{"id":40097,"date":"2016-10-05T23:34:56","date_gmt":"2016-10-06T04:34:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-2-de-junio-de-1997-legnica\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:56","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:56","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-2-de-junio-de-1997-legnica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-2-de-junio-de-1997-legnica\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Polonia: 2 de junio de 1997, Legnica"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\">MISA EN LA EXPLANADA DEL AEROPUERTO DE LEGNICA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\">Lunes 2 de junio de 1997<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&laquo;<i>Engrandece mi alma al Se&ntilde;or<\/i>&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 46). &iexcl;El <i>Magnificat<\/i>! Hemos escuchado las palabras de ese c&aacute;ntico en el evangelio de hoy. Mar&iacute;a, despu&eacute;s de la Anunciaci&oacute;n, fue a visitar a su prima Isabel. Y &eacute;sta, al o&iacute;r el saludo de Mar&iacute;a, recibi&oacute; una iluminaci&oacute;n particular. En lo m&aacute;s &iacute;ntimo de su coraz&oacute;n conoci&oacute; que su joven prima llevaba en su seno al Mes&iacute;as. Por eso, exclam&oacute;, al saludar a Mar&iacute;a: &laquo;&iexcl;Bendita t&uacute; entre las mujeres, y <i>bendito el fruto de tu vientre<\/i>!&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 42). Y entonces, respondiendo al saludo de Isabel, Mar&iacute;a alab&oacute; a Dios con las palabras del <i>Magnificat<\/i>: &laquo;<i>Engrandece mi alma al Se&ntilde;or y mi esp&iacute;ritu se alegra en Dios, mi salvador<\/i>&#8230;&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 46-47).<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia no se cansa de recordar las palabras de ese c&aacute;ntico. Las repite, especialmente, cada d&iacute;a en la liturgia vespertina, al dar gracias a Dios por el mismo motivo que lo hac&iacute;a la Virgen Mar&iacute;a: <i>porque el Hijo de Dios se hizo hombre y acamp&oacute; entre nosotros<\/i>. Y nosotros hoy, durante la liturgia de la santa misa en Legnica de los Piast, cantamos con Mar&iacute;a el <i>Magnificat<\/i>, <i>para expresar nuestra gratitud por el don de la presencia continua de Cristo en la Eucarist&iacute;a<\/i>. En efecto, nos encontramos en el &aacute;mbito del Congreso eucar&iacute;stico internacional de Wroc&#x142;aw, que se concluy&oacute; ayer. Con las palabras de Mar&iacute;a damos gracias por todo bien, en que hemos participado mediante el sacramento del Cuerpo y de la Sangre del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">Elevemos esta acci&oacute;n de gracias juntamente con todas las generaciones de los creyentes del mundo entero. Y es para nosotros una alegr&iacute;a especial el hecho de que este himno universal de alabanza resuene aqu&iacute; en Legnica, en la baja Silesia. Me alegra haber podido venir aqu&iacute; a reunirme con la comunidad cristiana que, desde hace cinco a&ntilde;os, forma parte de la nueva di&oacute;cesis de Legnica. Dirijo palabras de cordial saludo a monse&ntilde;or Tadeusz, vuestro pastor, a su obispo auxiliar, a los presb&iacute;teros, a las personas consagradas y a todos los fieles de la di&oacute;cesis. Saludo tambi&eacute;n a los peregrinos que han llegado de Alemania y de la Rep&uacute;blica Checa, as&iacute; como a los serbolusacianos. Les agradezco su presencia. <\/p>\n<p align=\"left\">Vuestra di&oacute;cesis es joven, <i>pero el cristianismo en estas tierras tiene una larga y rica tradici&oacute;n<\/i>. Todos sabemos que Legnica es un lugar hist&oacute;rico, donde un pr&iacute;ncipe de la dinast&iacute;a de los Piast, Enrique el P&iacute;o, hijo de santa Eduvigis, resisti&oacute; a los invasores procedentes del este \u2014los t&aacute;rtaros\u2014, frenando su peligroso avance hacia el oeste. Por este motivo, aunque la batalla se