Gaude, mater Polonia<\/i>! Repito hoy esta exhortaci&oacute;n a la alegr&iacute;a, que durante siglos los polacos cantaban en recuerdo de san Estanislao. La repito, porque el lugar y la circunstancia impulsan a hacerlo de modo particular. En efecto, debemos volver nuevamente a la colina de Wawel, a la catedral real y situarnos ante las reliquias de la Reina, Se&ntilde;ora de Wawel. Ha llegado el gran d&iacute;a de su canonizaci&oacute;n. Por eso, cantamos: <\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"left\">&laquo;<i>Gaude, mater Polonia. <br \/>Prole fecunda nobili, <br \/>Summi Regis magnalia <br \/>Laude frequenta vigili<\/i>&raquo;. <\/p>\n<\/blockquote>\n<p align=\"left\">Eduvigis, &iexcl;has esperado tanto tiempo este d&iacute;a solemne! Han transcurrido casi seiscientos a&ntilde;os desde tu muerte, en plena juventud. Amada por toda la naci&oacute;n, t&uacute;, que est&aacute;s en el origen de la &eacute;poca de los Jaguellones, iniciadora de la dinast&iacute;a, fundadora de la Universidad Jaguell&oacute;nica en la antiqu&iacute;sima Cracovia, has esperado largo tiempo el d&iacute;a de tu canonizaci&oacute;n, el d&iacute;a en que la Iglesia proclamar&iacute;a solemnemente que t&uacute; eres la santa patrona de Polonia en su dimensi&oacute;n hereditaria, de la Polonia unida por obra tuya con Lituania y con la Rus\u2019: de la Rep&uacute;blica de tres naciones. <\/p>\n<p align=\"left\">Hoy ha llegado este d&iacute;a. Muchos han deseado presenciar este momento y no lo han logrado. Han transcurrido los a&ntilde;os y los siglos, y parec&iacute;a que tu canonizaci&oacute;n era, incluso, imposible. Que este d&iacute;a sea un d&iacute;a de alegr&iacute;a no solamente para nosotros, los que vivimos en estos tiempos, sino tambi&eacute;n para todos los que no han llegado a &eacute;l en esta tierra. Que sea el gran d&iacute;a de la comuni&oacute;n de los santos. <i>Gaude, mater Polonia<\/i>! <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;El evangelio de hoy orienta nuestro pensamiento y nuestro coraz&oacute;n hacia el bautismo. Nos encontramos, una vez m&aacute;s, en Galilea, desde donde Cristo env&iacute;a a sus Ap&oacute;stoles al mundo entero: &laquo;Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes, bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo, y ense&ntilde;&aacute;ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aqu&iacute; que yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo&raquo; (<i>Mt <\/i>28, 18-20). Se trata del mandato misionero que los Ap&oacute;stoles cumplieron, comenzando desde el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s. Lo cumplieron y lo transmitieron a sus sucesores. Por medio de ellos, el mensaje apost&oacute;lico alcanz&oacute; poco a poco al mundo entero. Y, hacia el final del primer milenio, lleg&oacute; el tiempo en que los ap&oacute;stoles de Cristo evangelizaran las tierras de los Piast. Entonces Mieszko I recibi&oacute; el bautismo, y eso, seg&uacute;n la convicci&oacute;n de esa &eacute;poca, constitu&iacute;a a la vez el bautismo de Polonia. En 1996 celebramos el milenio de ese bautismo. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cu&aacute;nto habr&iacute;a gozado hoy el Primado del milenio, el siervo de Dios cardenal Stefan Wyszynski, si hubiera tenido la oportunidad de participar, junto con nosotros, en este gran d&iacute;a de la canonizaci&oacute;n. Era una ilusi&oacute;n que ten&iacute;a, al igual que los grandes metropolitanos de Cracovia, el pr&iacute;ncipe cardenal Adam Stefan Sapieha y todo el Episcopado de Polonia. Todos intu&iacute;an que la canonizaci&oacute;n de la reina Eduvigis constituir&iacute;a la coronaci&oacute;n del milenio del bautismo de Polonia. Lo es tambi&eacute;n porque, por obra de la reina Eduvigis, los polacos, bautizados en el siglo X, cuatro siglos despu&eacute;s emprendieron la misi&oacute;n apost&oacute;lica y contribuyeron a la evangelizaci&oacute;n y al bautismo de sus vecinos. Eduvigis estaba convencida de que su misi&oacute;n consist&iacute;a en llevar el Evangelio a sus hermanos lituanos. Y lo hizo, juntamente con su esposo el rey Ladislao Jaguell&oacute;n. En el B&aacute;ltico surgi&oacute; un nuevo pa&iacute;s cristiano, renacido en las aguas del bautismo, como en el siglo X esas mismas aguas hab&iacute;an hecho renacer a los hijos e hijas de la naci&oacute;n polaca. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Sit Trinitati gloria, laus, honor, iubilatio <\/i>(&#8230;). Hoy damos gracias a la sant&iacute;sima Trinidad por tu sabidur&iacute;a, Eduvigis. El autor del libro de la Sabidur&iacute;a pregunta: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n habr&iacute;a conocido tu voluntad, oh Dios, si t&uacute; no le hubieses dado la sabidur&iacute;a y no le hubieses enviado de lo alto tu Esp&iacute;ritu Santo?&raquo; (cf. <i>Sb <\/i>9, 17). As&iacute; pues, damos gracias a Dios Padre, al Hijo y al Esp&iacute;ritu Santo por tu sabidur&iacute;a, Eduvigis; porque reconociste el plan de Dios no s&oacute;lo con respecto a tu propia vocaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n con respecto a la de las naciones: con respecto a nuestra vocaci&oacute;n hist&oacute;rica y a la vocaci&oacute;n de Europa que, por obra tuya, complet&oacute; el cuadro de la evangelizaci&oacute;n en su continente, para poder despu&eacute;s emprender la evangelizaci&oacute;n de otros pa&iacute;ses y de otros continentes en todo el mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">En efecto, Cristo hab&iacute;a dicho: &laquo;Id (&#8230;) y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes&raquo; (<i>Mt <\/i>28, 18). Hoy nos alegramos por tu elevaci&oacute;n a la gloria de los altares. Nos alegramos en nombre de todas las naciones, de las que te has convertido en madre en la fe. Nos alegramos por la gran obra de sabidur&iacute;a. Y damos gracias a Dios por tu santidad, por la misi&oacute;n que realizaste en nuestra historia; por tu amor a la naci&oacute;n y a la Iglesia, por tu amor a Cristo crucificado y resucitado. <i>Gaude, mater Polonia<\/i>! <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Lo m&aacute;s grande es el amor. &laquo;Nosotros sabemos \u2014escribe el evangelista san Juan\u2014 que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte&raquo; (<i>1 Jn <\/i>3, 14). Y, por tanto, quien ama participa en la vida, en la vida que viene de Dios. &laquo;En esto hemos conocido lo que es amor \u2014prosigue san Juan\u2014: en que &eacute;l (Cristo) dio su vida por nosotros&raquo; (<i>1 Jn <\/i> 3, 16). Por eso tambi&eacute;n nosotros deber&iacute;amos dar la vida por nuestros hermanos (cf. <i>ib.<\/i>). Cristo nos dijo que as&iacute;, entregando la vida por nuestros hermanos, manifestamos el amor. Y este es el amor m&aacute;s grande (cf.<i>&nbsp;1 Co <\/i>13, 13). <\/p>\n<p align=\"left\">Y nosotros hoy, poni&eacute;ndonos a la escucha de las palabras de los Ap&oacute;stoles, queremos decirte, nuestra reina santa, que t&uacute;, como pocos, comprendiste esta ense&ntilde;anza de Cristo y de los Ap&oacute;stoles. En muchas ocasiones te arrodillaste a los pies del Crucifijo de Wawel para aprender de Cristo mismo ese amor generoso. Y lo aprendiste. Supiste demostrar con tu vida que lo m&aacute;s grande es el amor. En un antiqu&iacute;simo canto polaco cantamos: <\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"left\">&laquo;&iexcl;Oh cruz santa, <br \/>&aacute;rbol &uacute;nico en nobleza! <br \/>Jam&aacute;s el bosque dio mejor tributo <br \/>que este que da a Dios mismo (&#8230;). <br \/>Inaudita bondad es morir <br \/>en cruz por otro. <br \/>&iquest;Qui&eacute;n puede hacerlo hoy? <br \/>&iquest;Por qui&eacute;n dar la propia vida? <br \/>S&oacute;lo el Se&ntilde;or Jes&uacute;s lo hizo, <br \/>porque nos am&oacute; fielmente&raquo;<br \/>(cf. <i>Crux fidelis<\/i>, siglo XVI). <\/p>\n<\/blockquote>\n<p align=\"left\">De este Cristo crucificado de Wawel, de