{"id":40103,"date":"2016-10-05T23:35:08","date_gmt":"2016-10-06T04:35:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-mayo-de-1997-misa-en-la-parroquia-romana-de-san-atanasio\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:08","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:08","slug":"18-de-mayo-de-1997-misa-en-la-parroquia-romana-de-san-atanasio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-mayo-de-1997-misa-en-la-parroquia-romana-de-san-atanasio\/","title":{"rendered":"18 de mayo de 1997, Misa en la parroquia romana de San Atanasio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ATANASIO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><i><b> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/><\/font> <\/b><br \/>Domingo 18 de mayo<\/i> de 1997<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.<i>&nbsp;Veni, Creator Spiritus! &laquo;El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or llena la tierra&raquo; <\/i>(Estribillo del Salmo responsorial). <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; aclama la Iglesia hoy, celebrando la solemnidad de Pentecost&eacute;s, con la que concluye el tiempo pascual, centrado en la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">Despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n, Cristo se apareci&oacute; muchas veces a los Ap&oacute;stoles (cf. <i>Hch <\/i>1, 3), reforzando su fe y prepar&aacute;ndolos para comenzar la gran misi&oacute;n evangelizadora, que les confi&oacute; de modo definitivo en el momento de su ascensi&oacute;n al cielo. Las &uacute;ltimas palabras que Jes&uacute;s dirigi&oacute; a sus Ap&oacute;stoles en la tierra fueron: &laquo;Id por todo el mundo&raquo; (<i>Mc <\/i>16, 15). &laquo;Haced disc&iacute;pulos a todas las gentes bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo, ense&ntilde;&aacute;ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. He aqu&iacute; que yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo&raquo; (<i>Mt <\/i>28, 19-20). <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;Jes&uacute;s hab&iacute;a ordenado anteriormente a los Once que esperaran en Jerusal&eacute;n la venida del Consolador. Les hab&iacute;a dicho: &laquo;Ser&eacute;is bautizados en el Esp&iacute;ritu Santo <i>dentro de pocos d&iacute;as<\/i>&raquo; (<i>Hch <\/i>1, 5). Siguiendo las indicaciones de Jes&uacute;s, desde el monte de los Olivos, donde se hab&iacute;an encontrado por &uacute;ltima vez con el Maestro, volvieron al cen&aacute;culo y all&iacute;, en compa&ntilde;&iacute;a de Mar&iacute;a, perseveraban en la oraci&oacute;n, esperando el acontecimiento prometido. En la solemnidad de Pentecost&eacute;s sucedi&oacute; el acontecimiento extraordinario que describen los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles <\/i>y que marca el nacimiento de la Iglesia: &laquo;De repente, un ruido del cielo, como de un viento impetuoso, reson&oacute; en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repart&iacute;an pos&aacute;ndose encima de cada uno. Se llenaron todos de Esp&iacute;ritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Esp&iacute;ritu le suger&iacute;a&raquo; (<i>Hch <\/i>2, 2-4). Estos fen&oacute;menos extraordinarios atrajeron la atenci&oacute;n de los jud&iacute;os y los pros&eacute;litos presentes en Jerusal&eacute;n para la fiesta de Pentecost&eacute;s. Quedaron desconcertados al o&iacute;r ese ruido y, m&aacute;s a&uacute;n, al escuchar a los Ap&oacute;stoles que se expresaban en diversas lenguas. Provenientes de diferentes lugares del mundo, cada uno o&iacute;a a esos doce galileos hablar en su propio idioma: &laquo;Los o&iacute;mos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua&raquo; (<i>Hch <\/i>2, 11). <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;En los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles <\/i>san Lucas describe la extraordinaria manifestaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, que tuvo lugar en Pentecost&eacute;s, como comunicaci&oacute;n de la