perdi&oacute;, muchos historiadores la consideran una de las m&aacute;s importantes de la historia de Europa. Tambi&eacute;n tiene una importancia excepcional desde el punto de vista de la fe. Es dif&iacute;cil precisar cu&aacute;les eran los motivos que impulsaron a Enrique: la voluntad de defender su tierra patria y al pueblo afligido, o frenar al ej&eacute;rcito musulm&aacute;n que constitu&iacute;a una amenaza para el cristianismo. Parece ser que ambos motivos lo impulsaron por igual. Enrique, al dar la vida por el pueblo encomendado a su gobierno, la daba al mismo tiempo por la fe en Cristo. Y era una caracter&iacute;stica significativa de su piedad, que las generaciones de entonces advirtieron y conservaron en su apodo. <\/p>\n<p align=\"left\">Esta circunstancia hist&oacute;rica, vinculada al lugar de la liturgia de hoy, nos lleva a hacer una reflexi&oacute;n sobre el misterio de la Eucarist&iacute;a en una perspectiva particular, <i>en la perspectiva de la vida social<\/i>. Al respecto, como ense&ntilde;a el Concilio: &laquo;No se construye ninguna comunidad cristiana si &eacute;sta no tiene su ra&iacute;z y centro en la celebraci&oacute;n de la sagrada Eucarist&iacute;a. En ella, por tanto, ha de empezar toda la formaci&oacute;n en el esp&iacute;ritu de comunidad &raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum ordinis<\/a><\/i>, 6). <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;&iquest;No sab&eacute;is que sois templo de Dios y que el Esp&iacute;ritu de Dios habita en vosotros? &raquo; (<i>1 Co <\/i>3, 16). Estas palabras, que san Pablo dirigi&oacute; a una comunidad cristiana determinada, la de Corinto, valen para toda comunidad, en cualquier ciudad o aldea, y en todo tiempo. &iquest;De qu&eacute; viv&iacute;an las comunidades de los inicios? &iquest;De d&oacute;nde recib&iacute;an el Esp&iacute;ritu de Dios? Los Hechos de los Ap&oacute;stoles atestiguan que los cristianos, ya desde el principio, acud&iacute;an asiduamente a la oraci&oacute;n, a escuchar la palabra de Dios y <i>a la fracci&oacute;n del pan, es decir, a la liturgia eucar&iacute;stica <\/i>(cf. <i> Hch <\/i>2, 42). As&iacute; volv&iacute;an cada d&iacute;a al cen&aacute;culo, al lugar donde Cristo instituy&oacute; la Eucarist&iacute;a. Desde entonces la Eucarist&iacute;a se convirti&oacute; en el inicio de una nueva construcci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">La Eucarist&iacute;a se convirti&oacute; en fuente de un v&iacute;nculo profundo entre los disc&iacute;pulos de Cristo: era ella la que <i>edificaba la &laquo;comuni&oacute;n&raquo;<\/i>, la comunidad de su Cuerpo m&iacute;stico, enraizada en el amor e impregnada de amor. <i>El signo visible de ese amor era la solicitud diaria por cualquier persona necesitada<\/i>. Compartir el pan eucar&iacute;stico constitu&iacute;a para los cristianos una invitaci&oacute;n y un compromiso a compartir tambi&eacute;n el pan de cada d&iacute;a con los que carec&iacute;an de &eacute;l. Los Hechos de los Ap&oacute;stoles nos refieren tambi&eacute;n que muchos &laquo;vend&iacute;an sus posesiones y sus bienes y repart&iacute;an el precio entre todos, seg&uacute;n la necesidad de cada uno&raquo; (<i>Hch <\/i>2, 45). <i>Esta actividad de la primera comunidad de la Iglesia <\/i>en todas las dimensiones de la vida social <i>era la continuaci&oacute;n de la misi&oacute;n de Cristo de llevar al mundo una nueva justicia, la justicia del reino de Dios<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Hermanos y hermanas, hoy, mientras celebramos la Eucarist&iacute;a, resulta claro tambi&eacute;n para nosotros que estamos llamados a vivir esa misma vida y con ese mismo Esp&iacute;ritu. Se trata de una de las grandes tareas de nuestra generaci&oacute;n, de todos los cristianos de este tiempo: <i>llevar la luz de Cristo a la vida diaria<\/i>. Llevarla a los &laquo;are&oacute;pagos modernos &raquo;, a los amplios espacios de la civilizaci&oacute;n y la