{"id":40092,"date":"2016-10-05T23:34:49","date_gmt":"2016-10-06T04:34:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-4-de-junio-de-1997-santuario-de-jasna-gora-czestochowa\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:49","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:49","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-4-de-junio-de-1997-santuario-de-jasna-gora-czestochowa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-4-de-junio-de-1997-santuario-de-jasna-gora-czestochowa\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Polonia: 4 de junio de 1997, Santuario de Jasna G\u00f3ra, Czestochowa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b> <font size=\"4\">PALABRAS<\/font><\/b><\/i><\/font><b><font color=\"#663300\"><i><font size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>EN EL SANTUARIO DE JASNA G&Oacute;RA<\/font><\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\"> Czestochowa<\/font><font color=\"#663300\">, mi&eacute;rcoles 4 de junio de 1997<\/font><\/i><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.<i>&nbsp;Te saludamos, Jes&uacute;s, Hijo de Mar&iacute;a<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">El Congreso eucar&iacute;stico internacional, que se ha celebrado en Wroc&#x142;aw, est&aacute; teniendo gran eco en toda Polonia. Aqu&iacute;, en Cz&ecirc;stochowa, en Jasna G&oacute;ra, el Congreso ha sido acompa&ntilde;ado precisamente por este canto eucar&iacute;stico y, a la vez, mariano: <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;<i>Te saludamos, Hostia viva, en la que Jesucristo oculta su divinidad. Te saludamos, Jes&uacute;s, Hijo de Mar&iacute;a, en la santa Hostia eres el Dios verdadero<\/i>&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">A menudo canto este himno y medito sus palabras, porque contienen gran riqueza teol&oacute;gica. Hay m&aacute;s estrofas, pero quiero reflexionar en esta primera, que guarda especial relaci&oacute;n con la p&aacute;gina del Evangelio que hemos le&iacute;do en este encuentro. Conocemos bien este pasaje; se trata de uno de los textos que utiliza con m&aacute;s frecuencia la liturgia: el pasaje en el que el evangelista Lucas describe los rasgos principales de la Anunciaci&oacute;n. El arc&aacute;ngel Gabriel, enviado por Dios a Nazaret, a la Virgen Mar&iacute;a, la saluda con las palabras que constituir&aacute;n el inicio de la plegaria m&aacute;s frecuentemente rezada, el <i>Ave Mar&iacute;a<\/i>: &laquo;Dios te salve, llena de gracia; el Se&ntilde;or est&aacute; contigo&#8230;&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 28). El &aacute;ngel prosigue: &laquo;Has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondr&aacute;s por nombre Jes&uacute;s&raquo; (<i>Lc<\/i>&nbsp;1, 30-31). Y, cuando Mar&iacute;a pregunta: &laquo;&iquest;C&oacute;mo ser&aacute; esto, puesto que no conozco var&oacute;n?&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 34), el &aacute;ngel le responde: &laquo;El Esp&iacute;ritu Santo vendr&aacute; sobre ti y el poder del Alt&iacute;simo te cubrir&aacute; con su sombra; por eso, el que ha de nacer ser&aacute; santo y ser&aacute; llamado Hijo de Dios&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 35). La respuesta de Mar&iacute;a fue: &laquo;He aqu&iacute; la esclava del Se&ntilde;or; h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 38). <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, el Verbo eterno se hizo carne. El Hijo unig&eacute;nito de Dios se hizo hombre, asumiendo nuestra naturaleza en el seno de la inmaculada Virgen de Nazaret. Mar&iacute;a, al acoger con fe el don de Dios, el don del Verbo encarnado, se encuentra por eso mismo en el inicio, en las fuentes de la Eucarist&iacute;a. La fe de la Madre de Dios introduce a toda la Iglesia en el misterio de la presencia eucar&iacute;stica de su Hijo. En la liturgia de la Iglesia, tanto