{"id":40111,"date":"2016-10-05T23:35:19","date_gmt":"2016-10-06T04:35:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-sarajevo-santa-misa-en-la-catedral-del-sagrado-corazon-de-jesus-sarajevo-12-de-abril-de-1997\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:19","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:19","slug":"viaje-apostolico-a-sarajevo-santa-misa-en-la-catedral-del-sagrado-corazon-de-jesus-sarajevo-12-de-abril-de-1997","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-sarajevo-santa-misa-en-la-catedral-del-sagrado-corazon-de-jesus-sarajevo-12-de-abril-de-1997\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Sarajevo: Santa Misa en la Catedral del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, Sarajevo (12 de abril de 1997)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A SARAJEVO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS <br \/>EN LA CATEDRAL<\/font><br \/><\/b><br \/>S&aacute;bado 12 de abril de 1997<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Se&ntilde;or cardenal; <br \/>venerados obispos de Bosnia-Herzegovina; <br \/>venerados hermanos en el episcopado aqu&iacute; reunidos; <br \/>amad&iacute;simos sacerdotes, <br \/>religiosos, religiosas y seminaristas: <\/i> <\/p>\n<p>1.&nbsp;&laquo;Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una naci&oacute;n consagrada&raquo; (<i>1 P <\/i>2, 9). Me dirijo a vosotros con estas palabras del ap&oacute;stol Pedro a los cristianos, para saludaros cordialmente: a vosotros, a quienes Dios &laquo;llam&oacute; a salir de las tinieblas y a entrar en su luz maravillosa&raquo;; a vosotros, a quienes corresponde la tarea de proclamar ante el mundo &laquo;sus haza&ntilde;as&raquo; (<i>1 P <\/i>2, 9).<\/p>\n<p>&iquest;<i>Cu&aacute;les &laquo;haza&ntilde;as&raquo;<\/i>? Son innumerables las &laquo;haza&ntilde;as&raquo; que Dios ha realizado en la historia de los hombres. Pero la &laquo;haza&ntilde;a &raquo; m&aacute;s grande de todas es, ciertamente, <i>la resurrecci&oacute;n de Jesucristo<\/i>, de la que naci&oacute; el pueblo nuevo al que pertenecemos.<\/p>\n<p>En el misterio pascual se han superado las antiguas enemistades: quienes antes no eran &laquo;pueblo&raquo;, porque &laquo;no hab&iacute;an alcanzado misericordia&raquo;, ahora se han convertido o han sido llamados a ser el &uacute;nico &laquo;pueblo de Dios&raquo;, que en la sangre de Cristo &laquo;han conseguido misericordia &raquo; (<i>1 P <\/i>2, 10).<\/p>\n<p>Este es el gozoso mensaje que la Iglesia revive y anuncia en este tiempo pascual, elevando su canto de alabanza y acci&oacute;n de gracias a Cristo Jes&uacute;s, &laquo;quien fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificaci&oacute;n&raquo; (<i>Rm <\/i>4, 25). <\/p>\n<p>2.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, doy las gracias al Se&ntilde;or desde lo profundo de mi coraz&oacute;n, porque me ha permitido realizar esta peregrinaci&oacute;n, que durante tanto tiempo he deseado y esperado. Me alegra estar aqu&iacute;, en esta catedral, junto a vosotros, para unirme a vuestra oraci&oacute;n a Aquel que &laquo;es nuestra paz&raquo; (<i>Ef <\/i>2, 14). <\/p>\n<p>Os saludo con afecto a todos y, en particular, al se&ntilde;or cardenal Vinko Pulji a, a quien agradezco los sentimientos que ha expresado en nombre de todos los presentes. Mi pensamiento va, en este momento, a los sacerdotes y a las personas consagradas, que m&aacute;s han sufrido durante estos a&ntilde;os dif&iacute;ciles. No me olvido de quienes han desaparecido, como los sacerdotes Grgia y Matanovia, cuyo paradero pido que se esclarezca. De modo especial, recuerdo a quienes han pagado con la sangre su testimonio de amor a Cristo y a sus hermanos. Ojal&aacute; que la sangre que derramaron infunda nuevo vigor a la Iglesia, que s&oacute;lo