este Crucifijo negro, al que los habitantes de Cracovia vienen cada a&ntilde;o en peregrinaci&oacute;n el Viernes santo, aprendiste, reina Eduvigis, a dar la vida por tus hermanos. Tu profunda sabidur&iacute;a y tu intensa actividad brotaban de la contemplaci&oacute;n, del v&iacute;nculo personal con el Crucifijo. Aqu&iacute; <i>la contemplaci&oacute;n y la vida activa <\/i> encontraban el justo equilibrio. Por eso, nunca perdiste la &laquo;parte mejor &raquo;, la presencia de Cristo. Hoy queremos arrodillarnos junto contigo, Eduvigis, a los pies del Crucifijo de Wawel, para o&iacute;r el eco de esa lecci&oacute;n de amor, que tu escuchabas. Queremos aprender de ti el modo de actuarla en nuestros tiempos. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;&laquo;Sab&eacute;is que los jefes de las naciones las dominan como se&ntilde;ores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser as&iacute; entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser&aacute; vuestro servidor&raquo; (<i>Mt <\/i>20, 25-26) Estas palabras de Cristo penetraron profundamente en la conciencia de la joven reina de la estirpe de los Anjou. La m&aacute;s profunda caracter&iacute;sti- ca de su breve vida y, al mismo tiempo, la medida de su grandeza fue el esp&iacute;ritu de servicio. Puso su posici&oacute;n social, sus talentos y toda su vida privada completamente al servicio de Cristo y, cuando le correspondi&oacute; gobernar, dedic&oacute; su vida tambi&eacute;n al servicio del pueblo que se le hab&iacute;a confiado. <\/p>\n<p align=\"left\">El esp&iacute;ritu de servicio animaba su compromiso social. Con gran esmero se consagr&oacute; a la vida pol&iacute;tica de su &eacute;poca. Y, adem&aacute;s, ella, que era hija del rey de Hungr&iacute;a, supo unir la fidelidad a los principios cristianos con la coherencia en la defensa de la raz&oacute;n de Estado polaca. Emprendiendo grandes obras, tanto en el &aacute;mbito estatal como en el internacional, no deseaba nada para s&iacute; misma. Enriquec&iacute;a con liberalidad a su segunda patria con todo tipo de bienes materiales y espirituales. Experta en el arte de la diplomacia, puso los cimientos de la grandeza de la Polonia del siglo XV. Impuls&oacute; la cooperaci&oacute;n religiosa y cultural entre las naciones y su sensibilidad con respecto a las injusticias sociales fue a menudo alabada por sus s&uacute;bditos. <\/p>\n<p align=\"left\">Con una claridad que hasta hoy ilumina a toda Polonia, sab&iacute;a que, tanto la fuerza del Estado como la de la Iglesia tienen su fuente en una esmerada instrucci&oacute;n de la naci&oacute;n; que el camino para el bienestar del Estado, para su soberan&iacute;a y su reconocimiento en el mundo, pasa por las activas universidades. Eduvigis sab&iacute;a tambi&eacute;n que la fe promueve la comprensi&oacute;n racional; que la fe necesita la cultura y forma la cultura; y que la fe vive en el espacio de la cultura. E hizo todo lo posible por enriquecer a Polonia con todo el patrimonio espiritual de los tiempos antiguos y del Medioevo. Dio a la universidad incluso su cetro de oro, y ella utiliz&oacute; uno de madera dorada. Este hecho, aunque tuvo un significado concreto, es sobre todo un gran s&iacute;mbolo. <\/p>\n<p align=\"left\">Durante su vida, su prestigio y la estima de que gozaba no ven&iacute;an de las insignias reales, sino de la fuerza de su esp&iacute;ritu, de la profundidad de su mente y de la sensibilidad de su coraz&oacute;n. Despu&eacute;s de su muerte, su obra sigui&oacute; dando frutos con la riqueza de sabidur&iacute;a y con el florecimiento de una cultura arraigada en el Evangelio. Por todo esto damos gracias a la reina Eduvigis, mientras recordamos con orgullo esos seiscientos a&ntilde;os que nos separan de la fundaci&oacute;n de la facultad de teolog&iacute;a y de la renovaci&oacute;n de la universidad de Cracovia; unos a&ntilde;os \u2014podr&iacute;amos decir\u2014 de incesante esplendor de la ciencia polaca. <\/p>\n<p align=\"left\">Y si pudi&eacute;ramos visitar los hospitales medievales en Biecz, en Sandomierz, en S&#x105;cz, en Stradom, ver&iacute;amos con admiraci&oacute;n las numerosas obras de misericordia que fund&oacute; esta reina polaca. En ellas se realiz&oacute; de una forma muy elocuente la exhortaci&oacute;n a amar &laquo;con obras y seg&uacute;n la verdad&raquo; (<i>1 Jn <\/i>3, 18). <\/p>\n<p align=\"left\">.5.