{"id":40091,"date":"2016-10-05T23:34:47","date_gmt":"2016-10-06T04:34:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-6-de-junio-de-1997-beatificaciones-en-zakopane\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:47","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:47","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-6-de-junio-de-1997-beatificaciones-en-zakopane","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-6-de-junio-de-1997-beatificaciones-en-zakopane\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Polonia: 6 de junio de 1997, Beatificaciones en Zakopane"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\">MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE MAR&Iacute;A BERNARDINA JAB&#x141;O&#x143;SKA <br \/> Y MAR&Iacute;A KAR&#x141;OWSKA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/p>\n<p>Zakopane, viernes 6 de junio de 1997<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;Nos encontramos hoy en esta gran asamblea lit&uacute;rgica al pie de la cruz, en el monte Giewont, en la solemnidad del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s. Doy gracias a la divina Providencia porque me permite celebrar esta solemnidad en la patria \u2014bajo la &laquo;Krokiew&raquo;, en la tierra de Podhale\u2014 con vosotros, que en vuestra religiosidad conserv&aacute;is fielmente la veneraci&oacute;n al misterio del Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s. La Iglesia en Polonia ha dado una gran contribuci&oacute;n a la introducci&oacute;n de la solemnidad del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s en el calendario lit&uacute;rgico. Era expresi&oacute;n de un profundo deseo de que se multiplicaran los magn&iacute;ficos frutos producidos por esa devoci&oacute;n en la vida de los fieles en toda la Iglesia. Y as&iacute; sucedi&oacute;. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>&iexcl;Cu&aacute;n agradecidos deber&iacute;amos estar con Dios por todas las gracias que experimentamos por m&eacute;rito del Coraz&oacute;n de su Hijo! &iexcl;Cu&aacute;nto le debemos agradecer este encuentro! <\/i>Lo hemos esperado durante mucho tiempo. Desde hac&iacute;a mucho tiempo, hab&iacute;ais invitado al Papa en diversas ocasiones, especialmente durante vuestras frecuentes peregrinaciones a la ciudad eterna. Seguramente record&aacute;is que os dec&iacute;a entonces que hab&iacute;a que tener paciencia, que era necesario encomendar mi visita a Zakopane a la divina Providencia. Durante mi peregrinaci&oacute;n a Eslovaquia, en Levo&#x10d;a le&iacute; el cartel que hab&iacute;ais preparado: &laquo;&iexcl;Zakopane te espera! &iexcl;Zakopane te da la bienvenida! &raquo;. <i>Y hoy podemos decir que Zakopane ha logrado hacer realidad su deseo, y yo tambi&eacute;n. <\/i>Dios lo ha dispuesto as&iacute;, y la Virgen de Levo&#x10d;a ha tra&iacute;do al Papa a Zakopane. <\/p>\n<p align=\"left\">Os saludo a todos, especialmente a vosotros, habitantes de Zakopane. Saludo a los monta&ntilde;eses de Podhale, tan queridos a mi coraz&oacute;n. Saludo en particular al se&ntilde;or cardenal Franciszek; al obispo de Torun, que hoy se alegra aqu&iacute; por la beatificaci&oacute;n de su diocesana; a todos los obispos polacos, encabezados por el cardenal primado; y a todos los obispos extranjeros que participan en esta celebraci&oacute;n. Saludo al clero, a las religiosas y, especialmente, a las religiosas Albertinas y a las religiosas Pastorcitas, para quienes este d&iacute;a tiene una elocuencia particular. <\/p>\n<p align=\"left\">Saludo al alcalde de Zakopane y a las autoridades locales de Podhale. Agradezco este importante homenaje de Podhale, siempre fiel a la Iglesia y a la patria. &iexcl;Se puede contar siempre con vosotros! Demos gracias a Dios por este d&iacute;a, en que ha actuado en nuestro favor. Queridos hermanos y hermanas, con esp&iacute;ritu de gratitud quiero meditar con vosotros en el gran misterio del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s. Es conveniente que lo hagamos en el itinerario de mi peregrinaci&oacute;n, con ocasi&oacute;n del Congreso eucar&iacute;stico de Wroc&#x142;aw. En efecto, toda la devoci&oacute;n al Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s y todas sus manifestaciones son profundamente eucar&iacute;sticas. <\/p>\n<p align=\"left\">2.