pide poder predicar libremente en Bosnia- Herzegovina el evangelio de la salvaci&oacute;n eterna, en el respeto a todo ser humano, de cualquier cultura y de cualquier religi&oacute;n. <\/p>\n<p>He venido a Sarajevo para repetir en esta tierra martirizada el mensaje del ap&oacute;stol Pablo: &laquo;<i>Cristo es nuestra paz<\/i>: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad &raquo; (<i>Ef <\/i>2, 14). En el alto &laquo;muro de separaci&oacute;n&raquo;, ante el cual el mundo se sent&iacute;a casi impotente, se ha abierto finalmente &laquo;la brecha de la paz&raquo;. <\/p>\n<p>Ha sido escuchada la plegaria insistente y apremiante, cuyo s&iacute;mbolo era la l&aacute;mpara encendida en la bas&iacute;lica de San Pedro durante los terribles d&iacute;as de la guerra. Ahora se os entrega a vosotros, para que desde esta catedral siga alimentando la confianza en el auxilio maternal de la Virgen sant&iacute;sima, recordando a cada uno el deber de trabajar incansablemente al servicio de la paz. <\/p>\n<p>3.&nbsp;Aqu&iacute;, en esta &laquo;ciudad m&aacute;rtir&raquo;, y en toda Bosnia-Herzegovina, marcadas por el encarnizamiento de una insensata &laquo;l&oacute;gica &raquo; de muerte, divisi&oacute;n y aniquilamiento, hab&iacute;a personas que luchaban para &laquo;derribar el muro de separaci&oacute;n&raquo;. Estabais vosotros que, en medio de sufrimientos y peligros de todo tipo, hab&eacute;is trabajado activamente para abrir el camino de la paz. De modo especial, pienso <i>en vosotros, sacerdotes<\/i>, que durante el triste per&iacute;odo de la guerra hab&eacute;is permanecido al lado de vuestros fieles y hab&eacute;is sufrido con ellos, ejerciendo con valent&iacute;a y fidelidad vuestro ministerio. &iexcl;Gracias por este signo de amor a Cristo y a su Iglesia! Durante estos a&ntilde;os hab&eacute;is escrito p&aacute;ginas de aut&eacute;ntico hero&iacute;smo, que no podr&aacute;n olvidarse. <\/p>\n<p>Hoy he venido a deciros: &iexcl;&Aacute;nimo!, no dej&eacute;is de hacer progresar la paz anhelada durante tanto tiempo. La aurora de Dios ya est&aacute; presente en medio de vosotros; la luz del nuevo d&iacute;a ya ilumina vuestro camino. <\/p>\n<p>Queridos hermanos, os recomiendo que, incluso a costa de grandes sacrificios, <i>permanezc&aacute;is <\/i> entre las ovejas de la grey que se os ha confiado, como <i>portadores de esperanza <\/i>y l&iacute;mpidos <i>testigos de la paz de Cristo<\/i>. Conservad firmemente en vuestra misi&oacute;n el sentido de vuestra vocaci&oacute;n y de vuestra identidad de sacerdotes de Cristo. Sent&iacute;os orgullosos de poder repetir con san Pablo: &laquo;Nos acreditamos en todo como ministros de Dios: con mucha constancia en tribulaciones (&#8230;), en pureza, ciencia, paciencia, bondad; en el Esp&iacute;ritu Santo, en caridad sincera&raquo; (<i>2 Co <\/i>6, 4-6). <\/p>\n<p>4.&nbsp;Tambi&eacute;n a vosotros, <i> queridos religiosos y religiosas<\/i>, quiero expresaros la gratitud de la Iglesia por la valiosa obra que hab&eacute;is realizado y realiz&aacute;is al servicio del pueblo de Dios, dando testimonio del Evangelio en la profesi&oacute;n de los consejos evang&eacute;licos y en m&uacute;ltiples formas de apostolado.<\/p>\n<p>Sabed reavivar el carisma genuino que os han confiado vuestros fundadores y fundadoras, redescubriendo continuamente su riqueza y vivi&eacute;ndolo cada vez con mayor convicci&oacute;n e intensidad. <\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo no recordar en esta catedral a monse&ntilde;or Josip Stadler, primer arzobispo de la sede renovada de la antigua Vrhbosna, la actual Sarajevo, y fundador de la congregaci&oacute;n de las Esclavas del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, la &uacute;nica congregaci&oacute;n que ha nacido en Bosnia-Herzegovina? Que el recuerdo