{"id":40094,"date":"2016-10-05T23:34:51","date_gmt":"2016-10-06T04:34:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-3-de-junio-de-1997-encuentro-con-los-jovenes-en-la-plaza-adam-mickiewicz-de-poznan\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:51","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:51","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-3-de-junio-de-1997-encuentro-con-los-jovenes-en-la-plaza-adam-mickiewicz-de-poznan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-3-de-junio-de-1997-encuentro-con-los-jovenes-en-la-plaza-adam-mickiewicz-de-poznan\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Polonia: 3 de junio de 1997, Encuentro con los j\u00f3venes en la Plaza Adam Mickiewicz de Poznan"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>&nbsp;ENCUENTRO CON LOS J&Oacute;VENES <\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Pozna&#x144;, martes 3 de junio de 1997<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos habitantes de la ciudad de Przemys&#x142;aw; <br \/>queridos j&oacute;venes amigos: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&laquo;<i>Este es el d&iacute;a en que actu&oacute; el Se&ntilde;or. Sea nuestra alegr&iacute;a y nuestro gozo <\/i>&raquo;. En el itinerario de mi peregrinaci&oacute;n de este a&ntilde;o a la patria, por doquier encuentro expresiones de gran benevolencia y j&uacute;bilo. As&iacute; ha sucedido en Wroc&#x142;aw, en Legnica, en Gorz&oacute;w, en Gniezno, y as&iacute; est&aacute; aconteciendo tambi&eacute;n aqu&iacute;, en Pozna&#x144;. <\/p>\n<p align=\"left\">Os doy las gracias de todo coraz&oacute;n por este encuentro y por haber venido en tan gran n&uacute;mero, a pesar de que est&aacute;is en per&iacute;odo de ex&aacute;menes y de evaluaciones escolares. Os saludo a cada uno y por medio de vosotros quiero saludar a toda la juventud polaca, as&iacute; como a vuestros padres, educadores, capellanes y profesores; y a todo el ambiente universitario. Dirijo palabras de cordial saludo al pastor de la Iglesia de Pozna&#x144;, a sus obispos auxiliares y al pueblo de Dios de la amada archidi&oacute;cesis. Asimismo, saludo al arzobispo monse&ntilde;or Jerzy Stroba, que desempe&ntilde;&oacute; durante muchos a&ntilde;os en esta archidi&oacute;cesis su ministerio pastoral. Le agradezco todo lo que hizo por la Iglesia universal y, especialmente, por la que est&aacute; en Polonia. &laquo;Este es el d&iacute;a en que actu&oacute; el Se&ntilde;or&#8230;&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;El pasaje del evangelio de san Mateo que acabamos de leer nos lleva al lago de Genesaret. Los Ap&oacute;stoles hab&iacute;an subido a la barca para ir a la otra orilla por delante de Cristo. Y he aqu&iacute; que, remando en la direcci&oacute;n elegida, lo vieron precisamente a &eacute;l caminando sobre el lago. Cristo caminaba sobre el agua como si se tratara de tierra s&oacute;lida. Los Ap&oacute;stoles se turbaron, creyendo que era un fantasma. Jes&uacute;s, al o&iacute;r el grito, les habl&oacute;: &laquo;&iexcl;<i>&Aacute;nimo<\/i>!, <i>soy yo; no tem&aacute;is<\/i>&raquo; (<i>Mt<\/i>&nbsp;14, 27). Entonces Pedro dijo: &laquo;Se&ntilde;or, si eres t&uacute;, m&aacute;ndame ir donde ti sobre las aguas&raquo; (<i>Mt <\/i>14, 28). Y &eacute;l le dijo: &laquo;&iexcl;Ven!&raquo; (<i>Mt <\/i>14, 29). Baj&oacute; Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas. Pero, ya cerca de Cristo, viendo la violencia del viento, le entr&oacute; miedo y, como comenzara a hundirse, grit&oacute;: &laquo;&iexcl;Se&ntilde;or, s&aacute;lvame!