<i> Ergo, felix Cracovia, <br \/>Sacro dotata corpore, <br \/>Deum, qui fecit omnia, <br \/>Benedic omni tempore<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&laquo;&iexcl;Al&eacute;grate hoy, Cracovia!&raquo;. Al&eacute;grate, porque ha llegado, por fin, el momento en que todas las generaciones de tus habitantes pueden rendir homenaje de gratitud a la santa Se&ntilde;ora de Wawel. T&uacute;, sede real, debes a la profundidad de su mente el hecho de haberte convertido en un importante centro de pensamiento en Europa, en cuna de la cultura polaca y en puente entre el Occidente cristiano y el Oriente, dando una incalculable contribuci&oacute;n a la formaci&oacute;n del esp&iacute;ritu europeo. <\/p>\n<p align=\"left\">En la Universidad Jaguell&oacute;nica se educaron y ense&ntilde;aron personas que hicieron famoso en todo el mundo el nombre de Polonia y de esta ciudad, participando con pericia en los debates m&aacute;s importantes de su &eacute;poca. Basta recordar al gran rector del Ateneo de Cracovia, Pawe&#x142; W&#x142;odkowic, quien, ya al inicio del siglo XV, pon&iacute;a las bases de la teor&iacute;a moderna de los derechos del hombre; o Nicol&aacute;s Cop&eacute;rnico, cuyos descubrimientos impulsaron una nueva visi&oacute;n del mundo creado. <\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;No deber&iacute;a Cracovia, y con ella toda Polonia, dar gracias por esa obra que dio magn&iacute;ficos frutos, los frutos de la vida de santos estudiantes y profesores? As&iacute; pues, se presentan hoy ante nosotros estas grandes figuras de hombres y mujeres de Dios, de todas las generaciones, desde Juan de Kety y Estanislao Kazimierczyk hasta el beato Jos&eacute; Sebasti&aacute;n Pelczar y el siervo de Dios J&oacute;zef Bilczewski, para entrar en nuestro himno de alabanza a Dios porque, gracias a la obra generosa de la reina Eduvigis, esta ciudad se ha convertido en cuna de santos. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Al&eacute;grate, Cracovia! Me complace poder compartir hoy tu alegr&iacute;a, aqu&iacute;, en B&#x142;onia Krakowskie, en compa&ntilde;&iacute;a de tu arzobispo, el cardenal Franciszek Macharski, los obispos auxiliares y los em&eacute;ritos, los cabildos de la catedral y de la colegiata de Santa Ana, los sacerdotes, las personas de vida consagrada y todo el pueblo de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cu&aacute;nto deseaba venir a ti, Cracovia, mi amada ciudad, y, en nombre de la Iglesia, asegurarte solemnemente que no errabas cuando venerabas como santa, desde hace siglos, a la reina Eduvigis. Doy gracias a la divina Providencia porque me ha sido posible, porque me concede el poder contemplar, juntamente con vosotros, esta figura que brilla con el resplandor de Cristo y aprender lo que quiere decir &laquo;lo m&aacute;s grande es el amor&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">Doy las gracias a todos los obispos polacos, a todo el Episcopado, encabezado por el cardenal primado, al igual que a todos los obispos hu&eacute;spedes nuestros. Doy las gracias a los cardenales y a los obispos que han venido de Roma y de los pa&iacute;ses vecinos, en particular de Hungr&iacute;a, Rep&uacute;blica Checa, Eslovaquia y Lituania. Queridos hermanos, vuestra presencia en este d&iacute;a es para nosotros muy apreciada. <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;&laquo;No amemos de palabra ni de boca, sino con obras y seg&uacute;n la verdad&raquo; (<i>1&nbsp;Jn <\/i>3, 18), as&iacute; escribe el Ap&oacute;stol. Hermanos y hermanas, aprendamos