{"id":40106,"date":"2016-10-05T23:35:12","date_gmt":"2016-10-06T04:35:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-mayo-de-1997-beatificacion-de-cinco-siervos-de-dios\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:12","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:12","slug":"4-de-mayo-de-1997-beatificacion-de-cinco-siervos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-mayo-de-1997-beatificacion-de-cinco-siervos-de-dios\/","title":{"rendered":"4 de mayo de 1997, Beatificaci\u00f3n de cinco siervos de Dios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SOLEMNE CEREMONIA DE BEATIFICACI&Oacute;N<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times\" color=\"#663300\" size=\"3\">FLORENTINO ASENSIO BARROSO,<br \/> CEFERINO GIM&Eacute;NEZ MALLA,<br \/> GAETANO CATANOSO,<br \/> ENRICO REBUSCHINI<br \/> Y MAR&Iacute;A ENCARNACI&Oacute;N ROSAL<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font face=\"Times\" color=\"#663300\">VI Domingo de Pascua 4 de mayo de 1997<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&laquo;Este es mi mandamiento: que os am&eacute;is unos a otros como yo os he amado &raquo; (<i>Jn <\/i>15, 12). <\/p>\n<p align=\"left\">La liturgia de este sexto domingo de Pascua nos invita a reflexionar en el gran mandamiento del amor, a la luz del misterio pascual. Precisamente la meditaci&oacute;n del <i>nuevo mandamiento<\/i>, coraz&oacute;n y s&iacute;ntesis de la ense&ntilde;anza moral de Cristo, nos introduce en esta celebraci&oacute;n, particularmente solemne y sugestiva por la proclamaci&oacute;n de <i>cinco nuevos beatos<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">En la segunda lectura y en el pasaje evang&eacute;lico se nos presenta <i>la ley de la caridad <\/i>como el testamento de Jes&uacute;s en la v&iacute;spera de su pasi&oacute;n. &laquo;Os he hablado de esto para que mi alegr&iacute;a est&eacute; en vosotros, y vuestra alegr&iacute;a llegue a plenitud &raquo; (<i>Jn <\/i>15, 11): as&iacute; concluye su discurso a los Ap&oacute;stoles durante la &uacute;ltima cena. <\/p>\n<p align=\"left\">El amor a Dios es, pues, <i>la fuente de la verdadera alegr&iacute;a<\/i>. Es lo que experimentaron personalmente estos hermanos nuestros en la fe, que hoy se presentan a la Iglesia como modelos de adhesi&oacute;n generosa al mandamiento del Se&ntilde;or. Son &laquo;beatos&raquo;. En su existencia terrena vivieron de un modo muy particular el amor a Dios y, precisamente por eso, pudieron gozar de <i>la plenitud de la alegr&iacute;a <\/i>prometida por Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">Hoy son propuestos a nuestra veneraci&oacute;n como testigos privilegiados del amor a Dios. Con su ejemplo y su intercesi&oacute;n, indican el camino hacia la plena felicidad, que constituye la aspiraci&oacute;n profunda del coraz&oacute;n humano. <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;Como hemos repetido en el Salmo responsorial que acabamos de cantar, todo el mundo est&aacute; invitado a alegrarse por las maravillas del Se&ntilde;or: &laquo;Aclama al Se&ntilde;or, tierra entera; gritad, vitoread, tocad &raquo; (<i>Sal <\/i>97, 4). Hoy, desde diferentes lugares del mundo, y en especial desde donde vivieron y actuaron los nuevos beatos, sube hacia Dios un intenso c&aacute;ntico de alabanza y acci&oacute;n de gracias por la beatificaci&oacute;n de <i>Florentino Asensio Barroso<\/i>, obispo y m&aacute;rtir; <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_19970504_gimenez-malla_sp.html\"> Ceferino Gim&eacute;nez Malla<\/a><\/i>, m&aacute;rtir; <i>Gaetano Catanoso<\/i>, presb&iacute;tero, fundador