{"id":40100,"date":"2016-10-05T23:35:00","date_gmt":"2016-10-06T04:35:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-31-de-mayo-de-1997-wroclaw\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:00","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:00","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-31-de-mayo-de-1997-wroclaw","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-31-de-mayo-de-1997-wroclaw\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Polonia: 31 de mayo de 1997, Wroc\u0142aw"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">ENCUENTRO DE ORACI&Oacute;N CON LOS SACERDOTES Y RELIGIOSOS<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>S&aacute;bado 31 de mayo de 1997<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&laquo;Yo soy el pan de vida&raquo;<\/i> (<i>Jn <\/i>6, 35). <\/p>\n<p align=\"left\">Como peregrino al 46 Congreso eucar&iacute;stico internacional, <i>dirijo mis primeros pasos hacia la antiqu&iacute;sima catedral de Wroc&#x142;aw<\/i>, para arrodillarme con fe ante el sant&iacute;simo Sacramento, el &laquo;Pan de vida&raquo;. Lo hago con profunda emoci&oacute;n y con el coraz&oacute;n lleno de gratitud a la divina Providencia, <i>por el don de este Congreso <\/i>y porque se celebra precisamente aqu&iacute;, en Wroc&#x142;aw, en Polonia, mi patria.<\/p>\n<p align=\"left\">Despu&eacute;s de la milagrosa multiplicaci&oacute;n de los panes, Cristo dice a la multitud que lo buscaba: &laquo;En verdad, en verdad os digo: vosotros me busc&aacute;is, no porque hab&eacute;is visto se&ntilde;ales, sino porque hab&eacute;is comido de los panes y os hab&eacute;is saciado. <i>Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dar&aacute; el Hijo del hombre<\/i>&raquo; (<i>Jn <\/i> 6, 26-27). &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil resultaba, para quien escuchaba a Jes&uacute;s, este paso del signo al misterio indicado por &eacute;l, del pan de cada d&iacute;a al pan que &laquo;permanece para la vida eterna&raquo;! Tampoco es f&aacute;cil para nosotros, hombres del siglo XX. Los Congresos eucar&iacute;sticos se celebran precisamente para recordar esta verdad a todo el mundo: &laquo;Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">Los interlocutores de Cristo, prosiguiendo el di&aacute;logo, le preguntan con raz&oacute;n: <i>&laquo;&iquest;Qu&eacute; hemos de hacer para obrar las obras de Dios?&raquo; <\/i>(<i>Jn <\/i>6, 28). Y Cristo responde: &laquo;La obra de Dios [la obra que Dios quiere] es que cre&aacute;is en quien &eacute;l ha enviado&raquo; (<i>Jn <\/i>6, 29). Es una exhortaci&oacute;n a tener fe en el Hijo del hombre, en el que da el alimento que no perece. Sin la fe en aquel a quien el Padre envi&oacute; no es posible reconocer y aceptar este don que no pasa. Precisamente por esto estamos aqu&iacute;, en Wroc&#x142;aw, en el 46 Congreso eucar&iacute;stico internacional. Estamos aqu&iacute; para <i>profesar, <\/i>en uni&oacute;n con toda la Iglesia, <i>nuestra fe en Cristo Eucarist&iacute;a, en Cristo Pan vivo y Pan que da la vida<\/i>. Decimos con san Pedro: &laquo;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&raquo; (<i>Mt <\/i>16, 16), y tambi&eacute;n: &laquo;T&uacute; tienes palabras de vida eterna&raquo; (<i>Jn <\/i>6, 68). <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;<i>&laquo;Se&ntilde;or, danos siempre de ese pan&raquo;<\/i> (<i>Jn <\/i>6, 34).<\/p>\n<p align=\"left\">La milagrosa multiplicaci&oacute;n de los panes no hab&iacute;a suscitado la esperada respuesta de fe en los testigos oculares de ese acontecimiento. Quer&iacute;an una nueva se&ntilde;al: &laquo;<i>&iquest;Qu&eacute; se&ntilde;al haces<\/i>, para que, vi&eacute;ndola, creamos en ti? &iquest;Qu&eacute; obra realizas? Nuestros padres comieron el man&aacute; en el desierto, seg&uacute;n est&aacute; escrito: Pan del cielo les dio a comer&raquo; (<i>Jn <\/i>6, 30-31). As&iacute;, los disc&iacute;pulos que rodean a Jes&uacute;s esperan una se&ntilde;al semejante al man&aacute;, que sus padres hab&iacute;an comido en el desierto. Sin embargo, Jes&uacute;s los exhorta a esperar algo m&aacute;s que una ordinaria repetici&oacute;n del milagro del man&aacute;, a esperar un alimento de otro tipo. Cristo les dice: &laquo;No fue Mois&eacute;s quien os dio el pan del cielo; <i>es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; <\/i>porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo&raquo; (<i>Jn <\/i>6, 32-33).