&raquo; (<i>Mt <\/i>14, 30). Al punto Jes&uacute;s, tendiendo la mano, le agarr&oacute; y, sujet&aacute;ndole para que no se hundiera, le dijo: &laquo;Hombre de poca fe, &iquest;por qu&eacute; dudaste? &raquo; (<i>Mt <\/i>14, 31). <\/p>\n<p align=\"left\">Este pasaje evang&eacute;lico entra&ntilde;a un profundo contenido. Ata&ntilde;e al problema m&aacute;s importante de la vida humana: la fe en Jesucristo. Pedro ciertamente ten&iacute;a fe, como demostr&oacute; m&aacute;s tarde, de modo magn&iacute;fico, en las cercan&iacute;as de Cesarea de Filipo, pero en ese momento su fe a&uacute;n no era muy firme. Cuando comenz&oacute; a soplar m&aacute;s fuerte el viento, Pedro comenz&oacute; a hundirse, pues hab&iacute;a dudado. No fue el viento el que hizo hundirse a Pedro en el lago, sino su falta de fe. A la fe de Pedro le falt&oacute; un elemento esencial: abandonarse plenamente a Cristo, confiar totalmente en &eacute;l en el momento de la gran prueba; le falt&oacute; la esperanza sin reservas en &eacute;l. <i>La fe y la esperanza, junto con la caridad, constituyen el fundamento de la vida cristiana, cuya piedra angular es Jesucristo<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">En la muerte de Jes&uacute;s en la cruz y en su resurrecci&oacute;n del sepulcro se revel&oacute; plenamente el amor de Dios al hombre y al mundo. Jes&uacute;s es el &uacute;nico camino al Padre, el &uacute;nico camino que lleva a la verdad y a la vida (cf. <i>Jn <\/i>14, 6). Este mensaje que la Iglesia, desde el inicio, anuncia a todos los hombres y a todas las naciones lo ha recordado a nuestra generaci&oacute;n el concilio Vaticano II. Permitidme citaros un breve pasaje de la constituci&oacute;n <i> Gaudium et spes<\/i>: &laquo;La Iglesia cree que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre luz y fuerzas por su Esp&iacute;ritu, para que pueda responder a su m&aacute;xima vocaci&oacute;n; y que no ha sido dado a los hombres bajo el cielo ning&uacute;n otro nombre en el que haya que salvarse. Igualmente, cree que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se encuentra en su Se&ntilde;or y Maestro. Afirma, adem&aacute;s, la Iglesia que, en todos los cambios, subsisten muchas cosas que no cambian y que tienen su fundamento &uacute;ltimo en Cristo, que es el mismo ayer, hoy y por los siglos&raquo; (n. 10). <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos muchachos y muchachas, seguid a Cristo con el entusiasmo de vuestro coraz&oacute;n joven. S&oacute;lo &eacute;l puede calmar el miedo del hombre. Contemplad a Jes&uacute;s desde lo m&aacute;s profundo de vuestro coraz&oacute;n y de vuestra mente. &Eacute;l es vuestro amigo inseparable. <\/p>\n<p align=\"left\">Este mensaje sobre Cristo, al que dediqu&eacute; mi primera enc&iacute;clica, <i> Redemptor hominis<\/i>, lo anuncio a los j&oacute;venes de todos los continentes durante los viajes apost&oacute;licos y con ocasi&oacute;n de las Jornadas mundiales de la juventud. Tambi&eacute;n es el tema del encuentro que tendr&aacute;n los j&oacute;venes con el Papa en Par&iacute;s, en agosto, al que os invito cordialmente. <i>Como cristianos, est&aacute;is llamados a testimoniar la fe y la esperanza<\/i>, para que los hombres, como escribe san Pablo, no est&eacute;n &laquo;sin esperanza y sin Dios en el mundo&raquo;, sino para que &laquo;aprendan a conocer a Cristo&raquo;, nuestra esperanza (cf. <i>Ef <\/i>2, 12; 4, 20). <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>La fe en Cristo y la esperanza de la que &eacute;l es maestro permiten al hombre alcanzar la victoria sobre s&iacute; mismo<\/i>, sobre todo lo que hay en &eacute;l de d&eacute;bil y pecaminoso, y al mismo tiempo esta fe y esta esperanza lo llevan a la victoria sobre el mal y sobre los efectos del pecado en el mundo que lo rodea. Cristo libr&oacute; a Pedro del miedo que se hab&iacute;a apoderado de &eacute;l ante el mar en tempestad. Cristo tambi&eacute;n nos ayuda a nosotros a superar los momentos dif&iacute;ciles de la vida, si nos dirigimos a &eacute;l con fe y esperanza para pedirle ayuda. &laquo;&iexcl;&Aacute;nimo!, soy yo; no tem&aacute;is&raquo; (<i>Mt <\/i>14, 27). Una fe fuerte, de la que brota una esperanza ilimitada, virtud tan necesaria hoy, libra al hombre del miedo y le da la fuerza espiritual para resistir a todas las tempestades de la vida. &iexcl;No teng&aacute;is miedo de Cristo! Fiaos de &eacute;l hasta el fondo. S&oacute;lo &eacute;l &laquo;tiene palabras de vida eterna&raquo;. Cristo no