de la congregaci&oacute;n de las religiosas Ver&oacute;nicas de la Santa Faz; <i> Enrico Rebuschini<\/i>, presb&iacute;tero, de la orden de los Cl&eacute;rigos Regulares Ministros de los Enfermos; y <i>Mar&iacute;a Encarnaci&oacute;n Rosal<\/i>, religiosa, reformadora del Instituto de las Hermanas Bethlemitas. <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;&laquo;Como el Padre me ha amado, as&iacute; os he amado yo: Permaneced en mi amor&raquo; (<i>Jn <\/i>15, 9). El <i>obispo Florentino Asensio Barroso <\/i> permaneci&oacute; en el amor de Cristo. Como &eacute;l, se entreg&oacute; al servicio de los hermanos, especialmente en el ministerio sacerdotal, desempe&ntilde;ado generosamente durante a&ntilde;os en Valladolid primero, y despu&eacute;s en su corto espacio de tiempo como obispo administrador apost&oacute;lico de Barbastro, sede para la que hab&iacute;a sido elegido pocos meses antes del inicio de la deplorable Guerra civil de 1936. Para un ministro del Se&ntilde;or el amor se vive en la caridad pastoral y por eso, ante los peligros que se ve&iacute;an venir, no abandon&oacute; su grey, sino que, al estilo del buen Pastor, ofreci&oacute; su vida por ella. <\/p>\n<p align=\"left\">El obispo, como <i>maestro y gu&iacute;a en la fe para su pueblo, <\/i> est&aacute; llamado a confesarla con las palabras y las obras. Mons. Asensio llev&oacute; hasta sus &uacute;ltimas consecuencias su responsabilidad de pastor al <i>morir por la fe que viv&iacute;a y predicaba. <\/i>En los &uacute;ltimos momentos de su vida, tras haber sufrido vejatorios y lacerantes tormentos, ante la pregunta de uno de sus verdugos sobre si conoc&iacute;a el destino que le esperaba, contest&oacute; con serenidad y firmeza: &laquo;Voy al para&iacute;so&raquo;. Proclamaba as&iacute; su inquebrantable fe en Cristo, vencedor de la muerte y dador de vida eterna. Al ser elevado hoy a la gloria de los altares, el <i>beato Florentino Asensio Barroso <\/i>sigue alentando con su ejemplo la fe de los fieles de esa amada di&oacute;cesis aragonesa y vela por ella con su intercesi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;&laquo;A vosotros os llamo amigos&raquo; (<i>Jn <\/i>15, 15). Tambi&eacute;n en Barbastro el gitano <i>Ceferino Gim&eacute;nez Malla, <\/i>conocido como &laquo;el Pel&eacute;&raquo;, <i> muri&oacute; por la fe en la que hab&iacute;a vivido. <\/i>Su vida muestra c&oacute;mo Cristo est&aacute; presente en los diversos pueblos y razas y que todos est&aacute;n llamados a la santidad, la cual se alcanza guardando sus mandamientos y permaneciendo en su amor (cf. <i>Jn <\/i>15, 11). <i>El Pel&eacute; fue generoso y acogedor con los pobres, <\/i>aun siendo &eacute;l mismo pobre; honesto en su actividad; fiel a su pueblo y a su raza cal&eacute;; dotado de una inteligencia natural extraordinaria y del don de consejo. Fue, sobre todo, un <i>hombre de profundas creencias religiosas. <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">La frecuente participaci&oacute;n en la santa misa, la devoci&oacute;n a la Virgen Mar&iacute;a con el rezo del rosario, la pertenencia a diversas asociaciones cat&oacute;licas le ayudaron a amar a Dios y al pr&oacute;jimo con entereza. As&iacute;, aun a riesgo de la propia vida, no dud&oacute; en defender a un sacerdote que iba a ser arrestado, por lo que le llevaron a la c&aacute;rcel, donde no abandon&oacute; nunca la oraci&oacute;n, siendo despu&eacute;s fusilado mientras estrechaba el rosario en sus manos. <i>El beato Ceferino Gim&eacute;nez Malla supo sembrar concordia y solidaridad entre los suyos, <\/i> mediando tambi&eacute;n en los conflictos que a veces empa&ntilde;an las relaciones entre payos y gitanos, demostrando que la caridad de Cristo no conoce l&iacute;mites de razas ni culturas. Hoy &laquo;el Pel&eacute;&raquo; intercede por todos ante el Padre com&uacute;n, y la Iglesia lo propone como modelo a seguir y muestra significativa de la universal vocaci&oacute;n a la santidad, especialmente para los gitanos que tienen con &eacute;l estrechos v&iacute;nculos culturales y &eacute;tnicos. