{"id":40128,"date":"2016-10-05T23:35:44","date_gmt":"2016-10-06T04:35:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-enero-de-1997-solemnidad-de-la-epifania\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:44","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:44","slug":"6-de-enero-de-1997-solemnidad-de-la-epifania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-enero-de-1997-solemnidad-de-la-epifania\/","title":{"rendered":"6 de enero de 1997, Solemnidad de la Epifan\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA EPIFAN&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><i><b> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/><\/font><br \/> <\/b> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/>Lunes 6 de enero de 1997 <\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\">1.&nbsp;&laquo;<i>Lev&aacute;ntate, brilla, Jerusal&eacute;n, que llega tu luz; la gloria del Se&ntilde;or amanece sobre ti<\/i>&raquo; (<i>Is <\/i>60, 1).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\">En este d&iacute;a, solemnidad de la Epifan&iacute;a, resuenan as&iacute; las palabras del profeta. El antiguo y sugestivo or&aacute;culo de Isa&iacute;as anuncia de alg&uacute;n modo la luz que, en la noche de Navidad, brill&oacute; sobre la cueva de Bel&eacute;n, anticipando el canto de los &aacute;ngeles: &laquo;Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que Dios ama&raquo; (<i>Lc <\/i>2, 14). El profeta, <i>se&ntilde;alando la luz<\/i>, en cierto sentido <i>se&ntilde;ala a Cristo<\/i>. Como sucedi&oacute; a los pastores que buscaban al Mes&iacute;as reci&eacute;n nacido, hoy esta luz resplandece en el camino de los Magos llegados de Oriente para adorar al Rey de los jud&iacute;os reci&eacute;n nacido. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\">Los Magos representan a los pueblos de toda la tierra que, a la luz de la Navidad del Se&ntilde;or, avanzan por el camino que lleva a Jes&uacute;s y constituyen, en cierto sentido, los primeros destinatarios de la salvaci&oacute;n inaugurada por el nacimiento del Salvador y llevada a plenitud en el misterio pascual de su muerte y resurrecci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\">Al llegar a Bel&eacute;n, los Magos adoran al divino Ni&ntilde;o y le ofrecen dones simb&oacute;licos, convirti&eacute;ndose en precursores de los pueblos y de las naciones que, a lo largo de los siglos, no cesan de buscar y encontrar a Cristo.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\">2.&nbsp;En la segunda lectura, tomada de la carta de san Pablo a los Efesios, el Ap&oacute;stol comenta con intenso asombro el misterio que celebramos en esta solemnidad: &laquo;Hab&eacute;is o&iacute;do hablar de la distribuci&oacute;n de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelaci&oacute;n el misterio que no hab&iacute;a sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Esp&iacute;ritu a sus santos ap&oacute;stoles y profetas: que tambi&eacute;n los gentiles son coherederos, miembros del mismo Cuerpo y part&iacute;cipes de la Promesa en Jesucristo, por el Evangelio &raquo; (<i>Ef <\/i>3, 2-3.5-6). Pablo, hijo de la naci&oacute;n elegida, convertido por Cristo, se hizo part&iacute;cipe de la Revelaci&oacute;n divina, despu&eacute;s de los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles, para transmitirla a las naciones del mundo entero. Como fruto de ese gran cambio de su vida, comprende que <i>la elecci&oacute;n se extiende a todos los pueblos y que todos los hombres est&aacute;n llamados a la salvaci&oacute;n<\/i>, porque son &laquo;part&iacute;cipes de la Promesa (&#8230;), por el Evangelio&raquo; (<i>Ef <\/i>3, 6). En efecto, la luz de Cristo y la llamada universal a la salvaci&oacute;n est&aacute;n destinadas a los pueblos de toda la tierra. &laquo;Este car&aacute;cter de universalidad que distingue al pueblo de Dios es un don del mismo Se&ntilde;or. Gracias a este car&aacute;cter, la Iglesia cat&oacute;lica tiende siempre y eficazmente a reunir a la humanidad entera con todos sus valores, bajo Cristo como cabeza, en la unidad de su Esp&iacute;ritu &raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 13). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\">3.&nbsp;As&iacute; comprendemos el sentido pleno de la Epifan&iacute;a, que Pablo presenta del modo en que &eacute;l mismo lo entendi&oacute; y actu&oacute;. Es tarea del Ap&oacute;stol difundir en el mundo el Evangelio, anunciar a los hombres la redenci&oacute;n realizada por Cristo, llevar a la humanidad entera por el camino de la salvaci&oacute;n, manifestada por Dios desde la noche de Bel&eacute;n. <i>La actividad misionera de la Iglesia, a lo largo de sus m&uacute;ltiples etapas en el decurso de los siglos, encuentra en la fiesta de la Epifan&iacute;a su inicio y su dimensi&oacute;n universal<\/i>.