vivo de este gran prelado, fidel&iacute;simo a la Sede apost&oacute;lica y siempre dispuesto a servir a sus hermanos, aliente y sostenga el esfuerzo misio nero de todas las personas consagradas que trabajan en esta regi&oacute;n, que tanto amo. <\/p>\n<p>Quiero dirigir unas palabras en particular a vosotros, <i>queridos Frailes Menores<\/i>, a quienes saludo, y en especial a vuestro ministro general, presente esta tarde con nosotros. A lo largo de los siglos hab&eacute;is trabajado mucho para difundir y preservar la fe cristiana en Bosnia- Herzegovina, contribuyendo eficazmente a la predicaci&oacute;n del Evangelio entre estas poblaciones. Vuestro pasado glorioso os compromete a una generosidad a toda prueba en el momento actual, siguiendo las huellas de san Francisco que, seg&uacute;n su primer bi&oacute;grafo, &laquo;en el coraz&oacute;n, en los labios, en los o&iacute;dos, en los ojos, en las manos y en todos los dem&aacute;s miembros&raquo;, ten&iacute;a el recuerdo apasionado de Jes&uacute;s crucificado (<i>I Cel<\/i>.115), llevando sus estigmas en el coraz&oacute;n antes que en sus miembros (<i>II Cel. <\/i>11). Muy actual es la invitaci&oacute;n que dirig&iacute;a a sus frailes: &laquo;Aconsejo, amonesto y exhorto a mis frailes en el Se&ntilde;or Jesucristo a que, cuando vayan por el mundo, no ri&ntilde;an, eviten las disputas de palabras, y no juzguen a los dem&aacute;s; por el contrario, sean bondadosos, pac&iacute;ficos y modestos, mansos y humildes, hablando honradamente con todos, tal como conviene &raquo; (<i>Regla<\/i>, cap. III). &iexcl;Cu&aacute;nto bien producir&aacute; este testimonio de mansedumbre franciscana a la unidad de la Iglesia, a la acci&oacute;n apost&oacute;lica y a la causa de la paz! <\/p>\n<p>5.&nbsp;Unas palabras tambi&eacute;n para vosotros, <i>queridos seminaristas<\/i>, esperanza de la Iglesia en esta tierra. Siguiendo el ejemplo del siervo de Dios Petar Barbaric, dejaos fascinar por Cristo. Descubrid la belleza de entregarle vuestra vida, para llevar a vuestros hermanos su Evangelio de salvaci&oacute;n. La vocaci&oacute;n es una aventura que vale la pena vivir hasta el fondo. En la respuesta generosa y perseverante a la llamada del Se&ntilde;or radica el secreto de una vida plenamente realizada.<\/p>\n<p>A todos vosotros, sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas, quisiera daros dos recomendaciones: vivid entre vosotros la solidaridad, &laquo;concordes en el mismo pensar y el mismo sentir&raquo; (<i>1 Co <\/i>1, 10), que es un signo inequ&iacute;voco de la presencia operante de Cristo. <\/p>\n<p>Cultivad con esp&iacute;ritu de humildad y obediencia la comuni&oacute;n y la activa colaboraci&oacute;n pastoral con vuestros obispos, seg&uacute;n la exhortaci&oacute;n de san Ignacio de Antioqu&iacute;a: &laquo;Os insto a esmeraros por hacerlo todo en la concordia de Dios, bajo la gu&iacute;a del obispo&raquo; (<i>Ad Magn. <\/i>6, 1). Por lo dem&aacute;s, esta es la ense&ntilde;anza que transmite el concilio Vaticano II, que afirma: &laquo;Los obispos, como vicarios y legados de Cristo, gobiernan las Iglesias particulares que se les han confiado&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 27). En consecuencia, el Concilio precisa que, en virtud de esta potestad, &laquo;los obispos tienen el sagrado derecho y el deber ante Dios de dar leyes a sus s&uacute;bditos, de juzgarlos y de regular todo lo referente al culto y al apostolado&raquo; (<i>ib.<\/i>). Por eso, concluye, los fieles &laquo;deben estar unidos a su obispo, como la Iglesia a Cristo y como Jesucristo al Padre, para que todo se integre en la unidad y crezca para gloria de Dios&raquo; (<i>ib.<\/i>). <\/p>\n<p>6.