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;El padre <i>Gaetano Catanoso <\/i>sigui&oacute; a Cristo por el camino de la cruz, haci&eacute;ndose con &eacute;l v&iacute;ctima de expiaci&oacute;n por los pecados. Repet&iacute;a a menudo que quer&iacute;a ser el cireneo que ayuda a Cristo a llevar la cruz, m&aacute;s gravosa por los pecados que por el peso material de la madera. <\/p>\n<p align=\"left\">Verdadera imagen del buen Pastor, se prodig&oacute; incansablemente por el bien de la grey que el Se&ntilde;or le hab&iacute;a confiado, en la vida parroquial y en la asistencia a los hu&eacute;rfanos y a los enfermos, en el consejo espiritual a los seminaristas y a los j&oacute;venes sacerdotes, as&iacute; como en la animaci&oacute;n de las <i> religiosas Ver&oacute;nicas de la Santa Faz<\/i>, que &eacute;l fund&oacute;. <\/p>\n<p align=\"left\">Cultiv&oacute; y difundi&oacute; una gran <i>devoci&oacute;n a la Faz ensangrentada y desfigurada de Cristo<\/i>, que ve&iacute;a reflejada en la faz de cada hombre que sufre. Todos los que se encontraban con &eacute;l percib&iacute;an en su persona <i>el buen olor de Cristo<\/i>; por esto sol&iacute;an llamarlo &laquo;padre&raquo;, y as&iacute; lo sent&iacute;an realmente, pues era un signo elocuente de la paternidad de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;Tambi&eacute;n el beato <i>Enrico Rebuschini <\/i>camin&oacute; decididamente, durante su existencia, hacia la <i>perfecci&oacute;n de la caridad<\/i>, que constituye el tema dominante de la liturgia de la Palabra de este domingo. Siguiendo las huellas de su fundador, san Camilo de Lelis, testimoni&oacute; la caridad misericordiosa, practic&aacute;ndola en todos los ambientes en los que trabaj&oacute;. Su firme prop&oacute;sito de &laquo;consumir su vida para <i>dar a Dios al pr&oacute;jimo<\/i>, viendo en &eacute;l el rostro mismo del Se&ntilde;or&raquo;, lo comprometi&oacute; en un arduo camino asc&eacute;tico y m&iacute;stico, caracterizado por una intensa vida de oraci&oacute;n, un amor extraordinario a la Eucarist&iacute;a y una entrega incansable a los enfermos y a los que sufr&iacute;an.<\/p>\n<p align=\"left\">Se ha convertido en un punto de referencia seguro para los Cl&eacute;rigos Regulares Ministros de los Enfermos y para la comunidad cristiana de Cremona. Su ejemplo constituye para todos los creyentes una apremiante invitaci&oacute;n a estar atentos a los que sufren y a los enfermos en el cuerpo y en el esp&iacute;ritu. <\/p>\n<p align=\"left\">7.&nbsp;&laquo;Yo os he elegido; y os he destinado para que vay&aacute;is y deis fruto, y vuestro fruto permanezca&raquo; (<i>Jn <\/i>15, 16). La <i>madre Mar&iacute;a Encarnaci&oacute;n Rosal, primera guatemalteca beatificada, <\/i>fue elegida para continuar el carisma del beato Pedro de San Jos&eacute; Betancourt, fundador de la Orden Bethlemita, la primera latinoamericana. Hoy su fruto perdura en las Hermanas Bethlemitas que, junto con todos los miembros de la gran familia de la Asociaci&oacute;n de laicos, trabajan en poner en pr&aacute;ctica su carisma evangelizador al servicio de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\">Mujer