<\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s del hambre f&iacute;sica, el hombre lleva en s&iacute; tambi&eacute;n otra hambre, un hambre m&aacute;s fundamental, que no puede saciarse con un alimento ordinario. Se trata aqu&iacute; <i>de un hambre de vida, un hambre de eternidad<\/i>. La se&ntilde;al del man&aacute; era el anuncio del acontecimiento de Cristo, que saciar&iacute;a el hambre de eternidad del hombre, convirti&eacute;ndose &eacute;l mismo en el &laquo;pan vivo&raquo; que &laquo;da la vida al mundo&raquo;. Los que escuchan a Jes&uacute;s le piden que realice lo que anunciaba la se&ntilde;al del man&aacute;, quiz&aacute; sin darse cuenta del alcance de su petici&oacute;n: &laquo;<i>Se&ntilde;or, danos siempre de ese pan<\/i>&raquo; (<i>Jn <\/i>6, 34). &iexcl;Qu&eacute; elocuente es esta petici&oacute;n! &iexcl;Cu&aacute;n generosa y sorprendente es su realizaci&oacute;n! &laquo;<i>Yo soy el pan de vida<\/i>. El que venga a m&iacute;, no tendr&aacute; hambre, y el que crea en m&iacute;, no tendr&aacute; nunca sed (&#8230;). Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en m&iacute;, y yo en &eacute;l&raquo; (<i>Jn <\/i>6, 35.55-56). &laquo;El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitar&eacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a&raquo; (<i>Jn <\/i>6, 54). <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>&iexcl;Qu&eacute; gran dignidad se nos ha dado! <\/i>El Hijo de Dios se nos entrega en el sant&iacute;simo Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. <i> &iexcl;Cu&aacute;n infinitamente grande es la liberalidad de Dios! <\/i>Responde a nuestros m&aacute;s profundos deseos, que no son &uacute;nicamente deseos de pan terreno, sino que alcanzan los horizontes de la vida eterna. &iexcl;Este es el gran misterio de la fe! <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;&laquo;<i>Rabb&iacute; [Maestro], &iquest;cu&aacute;ndo has llegado aqu&iacute;?&raquo; <\/i>(<i>Jn <\/i>6, 25).<\/p>\n<p align=\"left\">Esta pregunta se la hicieron a Jes&uacute;s quienes lo buscaban despu&eacute;s de la milagrosa multiplicaci&oacute;n de los panes. Tambi&eacute;n hoy, en Wroc&#x142;aw, le hacemos la misma pregunta. Se la hacen todos los participantes en el Congreso eucar&iacute;stico internacional. Y Cristo nos responde: he venido cuando vuestros antepasados recibieron el bautismo, en tiempos de Mieszko I y de Boleslao el Intr&eacute;pido, cuando los obispos y los sacerdotes empezaron a celebrar en esta tierra el <i> &laquo;misterio de la fe&raquo;, que reun&iacute;a a todos los que ten&iacute;an hambre del alimento que da la vida eterna. <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">De ese modo, Cristo lleg&oacute; a Wroc&#x142;aw hace m&aacute;s de mil a&ntilde;os, cuando naci&oacute; aqu&iacute; la Iglesia, y Wroc&#x142;aw se convirti&oacute; en sede episcopal, una de las primeras en los territorios de los Piast. A lo largo de los siglos, Cristo ha llegado a todos los lugares del mundo de donde proceden los participantes en el Congreso eucar&iacute;stico. Y desde entonces sigue su presencia en la Eucarist&iacute;a, siempre igualmente <i>silenciosa, humilde y generosa. <\/i>En verdad, &laquo;habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am&oacute; hasta el extremo&raquo; (<i>Jn <\/i> 13, 1). <\/p>\n<p align=\"left\">Ahora, en el umbral del tercer milenio, queremos dar una expresi&oacute;n particular a nuestra gratitud. Este Congreso eucar&iacute;stico de Wroc&#x142;aw <i>tiene una dimensi&oacute;n internacional<\/i>. No s&oacute;lo participan en &eacute;l fieles de Polonia, sino tambi&eacute;n de todo el mundo. Todos juntos queremos expresar nuestra profunda fe en la Eucarist&iacute;a y nuestra sincera gratitud por el pan eucar&iacute;stico con el que, desde hace casi dos mil a&ntilde;os, se alimentan generaciones enteras de creyentes en Cristo. &iexcl;Cu&aacute;n inagotable es el <i>tesoro del amor de Dios<\/i>, que est&aacute; abierto a todos! &iexcl;Cu&aacute;n enorme es <i>la deuda contra&iacute;da con Cristo Eucarist&iacute;a<\/i>! Lo reconocemos y, con santo Tom&aacute;s de Aquino, exclamamos: &laquo;<i>Quantum potes, tantum aude: quia maior omni laude, nec laudare sufficis <\/i>&raquo;, &laquo;Osa todo lo que puedas, porque &eacute;l supera toda alabanza, y no hay canto que baste&raquo; (<i>Lauda Sion<\/i>). <\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras expresan muy bien la actitud de los participantes en el Congreso eucar&iacute;stico. Durante estos d&iacute;as procuremos dar al Se&ntilde;or Jes&uacute;s en la Eucarist&iacute;a el honor y la gloria que merece. Procuremos darle gracias por su presencia, porque desde hace ya casi dos mil a&ntilde;os sigue estando con nosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&laquo;Te damos gracias, Padre santo&#8230; Nos hiciste gracia de comida y bebida espiritual y de vida eterna por medio de Jes&uacute;s, tu siervo. A ti sea la gloria por los siglos&raquo; (<i>Didach&eacute;, <\/i>X. 2-3)<i>.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA ENCUENTRO DE ORACI&Oacute;N CON LOS SACERDOTES Y RELIGIOSOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II S&aacute;bado 31 de mayo de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Yo soy el pan de vida&raquo; (Jn 6, 35). 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