cultura contempor&aacute;neas, de la pol&iacute;tica y de la econom&iacute;a. La fe no se puede vivir s&oacute;lo en lo &iacute;ntimo del esp&iacute;ritu humano. Debe manifestarse exteriormente en la vida social. &laquo;Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y hemos recibido de &eacute;l este mandamiento: quien ama a Dios, ame tambi&eacute;n a su hermano &raquo; (<i>1 Jn <\/i>4, 20-21). Esta es la gran tarea que nos corresponde a los creyentes. En varias ocasiones he hablado de cuestiones sociales en los discursos y, sobre todo, en las enc&iacute;clicas: <i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens.html\">Laborem exercens<\/a><\/i>, <i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis.html\">Sollicitudo rei socialis<\/a><\/i>, <i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a><\/i>. Sin embargo, es preciso volver a estos temas, <i>mientras en el mundo se produzca una injusticia, por m&aacute;s peque&ntilde;a que sea. <\/i>De lo contrario, la Iglesia no ser&iacute;a fiel a la misi&oacute;n que Cristo le confi&oacute;: la misi&oacute;n de la justicia. En efecto, van cambiando los tiempos y las circunstancias, pero siempre hay entre nosotros personas que necesitan la voz de la Iglesia y la del Papa, <i>para que se conozcan sus angustias, sus dolores y sus miserias<\/i>. No pueden quedar defraudados. Deben saber que la Iglesia estaba y est&aacute; con ellos, que con ellos est&aacute; el Papa, el cual abraza con su coraz&oacute;n y con su oraci&oacute;n a todo aquel que se halle tocado por el sufrimiento. El Papa hablar&aacute; \u2014no puede por menos de hablar\u2014 de los problemas sociales, porque <i>aqu&iacute; est&aacute; en juego el hombre<\/i>, la persona concreta. <\/p>\n<p align=\"left\">Hablo de esto tambi&eacute;n en Polonia, porque s&eacute; que mi naci&oacute;n necesita este mensaje sobre la justicia. En efecto, hoy, en el tiempo de la construcci&oacute;n de un Estado democr&aacute;tico, en el tiempo de un desarrollo econ&oacute;mico din&aacute;mico, se descubren con especial claridad todas las carencias de la vida social de nuestro pa&iacute;s. Cada d&iacute;a nos damos cuenta de cu&aacute;n numerosas son las familias que padecen necesidad, especialmente las familias numerosas. &iexcl;Cu&aacute;ntas son las madres solas, que luchan por mantener a sus hijos! &iexcl;Cu&aacute;ntos son los ancianos abandonados y privados de los medios para vivir! En las instituciones para ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos y abandonados, a muchos les falta incluso el pan de cada d&iacute;a y el vestido. &iquest;C&oacute;mo no recordar a los enfermos, que no pueden ser debidamente atendidos a causa de la falta de medios? En las calles y en las plazas aumentan las personas sin hogar. <\/p>\n<p align=\"left\">No se puede callar ante la presencia entre nosotros de todos estos hermanos nuestros, que tambi&eacute;n forman parte del mismo Cuerpo de Cristo. <i>Al acercarnos a la mesa eucar&iacute;stica para alimentarnos de su Cuerpo, no podemos quedar indiferentes con respecto a quienes les falta el pan de cada d&iacute;a<\/i>. Es preciso hablar de ellos, pero tambi&eacute;n es necesario salir al encuentro de sus necesidades. Es una obligaci&oacute;n que grava especialmente sobre los que tienen autoridad: a ellos, que est&aacute;n al servicio del bien com&uacute;n, corresponde la tarea de promulgar leyes adecuadas y dirigir la econom&iacute;a del pa&iacute;s, de modo que esos fen&oacute;menos dolorosos de la vida social encuentren la soluci&oacute;n justa. <\/p>\n<p align=\"left\">Pero tambi&eacute;n tenemos todos el deber, un deber de amor, de prestar ayuda, en la medida de nuestras posibilidades, a los que la necesitan. &laquo;Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos m&iacute;os m&aacute;s peque&ntilde;os, a m&iacute; me lo hicisteis&raquo; (<i>M<\/i>t 25, 40). &laquo;Cuanto dejasteis de hacer a uno de estos m&aacute;s peque&ntilde;os, tambi&eacute;n