constante, tenaz y animada sobre todo por la caridad, su vida es fidelidad a Cristo \u2014su confidente asiduo a trav&eacute;s de la oraci&oacute;n\u2014 y a la espiritualidad de Bel&eacute;n. Ello le acarre&oacute; m&uacute;ltiples sacrificios y sinsabores, teniendo que peregrinar de un lugar a otro para poder afianzar su Obra. No le import&oacute; renunciar a muchas cosas con tal de salvar lo esencial, afirmando: &laquo;<i>Que se pierda todo, menos la caridad<\/i>&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">Desde lo aprendido en la escuela de Bel&eacute;n, es decir, el amor, la humildad, la pobreza, la entrega generosa y la austeridad, <i>vivi&oacute; una espl&eacute;ndida s&iacute;ntesis de contemplaci&oacute;n y acci&oacute;n, <\/i>uniendo a las obras educativas el esp&iacute;ritu de penitencia, adoraci&oacute;n y reparaci&oacute;n al Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s. Que su ejemplo perdure entre sus hijas, y que su intercesi&oacute;n acompa&ntilde;e la vida eclesial del Continente americano, que se dispone con esperanza a cruzar el umbral del tercer milenio de la era cristiana. <\/p>\n<p align=\"left\">8.&nbsp;La santidad es una llamada que Dios dirige a todos, pero sin forzar a nadie. Dios pide y espera la libre adhesi&oacute;n del hombre. En el &aacute;mbito de esta vocaci&oacute;n universal a la santidad, Cristo elige para cada uno una tarea espec&iacute;fica y, si encuentra correspondencia, &eacute;l mismo provee a llevar a cumplimiento la obra iniciada, haciendo que el fruto permanezca. <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Como el Padre me ha amado, as&iacute; os he amado yo (&#8230;). Vosotros sois mis amigos&raquo; (<i>Jn <\/i>15, 9.14), sigue repitiendo el Se&ntilde;or y espera nuestra respuesta, como hizo con los nuevos beatos. Su ejemplo nos recuerda que todos, cada uno de modo diferente, estamos comprometidos a dar fruto no s&oacute;lo para nuestro bien, sino tambi&eacute;n para el de toda la comunidad. <\/p>\n<p align=\"left\">Hoy exultamos por el don de estos nuevos beatos. Demos gracias a Dios por lo que realizaron y por las obras de bien que dejaron a su paso por la tierra. Oremos para que muchos sigan su ejemplo y aumente el n&uacute;mero de los obreros en la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or. <\/p>\n<p align=\"left\">Que <i>se renueve la faz de la tierra <\/i>(cf. <i>Sal <\/i>103, 30) mediante el poder del Esp&iacute;ritu Santo, y en todo rinc&oacute;n del mundo resuene el c&aacute;ntico de alegr&iacute;a, resuene el anuncio del amor divino. <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Dios es amor<\/i>: &eacute;l ha sido el primero en amarnos. Nuestra tarea ahora consiste en amarnos unos a otros como &eacute;l nos ha amado. Por esto nos reconocer&aacute;n como sus disc&iacute;pulos. De aqu&iacute; nace nuestra responsabilidad: <i>ser testigos cre&iacute;bles<\/i>. Los nuevos beatos lo fueron. Que ellos nos obtengan tambi&eacute;n a nosotros la gracia de serlo, para que este mundo que amamos sepa reconocer en Cristo al &uacute;nico Salvador verdadero. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNE CEREMONIA DE BEATIFICACI&Oacute;N FLORENTINO ASENSIO BARROSO, CEFERINO GIM&Eacute;NEZ MALLA, GAETANO CATANOSO, ENRICO REBUSCHINI Y MAR&Iacute;A ENCARNACI&Oacute;N ROSAL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II VI Domingo de Pascua 4 de mayo de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Este es mi mandamiento: que os am&eacute;is unos a otros como yo os he amado &raquo; (Jn 15, 12). 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