{"id":40116,"date":"2016-10-05T23:35:25","date_gmt":"2016-10-06T04:35:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-marzo-de-1997-domingo-de-ramos-xii-jornada-mundial-de-la-juventud\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:25","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:25","slug":"23-de-marzo-de-1997-domingo-de-ramos-xii-jornada-mundial-de-la-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-marzo-de-1997-domingo-de-ramos-xii-jornada-mundial-de-la-juventud\/","title":{"rendered":"23 de marzo de 1997, Domingo de Ramos, XII Jornada Mundial de la Juventud"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS<br \/>Y DE LA PASI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font face=\"Times\" color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <i> <font face=\"Times\" size=\"3\" color=\"#663300\"> XII Jornada Mundial de la Juventud<br \/>Domingo 23 marzo de 1997&nbsp; <\/font> <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. <i>&laquo;&iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or! (&#8230;). &iexcl;Hosanna en el cielo!&raquo;<\/i> (<i>Mc<\/i> 11, 9-10).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas aclamaciones de la multitud, reunida para la fiesta de Pascua en Jerusal&eacute;n, acompa&ntilde;an la entrada de Cristo y de los Ap&oacute;stoles en la ciudad santa. Jes&uacute;s entra en Jerusal&eacute;n montado en un borrico, seg&uacute;n las palabras del profeta: &laquo;Decid a la hija de Si&oacute;n: Mira a tu rey que viene a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de animal de carga&raquo; (<i>Mt<\/i> 21, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">El animal elegido indica que no se trata de una entrada triunfal, sino de la de un rey manso y humilde de coraz&oacute;n. Sin embargo, las multitudes reunidas en Jerusal&eacute;n, casi sin notar esta expresi&oacute;n de humildad, o quiz&aacute; reconociendo en ella un signo mesi&aacute;nico, saludan a Cristo con palabras llenas de emoci&oacute;n: &laquo;&iexcl;Hosanna al Hijo de David!&raquo; &laquo;&iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or!&raquo; &laquo;&iexcl;Hosanna en las alturas!&raquo; (<i>Mt<\/i> 21, 9). Y cuando Jes&uacute;s entra en Jerusal&eacute;n, toda la ciudad esta alborotada. La gente se pregunta: &laquo;\u201c&iquest;Qui&eacute;n es &eacute;ste?\u201d&raquo;. Y algunos responden: &laquo;\u201cEs Jes&uacute;s, el profeta de Nazaret de Galilea\u201d&raquo; (<i>Mt<\/i> 21, 10-11).<\/p>\n<p align=\"left\">No era la primera vez que la gente reconoc&iacute;a en Cristo al rey esperado. Ya hab&iacute;a sucedido despu&eacute;s de la multiplicaci&oacute;n milagrosa del pan, cuando la multitud quer&iacute;a aclamarlo triunfalmente. Pero Jes&uacute;s sabia que su reino no era de este mundo; por eso se hab&iacute;a alejado de ese entusiasmo. Ahora se encamina hacia Jerusal&eacute;n para afrontar la prueba que le espera. Es consciente de que va all&iacute; por &uacute;ltima vez, para una semana &laquo;santa&raquo;, al final de la cual afrontara la pasi&oacute;n, la cruz y la muerte. Sale al encuentro de todo esto con plena disponibilidad, sabiendo que as&iacute; se cumple en &eacute;l el designio eterno del Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">Desde ese d&iacute;a, la Iglesia extendida por toda la tierra repite las palabras de la multitud de Jerusal&eacute;n: &laquo;&iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or!&raquo;. Las repite cada d&iacute;a al celebrar la Eucarist&iacute;a, poco antes de la consagraci&oacute;n. Las repite con particular &eacute;nfasis hoy, domingo de Ramos.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Las lecturas lit&uacute;rgicas nos presentan al Mes&iacute;as que sufre. Se refieren, ante todo, a sus padecimientos y a su humillaci&oacute;n. La Iglesia proclama el evangelio de la pasi&oacute;n del Se&ntilde;or seg&uacute;n uno de los sin&oacute;pticos: el ap&oacute;stol Pablo, en cambio, en la <i>carta a los Filipenses<\/i> nos ofrece una s&iacute;ntesis admirable del misterio de Cristo, quien, &laquo;a pesar de su condici&oacute;n divina, no hizo alarde de su categor&iacute;a de Dios; al contrario, se despojo de su rango, y tom&oacute; la condici&oacute;n de esclavo (&#8230;). Por eso Dios lo levanto sobre todo y le concedi&oacute; el nombre que est&aacute; sobre todo nombre; de modo que, al nombre de Jes&uacute;s (&#8230;), toda lengua proclame: &iexcl;Jesucristo es Se&ntilde;or!, para gloria de Dios Padre&raquo; (<i>Flp<\/i> 2, 6-11).