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\">Precisamente para subrayar esta dimensi&oacute;n universal de la misi&oacute;n de la Iglesia, naci&oacute; hace muchos a&ntilde;os la costumbre seg&uacute;n la cual, en la fiesta de la Epifan&iacute;a, el Obispo de Roma impone las manos e invoca al Esp&iacute;ritu Santo para el servicio episcopal sobre algunos presb&iacute;teros, procedentes de varias naciones. Hoy son doce los hermanos a los que tengo la alegr&iacute;a de conferir la plenitud del sacerdocio. Durante la consagraci&oacute;n episcopal <i>se les pondr&aacute; sobre la cabeza el libro del Evangelio <\/i>para subrayar que llevar la buena nueva es su misi&oacute;n fundamental, misi&oacute;n llena de alegr&iacute;a y, al mismo tiempo, de empe&ntilde;o para cuantos trabajan por <i>realizarla con responsabilidad y fidelidad<\/i>. Oremos todos para que la luz que ilumin&oacute; a los Magos en su camino hacia Bel&eacute;n acompa&ntilde;e tambi&eacute;n a estos nuevos elegidos para el episcopado. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;Queridos hermanos escogidos por Dios para el ministerio episcopal, a cada uno de vosotros deseo la riqueza y la plenitud de la Epifan&iacute;a de Cristo. Te la deseo a ti, mons. Luigi Pezzuto<b>, <\/b>que ser&aacute;s representante pontificio en el Congo y en el Gab&oacute;n, en el centro del continente africano, al que tanto quiero. Pido por ti, mons. Paolo Sardi<b>, <\/b>que, al ser nombrado nuncio apost&oacute;lico con encargos especiales, seguir&aacute;s trabajando a&uacute;n a mi lado en la Secretar&iacute;a de Estado; d&aacute;ndote gracias por el servicio realizado hasta ahora, te deseo que sigas as&iacute;, con el mismo celo. Te saludo, mons. Varkey Vithayathil<b>, <\/b>a quien se ha confiado la misi&oacute;n important&iacute;sima de administrar el arzobispado mayor de Ernakulam-Angamaly de los siro-malabares, en el Estado de Kerala, en la India. Deseo que la Epifan&iacute;a de Cristo brille en plenitud para ti, mons. Delio Lucarelli<b>, <\/b>pastor de la di&oacute;cesis de Rieti; para ti, mons. Ignace Sambar-Talkena<b>, <\/b>obispo de Kara, en Togo; y para ti, mons. Luciano Pacomio<b>, <\/b>pastor de la di&oacute;cesis de Mondov&igrave;. Que la luz del Esp&iacute;ritu Santo te gu&iacute;e a ti, mons. Angelo Massafra<b>, <\/b>primer obispo de Rr&euml;shen y administrador apost&oacute;lico de Lezh&euml; en Albania, y a ti, mons. Florentin Crihalmeanu<b>, <\/b>llamado a colaborar como auxiliar con el obispo de tu di&oacute;cesis de Cluj-Gherla en Ruman&iacute;a. El Se&ntilde;or te sostenga, mons. Jean-Claude P&eacute;risset<b>, <\/b>en tu cargo de secretario adjunto del Consejo pontificio para la promoci&oacute;n de la unidad de los cristianos, y a ti, querid&iacute;simo mons. Piotr Libera<b>, <\/b> que colaborar&aacute;s como auxiliar con mi hermano el arzobispo de Katowice, en Polonia. Que te acompa&ntilde;e a ti, mons. Basilio do Nascimento<b>, <\/b>enviado a los fieles de la nueva di&oacute;cesis de Baucau, en Timor oriental; y a ti, mons. Hil Kabashi<b>, <\/b>a quien la Providencia env&iacute;a al sur de Albania, te acompa&ntilde;e el mismo Esp&iacute;ritu Santo y su gracia.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\">5.&nbsp;Queridos y venerados hermanos, en este momento me complace imaginaros al lado de los Magos, mientras ador&aacute;is al Rey de la paz, al Salvador del mundo, y ver la mano del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, guiada por la de su Madre santa, en el gesto de bendeciros a cada uno de vosotros. Es el Cordero de Dios, el Pastor de los pastores, quien os pide que continu&eacute;is y difund&aacute;is su caridad en el admirable cuerpo de la Iglesia y en todo el mundo, en estos a&ntilde;os de preparaci&oacute;n para el gran jubileo del a&ntilde;o 2000. Con la fuerza de su ayuda, partid sin vacilaci&oacute;n; sed ap&oacute;stoles fieles y valientes de Cristo, anunciando y dando testimonio del Evangelio, luz que ilumina a todos los pueblos. &iexcl;No tem&aacute;is! Cristo est&aacute; con nosotros todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo (cf. <i>Mt <\/i> 28, 20). &laquo;Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre&raquo; (<i>Hb <\/i>13, 8). Am&eacute;n. <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA EPIFAN&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San PedroLunes 6 de enero de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Lev&aacute;ntate, brilla, Jerusal&eacute;n, que llega tu luz; la gloria del Se&ntilde;or amanece sobre ti&raquo; (Is 60, 1). En este d&iacute;a, solemnidad de la Epifan&iacute;a, resuenan as&iacute; las palabras del profeta. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-enero-de-1997-solemnidad-de-la-epifania\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab6 de enero de 1997, Solemnidad de la Epifan\u00eda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40128","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40128","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40128"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40128\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40128"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40128"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40128"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}