de la reina santa Eduvigis c&oacute;mo se cumple el mandamiento del amor. Reflexionemos en la &laquo;verdad polaca&raquo;. Reflexionemos si se respeta en nuestras casas, en los medios de comunicaci&oacute;n social, en las oficinas p&uacute;blicas, en las parroquias. &iquest;No se nos pierde a veces bajo la presi&oacute;n de las circunstancias? &iquest;No es distorsionada o simplificada? &iquest;Est&aacute; siempre al servicio del amor? <\/p>\n<p align=\"left\">Reflexionemos en la &laquo;praxis polaca&raquo;. Meditemos si se pone por obra con prudencia. &iquest;Es sistem&aacute;tica y perseverante? &iquest;Es valiente y magn&aacute;nima? &iquest;Une o divide a los hombres? &iquest;No perjudica a alguien con odio o con desprecio? &iquest;O, tal vez, tiene demasiado poco de praxis de amor, de amor cristiano? (cf. St. Wyspia&#x144;ski, <i>Wesele<\/i>). <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;No amemos de palabra ni de boca, sino con obras y seg&uacute;n la verdad&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">Hace diez a&ntilde;os, en una enc&iacute;clica sobre los problemas del mundo contempor&aacute;neo, escrib&iacute; que toda naci&oacute;n &laquo;debe descubrir y aprovechar lo mejor posible el espacio de su propia libertad&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis.html\">Sollicitudo rei socialis<\/a><\/i>, 44). Entonces nos enfrent&aacute;bamos al problema del &laquo;descubrimiento de la libertad&raquo;. Ahora, la divina Providencia nos encomienda una tarea nueva: amar y servir. Amar con las obras y seg&uacute;n la verdad. <\/p>\n<p align=\"left\">La reina santa Eduvigis nos ense&ntilde;a a usar precisamente as&iacute; el don de la libertad. Ella sab&iacute;a que la plenitud de la libertad es el amor, gracias al cual el hombre est&aacute; dispuesto a consagrarse a Dios y a sus hermanos, y dispuesto a pertenecerles. Por eso, consagr&oacute; su vida y su reino a Cristo y a las naciones, que quer&iacute;a llevar hacia &eacute;l. Dio a toda la naci&oacute;n ejemplo de amor a Cristo y al hombre, a un hombre sediento de fe y de ciencia, as&iacute; como de pan de cada d&iacute;a y de vestido. Quiera Dios que tambi&eacute;n hoy se siga ese ejemplo, para que la alegr&iacute;a del don de la liberad sea plena. <\/p>\n<p align=\"left\">Santa Eduvigis, reina nuestra, ens&eacute;&ntilde;anos hoy, en el umbral del tercer milenio, la sabidur&iacute;a y el amor que constituyeron la senda de tu santidad. Ll&eacute;vanos a todos, reina Eduvigis, ante el Crucifijo de Wawel para que, como t&uacute;, conozcamos lo que significa amar con las obras y seg&uacute;n la verdad, lo que significa ser realmente libres. Toma bajo tu protecci&oacute;n a tu naci&oacute;n y a la Iglesia que la sirve, e intercede por nosotros ante Dios, para que nuestra alegr&iacute;a sea incesante. &iexcl;Al&eacute;grate, madre Polonia! <i>Gaude, mater Polonia<\/i>! <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE LA BEATA EDUVIGIS, REINA DE POLONIA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Cracovia, domingo8 de junio de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;Gaude, mater Polonia! Repito hoy esta exhortaci&oacute;n a la alegr&iacute;a, que durante siglos los polacos cantaban en recuerdo de san Estanislao. La repito, porque el lugar y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-8-de-junio-de-1997-canonizacion-de-la-beata-eduvigis-cracovia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico a Polonia: 8 de junio de 1997, Canonizaci\u00f3n de la beata Eduvigis, Cracovia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40089","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40089","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40089"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40089\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40089"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40089"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}