<i>&nbsp;&laquo;Mirar&aacute;n al que traspasaron&raquo; <\/i>(<i>Jn <\/i>19, 37). Son palabras que acabamos de escuchar. Con esta cita prof&eacute;tica, san Juan termina su descripci&oacute;n de la pasi&oacute;n y la muerte de Cristo en la cruz. Gracias a ella sabemos que el Viernes santo, antes de la fiesta de la Parasceve, los jud&iacute;os pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y retiraran sus cuerpos (cf. <i>Jn <\/i>19, 31). As&iacute; hicieron los soldados con los dos malhechores crucificados con Jes&uacute;s. &laquo;Pero al llegar a Jes&uacute;s, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atraves&oacute; el costado con una lanza y al instante sali&oacute; sangre y agua&raquo; (<i>Jn <\/i>19, 33-34). Era la prueba de su muerte. Los soldados pod&iacute;an asegurar a Pilato que Jes&uacute;s de Nazaret hab&iacute;a muerto. Pero san Juan evangelista ve aqu&iacute; la necesidad de un testimonio particular. Escribe as&iacute;: &laquo;El que lo vio lo atestigua y su testimonio es v&aacute;lido&raquo; (<i>Jn <\/i>19, 35). Y, al mismo tiempo, afirma que al traspasar el costado de Cristo, se cumpli&oacute; la Escritura, que dice: &laquo;No se le quebrar&aacute; hueso alguno&raquo; y tambi&eacute;n: &laquo;Mirar&aacute;n al que traspasaron&raquo; (<i>Jn <\/i>19, 36-37). <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>En este pasaje evang&eacute;lico se basa toda la tradici&oacute;n de la devoci&oacute;n al Sagrado Coraz&oacute;n<\/i>. Se desarroll&oacute; de modo particular desde el siglo XVII, en relaci&oacute;n con las revelaciones a santa Margarita Mar&iacute;a de Alacoque, m&iacute;stica francesa. Nuestro siglo es testigo de un intenso desarrollo de la devoci&oacute;n al Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, como atestiguan las magn&iacute;ficas &laquo;Letan&iacute;as del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s &raquo; as&iacute; como el &laquo;Acto de consagraci&oacute;n del g&eacute;nero humano al Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s&raquo; y el &laquo;Acto de reparaci&oacute;n al Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s&raquo;. Todo esto ha impregnado profundamente nuestra piedad polaca y forma parte de la devoci&oacute;n de muchos fieles que sienten la necesidad de reparaci&oacute;n al Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s por los pecados de la humanidad y tambi&eacute;n de las naciones, de las familias y de las personas.<\/p>\n<p align=\"left\"> 3.<i>&nbsp;&laquo;Mirar&aacute;n al que traspasaron&raquo;<\/i>: estas palabras orientan nuestra mirada hacia la santa cruz, hacia el &aacute;rbol de la cruz, donde estuvo clavada la Salvaci&oacute;n del mundo. &laquo;Pues la predicaci&oacute;n de la cruz es necedad para el mundo; mas para nosotros, es fuerza de Dios&raquo; (cf. <i>1 Co <\/i>1, 18). Esto lo comprendieron bien los habitantes de Podhale. Cuando terminaba el siglo XIX y empezaba el nuevo, <i> vuestros padres pusieron una cruz en la cima de Giewont. <\/i>Est&aacute; all&iacute; y all&iacute; permanece. Es un testigo mudo, pero elocuente, de nuestro tiempo. Se puede decir que esta cruz jubilar mira hacia Zakopane y Cracovia y, m&aacute;s all&aacute;, hacia Varsovia y Gdansk. <i>Abraza toda nuestra tierra, desde los montes Tatra hasta el B&aacute;ltico<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Vuestros padres quer&iacute;an que la cruz de Cristo reinara de modo particular en este hermoso rinc&oacute;n de Polonia. Y as&iacute; sucedi&oacute;. Se puede decir que vuestra ciudad se ha extendido al pie de la cruz; tanto Zakopane como Podhale viven y se desarrollan en su radio. Lo demuestran a lo largo de los caminos las capillas tan hermosas, esculpidas y conservadas con cuidado. Este Cristo os acompa&ntilde;a en vuestro trabajo diario, o en el itinerario de vuestros paseos por las monta&ntilde;as. Hablan de &eacute;l las iglesias de esta ciudad, sea las antiguas y monumentales, que encierran todo el misterio de la fe y la piedad humana, sea las recientes, que han surgido gracias a vuestra generosidad, como por ejemplo la iglesia parroquial de la Santa Cruz, en la parroquia de la Virgen de F&aacute;tima, que nos acoge.