de Occidente como de Oriente, la Madre de Dios lleva siempre a los fieles hacia la Eucarist&iacute;a. Por consiguiente, fue muy oportuno que, un a&ntilde;o antes del Congreso eucar&iacute;stico de Wroc&#x142;aw, aqu&iacute; en Jasna G&oacute;ra se hayan llevado a cabo los trabajos del Congreso mariano, que tuvo por tema: &laquo;Mar&iacute;a y la Eucarist&iacute;a&raquo;. Tambi&eacute;n en esta secuencia de acontecimientos se pone de manifiesto de modo simb&oacute;lico la verdad sobre Mar&iacute;a que lleva hacia su Hijo, sobre la Madre de la Iglesia que orienta a sus hijos hacia la Eucarist&iacute;a. En efecto, para nosotros, creyentes en Jesucristo, <i>Mar&iacute;a es la maestra m&aacute;s perfecta del amor que permite unirse del modo m&aacute;s pleno al Redentor en el misterio de su sacrificio eucar&iacute;stico y de su presencia eucar&iacute;stica. <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">2.<i>&nbsp;Jasna G&oacute;ra es el lugar donde nuestra naci&oacute;n, a lo largo de los siglos, se ha reunido para dar testimonio de su fe y de su adhesi&oacute;n a la comunidad de la Iglesia de Cristo<\/i>. Muchas veces ven&iacute;amos ac&aacute; para pedir a Mar&iacute;a ayuda en la lucha por conservar la fidelidad a Dios, a la cruz, al Evangelio, a la santa Iglesia y a sus pastores. Aqu&iacute; asum&iacute;amos nuestros deberes de vida cristiana. A los pies de la Se&ntilde;ora de Jasna G&oacute;ra encontr&aacute;bamos la fuerza para permanecer fieles a la Iglesia, cuando era perseguida, cuando deb&iacute;a guardar silencio y sufrir. <\/p>\n<p align=\"left\">Siempre dec&iacute;amos: &laquo;s&iacute;&raquo; a la Iglesia y esta actitud cristiana ha sido un acto de gran amor a ella. En efecto, la Iglesia es nuestra madre espiritual. A ella le debemos el &laquo;llamarnos hijos de Dios, pues &iexcl;lo somos!&raquo; (<i>1 Jn <\/i>3, 1). Podemos cantar: &laquo;Abb&aacute;, Padre&raquo;, como cantaron los j&oacute;venes aqu&iacute; durante la Jornada mundial de la juventud en 1991 y como hac&eacute;is vosotros hoy. <i>La Iglesia ha arraigado para siempre en la historia de nuestra naci&oacute;n, velando con solicitud por el destino de sus hijos, especialmente en los momentos de humillaci&oacute;n, de guerras, de persecuciones, o cuando ha perdido su independencia. <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Aqu&iacute;, a los pies de Mar&iacute;a<\/i>, cada d&iacute;a &laquo;conocemos mejor a la Iglesia&raquo;, encomendada por Cristo a los Ap&oacute;stoles y a todos nosotros. El misterio de Mar&iacute;a se halla indisolublemente unido al misterio de la Iglesia, desde el instante de la Inmaculada Concepci&oacute;n, pasando por la Anunciaci&oacute;n, la Visitaci&oacute;n, Bel&eacute;n y Nazaret, hasta el Calvario. Mar&iacute;a, junto con los Ap&oacute;stoles, permaneci&oacute; en oraci&oacute;n en el cen&aacute;culo, esperando, despu&eacute;s de la Ascensi&oacute;n de su Hijo al cielo, el cumplimiento de la promesa. Esperaba, juntamente con ellos, la venida del Esp&iacute;ritu Santo, que manifestar&iacute;a p&uacute;blicamente el nacimiento de la Iglesia y, despu&eacute;s, velar&iacute;a por el desarrollo de la comunidad cristiana primitiva. <\/p>\n<p align=\"left\">San Pablo dice que &laquo;la Iglesia es el cuerpo de Cristo&raquo; (cf. <i>1 Co <\/i>12, 27). Eso significa que ha sido formada seg&uacute;n el designio de Cristo como una comunidad de salvaci&oacute;n. La Iglesia es obra suya, se construye incesantemente en Cristo, pues &eacute;l sigue viviendo y actuando en ella. La Iglesia le pertenece a &eacute;l y siempre ser&aacute; suya. <i>Debemos ser hijos fieles de la Iglesia que nosotros mismos formamos. Si con nuestra fe y con nuestra vida decimos &laquo;s&iacute;&raquo; a Cristo, no podemos menos de decirlo tambi&eacute;n a la Iglesia<\/i>. Cristo dijo a los Ap&oacute;stoles y a sus sucesores: &laquo;Quien a vosotros os