{"id":40113,"date":"2016-10-05T23:35:21","date_gmt":"2016-10-06T04:35:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-marzo-de-1997-vigilia-pascual\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:21","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:21","slug":"29-de-marzo-de-1997-vigilia-pascual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-marzo-de-1997-vigilia-pascual\/","title":{"rendered":"29 de marzo de 1997 &#8211; Vigilia Pascual"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"> VIGILIA PASCUAL <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b><i><font size=\"+1\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\"> <i>S&aacute;bado Santo, 29 de marzo de 1997<\/i><\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\">1. &quot;<i>&iexcl;Que exista la luz!<\/i>&quot; (<i>Gn<\/i> 1,3)<\/p>\n<p align=\"left\">Durante la Vigilia pascual, la liturgia proclama estas palabras del Libro del G&eacute;nesis, las cuales son un elocuente motivo central de esta admirable celebraci&oacute;n. Al empezar se bendice el &quot;fuego nuevo&quot;, y con &eacute;l se enciende el cirio pascual, que es llevado en procesi&oacute;n hacia el altar. El cirio entra y avanza primero en la oscuridad, hasta el momento en que, despu&eacute;s de cantar el tercer &quot;<i>Lumen Christi<\/i>&quot;, se ilumina toda la Bas&iacute;lica.<\/p>\n<p align=\"left\">De este modo est&aacute;n unidos entre s&iacute; <i>los elementos de las tinieblas y de la luz, de la muerte y de la vida<\/i>. Con este fondo resuena la narraci&oacute;n b&iacute;blica de la creaci&oacute;n. Dios dice: &quot;Que exista la luz&quot;. <i>Se trata, en cierto modo, del primer paso hacia la vid<\/i>a. En esta noche debe realizarse el singular paso de la muerte a la vida, y el rito de la luz, acompa&ntilde;ado por las palabras del G&eacute;nesis, ofrece el primer anuncio.<\/p>\n<p align=\"left\">2. En el Pr&oacute;logo de su Evangelio, san Juan dice que el Verbo se hizo carne: &quot;En la Palabra hab&iacute;a vida, y<i> la vida era la luz de los hombres<\/i>&quot; (<i>Jn<\/i> 1,4). Esta noche santa se convierte pues en una extraordinaria manifestaci&oacute;n de aquella vida que es la luz de los hombres. En esta manifestaci&oacute;n participa toda la Iglesia y, de modo especial, los <i>catec&uacute;menos<\/i>, que durante esta Vigilia reciben el Bautismo.<\/p>\n<p align=\"left\">La Bas&iacute;lica de san Pedro en esta solemne celebraci&oacute;n os acoge a vosotros, <i>amad&iacute;simos hermanos y hermanas, que dentro de poco ser&eacute;is bautizados en Cristo nuestra Pascua<\/i>. Dos de vosotros provienen de Albania y dos del Zaire, Pa&iacute;ses que est&aacute;n viviendo horas dram&aacute;ticas de su historia. &iexcl;Que el Se&ntilde;or se digne escuchar el grito de los pobres y guiarlos en el camino hacia la paz y la libertad! Otros proceden de Benin, Cabo Verde, China y Taiw&aacute;n. Ruego por cada uno de vosotros y de vosotras que, en esta asamblea represent&aacute;is las primicias de la nueva humanidad redimida por Cristo, para que se&aacute;is siempre fieles testigos de su Evangelio.<\/p>\n<p align=\"left\">Las lecturas lit&uacute;rgicas de la Vigilia pascual unen entre s&iacute; <i>los dos elementos del fuego y del agua<\/i>. El elemento fuego, que da la luz, y el elemento agua, que es la materia del sacramento del renacer, es decir, del santo Bautismo. &quot;El que no nazca de agua y de Esp&iacute;ritu, no puede entrar en el Reino de Dios&quot; (<i>Jn<\/i> 3,5). El paso de los Israelitas a trav&eacute;s del Mar Rojo, es decir, la liberaci&oacute;n de la esclavitud de Egipto, es figura y casi anticipaci&oacute;n del Bautismo que libera de la esclavitud del pecado.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Los m&uacute;ltiples motivos que en esta liturgia de la Vigilia de Pascua encuentran su expresi&oacute;n en las Lecturas b&iacute;blicas, convergen y se interrelacionan as&iacute; en una imagen unitaria. Del modo m&aacute;s completo es el ap&oacute;stol Pablo quien presenta esta verdad en la Carta a los Romanos, proclamada hace poco: &quot;Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con &eacute;l en la muerte, para que, as&iacute; como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, as&iacute; tambi&eacute;n nosotros andemos en una vida nueva&quot; (<i>Rm<\/i> 6,3-4).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras nos llevan <i>al centro mismo de la verdad cristiana<\/i>. La muerte de Cristo, la muerte redentora, es el comienzo del paso a la vida, manifestado en la resurrecci&oacute;n. &quot;Si hemos muerto con Cristo \u2014prosigue san Pablo\u2014, creemos que tambi&eacute;n viviremos con &eacute;l, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere m&aacute;s; la muerte ya no tiene dominio sobre &eacute;l&quot; (<i>Rm<\/i> 6,8-9).<\/p>\n<p align=\"left\">4. Al llevar en las manos la antorcha de la Palabra de Dios, la Iglesia que celebra la Vigilia pascual se detiene como ante un &uacute;ltimo umbral. Se detiene en gran espera, durante toda esta noche. Junto al sepulcro esperamos el acontecimiento sucedido hace dos mil a&ntilde;os. Primeros testigos de este suceso extraordinario fueron las mujeres de Jerusal&eacute;n. Ellas llegaron al lugar donde Jes&uacute;s hab&iacute;a sido depositado el Viernes Santo y encontraron la tumba vac&iacute;a. Una voz les sorprendi&oacute;: &quot;&iquest;Busc&aacute;is a Jes&uacute;s el Nazareno, el crucificado? No est&aacute; aqu&iacute;. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron. ahora id a decir a sus disc&iacute;pulos y a Pedro: El va por delante de vosotros a Galilea. All&iacute; lo ver&eacute;is, como os dijo&quot; (<i>Mc<\/i> 16,6-7).<\/p>\n<p align=\"left\">Nadie vio con sus propios ojos la resurrecci&oacute;n de Cristo. Las mujeres, llegadas a la tumba, fueron las primeras en constatar el acontecimiento ya sucedido.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia, congregada por la Vigilia pascual, escucha nuevamente, en silenciosa espera, este testimonio y manifiesta despu&eacute;s su gran alegr&iacute;a. La hemos escuchado anunciar hace poco por el di&aacute;cono. <i>&quot;Annuntio vobis gaudium magnum&#8230;&quot;, &quot;Os anuncio una gran alegr&iacute;a, &iexcl;Aleluya!&quot;<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Acojamos con coraz&oacute;n abierto este anuncio y participemos juntos en la gran alegr&iacute;a de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cristo ha resucitado verdaderamente! &iexcl;Aleluya!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\">&nbsp; <\/font> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIGILIA PASCUAL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II S&aacute;bado Santo, 29 de marzo de 1997 &nbsp; 1. &quot;&iexcl;Que exista la luz!&quot; (Gn 1,3) Durante la Vigilia pascual, la liturgia proclama estas palabras del Libro del G&eacute;nesis, las cuales son un elocuente motivo central de esta admirable celebraci&oacute;n. 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