&nbsp;Queridos hermanos, ha llegado para todos la hora de <i>un profundo examen de conciencia<\/i>: ha llegado la hora de un decisivo compromiso en favor de la reconciliaci&oacute;n y la paz. <\/p>\n<p>Como ministros del amor de Dios, hab&eacute;is sido enviados a enjugar las l&aacute;grimas de muchas personas que lloran a sus familiares asesinados, y a escuchar el grito impotente de quienes han visto pisoteados sus derechos y destruidos sus afectos. Como hermanos y hermanas de todos, estad cercanos a los pr&oacute;fugos y a los desplazados, a quienes han sido expulsados de sus casas y han sido privados de las cosas con las que pensaban construir su futuro. Sostened a los ancianos, a los hu&eacute;rfanos y a las viudas. Alentad a los j&oacute;venes, obligados a menudo a renunciar a una inserci&oacute;n serena en la vida, y forzados por la dureza del conflicto a convertirse precozmente en adultos. <\/p>\n<p>Es necesario decir en voz alta y fuerte: <i> &iexcl;Nunca m&aacute;s la guerra! <\/i>Es preciso renovar todos los d&iacute;as el esfuerzo del encuentro, <i>interrogando la propia conciencia <\/i>no s&oacute;lo sobre las culpas, sino tambi&eacute;n sobre las energ&iacute;as que cada uno est&aacute; dispuesto a emplear para edificar la paz. Hay que reconocer <i>el primado de los valores &eacute;ticos, morales y espirituales<\/i>, defendiendo el derecho de todo hombre a vivir con serenidad y concordia, y condenando toda forma de intolerancia y persecuci&oacute;n, arraigada en ideolog&iacute;as que desprecian a la persona en su dignidad inviolable. <\/p>\n<p>7.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, el Sucesor de Pedro est&aacute; aqu&iacute;, entre vosotros, como peregrino de paz, de reconciliaci&oacute;n y de comuni&oacute;n. Est&aacute; aqu&iacute; para recordar a todos que Dios perdona s&oacute;lo a quienes tienen, a su vez, la valent&iacute;a de perdonar. Es necesario abrir la propia mente a la l&oacute;gica de Dios, para entrar a formar parte de su pueblo y poder proclamar &laquo;las haza&ntilde;as de su amor&raquo; (cf. <i>1 P <\/i>2, 9). La fuerza de vuestro ejemplo y de vuestra oraci&oacute;n obtendr&aacute; del Se&ntilde;or, para quienes a&uacute;n no la han encontrado, la valent&iacute;a de pedir perd&oacute;n y perdonar. <\/p>\n<p>Pidamos a Mar&iacute;a, venerada aqu&iacute; en tantos santuarios, que nos lleve de la mano y nos ense&ntilde;e que precisamente la valent&iacute;a de pedir perd&oacute;n y perdonar es el comienzo del camino hacia la verdadera paz. Encomend&eacute;mosle a ella el compromiso arduo, pero necesario, de construir con tenacidad la &laquo;civilizaci&oacute;n del amor&raquo;.<\/p>\n<p>&iexcl;Mar&iacute;a, Reina de la paz, ruega por nosotros! <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A SARAJEVO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS EN LA CATEDRALS&aacute;bado 12 de abril de 1997 &nbsp; Se&ntilde;or cardenal; venerados obispos de Bosnia-Herzegovina; venerados hermanos en el episcopado aqu&iacute; reunidos; amad&iacute;simos sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas: 1.&nbsp;&laquo;Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-sarajevo-santa-misa-en-la-catedral-del-sagrado-corazon-de-jesus-sarajevo-12-de-abril-de-1997\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje Apost\u00f3lico a Sarajevo: Santa Misa en la Catedral del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, Sarajevo (12 de abril de 1997)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40111","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40111","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40111"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40111\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40111"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40111"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40111"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}