escucha, a m&iacute; me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a m&iacute; me rechaza; y quien me rechaza a m&iacute;, rechaza al que me ha enviado&raquo; (<i>Lc <\/i>10, 16). <\/p>\n<p align=\"left\">Es verdad que la Iglesia es una realidad tambi&eacute;n humana, que lleva en s&iacute; todos los l&iacute;mites y las imperfecciones de los seres humanos que la componen, seres pecadores y d&eacute;biles. &iquest;No fue Cristo mismo quien quiso que nuestra fe en la Iglesia afrontara esta dificultad? Tratemos siempre de aceptar con magnanimidad y con esp&iacute;ritu de confianza lo que la Iglesia nos anuncia y nos ense&ntilde;a. El camino que nos se&ntilde;ala Cristo, que vive en su Iglesia, nos lleva al bien, a la verdad, a la vida eterna. En efecto, es Cristo quien habla, quien perdona y quien santifica. Decir &laquo;no&raquo; a la Iglesia equivale a decir &laquo;no&raquo; a Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">Quisiera ahora citar las palabras de mi predecesor en la sede de Pedro, Pablo VI, el Papa que amaba a Polonia y quer&iacute;a participar en las ceremonias del milenio en Jasna G&oacute;ra, el 3 de mayo de 1966, pero al que las autoridades de entonces no se lo permitieron. Estas fueron sus palabras: &laquo;Amad a la Iglesia. Ha llegado la hora de amar a la Iglesia con coraz&oacute;n fuerte y nuevo. (&#8230;) Los defectos y las flaquezas de los hombres de Iglesia tendr&iacute;an que volver m&aacute;s fuerte y sol&iacute;cita la caridad de quien quiere ser miembro vivo, sano y paciente de la Iglesia. As&iacute; hacen los hijos buenos, as&iacute; hacen los santos. (&#8230;) Amarla (a la Iglesia) significa estimarla y ser felices de pertenecer a ella, significa ser denodadamente fieles; significa obedecerle y servirla, ayudarla con sacrificio y con gozo en su ardua misi&oacute;n&raquo; (<i>Audiencia <\/i>general del 18 de septiembre de 1968). <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Te saludamos, Jes&uacute;s, Hijo de Mar&iacute;a&#8230; &raquo;, cantamos hoy en Jasna G&oacute;ra y a&ntilde;adimos: &laquo;En la santa Hostia eres el Dios verdadero&raquo;. Reconocemos que creemos que, al recibir en la Eucarist&iacute;a a Cristo bajo las especies del pan y del vino, recibimos al Dios verdadero. Es &eacute;l quien se hace alimento sobrenatural de nuestra alma, cuando nos unimos a &eacute;l en la santa Comuni&oacute;n. <i>Demos gracias a Cristo por la Iglesia que instituy&oacute;, que vive de su sacrificio redentor, renovado en los altares del mundo entero<\/i>. Demos gracias a Cristo, porque comparte con nosotros su vida divina, que es la vida eterna. <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Era conveniente que en el itinerario de mi visita a Polonia se incluyera, tambi&eacute;n esta vez, Jasna G&oacute;ra. Quiero saludar cordialmente a toda la archidi&oacute;cesis de Cz&ecirc;stochowa, as&iacute; como a su pastor monse&ntilde;or Stanis3aw y a su auxiliar. Saludo a los queridos monjes de San Pablo, primer eremita, al igual que a su prior general. He repetido en varias ocasiones que <i>Jasna G&oacute;ra es el santuario de la naci&oacute;n, su confesionario y su altar<\/i>. Es el lugar de la transformaci&oacute;n espiritual, de la conversi&oacute;n y de la renovaci&oacute;n de la vida de los polacos. Ojal&aacute; que siga si&eacute;ndolo siempre. <\/p>\n<p align=\"left\">Quiero repetir las palabras que pronunci&eacute; aqu&iacute; durante mi primera peregrinaci&oacute;n a la patria: &laquo;Hemos venido aqu&iacute; tantas veces, a este santo lugar, en vigilante escucha pastoral para o&iacute;r latir el coraz&oacute;n de la Iglesia y de la patria en el coraz&oacute;n de la Madre (&#8230;). Este coraz&oacute;n, en efecto, late como sabemos con todas las citas de la historia, con todas las vicisitudes de la vida (&#8230;). Sin embargo, si queremos saber c&oacute;mo interpreta esta historia