{"id":40104,"date":"2016-10-05T23:35:09","date_gmt":"2016-10-06T04:35:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-beirut-misa-en-la-plaza-de-los-martires-11-de-mayo-de-1997\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:09","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:09","slug":"viaje-apostolico-a-beirut-misa-en-la-plaza-de-los-martires-11-de-mayo-de-1997","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-beirut-misa-en-la-plaza-de-los-martires-11-de-mayo-de-1997\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Beirut: Misa en la plaza de los M\u00e1rtires (11 de mayo de 1997)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A BEIRUT <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA EXPLANADA DE LA PLAZA DE LOS M&Aacute;RTIRES<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><i><b> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/><\/font> <\/b><br \/>Domingo 11 de mayo<\/i> de 1997<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">1.&nbsp;Hoy, <i>saludo al L&iacute;bano<\/i>. Ya desde hace mucho tiempo deseaba venir a vosotros, y por muchas razones. He llegado, por fin, a vuestro pa&iacute;s <i>para concluir la Asamblea especial para el L&iacute;bano del S&iacute;nodo de los obispos<\/i>. Hace casi dos a&ntilde;os la Asamblea sinodal realiz&oacute; sus trabajos en Roma. Pero su parte solemne, la publicaci&oacute;n del documento postsinodal, tiene lugar ahora, aqu&iacute; en el L&iacute;bano. Estas circunstancias me permiten estar en vuestra tierra por primera vez y manifestaros el amor que la Iglesia y la Sede apost&oacute;lica sienten hacia vuestra naci&oacute;n y hacia todos los libaneses: hacia los cat&oacute;licos de los diversos ritos \u2014maronita, melquita, armenio, caldeo, sirio y latino\u2014, hacia los fieles que pertenecen a las dem&aacute;s Iglesias cristianas, as&iacute; como a los musulmanes y drusos, que creen en el &uacute;nico Dios. Desde lo m&aacute;s profundo de mi coraz&oacute;n, os saludo a todos en esta circunstancia tan importante. Queremos ahora presentar a Dios los frutos del S&iacute;nodo para el L&iacute;bano.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Agradezco al se&ntilde;or cardenal Nasrallah Pierre Sfeir, patriarca maronita, las palabras de acogida que me ha dirigido en nombre de todos vosotros. Asimismo, doy las gracias a los cardenales que me acompa&ntilde;an: con su presencia ponen de relieve el afecto de la Sede apost&oacute;lica hacia el L&iacute;bano. Saludo a los patriarcas y a los obispos presentes, al igual que a todas las personas que han tomado parte en los trabajos del S&iacute;nodo para el L&iacute;bano. Me alegra saludar a los patriarcas y a los ilustres representantes de las dem&aacute;s Iglesias y comunidades eclesiales, en particular a los delegados fraternos que participaron en el S&iacute;nodo y que han querido asociarse a esta fiesta de sus hermanos cat&oacute;licos. Dirijo un cordial saludo tambi&eacute;n a las personalidades musulmanas y drusas. Con deferencia, expreso mi agradecimiento al se&ntilde;or presidente de la Rep&uacute;blica, al se&ntilde;or presidente del Parlamento, al se&ntilde;or presidente del Consejo de ministros, as&iacute; como a las autoridades del Estado por su presencia en esta celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">2. En esta asamblea extraordinaria queremos declarar ante el mundo <i>la importancia del L&iacute;bano, su misi&oacute;n hist&oacute;rica<\/i>, realizada a trav&eacute;s de los siglos. En efecto, pa&iacute;s de numerosas confesiones religiosas, ha demostrado que estas diferentes confesiones pueden convivir en paz, en fraternidad y en colaboraci&oacute;n; ha demostrado que se puede respetar el derecho de todo hombre a la libertad religiosa; que todos est&aacute;n unidos en el amor a esta patria que madur&oacute; en el curso de los siglos, conservando la herencia espiritual de los padres, especialmente del monje san Mar&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">3.&nbsp;Nos encontramos en la regi&oacute;n que los pies de Cristo, Salvador del mundo, pisaron hace dos mil a&ntilde;os. La sagrada Escritura nos informa de que Jes&uacute;s sali&oacute; a predicar fuera de los l&iacute;mites de la Palestina de entonces, y visit&oacute; tambi&eacute;n el territorio de las diez ciudades de la Dec&aacute;polis, en particular Tiro y Sid&oacute;n, y que en ellas realiz&oacute; milagros. Hermanos y hermanas libaneses, el Hijo mismo de Dios fue el primer evangelizador de vuestros antepasados. Se trata de un privilegio extraordinario. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Hablando de Tiro y Sid&oacute;n, no puedo menos de mencionar los grandes sufrimientos que han padecido sus poblaciones. Hoy pido a Jes&uacute;s que ponga fin a estos dolores y le imploro la gracia de una paz justa y definitiva en Oriente Medio, con el respeto de los derechos y las aspiraciones de todos. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Al escuchar el evangelio de hoy, que presenta el pasaje de las ocho bienaventuranzas recogidas en el serm&oacute;n de la Monta&ntilde;a, no podemos olvidar que el eco de estas palabras de salvaci&oacute;n, pronunciadas un d&iacute;a en Galilea, lleg&oacute; pronto hasta ac&aacute;. Los autores del Antiguo Testamento se refer&iacute;an a menudo en sus escritos a los montes del L&iacute;bano y del Herm&oacute;n, que ve&iacute;an en el horizonte. As&iacute; pues, <i>el L&iacute;bano es un pa&iacute;s b&iacute;blico<\/i>. Dado que se encontraba muy cerca de los lugares donde Jes&uacute;s cumpli&oacute; su misi&oacute;n, fue uno de los primeros en recibir la buena nueva. La buena nueva que vuestros antepasados recibieron directamente del Salvador. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Ciertamente, vuestros antepasados conocieron, mediante la predicaci&oacute;n apost&oacute;lica, y en particular a trav&eacute;s de las misiones de san Pablo, la historia de la salvaci&oacute;n, los acontecimientos que se sucedieron desde el domingo de Ramos hasta el domingo de Pascua, pasando por el Viernes santo. Cristo fue crucificado y colocado en la tumba, pero resucit&oacute; al tercer d&iacute;a. <i>El misterio pascual de Jesucristo constituye el centro mismo de la historia de la salvaci&oacute;n<\/i>, como lo manifiesta muy bien, durante la misa, la aclamaci&oacute;n paulina despu&eacute;s de la consagraci&oacute;n: &laquo;Anunciamos tu muerte; proclamamos tu resurrecci&oacute;n; &iexcl;ven, Se&ntilde;or Jes&uacute;s!&raquo;. Toda la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, espera su venida. Los hijos e hijas del L&iacute;bano esperan su nueva venida. Todos vivimos el Adviento de los &uacute;ltimos tiempos de la historia y todos tratamos de preparar la venida de Cristo y construir el reino de Dios que &eacute;l anunci&oacute;.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;La primera lectura de esta liturgia, tomada de los Hechos de los Ap&oacute;stoles, <i>nos recuerda el per&iacute;odo que sigui&oacute; a la Ascensi&oacute;n <\/i>de Cristo al cielo, cuando los Ap&oacute;stoles, siguiendo su recomendaci&oacute;n, volvieron al cen&aacute;culo y all&iacute; permanecieron en oraci&oacute;n, en compa&ntilde;&iacute;a de la Madre de Jes&uacute;s y los hermanos y hermanas de la comunidad primitiva, que fue el primer n&uacute;cleo de la Iglesia (cf. <i>Hch <\/i>1, 12-14). Cada a&ntilde;o, despu&eacute;s de la Ascensi&oacute;n, la Iglesia revive esta primera novena, la novena al Esp&iacute;ritu Santo. Los Ap&oacute;stoles, reunidos en el cen&aacute;culo con la Madre de Cristo, oran para que se cumpla la promesa que les hizo Cristo resucitado: &laquo;Recibir&eacute;is la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, que vendr&aacute; sobre vosotros, y ser&eacute;is mis testigos&raquo; (<i>Hch <\/i>1, 8). Esa primera novena apost&oacute;lica al Esp&iacute;ritu Santo es el modelo de lo que hace la Iglesia todos los a&ntilde;os.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">La Iglesia ora as&iacute;: &laquo;<i>Veni, Creator Spiritus! &raquo;. <\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&laquo;Ven, Esp&iacute;ritu creador, visita nuestra mente, llena de tu gracia los corazones que has creado&#8230;&raquo;.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Repito con emoci&oacute;n esta oraci&oacute;n de la Iglesia universal juntamente con vosotros, queridos hermanos y hermanas, hijos e hijas del L&iacute;bano. Estamos seguros: <i>el Esp&iacute;ritu Santo renovar&aacute; la faz de vuestra tierra<\/i>, renovar&aacute; la paz en la tierra.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">5.&nbsp;En la carta que leemos hoy, san Pedro escribe: &laquo;Alegraos <i>en la medida en que particip&aacute;is en los sufrimientos de Cristo, <\/i>para que tambi&eacute;n os alegr&eacute;is, alborozados, en la revelaci&oacute;n de su gloria. Dichosos vosotros, si os ultrajan por el nombre de Cristo, pues el Esp&iacute;ritu de gloria, que es el Esp&iacute;ritu de Dios, reposa sobre vosotros&raquo; (<i>1 P <\/i>4, 13-14). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">A menudo se ha hablado del &laquo;<i>L&iacute;bano m&aacute;rtir<\/i>&raquo;, sobre todo durante el per&iacute;odo de la guerra que azot&oacute; vuestro pa&iacute;s m&aacute;s de diez a&ntilde;os. En este marco hist&oacute;rico, las palabras de san Pedro pueden aplicarse muy bien a todos los que han sufrido en esta tierra libanesa. El Ap&oacute;stol escribe: &laquo;<i>Alegraos <\/i>en la medida en que particip&aacute;is en los sufrimientos de Cristo&raquo; <i>porque el Esp&iacute;ritu de Dios reposa en vosotros<\/i>, y es el Esp&iacute;ritu de gloria (cf. <i> ib<\/i>.). No olvido que nos hallamos reunidos en las cercan&iacute;as del centro hist&oacute;rico de Beirut, la plaza de los M&aacute;rtires; pero vosotros la hab&eacute;is llamado tambi&eacute;n plaza de la Libertad y plaza de la Unidad. Estoy seguro de que los sufrimientos de los a&ntilde;os pasados no ser&aacute;n in&uacute;tiles, sino que fortalecer&aacute;n vuestra libertad y vuestra unidad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Hoy la palabra de Jes&uacute;s inspira nuestra oraci&oacute;n. Oramos para que los que lloran <i>sean consolados<\/i>; para que los misericordiosos <i>alcancen misericordia <\/i>(cf. <i>Mt <\/i>5, 5.7); para que, recibiendo el perd&oacute;n del Padre, todos acepten a su vez perdonar las ofensas. Oramos para que los hijos e hijas de esta tierra sientan la felicidad de ser <i> art&iacute;fices de paz <\/i>y sean <i>llamados hijos de Dios <\/i>(cf.<i> Mt<\/i> 5, 9). Si, mediante el sufrimiento, participamos en la pasi&oacute;n de Cristo, tendremos tambi&eacute;n parte en su gloria. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">6.&nbsp;El Esp&iacute;ritu Santo, el Esp&iacute;ritu de Jesucristo, es un Esp&iacute;ritu de gloria. Oremos hoy para que esta gloria divina envuelva a todos los que en tierra libanesa experimentan el sufrimiento. Oremos para que se transforme en <i>germen de fuerza espiritual para todos vosotros<\/i>, para la Iglesia y para la naci&oacute;n, a fin de que el L&iacute;bano pueda desempe&ntilde;ar su misi&oacute;n en Oriente Medio, entre las naciones vecinas y con todas las naciones del mundo. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iexcl;Esp&iacute;ritu de Dios, infunde tu luz y tu amor en los corazones, para llevar a cumplimiento la reconciliaci&oacute;n entre las personas, en el seno de las familias, entre los vecinos, en las ciudades y en las aldeas, y dentro de las instituciones de la sociedad civil! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iexcl;Esp&iacute;ritu de Dios, que tu fuerza re&uacute;na a todos los hijos de esta tierra, para que caminen juntos con valent&iacute;a y tenacidad por la senda de la paz y la convivencia, respetando la dignidad y la libertad de las dem&aacute;s personas, con vistas al pleno desarrollo de cada uno y al bien de todo el pa&iacute;s! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iexcl;Esp&iacute;ritu de Dios, concede a las familias libanesas que desarrollen los dones de gracia del matrimonio! &iexcl;Concede a los j&oacute;venes que formen su personalidad con confianza y que tomen conciencia de sus responsabilidades en la Iglesia y en la ciudad! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iexcl;Esp&iacute;ritu de Dios, haz que los fieles del L&iacute;bano consoliden la unidad de cada una de las Iglesias patriarcales y de toda la Iglesia cat&oacute;lica que est&aacute; en el L&iacute;bano! &iexcl;Ay&uacute;dales a dar nuevos pasos por el camino de la plena unidad de todos los que han recibido el don de la fe en Cristo Salvador!<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iexcl;Esp&iacute;ritu de Dios, t&uacute; que eres llamado &laquo;Consolador, manantial vivo, fuego y caridad &raquo;, manifiesta en este pueblo los frutos que se esperan de la Asamblea sinodal! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iexcl;Esp&iacute;ritu de luz y amor, s&eacute; para los hijos e hijas del L&iacute;bano manantial de fuerza, de fuerza espiritual, especialmente en esta hora, en el umbral del tercer milenio cristiano! &iexcl;Ven Esp&iacute;ritu de Dios! &iexcl;Ven Esp&iacute;ritu Santo! Am&eacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A BEIRUT SANTA MISA EN LA EXPLANADA DE LA PLAZA DE LOS M&Aacute;RTIRES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 11 de mayo de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;Hoy, saludo al L&iacute;bano. Ya desde hace mucho tiempo deseaba venir a vosotros, y por muchas razones. 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