vitalidad misma de Dios que se entrega a los hombres. Este don divino es, al mismo tiempo, <i>luz y fuerza<\/i>: <i>luz<\/i>, para anunciar el Evangelio, la verdad revelada por Dios; <i>fuerza<\/i>, para infundir la valent&iacute;a del testimonio de la fe, que los Ap&oacute;stoles inauguran en ese mismo momento. <\/p>\n<p align=\"left\">Cristo les hab&iacute;a dicho: &laquo;Recibir&eacute;is la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, que vendr&aacute; sobre vosotros, y ser&eacute;is mis testigos en Jerusal&eacute;n, en toda Judea y Samar&iacute;a, y hasta los confines de la tierra&raquo; (<i>Hch <\/i>1, 8). Precisamente para prepararlos a esa gran misi&oacute;n, Jes&uacute;s les hab&iacute;a prometido el Esp&iacute;ritu Santo la v&iacute;spera de la pasi&oacute;n, en el cen&aacute;culo, dici&eacute;ndoles: &laquo;Cuando venga el Consolador, que os enviar&eacute; desde el Padre, el Esp&iacute;ritu de la verdad, que procede del Padre, &eacute;l dar&aacute; testimonio de m&iacute;; y tambi&eacute;n vosotros <i>dar&eacute;is testimonio<\/i>, porque desde el principio est&aacute;is conmigo&raquo; (<i>Jn <\/i>15, 26-27). <\/p>\n<p align=\"left\">El testimonio del Esp&iacute;ritu de verdad debe llegar a ser una sola cosa con el de los Ap&oacute;stoles, fundiendo as&iacute; en una &uacute;nica realidad salv&iacute;fica el testimonio divino y el humano. De esta fusi&oacute;n brota la obra de la evangelizaci&oacute;n, iniciada el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s y confiada a la Iglesia como tarea y misi&oacute;n que atraviesa los siglos. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de San Atanasio, os saludo a todos con afecto. Mi saludo cordial va, ante todo, al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector, a vuestro p&aacute;rroco, don Vincenzo Luzi, al vicep&aacute;rroco y a los sacerdotes que colaboran con &eacute;l en la actividad pastoral. Saludo cordialmente tambi&eacute;n al alcalde de Roma. Os saludo con alegr&iacute;a a todos vosotros que, en gran n&uacute;mero, hab&eacute;is venido hoy aqu&iacute;, a vuestra iglesia parroquial, renovada recientemente tambi&eacute;n con vuestra contribuci&oacute;n generosa y digna de elogio. Por medio de vosotros, deseo hacer llegar un saludo afectuoso y la seguridad de mi oraci&oacute;n a todos los enfermos y los ancianos de la parroquia, que no han podido estar aqu&iacute; con nosotros. <\/p>\n<p align=\"left\">Gracias por vuestra cordial acogida y por las felicitaciones que hab&eacute;is querido expresarme con motivo de mi cumplea&ntilde;os. En este d&iacute;a tan significativo para m&iacute;, me alegra encontrarme en vuestra comunidad, rica en diversas experiencias espirituales. Doy las gracias al consejo pastoral, a los numerosos y bien organizados grupos parroquiales y a todos los habitantes de los siete barrios en que se subdivide el territorio. S&eacute; que cada a&ntilde;o, durante este per&iacute;odo, se celebra vuestra fiesta patronal con varias iniciativas populares, que pretenden favorecer el conocimiento y la uni&oacute;n de las familias, suscitando entre quienes trabajan juntos estima y amistad, con vistas al anuncio del Evangelio, que es obra esencial de la comunidad cristiana. Os expreso mi aprecio por vuestro compromiso, y os animo a proseguir valorizando estas tradiciones culturales y religiosas. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;La liturgia de hoy nos invita a acoger con generosa disponibilidad el don del Esp&iacute;ritu, para poder anunciar al Resucitado con gran eficacia. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, anunciadlo de las maneras y en las ocasiones que os ofrecen las circunstancias. S&eacute; que ya lo hac&eacute;is de diversas formas v&aacute;lidas: en los grupos de catecismo como preparaci&oacute;n para los sacramentos, en el oratorio con el testimonio de la caridad y mediante las fiestas y las manifestaciones populares, y en los centros de escucha en las casas y en el barrio. Sostenidos tambi&eacute;n por el impulso que os da la <i>Misi&oacute;n ciudadana<\/i>, esforzaos por transmitir a todos la novedad del Evangelio, buscando caminos y modalidades que respondan cada vez m&aacute;s a las necesidades del hombre de hoy. <\/p>\n<p align=\"left\">Cristo es el camino, la verdad y la vida. Despu&eacute;s de subir al cielo, envi&oacute; al Esp&iacute;ritu de unidad que llama a la Iglesia a vivir en comuni&oacute;n interior y a cumplir la misi&oacute;n evangelizadora en el mundo. Me dirijo, en particular, a vosotros, j&oacute;venes y muchachos que viv&iacute;s en el &aacute;mbito de la parroquia: no teng&aacute;is miedo a Cristo; sed sus ap&oacute;stoles entre vuestros coet&aacute;neos, que en este barrio, al igual que en otros lugares de la ciudad, afrontan con frecuencia problemas muy graves. Pienso en el desempleo y en la dif&iacute;cil b&uacute;squeda del sentido de la vida, que puede llevar a la desesperaci&oacute;n, a la droga o, incluso, a gestos absurdos y desconsiderados. <\/p>\n<p align=\"left\">La <i>Misi&oacute;n ciudadana<\/i>, en la que tambi&eacute;n participa vuestra parroquia, invita a todos los creyentes a anunciar la esperanza del Evangelio en cada ambiente y en cada familia. <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;&laquo;El Esp&iacute;ritu de la verdad <i>os guiar&aacute; hasta la verdad plena <\/i>(&#8230;). &Eacute;l me glorificar&aacute;, porque recibir&aacute; de m&iacute; lo que os ir&aacute; comunicando&raquo; (<i>Jn <\/i>16, 13-14). De esta promesa de Jes&uacute;s brota la certeza de la fidelidad en la ense&ntilde;anza, parte esencial de la misi&oacute;n de la Iglesia. En este anuncio, que se realiza a lo largo de la historia, est&aacute; presente y obra el Esp&iacute;ritu Santo con la luz y el poder de la verdad divina. El Esp&iacute;ritu de la verdad ilumina al esp&iacute;ritu humano, como afirma san Pablo: &laquo;Todos hemos bebido de un solo Esp&iacute;ritu&raquo; (<i>1 Co <\/i>12, 13). Su presencia crea una conciencia y una certeza nuevas con respecto a la verdad revelada, permitiendo participar as&iacute; en el conocimiento de Dios mismo. De ese modo, el Esp&iacute;ritu Santo revela a los hombres a Cristo crucificado y resucitado, y les indica el camino para llegar a ser cada vez m&aacute;s semejantes a &eacute;l. <\/p>\n<p align=\"left\">Con la venida del Esp&iacute;ritu Santo en Pentecost&eacute;s comienzan todas las maravillas de Dios, tanto en la vida de las personas como en la de toda la comunidad eclesial. La Iglesia, que surgi&oacute; el d&iacute;a de la venida del Esp&iacute;ritu Santo, en realidad nace continuamente por obra del mismo Esp&iacute;ritu en numerosos lugares del mundo, en muchos corazones humanos y en las diversas culturas y naciones. <\/p>\n<p align=\"left\">7.<i>&nbsp;&laquo;Veni, Creator Spiritus!&raquo;<\/i>, invoca hoy la Iglesia entera con gran fervor. As&iacute; ora tambi&eacute;n vuestra hermosa comunidad. Junto con su obispo, tambi&eacute;n ella celebra hoy su propio nacimiento en el Esp&iacute;ritu. En efecto, aunque el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s naci&oacute; la Iglesia en su dimensi&oacute;n m&aacute;s amplia, cat&oacute;lica y universal, en ese mismo momento ya estaban presentes asimismo todas las comunidades cristianas que permanecen en la unidad, en comuni&oacute;n con sus pastores, con el Colegio episcopal y con el Sucesor de Pedro. El Esp&iacute;ritu Santo sigue realizando, tambi&eacute;n hoy, las maravillas de la salvaci&oacute;n, inauguradas el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Ven, Esp&iacute;ritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor&raquo; (<i>Ant&iacute;fona del Aleluya<\/i>). Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ATANASIO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 18 de mayo de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;Veni, Creator Spiritus! &laquo;El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or llena la tierra&raquo; (Estribillo del Salmo responsorial). 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