defrauda jam&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Aqu&iacute;, en esta plaza Adam Mickiewicz, se alzaba en otro tiempo un monumento al Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, signo visible de la victoria lograda por los polacos gracias a la fe y a la esperanza en Cristo<\/i>. El monumento fue erigido en el a&ntilde;o 1932 con los donativos de toda la sociedad, como voto de gratitud por la independencia reconquistada. La Polonia renacida hab&iacute;a acudido al Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s para encontrar en esa fuente de amor generoso la fuerza para construir el futuro de la patria sobre el fundamento de la verdad de Dios, en la unidad y en la concordia. Cuando estall&oacute; la segunda guerra mundial, ese monumento se convirti&oacute; en s&iacute;mbolo de esp&iacute;ritu cristiano y polaco tan peligroso, que fue destruido por el invasor al inicio de la ocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Queridos muchachos y muchachas, &iexcl;<i>cu&aacute;ntas veces la fe y la esperanza del pueblo polaco han sido puestas a prueba, una prueba muy dura, en este siglo que est&aacute; a punto de terminar<\/i>! Baste recordar la primera guerra mundial y, vinculada a ella, la determinaci&oacute;n de todos los que libraron una lucha decisiva por reconquistar la independencia. Baste recordar las dos d&eacute;cadas que pasaron entre esas dos guerras, en las que era preciso reconstruirlo todo. Luego vino la segunda guerra mundial y la terrible ocupaci&oacute;n como resultado del pacto entre la Alemania de Hitler y la Rusia sovi&eacute;tica, que implic&oacute; la desaparici&oacute;n de Polonia, como Estado, del mapa de Europa. &iexcl;Qu&eacute; desaf&iacute;o tan duro fue ese per&iacute;odo para todos los polacos! Verdaderamente, la generaci&oacute;n de la segunda guerra mundial fue inmolada, en cierto sentido, en el gran altar de la lucha, para mantener y asegurar la libertad de la patria. &iexcl;Cu&aacute;ntas vidas humanas cost&oacute;, vidas j&oacute;venes muy prometedoras! &iexcl;Qu&eacute; precio tan elevado pagaron los polacos, primero en los frentes de septiembre de 1939, y luego en todos los frentes donde los aliados combat&iacute;an contra el invasor! <\/p>\n<p align=\"left\">Al terminar la guerra hubo un largo per&iacute;odo \u2014casi cincuenta a&ntilde;os\u2014 de nuevo peligro, esta vez no b&eacute;lico sino pac&iacute;fico. La victoria de la Armada roja no s&oacute;lo implic&oacute; la liberaci&oacute;n de Polonia de la ocupaci&oacute;n hitleriana, sino tambi&eacute;n una nueva opresi&oacute;n. Si durante la ocupaci&oacute;n los hombres mor&iacute;an en los frentes, en los campos de concentraci&oacute;n, en la resistencia clandestina pol&iacute;tica y militar, cuyo &uacute;ltimo grito fue la insurrecci&oacute;n de Varsovia, los primeros a&ntilde;os del nuevo r&eacute;gimen fueron una sucesi&oacute;n de malos tratos con respecto a muchos polacos, sobre todo a los mejores. Los nuevos detentores del poder hicieron todo lo posible por subyugar a la naci&oacute;n, por someterla bajo el aspecto pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico. <\/p>\n<p align=\"left\">Los a&ntilde;os siguientes, desde octubre de 1956, no fueron tan cruentos; sin embargo, esa lucha contra la naci&oacute;n y contra la Iglesia dur&oacute; hasta la d&eacute;cada de 1980. Fue la continuaci&oacute;n del desaf&iacute;o lanzado contra la fe y la esperanza de los polacos, que segu&iacute;an luchando con todas sus fuerzas, sin rendirse, por defender los valores religiosos y nacionales, que corr&iacute;an entonces especial peligro. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos j&oacute;venes, era preciso decirlo aqu&iacute;, en este lugar. Conven&iacute;a recordarlo una vez m&aacute;s a vosotros, los j&oacute;venes, que asumir&eacute;is la responsabilidad del porvenir de Polonia en el tercer milenio. La conciencia de nuestro pasado nos ayuda a insertarnos en la larga serie de las generaciones, para transmitir a las sucesivas el bien com&uacute;n, la patria. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Es dif&iacute;cil dejar de mencionar aqu&iacute; otro monumento: el monumento a las v&iacute;ctimas de junio de 1956. <\/i>Fue erigido en esta plaza gracias a la poblaci&oacute;n de Pozna&#x144; y Wielkopolska en el 25 aniversario de los tr&aacute;gicos acontecimientos, en los que se manifest&oacute; la gran protesta popular contra el sistema inhumano de la opresi&oacute;n de los corazones y las mentes humanas. Quise venir a este monumento en el a&ntilde;o 1983, cuando visit&eacute; por primera vez vuestra ciudad como Papa, pero entonces me negaron el permiso de orar ante las cruces de Pozna&#x144;. Me alegra poder hoy, juntamente con vosotros, que sois la Polonia joven, arrodillarme ante este monumento y rendir homenaje a los obreros que dieron su vida en defensa de la verdad, la justicia y la independencia de la patria. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Dirijamos, una vez m&aacute;s, la mirada hacia el lago de Genesaret, por el que navega la barca de Pedro. El lago evoca la imagen del mundo, tambi&eacute;n la del mundo contempor&aacute;neo, en el que vivimos y en el que la Iglesia cumple su misi&oacute;n. Este mundo constituye un desaf&iacute;o para el hombre, como el lago constituy&oacute; un desaf&iacute;o para Pedro. Por una parte, era para &eacute;l algo cercano y conocido como lugar de su trabajo diario de pescador; pero, por otra, era el elemento natural con el que deb&iacute;a confrontar sus fuerzas y su experiencia. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>El hombre debe entrar en este mundo, en cierto sentido debe sumergirse en &eacute;l, pues ha recibido de Dios la recomendaci&oacute;n de &laquo;someter la tierra&raquo; mediante el trabajo, los estudios y el esfuerzo creador <\/i> (cf. <i>Gn <\/i>1, 28). Por otra parte, el hombre no se puede encerrar exclusivamente en el &aacute;mbito del mundo material, olvidando al Creador. Eso ir&iacute;a contra la naturaleza del hombre, contra su verdad interior, pues el coraz&oacute;n humano, como dice san Agust&iacute;n, est&aacute; inquieto hasta que descanse en Dios (cf.<i>&nbsp;Confes<\/i>. I, 1: <i>CSEL <\/i>33, p. 1). La persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, no puede convertirse en esclava de las cosas, de los sistemas econ&oacute;micos, de la civilizaci&oacute;n t&eacute;cnica, del consumismo, del &eacute;xito f&aacute;cil. El hombre no puede convertirse en esclavo de sus inclinaciones y pasiones, a veces fomentadas intencionadamente. Es preciso defenderse contra ese peligro. Es necesario saber usar la propia libertad, eligiendo lo que es el verdadero bien. &iexcl;<i>No dej&eacute;is que os conviertan en esclavos<\/i>! No dej&eacute;is que os tienten con pseudovalores, con semiverdades, con el encanto de espejismos, de los que despu&eacute;s os alejar&eacute;is defraudados, heridos y tal vez con la vida arruinada. <\/p>\n<p align=\"left\">En el discurso que pronunci&eacute; en 1980 en la UNESCO dije que la tarea primera y esencial de la cultura es educar al hombre. Y que la educaci&oacute;n <i>consiste principalmente en que &laquo;el hombre llegue a ser cada vez m&aacute;s hombre, que pueda &quot;ser&quot; m&aacute;s y no s&oacute;lo que pueda &quot;tener&quot; m&aacute;s<\/i>, y que, en consecuencia, a trav&eacute;s de todo lo que &quot;tiene&quot;, todo lo que &quot;posee&quot;, sepa &quot;ser&quot; m&aacute;s plenamente hombre. Para ello es necesario que el hombre sepa &quot;ser m&aacute;s&quot; no s&oacute;lo &quot;con los otros&quot;, sino tambi&eacute;n &quot;para los otros&quot;&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/speeches\/1980\/june\/documents\/hf_jp-ii_spe_19800602_unesco_sp.html\">Discurso<\/a> <\/i>en la UNESCO, 2 de junio de 1980, n. 11: <i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 15 de junio de 1980, p. 12). <\/p>\n<p align=\"left\">Esta verdad tiene un significado fundamental para la autoeducaci&oacute;n, la autorrealizaci&oacute;n, para desarrollar