conmigo dejasteis de hacerlo&raquo; (<i>Mt <\/i>25, 45). Hace falta nuestra ayuda cristiana, nuestro amor, para que Cristo, presente en nuestros hermanos, no pase necesidad. <\/p>\n<p align=\"left\">En nuestro pa&iacute;s ya se ha hecho mucho en este aspecto. Tambi&eacute;n la Iglesia en Polonia ha hecho y hace mucho al respecto. En la actividad pastoral de la Iglesia han entrado de forma estable las iniciativas en favor de los necesitados, de los enfermos, de los que carecen de hogar no s&oacute;lo en el pa&iacute;s, sino tambi&eacute;n fuera de sus fronteras. Se est&aacute;n desarrollando el voluntariado y las obras de caridad. <\/p>\n<p align=\"left\">Por eso, quiero expresar mi aprecio a todos los sacerdotes, religiosos y laicos que demuestran cada d&iacute;a sensibilidad ante las necesidades de los dem&aacute;s, capacidad de compartir con generosidad sus bienes y un gran compromiso en favor del pr&oacute;jimo. Vuestro servicio, a menudo oculto, con frecuencia silenciado por los medios de comunicaci&oacute;n social, sigue siendo siempre un signo de la credibilidad pastoral de la misi&oacute;n de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\">A pesar de estos esfuerzos, queda a&uacute;n mucho por hacer. Os invito, hermanos y hermanas, <i>a aumentar vuestra sensibilidad ante todo tipo de necesidad, y a colaborar con generosidad para llevar la esperanza a todos los que no la tienen<\/i>. Que la Eucarist&iacute;a sea para vosotros fuente inagotable de esta sensibilidad y de la fuerza necesaria para actuarla en la vida de cada d&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Quisiera hablar un poco de <i>la<\/i> <i>cuesti&oacute;n del trabajo humano<\/i>. Al comienzo de mi pontificado dediqu&eacute; a este problema toda una enc&iacute;clica, la <i>Laborem exercens<\/i>. Hoy, diecis&eacute;is a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, muchos problemas siguen siendo actuales. Algunos de ellos se han acentuado a&uacute;n m&aacute;s en nuestro pa&iacute;s. &iquest;C&oacute;mo no mencionar a los que, como consecuencia de la reorganizaci&oacute;n de las empresas y de las fincas agr&iacute;colas, <i> han debido afrontar el drama de la p&eacute;rdida del puesto de trabajo<\/i>? &iexcl;Cu&aacute;ntas personas, y familias enteras, han ca&iacute;do por esto en una pobreza extrema! &iexcl;Cu&aacute;ntos j&oacute;venes ya no ven una raz&oacute;n para emprender los estudios y hacer una carrera, ante la perspectiva de la falta de empleo en la profesi&oacute;n elegida!<\/p>\n<p align=\"left\">En la enc&iacute;clica <i>Sollicitudo rei socialis <\/i>escrib&iacute; que <i>el desempleo es el signo del subdesarrollo social y econ&oacute;mico de los Estados <\/i>(cf. n. 18). Por eso, es preciso hacer todo lo posible para prevenir este fen&oacute;meno. En efecto, &laquo;el trabajo es un bien del hombre \u2014es un bien de su humanidad\u2014, porque mediante el trabajo el hombre no s&oacute;lo transforma la naturaleza adapt&aacute;ndola a las propias necesidades, sino que se realiza a s&iacute; mismo como hombre, es m&aacute;s, en cierto sentido &quot;se hace m&aacute;s hombre&quot;&raquo; (<i>Laborem exercens<\/i>, 9). <\/p>\n<p align=\"left\">Con todo, los cristianos que cuentan con medios de producci&oacute;n tambi&eacute;n tienen la obligaci&oacute;n, que brota de la fe y del amor, de esforzarse por crear puestos de trabajo, contribuyendo as&iacute; a la soluci&oacute;n del problema del desempleo en su entorno. Pido ardientemente a Dios que todos los que desean obtener honradamente el pan con el trabajo de sus manos encuentren las condiciones adecuadas para hacerlo. <\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s del problema del desempleo, est&aacute; la actitud de quien considera al trabajador como <i>un instrumento de producci&oacute;n<\/i>, con la consecuencia de que se ofende al hombre en su dignidad de persona. En la pr&aacute;ctica, este fen&oacute;meno <i>toma