<\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas, <i>no os avergonc&eacute;is de esta cruz<\/i>. Tratad de aceptarla cada d&iacute;a y de corresponder al amor de Cristo. Defended la cruz, no permit&aacute;is que se ofenda el nombre de Dios en vuestro coraz&oacute;n, en la vida familiar o social. Demos gracias a la divina Providencia porque el crucifijo ha vuelto a las escuelas, a las oficinas p&uacute;blicas y a los hospitales. &iexcl;Ojal&aacute; que permanezca all&iacute;! Que nos recuerde nuestra dignidad cristiana y tambi&eacute;n la identidad nacional, lo que somos, a d&oacute;nde vamos y d&oacute;nde est&aacute;n nuestras ra&iacute;ces. Que nos recuerde el amor de Dios al hombre, que en la cruz encontr&oacute; su m&aacute;s profunda expresi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> El amor se asocia siempre al coraz&oacute;n. El Ap&oacute;stol lo asoci&oacute; precisamente al Coraz&oacute;n que fue traspasado por la lanza del centuri&oacute;n en el G&oacute;lgota. En ese gesto se revel&oacute; hasta el fondo el amor con que el Padre am&oacute; al mundo. Lo am&oacute; tan intensamente, &laquo;que dio a su Hijo &uacute;nico&raquo; (<i>Jn <\/i>3, 16). <i>En ese coraz&oacute;n traspasado encontr&oacute; su expresi&oacute;n externa la dimensi&oacute;n del amor que es m&aacute;s grande que cualquier amor creado. <\/i>En &eacute;l se manifest&oacute; el amor salv&iacute;fico y redentor. El Padre dio &laquo;a su Hijo &uacute;nico, para que todo el que crea en &eacute;l no perezca, sino que tenga vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i>&nbsp;3, 16). Por eso, san Pablo escribe: &laquo;Doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra&raquo; (<i>Ef <\/i>3, 14-15), las doblo para expresarle mi agradecimiento por la revelaci&oacute;n de su amor, que manifest&oacute; en la muerte redentora de su Hijo. Al mismo tiempo, doblo mis rodillas para que Dios &laquo;os conceda, seg&uacute;n la riqueza de su gloria, que se&aacute;is fortalecidos por la acci&oacute;n de su Esp&iacute;ritu en el hombre interior&raquo; (<i>Ef <\/i>3, 16). <i>El coraz&oacute;n es, precisamente, &laquo;el hombre interior<\/i>&raquo;<i>. <\/i>Para el Ap&oacute;stol, el Coraz&oacute;n del Hijo de Dios se transforma en fuente de fuerza para todos los corazones humanos. Todo esto se ha expresado magn&iacute;ficamente en muchas invocaciones de las &laquo;Letan&iacute;as del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4.&nbsp;El Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s se convirti&oacute; en fuente de fuerza para las dos mujeres que la Iglesia eleva hoy a la gloria de los altares. Gracias a esa fuerza, alcanzaron la cima de la santidad. <i>Mar&iacute;a Bernardina Jab&#x142;onska<\/i>, hija espiritual de san Alberto Chmielowski, colaboradora y continuadora de su obra de misericordia, viviendo la pobreza se consagr&oacute; al servicio de los m&aacute;s pobres. La Iglesia nos pone hoy como ejemplo a esta religiosa piadosa, cuyo lema de vida eran las palabras: &laquo;Dar, eternamente dar&raquo;. Con su mirada fija en Cristo, lo segu&iacute;a fielmente, imit&aacute;ndolo en el amor. Quer&iacute;a escuchar toda petici&oacute;n de su pr&oacute;jimo, enjugar toda l&aacute;grima, y consolar, por lo menos con la palabra, a toda alma que sufr&iacute;a. Quer&iacute;a ser siempre buena con todos, pero m&aacute;s a&uacute;n con los m&aacute;s probados por el destino. Sol&iacute;a decir: &laquo;<i>El dolor de mi pr&oacute;jimo es mi dolor&raquo;. <\/i>Junto con san Alberto fund&oacute; hospicios para los enfermos y para los que hab&iacute;an quedado sin hogar a causa de la guerra.