{"id":40127,"date":"2016-10-05T23:35:43","date_gmt":"2016-10-06T04:35:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-enero-de-1997-fiesta-del-bautismo-de-nuestro-senor\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:43","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:43","slug":"12-de-enero-de-1997-fiesta-del-bautismo-de-nuestro-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-enero-de-1997-fiesta-del-bautismo-de-nuestro-senor\/","title":{"rendered":"12 de enero de 1997, Fiesta del Bautismo de Nuestro Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">FIESTA DEL BAUTISMO DE NUESTRO SE&Ntilde;OR<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/> <\/font><\/b><br \/>Capilla Sixtina<br \/>Domingo 12 de enero de 1997<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> 1.&nbsp;&laquo;Id, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<i>Mt <\/i>28, 19). <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia celebra hoy la fiesta del Bautismo de Cristo, y tambi&eacute;n este a&ntilde;o tengo la alegr&iacute;a de administrar, en esta circunstancia, el sacramento del bautismo a algunos reci&eacute;n nacidos: diez ni&ntilde;as y nueve ni&ntilde;os, de los cuales catorce son italianos, dos polacos, uno espa&ntilde;ol, uno mexicano y uno indio. &iexcl;Sed bienvenidos, queridos padres, que hab&eacute;is venido aqu&iacute; con vuestros hijos! Tambi&eacute;n saludo a los padrinos y a las madrinas, as&iacute; como a todos los presentes. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, antes de administrar el sacramento a estos ni&ntilde;os reci&eacute;n nacidos, quisiera detenerme a reflexionar con vosotros en la palabra de Dios que acabamos de escuchar. El evangelio de san Marcos, como los dem&aacute;s sin&oacute;pticos, narra el bautismo de Jes&uacute;s en el r&iacute;o Jord&aacute;n. La liturgia de la Epifan&iacute;a recuerda este acontecimiento, present&aacute;ndolo en un tr&iacute;ptico que comprende tambi&eacute;n la adoraci&oacute;n de los Magos de Oriente y las bodas de Can&aacute;. Cada uno de estos tres momentos de la vida de Jes&uacute;s de Nazaret constituye <i>una revelaci&oacute;n particular de su filiaci&oacute;n divina<\/i>. Las Iglesias orientales subrayan particularmente esta celebraci&oacute;n, denominada simplemente &laquo;Jord&aacute;n&raquo;. La consideran un momento de la &laquo;manifestaci&oacute;n &raquo; de Cristo, estrechamente relacionado con la Navidad. M&aacute;s a&uacute;n, la liturgia oriental pone m&aacute;s de relieve la revelaci&oacute;n de Jes&uacute;s como Hijo de Dios que su nacimiento en Bel&eacute;n. Esa revelaci&oacute;n tuvo lugar con singular intensidad precisamente durante su bautismo en el Jord&aacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Lo que Juan el Bautista confer&iacute;a a orillas del Jord&aacute;n era un bautismo de penitencia, para la conversi&oacute;n y el perd&oacute;n de los pecados. Pero anunciaba: &laquo;Detr&aacute;s de m&iacute; viene el que puede m&aacute;s que yo (&#8230;). Yo os he bautizado con agua, pero &eacute;l os bautizar&aacute; con Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<i>Mc <\/i>1, 7-8). Anunciaba esto a una multitud de penitentes, que se le acercaban confesando sus pecados, arrepentidos y dispuestos a enmendar su vida. <\/p>\n<p align=\"left\"> De muy diferente naturaleza es el bautismo que imparte Jes&uacute;s y que la Iglesia, fiel a su mandato, no deja de administrar. <i> Este bautismo libera al hombre de la culpa original y perdona sus pecados<\/i>, lo rescata de la esclavitud del mal y marca su renacimiento en el Esp&iacute;ritu Santo; le comunica <i>una vida nueva<\/i>, que es participaci&oacute;n en la vida de Dios Padre y que nos ofrece su Hijo unig&eacute;nito, hecho hombre, muerto y resucitado. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3.&nbsp;Cuando Jes&uacute;s sale del agua, el Esp&iacute;ritu Santo desciende sobre &eacute;l como una paloma y, tras abrirse el cielo, desde lo alto se oye la voz del Padre: &laquo;T&uacute; eres mi Hijo amado, en ti me complazco &raquo; (<i>Mc <\/i>1, 11). Por tanto, el acontecimiento del bautismo de Cristo no es s&oacute;lo revelaci&oacute;n de su filiaci&oacute;n divina, sino tambi&eacute;n, al mismo tiempo, <i>revelaci&oacute;n de toda la sant&iacute;sima Trinidad<\/i>: el Padre \u2014la voz de lo alto\u2014 revela en Jes&uacute;s al Hijo unig&eacute;nito consustancial con &eacute;l, y todo esto se realiza en virtud del Esp&iacute;ritu Santo, que bajo la forma de paloma desciende sobre Cristo, el consagrado del Se&ntilde;or. <\/p>\n<p align=\"left\"> Los Hechos de los Ap&oacute;stoles nos hablan del bautismo que el ap&oacute;stol Pedro administr&oacute; al centuri&oacute;n Cornelio y a sus familiares. De este modo, Pedro realiza el mandato de Cristo resucitado a sus disc&iacute;pulos: &laquo;Id, pues, y haced disc&iacute;pulos <i>a todas las gentes <\/i>bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<i>Mt <\/i>28, 19). El bautismo con el agua y el Esp&iacute;ritu Santo es <i>el sacramento primero y fundamental de la Iglesia, <\/i>sacramento de la vida nueva en Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\"> 4.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, tambi&eacute;n estos ni&ntilde;os dentro de poco recibir&aacute;n ese mismo bautismo y se convertir&aacute;n en miembros vivos de la Iglesia. Ante todo, ser&aacute;n ungidos con <i>el &oacute;leo de los catec&uacute;menos<\/i>, signo de la suave fortaleza de Cristo, que se les da para luchar contra el mal. Luego, se derramar&aacute; sobre ellos <i>el agua bendita<\/i>, signo de la purificaci&oacute;n interior mediante el don del Esp&iacute;ritu Santo, que Jes&uacute;s nos hizo al morir en la cruz. Inmediatamente despu&eacute;s recibir&aacute;n una segunda y m&aacute;s importante unci&oacute;n con el <i> &laquo;crisma&raquo;<\/i>, para indicar que son consagrados a imagen de Jes&uacute;s, el ungido del Padre. Por &uacute;ltimo, al pap&aacute; de cada uno se le entregar&aacute; <i>una vela <\/i>para encenderla en el cirio pascual, s&iacute;mbolo de la luz de la fe que los padres, los padrinos y las madrinas deber&aacute;n custodiar y alimentar continuamente, con la gracia vivificante del Esp&iacute;ritu. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos padres, padrinos y madrinas, encomendemos a estas criaturas a la intercesi&oacute;n materna de la Virgen Mar&iacute;a. Pid&aacute;mosle a ella que, revestidos de las vestiduras blancas, signo de su nueva dignidad de hijos de Dios, sean durante toda su vida aut&eacute;nticos cristianos y testigos valientes del Evangelio. <\/p>\n<p align=\"left\"> Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FIESTA DEL BAUTISMO DE NUESTRO SE&Ntilde;OR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Capilla SixtinaDomingo 12 de enero de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Id, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (Mt 28, 19). 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