la forma de la explotaci&oacute;n<\/i>. A menudo se manifiesta en modalidades de empleo en que no s&oacute;lo no se garantiza al trabajador sus derechos, sino que se le somete a tal situaci&oacute;n de precariedad y de temor de perder el empleo, que pr&aacute;cticamente se le priva de toda libertad de decisi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Con frecuencia esta explotaci&oacute;n se manifiesta, asimismo, fijando a los trabajadores un horario de trabajo que les priva del derecho al descanso y de la posibilidad de atender al bien espiritual de su familia. A eso se une, a menudo, tambi&eacute;n un salario injusto, adem&aacute;s de las negligencias en el campo de la seguridad social y de la asistencia sanitaria. Asimismo se dan casos en que, especialmente por lo que ata&ntilde;e a las mujeres, se les niega el derecho al respeto de la dignidad de la persona. <\/p>\n<p align=\"left\">El trabajo humano no se puede considerar solamente como una fuerza necesaria para la producci&oacute;n: la &laquo;fuerza laboral &raquo;. Al hombre no se le puede tratar solamente como un instrumento de producci&oacute;n. <i>El hombre es creador del trabajo y su art&iacute;fice<\/i>. Es preciso hacer todo lo posible para que el trabajo no pierda su dignidad propia. El fin del trabajo, de todo trabajo, es el hombre mismo. Gracias a &eacute;l deber&iacute;a poder perfeccionar y profundizar su propia personalidad. No nos es l&iacute;cito olvidar \u2014y esto lo quiero decir con energ&iacute;a\u2014 <i>que el trabajo es &laquo;para el hombre&raquo; y no el hombre &laquo;para el trabajo&raquo;<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Dios nos pide grandes tareas, exigi&eacute;ndonos que demos testimonio en el campo social. Como cristianos, como personas que creen, debemos sensibilizar nuestra conciencia frente a todo tipo de injusticia y toda forma de explotaci&oacute;n, notoria o encubierta. <\/p>\n<p align=\"left\">Aqu&iacute; me dirijo, ante todo, a los hermanos en Cristo que dan trabajo a los dem&aacute;s. No os dej&eacute;is enga&ntilde;ar por el af&aacute;n de un beneficio inmediato, a costa de los dem&aacute;s. Evitad cualquier signo de explotaci&oacute;n. De lo contrario, cada participaci&oacute;n del pan eucar&iacute;stico <i>se convertir&aacute; para vosotros en un reproche y una acusaci&oacute;n<\/i>. Y a quienes emprenden un trabajo, cualquier tipo de trabajo, les digo: realizadlo <i>con responsabilidad, honradez y esmero<\/i>. Cumplid vuestros deberes con esp&iacute;ritu de colaboraci&oacute;n con Dios en la obra de la creaci&oacute;n del mundo. &laquo;Someted la tierra&raquo; (cf. <i>Gn <\/i>1, 28). Realizad vuestro trabajo con sentido de responsabilidad para la promoci&oacute;n del bien com&uacute;n, que no s&oacute;lo debe servir a esta generaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n a todos los que en el futuro habitar&aacute;n esta tierra, nuestra tierra patria, Polonia. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;&laquo;Mira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia. Si escuchas los mandamientos de Yahveh tu Dios que yo te prescribo hoy, si amas a Yahveh tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, preceptos y normas, vivir&aacute;s y te multiplicar&aacute;s; el Se&ntilde;or tu Dios te bendecir&aacute;&raquo; (<i>Dt <\/i>30, 15-16). Estas palabras del testamento de Mois&eacute;s resuenan hoy con gran fuerza en nuestra patria. As&iacute; pues \u2014exhorta Mois&eacute;s\u2014, &laquo;&iexcl;escoge la vida!&raquo; (<i>Dt <\/i>30, 19). <\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Por qu&eacute; camino entraremos en en tercer milenio? &laquo;Yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia&raquo;, dice el Profeta. Hermanos y hermanas, os pido: &laquo;&iexcl;Escoged la vida!