<\/p>\n<p align=\"left\"> Ese amor grande y heroico maduraba en la oraci&oacute;n y en el silencio de la cercana ermita de Kalat&oacute;wki, donde vivi&oacute; durante alg&uacute;n tiempo. En los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles de su vida, en sinton&iacute;a con las recomendaciones de quien la dirig&iacute;a espiritualmente, se encomendaba al Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s. A &eacute;l le ofrec&iacute;a todo lo que pose&iacute;a, y especialmente sus sufrimientos interiores y sus dolores f&iacute;sicos. <i>&iexcl;Todo por amor a Cristo! <\/i>Como superiora general de la congregaci&oacute;n de las religiosas Siervas de los Pobres de la tercera orden de san Francisco, las Albertinas, daba continuamente a sus religiosas ejemplo del amor que brota de la uni&oacute;n del coraz&oacute;n humano con el Sagrado Coraz&oacute;n del Salvador. El Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s era su consuelo en el heroico servicio a los m&aacute;s necesitados. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es conveniente que su beatificaci&oacute;n se realice en Zakopane, porque es una santa de Zakopane. Aunque no naci&oacute; en este lugar, aqu&iacute; se desarroll&oacute; espiritualmente para alcanzar la santidad a trav&eacute;s de la experiencia erem&iacute;tica de fray Alberto, en los montes Kalat&oacute;wki. <\/p>\n<p align=\"left\"> Al mismo tiempo, en los territorios ocupados por Prusia, otra mujer, <i>Mar&iacute;a Kar&#x142;owska<\/i>, desempe&ntilde;aba una actividad de aut&eacute;ntica samaritana entre las mujeres que sufr&iacute;an una gran miseria material y moral. Su santo celo atrajo en seguida a un grupo de disc&iacute;pulas de Cristo, con quienes fund&oacute; la congregaci&oacute;n de las religiosas Pastorcitas de la Divina Providencia. Estableci&oacute; para ella y para sus religiosas la siguiente finalidad: &laquo;Debemos anunciar el Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, es decir, vivir de &eacute;l y en &eacute;l y para &eacute;l, de modo que lleguemos a ser semejantes a &eacute;l y que &eacute;l sea m&aacute;s visible en nuestra vida que nosotras mismas&raquo;. Su entrega al Sagrado Coraz&oacute;n del Salvador dio como fruto un gran amor a los hombres. Sent&iacute;a una insaciable hambre de amor. Seg&uacute;n la beata Mar&iacute;a Kar&#x142;owska, un amor de este tipo nunca dir&aacute; basta, nunca se detendr&aacute; en el camino. Era precisamente esto lo que le suced&iacute;a, porque estaba impulsada por la corriente del amor del divino Par&aacute;clito. Gracias a ese amor, devolvi&oacute; a muchas almas la luz de Cristo y les ayud&oacute; a recuperar la dignidad perdida.<\/p>\n<p align=\"left\"> Tambi&eacute;n es conveniente que su beatificaci&oacute;n se realice en Zakopane, porque la cruz de Giewont mira a toda Polonia, mira hacia el norte, hacia la Pomerania y la ciudad de P&#x142;ock, mira hacia todos los lugares donde viven los frutos de su santidad, sus religiosas y su servicio a los necesitados.<\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas, <i> estas dos religiosas heroicas<\/i>, al realizar sus obras santas en condiciones muy dif&iacute;ciles, <i>manifestaron con plenitud la dignidad de la mujer y la grandeza de su vocaci&oacute;n. <\/i>Manifestaron el &laquo;genio femenino &raquo;, que se revela mediante una profunda sensibilidad ante el sufrimiento humano, mediante la delicadeza, la apertura y la disponibilidad a ayudar y tambi&eacute;n mediante otras cualidades propias del coraz&oacute;n femenino. A menudo se manifiesta sin clamor y, por eso, a veces lo subestiman. &iexcl;Cu&aacute;nto lo necesita el mundo actual y nuestra generaci&oacute;n! &iexcl;Cu&aacute;nta necesidad hay de esta sensibilidad femenina en las cosas de Dios y de los hombres, para que nuestras familias y toda la sociedad tengan afecto cordial, benevolencia, paz y alegr&iacute;a! &iexcl;Cu&aacute;n necesario resulta este &laquo;genio femenino&raquo;, para que el mundo actual aprecie el valor de la vida, de la responsabilidad y de la fidelidad; para que conserve el respeto a la dignidad humana! En efecto, Dios, en su designio eterno, atribuy&oacute; un lugar determinado a la mujer, creando al ser humano &laquo;var&oacute;n y mujer&raquo;, a su &laquo;imagen y semejanza&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\"> 5.