el coraz&oacute;n de los polacos, es necesario venir ac&aacute;, es necesario sintonizar con este santuario, es necesario percibir el eco de la vida de toda la naci&oacute;n en el coraz&oacute;n de su Madre y Reina. Y si este coraz&oacute;n late con tono de inquietud, si resuenan en &eacute;l los afanes y el grito por la conversi&oacute;n y el reforzamiento de las conciencias, es necesario acoger esta invitaci&oacute;n. Nace del amor materno, que a su modo forma los procesos hist&oacute;ricos en la tierra polaca&raquo; (<i>Homil&iacute;a <\/i>en Jasna G&oacute;ra, 4 de junio de 1979, n. 3: <i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 10 de junio de 1979, p. 11). <\/p>\n<p align=\"left\">Este lugar es, tal vez, el m&aacute;s adecuado para recordar el canto polaco m&aacute;s antiguo: &laquo;<i>Oh Madre divina; oh Virgen glorificada por Dios; Madre elegida, env&iacute;anos a tu Hijo Salvador. Oh Hijo de Dios, por tu Bautista, escucha nuestras s&uacute;plicas, acoge los pensamientos humanos <\/i>&raquo;. &iexcl;Qu&eacute; gran contenido encierran estas breves palabras! <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; oraban nuestros antepasados y as&iacute; lo hacen hoy los peregrinos que vienen a Jasna G&oacute;ra: &laquo;Escucha nuestras s&uacute;plicas, acoge los pensamientos humanos&raquo;. Tambi&eacute;n yo pido esto durante la peregrinaci&oacute;n que realizo con ocasi&oacute;n del milenario de san Adalberto. <\/p>\n<p align=\"left\">Al encontrarme hoy en este itinerario del milenio, no puedo por menos de recordar a otro hombre de Dios, que la Providencia dio a la Iglesia en Polonia al final del segundo milenio, un hombre que prepar&oacute; a esta Iglesia para las celebraciones del milenio del Bautismo y al que solemos llamar el Primado del milenio. &iexcl;Con cu&aacute;nta frecuencia ven&iacute;a ac&aacute; el siervo de Dios cardenal Stefan Wyszynski, gran devoto de la Madre de Dios! &iexcl;Cu&aacute;ntas gracias obten&iacute;a arrodillado inm&oacute;vil ante la imagen de Jasna G&oacute;ra! <\/p>\n<p align=\"left\">Fue precisamente aqu&iacute;, el 3 de mayo de 1966, donde el cardenal primado pronunci&oacute; <i>el Acto de Jasna G&oacute;ra<\/i>, una consagraci&oacute;n total a la Madre de Dios, Madre de la Iglesia, por la libertad de la Iglesia de Cristo en el mundo y en Polonia. Da mucho que pensar el recuerdo de ese Acto. Volviendo con la memoria a aquel hecho hist&oacute;rico, deseo hoy encomendar de nuevo a la Reina de Jasna G&oacute;ra todas las oraciones de mis compatriotas y a la vez todas las necesidades y las intenciones de la Iglesia universal y de todos los hombres del mundo, conocidos por m&iacute; o desconocidos, especialmente de los enfermos, los que sufren y los que han perdido la esperanza.<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Aqu&iacute; tambi&eacute;n, a los pies de Mar&iacute;a, quiero agradecer todas las gracias del Congreso eucar&iacute;stico de este a&ntilde;o<\/i>, todo el bien que ha producido en las almas de los hombres y en la vida de la naci&oacute;n y de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\">Madre de la Iglesia de Jasna G&oacute;ra, ruega por todos nosotros. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Os invito a cantar: &laquo;Desde hace siglos, t&uacute; eres la Reina de Polonia&raquo;. Este podr&iacute;a ser el canto &laquo;Oh Madre divina&raquo; de nuestro tiempo. <\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA PALABRAS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II EN EL SANTUARIO DE JASNA G&Oacute;RA Czestochowa, mi&eacute;rcoles 4 de junio de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;Te saludamos, Jes&uacute;s, Hijo de Mar&iacute;a. El Congreso eucar&iacute;stico internacional, que se ha celebrado en Wroc&#x142;aw, est&aacute; teniendo gran eco en toda Polonia. 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