en s&iacute; mismos la humanidad y la vida divina recibida en el santo bautismo y consolidada en el sacramento de la confirmaci&oacute;n. La autoeducaci&oacute;n tiende precisamente a &laquo;ser&raquo; m&aacute;s hombre y m&aacute;s cristiano, a descubrir y desarrollar en s&iacute; mismos los talentos recibidos del Creador y realizar la vocaci&oacute;n a la santidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Es verdad que a veces el mundo puede constituir una amenaza; pero un hombre que vive de fe y esperanza tiene en s&iacute; la fuerza del Esp&iacute;ritu para afrontar los peligros de este mundo. Pedro camin&oacute; sobre las aguas del lago, aunque ese hecho iba contra la ley de la gravedad, porque miraba a Cristo a los ojos. Cuando dud&oacute;, cuando perdi&oacute; el contacto personal con el Maestro, comenz&oacute; a hundirse y escuch&oacute; el reproche: &laquo;Hombre de poca fe, &iquest;por qu&eacute; dudaste? &raquo; (<i>Mt <\/i>14, 31). <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>El ejemplo de Pedro nos ense&ntilde;a la importancia que tiene en la vida espiritual la relaci&oacute;n personal con Cristo: es preciso renovarla y profundizarla constantemente<\/i>. &iquest;C&oacute;mo? Sobre todo con la oraci&oacute;n. Queridos j&oacute;venes, orad y aprended a orar; leed y meditad la palabra de Dios; consolidad vuestra relaci&oacute;n con Cristo en los sacramentos de la penitencia y la Eucarist&iacute;a; profundizad en los problemas de la vida interior y del apostolado en los grupos juveniles, en las comunidades, en los movimientos y en las organizaciones eclesiales, hoy numerosas en nuestro pa&iacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;Queridos j&oacute;venes amigos, <i>estamos celebrando el jubileo del milenario del martirio de san Adalberto. <\/i>Hoy, en Gniezno, durante la solemne eucarist&iacute;a, afirm&eacute; que san Adalberto dio testimonio de Cristo, sufriendo el martirio por la fe. Este martirio del gran ap&oacute;stol de los eslavos os interpela: pide tambi&eacute;n hoy el testimonio de vida de cada uno de vosotros. Pide hombres nuevos, que manifiesten en medio de este mundo &laquo;la fuerza y la sabidur&iacute;a&raquo; (cf. <i>1 Co <\/i>1, 22-25) del Evangelio de Dios en la propia vida. Este mundo, que a veces parece una realidad invencible y amenazadora, un mar en tempestad, al mismo tiempo tiene profunda sed de Cristo, tiene gran sed de la buena nueva. Tiene gran necesidad de amor. <\/p>\n<p align=\"left\">Sed, en este mundo, portadores de fe y esperanza cristiana, viviendo el amor cada d&iacute;a. <i>Sed testigos fieles de Cristo resucitado; no deis nunca marcha atr&aacute;s ante los obst&aacute;culos que se acumulen en los caminos de vuestra vida<\/i>. Cuento con vosotros, con vuestro impulso juvenil y con vuestra entrega a Cristo. He conocido a la juventud polaca. Nunca he quedado defraudado. El mundo os necesita. La Iglesia os necesita. El futuro de Polonia depende de vosotros. Construid y consolidad en tierra polaca la &laquo;civilizaci&oacute;n del amor&raquo;: en la vida personal, social, pol&iacute;tica; en las escuelas, en las universidades, en las parroquias; en los hogares que form&eacute;is alg&uacute;n d&iacute;a. No escatim&eacute;is en esa misi&oacute;n el entusiasmo juvenil, el esfuerzo y el sacrificio. &laquo;El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<i>Rm <\/i>15, 13). <\/p>\n<p align=\"left\">Encomiendo a la protecci&oacute;n de Mar&iacute;a, Virgen fiel, Madre del amor hermoso, Reina de Polonia, a vosotros y a toda la juventud de nuestra patria. <\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA &nbsp;ENCUENTRO CON LOS J&Oacute;VENES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Pozna&#x144;, martes 3 de junio de 1997 &nbsp; Queridos habitantes de la ciudad de Przemys&#x142;aw; queridos j&oacute;venes amigos: 1.&nbsp;&laquo;Este es el d&iacute;a en que actu&oacute; el Se&ntilde;or. Sea nuestra alegr&iacute;a y nuestro gozo &raquo;. 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