&nbsp;En la <i>carta a los Efesios<\/i>, san Pablo hace casi una confesi&oacute;n personal. Escribe: &laquo;A m&iacute;, el menor de todos los santos, me fue concedida esta gracia: la de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo, y esclarecer c&oacute;mo se ha dispensado el misterio escondido desde siglos en Dios, Creador de todas las cosas&raquo; (<i>Ef <\/i>3, 8-9). As&iacute; pues, por medio del Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s crucificado y resucitado, leemos el plan eterno de Dios para la salvaci&oacute;n del mundo. En cierto sentido, <i>el Coraz&oacute;n divino <\/i>se transforma en el centro <i>de este plan, que es misterioso <\/i>y da la vida. En &eacute;l se realiza este plan. Como escribe el Ap&oacute;stol: &laquo;Para que la multiforme sabidur&iacute;a de Dios sea ahora manifestada (&#8230;), mediante la Iglesia, conforme al previo designio eterno que [Dios] realiz&oacute; en Cristo Jes&uacute;s, Se&ntilde;or nuestro, quien, mediante la fe en &eacute;l, nos da valor para llegarnos confiadamente a Dios&raquo; (<i>Ef <\/i>3, 10-12). <\/p>\n<p align=\"left\"> Todo est&aacute; contenido aqu&iacute;. Cristo es el cumplimiento del designio divino del amor redentor. En virtud de este plan, como criatura con respecto a su Creador, sino tambi&eacute;n como hijo con respecto a su Padre. <i>Por tanto, el cristianismo significa una nueva creaci&oacute;n, una nueva vida, la vida en Cristo, mediante la cual el hombre puede decir a Dios: &iexcl;Abb&aacute;, Padre m&iacute;o, Padre nuestro! <\/i>Por consiguiente, la solemnidad del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s es, en cierto sentido, un magn&iacute;fico complemento de la Eucarist&iacute;a, y por eso la Iglesia, guiada por una profunda intuici&oacute;n de fe, celebra esta fiesta del Coraz&oacute;n divino al d&iacute;a siguiente de la conclusi&oacute;n de la octava del <i>Corpus Christi<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Te alabamos, Cristo, nuestro Salvador, porque de tu Coraz&oacute;n ardiente de amor derramas sobre nosotros los manantiales de gracias. Te agradecemos estas gracias, mediante las cuales multitudes de santos y beatos han podido llevar al mundo el testimonio de tu amor. <i>Te damos gracias por las beatas religiosas Mar&iacute;a Bernardina y Mar&iacute;a, que en tu Coraz&oacute;n amoroso encontraron la fuente de su santidad. <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, &iexcl;ten piedad de nosotros! <\/p>\n<p align=\"left\"> Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, Hijo del Padre eterno; Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, formado por el Esp&iacute;ritu Santo en el seno de la Virgen Madre; Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, unido sustancialmente al Verbo de Dios; Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, en quien residen todos los tesoros de la sabidur&iacute;a y de la ciencia, &iexcl;ten piedad de nosotros! <\/p>\n<p align=\"center\"> * * *<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Despu&eacute;s de impartir la bendici&oacute;n, Su Santidad a&ntilde;adi&oacute;:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &laquo;Hoy he dado gracias a Dios por la cruz que vuestros padres alzaron en el monte Giewont. Esa cruz mira a Polonia entera, desde los montes Tatra hasta el B&aacute;ltico, diciendo: \u201cSursum corda!\u201d: &iexcl;Arriba los corazones!, a fin de que toda Polonia, mirando a la cruz de Giewont, pueda escuchar y repetir: \u201cSursum corda\u201d. &iexcl;Arriba los corazones! Am&eacute;n&raquo;<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE MAR&Iacute;A BERNARDINA JAB&#x141;O&#x143;SKA Y MAR&Iacute;A KAR&#x141;OWSKA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Zakopane, viernes 6 de junio de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;Nos encontramos hoy en esta gran asamblea lit&uacute;rgica al pie de la cruz, en el monte Giewont, en la solemnidad del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s. 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