<\/p>\n<p align=\"left\">Este himno de inestimable valor teol&oacute;gico presenta una s&iacute;ntesis completa de la Semana santa, desde el domingo de Ramos, pasando por el Viernes santo, hasta el domingo de Resurrecci&oacute;n. Las palabras de la carta a los Filipenses, citadas de modo progresivo en un antiguo responsorio, nos acompa&ntilde;aran durante todo el <i>Triduo sacro<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">El texto paulino encierra en s&iacute; el anuncio de la resurrecci&oacute;n y de la gloria, pero la liturgia de la Palabra del domingo de Ramos se concentra ante todo en la <i>pasi&oacute;n<\/i>. Tanto la primera lectura como el Salmo responsorial hablan de ella. En el texto, que forma parte de los llamados &laquo;cantos del Siervo de Yahveh&raquo;, se esboza el momento de la flagelaci&oacute;n y la coronaci&oacute;n de espinas; en el Salmo se describe, con impresionante realismo, la dolorosa agon&iacute;a de Cristo en la cruz: &laquo;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has abandonado?&raquo; (<i>Sal<\/i> 21, 2).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras, las m&aacute;s conmovedoras, las m&aacute;s emotivas, qu&eacute; pronuncio Jes&uacute;s desde la cruz en la hora de la agon&iacute;a, resuenan hoy como una ant&iacute;tesis evidente, expresada en voz altar de aquel &laquo;Hosanna&raquo;, que tambi&eacute;n resuena durante la procesi&oacute;n de los ramos.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Desde hace algunos a&ntilde;os, el domingo de Ramos se ha convertido en la<i> gran Jornada mundial de la juventud<\/i>. Fueron los j&oacute;venes mismos los que abrieron ese camino: desde el comienzo de mi ministerio en la Iglesia de Roma, en este d&iacute;a miles y miles de j&oacute;venes se reun&iacute;an en la plaza de San Pedro. A partir de ese hecho, a lo largo de los a&ntilde;os se han desarrollado las Jornadas mundiales de la juventud, que se celebran en toda la Iglesia, en las parroquias y di&oacute;cesis y, cada dos a&ntilde;os, en un lugar elegido para todo el mundo. Desde 1984, los encuentros mundiales han tenido lugar sucesivamente, cada dos a&ntilde;os: en Roma, en Buenos Aires (Argentina), en Santiago de Compostela (Espa&ntilde;a), en Czestochowa-Jasna G&oacute;ra (Polonia), en Denver (Estados Unidos), y en Manila (Filipinas). El pr&oacute;ximo mes de agosto la cita es en <i>Par&iacute;s<\/i> (Francia).<\/p>\n<p align=\"left\">Por esta raz&oacute;n, el a&ntilde;o pasado, durante la celebraci&oacute;n del domingo de Ramos, los representantes de los j&oacute;venes de Filipinas entregaron a sus coet&aacute;neos franceses la cruz peregrinante de la &laquo;Jornada mundial de la juventud&raquo;. Este gesto tiene una elocuencia particular: es casi un redescubrimiento del significado del domingo de Ramos por parte de los j&oacute;venes que son, efectivamente, sus protagonistas. La liturgia recuerda que <i>&laquo;pueri hebraeorum, portantes ramos olivarum&#8230;&raquo;, &laquo;los ni&ntilde;os hebreos, llevando ramos de olivo, salieron al encuentro del Se&ntilde;or, aclamando: &iexcl;Hosanna al Hijo de David!&raquo;<\/i> (<i>Ant&iacute;fona<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\">Se puede decir que la primera &laquo;Jornada mundial de la juventud&raquo; fue precisamente la de Jerusal&eacute;n, cuando Cristo entr&oacute; en la ciudad santa; a&ntilde;o tras a&ntilde;o recordamos ese acontecimiento. El lugar de los &laquo;<i>pueri hebraeorum<\/i>&raquo; ha sido ocupado por j&oacute;venes de diversas lenguas y razas. Todos, como sus predecesores en Tierra Santa, desean acompa&ntilde;ar a Cristo y participar en su semana de pasi&oacute;n, en su <i>Triduo sacro<\/i>, en su cruz y en su resurrecci&oacute;n. Saben que &eacute;l es el &laquo;bendito&raquo; que &laquo;viene en nombre del Se&ntilde;or&raquo;, trayendo la paz a la tierra y la gloria en las alturas. Lo que cantaron los &aacute;ngeles la noche de Navidad sobre la cueva de Bel&eacute;n, resuena hoy con un gran eco en el umbral de la Semana santa, en la que Jes&uacute;s se dispone a cumplir su misi&oacute;n mesi&aacute;nica, realizando la redenci&oacute;n del mundo mediante la cruz y la resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Gloria a ti, oh Cristo, Redentor del mundo! &iexcl;Hosanna!<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOSY DE LA PASI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II XII Jornada Mundial de la JuventudDomingo 23 marzo de 1997&nbsp; &nbsp; 1. &laquo;&iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or! 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