&raquo;. Esta elecci&oacute;n se realiza en el coraz&oacute;n, en la conciencia de todo hombre, pero influye tambi&eacute;n en la vida de una sociedad, de una naci&oacute;n. As&iacute; pues, de alguna manera, todo creyente es responsable de la forma de la vida social. Un cristiano que vive de fe, que vive de Eucarist&iacute;a, est&aacute; llamado a construir su propio futuro y el de su naci&oacute;n, un futuro basado en los s&oacute;lidos cimientos del Evangelio. Por consiguiente, <i>no teng&aacute;is miedo de asumir la responsabilidad de la vida social en nuestra patria<\/i>. Esta es la gran tarea que tiene todo hombre: ir con valent&iacute;a al mundo; poner las bases del futuro, para que se respete al hombre y se acoja la buena nueva. <i>Cumplid esa tarea con la unanimidad que nace del amor al hombre y del amor a la patria<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Al final de este siglo, como escribi&oacute; un d&iacute;a Stanis&#x142;aw Wyspianski, hace falta &laquo;un gran acto y una gran obra&raquo; para impregnar la civilizaci&oacute;n en que vivimos del esp&iacute;ritu de justicia y de amor. Hace falta &laquo;un gran acto y una gran obra&raquo; para que la cultura contempor&aacute;nea se abra ampliamente a la santidad, para que cultive la dignidad humana y ense&ntilde;e el contacto con la belleza. Construyamos sobre el Evangelio para que, junto con las generaciones venideras de polacos que vivan en una patria libre y pr&oacute;spera, podamos dar gracias a Dios con las palabras del Salmista: <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;D&iacute;a tras d&iacute;a te bendecir&eacute; (Se&ntilde;or) y alabar&eacute; tu nombre por siempre jam&aacute;s. Grande es el Se&ntilde;or, y merece toda alabanza, es incalculable su grandeza. Una generaci&oacute;n pondera tus obras a la otra, y le cuenta tus haza&ntilde;as&raquo; (<i>Sal <\/i>145, 2-4). <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;&laquo;<i>Engrandece mi alma al Se&ntilde;or<\/i>&raquo;. Durante el Congreso eucar&iacute;stico internacional en la baja Silesia, hemos dado gracias, junto con Mar&iacute;a, por la Eucarist&iacute;a, fuente de amor social. Que la coronaci&oacute;n de la milagrosa imagen de la Virgen de las Gracias de Krzesz&oacute;w, sea la expresi&oacute;n de esa unidad. <\/p>\n<p align=\"left\">El santuario de Krzesz&oacute;w fue fundado por Ana, viuda de Enrique el P&iacute;o, un a&ntilde;o despu&eacute;s de la batalla de Legnica. Ya en el siglo XIII, ante la imagen de la Madre sant&iacute;sima se reun&iacute;an innumerables peregrinos. Y ya entonces el santuario se sol&iacute;a llamar <i>Domus gratiae Mariae. <\/i>Verdaderamente era la Casa de la gracia repartida con generosidad por la Madre de Dios, a la cual llegaban numerosos peregrinos de varios pa&iacute;ses, especialmente bohemos, alemanes, serbolusacianos y polacos. Nos alegramos de que tambi&eacute;n hoy la Madre de Dios haya reunido a muchos peregrinos de esas naciones que tienen fronteras comunes. <\/p>\n<p align=\"left\">Ojal&aacute; que este signo de poner una corona sobre la cabeza de Mar&iacute;a y del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s sea <i>expresi&oacute;n de nuestra gratitud por los beneficios divinos<\/i>, que con tanta abundancia han recibido y siguen recibiendo los devotos de Mar&iacute;a que acuden a la Casa de la gracia de Krzesz&oacute;w. Y ojal&aacute; que sea tambi&eacute;n signo de la invitaci&oacute;n que hacemos a Jes&uacute;s y a Mar&iacute;a para que reinen en nuestro coraz&oacute;n y en la vida de nuestra naci&oacute;n, a fin de que todos nos convirtamos en templos de Dios y valientes testigos de su amor a los hombres. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA MISA EN LA EXPLANADA DEL AEROPUERTO DE LEGNICA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Lunes 2 de junio de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Engrandece mi alma al Se&ntilde;or&raquo; (Lc 1, 46). &iexcl;El Magnificat! Hemos escuchado las palabras de ese c&aacute;ntico en el evangelio de hoy. 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