{"id":40129,"date":"2016-10-05T23:35:46","date_gmt":"2016-10-06T04:35:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-1997-solemnidad-de-maria-madre-de-dios\/"},"modified":"2016-10-05T23:35:46","modified_gmt":"2016-10-06T04:35:46","slug":"1-de-enero-de-1997-solemnidad-de-maria-madre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-1997-solemnidad-de-maria-madre-de-dios\/","title":{"rendered":"1 de enero de 1997, Solemnidad de Mar\u00eda, Madre de Dios\u00a0"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/><\/font><\/i><\/b><br \/><i>Mi&eacute;rcoles 1 de enero de 1997<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">1.&nbsp;&laquo;<i>Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondr&aacute;s por nombre Jes&uacute;s<\/i>&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 31). Jes&uacute;s quiere decir: &laquo;<i>Dios que salva<\/i>&raquo;. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Jes&uacute;s, nombre que le dio Dios mismo, significa que &laquo;en ninguno otro hay salvaci&oacute;n &raquo; (<i>Hch <\/i>4, 12) excepto en Jes&uacute;s de Nazaret, que naci&oacute; de Mar&iacute;a, la Virgen. En &eacute;l Dios se hizo hombre, saliendo as&iacute; al encuentro de todo ser humano. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&laquo;Muchas veces y de muchos modos habl&oacute; Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos &uacute;ltimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo&raquo; (<i>Hb <\/i>1, 1-2). Este Hijo es el Verbo eterno, de la misma naturaleza del Padre, que se hizo hombre para <i> revelarnos al Padre <\/i>y para <i>hacer que pudi&eacute;ramos comprender toda la verdad sobre nosotros<\/i>. Nos habl&oacute; con palabras humanas, y tambi&eacute;n con sus obras y con su misma vida: desde el nacimiento hasta la muerte en cruz y la resurrecci&oacute;n. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Todo ello, desde el inicio, <i> despierta estupor<\/i>. Ya se asombraron de lo que vieron los pastores que acudieron a Bel&eacute;n, y los dem&aacute;s se maravillaron al escuchar lo que ellos les relataron acerca del Ni&ntilde;o reci&eacute;n nacido (cf. <i>Lc <\/i>2, 18). Guiados por la intuici&oacute;n de la fe, reconocieron al Mes&iacute;as en el ni&ntilde;o que se hallaba recostado en el pesebre y el nacimiento pobre del Hijo de Dios en Bel&eacute;n los impuls&oacute; a proclamar con alegr&iacute;a la gloria del Alt&iacute;simo. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">2.&nbsp;El nombre de Jes&uacute;s pertenec&iacute;a ya desde el inicio a aquel que fue llamado as&iacute; el octavo d&iacute;a despu&eacute;s de su nacimiento. En cierto sentido, ya al venir al mundo trajo consigo este nombre, que <i>expresa de modo admirable la esencia y la misi&oacute;n del Verbo encarnado<\/i>. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Jes&uacute;s vino al mundo para salvar a la humanidad. Por eso, cuando le pusieron este nombre, se revel&oacute; al mismo tiempo qui&eacute;n era &eacute;l y cu&aacute;l iba a ser su misi&oacute;n. Muchos en Israel llevaban ese nombre, pero &eacute;l lo llev&oacute; de modo &uacute;nico, realizando en plenitud su significado: Jes&uacute;s de Nazaret, Salvador del mundo. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">3.&nbsp;San Pablo, como hemos escuchado en la segunda lectura, escribe: &laquo;Al llegar la plenitud de los tiempos, envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, (&#8230;) para que recibi&eacute;ramos la filiaci&oacute;n adoptiva&raquo; (<i>Ga <\/i>4, 4-5). El tiempo est&aacute; unido al nombre de Jes&uacute;s ya desde el inicio. Este nombre lo acompa&ntilde;a en su historia terrena, inmersa en el tiempo, pero sin que &eacute;l est&eacute; sujeto a ella, <i>dado que en &eacute;l se halla la plenitud de los tiempos<\/i>. M&aacute;s a&uacute;n, en el tiempo humano Dios introdujo la plenitud <i>al entrar con ella en la historia del hombre<\/i>. No entr&oacute; como un concepto abstracto. Entr&oacute; como Padre que da la vida \u2014una vida nueva, la vida divina\u2014 a sus hijos adoptivos. Por obra de Jesucristo todos podemos participar en la vida divina: hijos en el Hijo, destinados a la gloria de la eternidad. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">San Pablo, a continuaci&oacute;n, profundiza esta verdad: &laquo;La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Esp&iacute;ritu de su Hijo que clama: &iexcl;Abb&aacute;, Padre!&raquo; (<i>Ga <\/i> 4, 6). En nosotros, los hombres, la filiaci&oacute;n divina procede de Cristo y se hace realidad por obra del Esp&iacute;ritu Santo. El Esp&iacute;ritu viene a <i>ense&ntilde;arnos que somos hijos <\/i>y, al mismo tiempo, a <i>hacer efectiva en nosotros esta filiaci&oacute;n divina<\/i>. El Hijo es quien <i>con todo su ser dice a Dios: &laquo;&iexcl;Abb&aacute;, Padre!&raquo;<\/i>.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Estamos tocando aqu&iacute; el culmen del misterio de nuestra vida cristiana. En efecto, el nombre &laquo;cristiano&raquo; indica un nuevo modo de ser: <i>existir a semejanza del Hijo de Dios<\/i>. Como hijos en el Hijo, participamos en la salvaci&oacute;n, la cual no es s&oacute;lo liberaci&oacute;n del mal, sino, ante todo, <i>plenitud del bien<\/i>: del sumo bien <i>de la filiaci&oacute;n de Dios<\/i>. Y es el Esp&iacute;ritu de Dios quien renueva la faz de la tierra (cf. <i>Sal <\/i>104, 30). En el primer d&iacute;a del a&ntilde;o nuevo la Iglesia nos invita a tomar cada vez mayor conciencia de esta verdad. Nos invita a considerar a esa luz el tiempo humano. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;La liturgia de hoy celebra la solemnidad de la Madre de Dios. Mar&iacute;a es la mujer predestinada para ser Madre del Redentor, compartiendo &iacute;ntimamente su misi&oacute;n. La luz de la Navidad ilumina el misterio de su maternidad divina. Mar&iacute;a, Madre de Jes&uacute;s que nace en la cueva de Bel&eacute;n, es tambi&eacute;n Madre de todo hombre que viene al mundo. &iquest;C&oacute;mo no encomendarle a ella el a&ntilde;o que comienza, para implorar que sea un tiempo de serenidad y de paz para toda la humanidad? El d&iacute;a en que se inicia este nuevo a&ntilde;o bajo la mirada y la bendici&oacute;n de la Madre de Dios, invoquemos para cada uno y para todos el don de la paz. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">5.&nbsp;En efecto, ya desde hace muchos a&ntilde;os, el d&iacute;a 1 de enero, por iniciativa de mi venerado predecesor el Papa Pablo &nbsp;VI, se celebra la <i>Jornada mundial de la paz. <\/i>Nos encontramos aqu&iacute;, en la bas&iacute;lica vaticana, tambi&eacute;n este a&ntilde;o, a fin de implorar el don de la paz para las naciones del mundo entero. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">En esa perspectiva, es significativa la presencia de los ilustres se&ntilde;ores embajadores ante la Santa Sede, a los que saludo cordialmente. Saludo con afecto tambi&eacute;n al cardenal Roger Etchegaray, presidente del Consejo pontificio Justicia y paz, y a todos sus colaboradores, a la vez que les agradezco la valiosa contribuci&oacute;n que prestan a la difusi&oacute;n del mensaje de paz que la Iglesia no se cansa de repetir. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Este a&ntilde;o el tema del <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_08121996_xxx-world-day-for-peace.html\"> mensaje para esta Jornada<\/a> es: &laquo;<i>Ofrece el perd&oacute;n, recibe la paz<\/i>&raquo;. &iexcl;Cu&aacute;n necesario es el perd&oacute;n para lograr que la paz reine en el coraz&oacute;n de todo creyente y de toda persona de buena voluntad! Paz y perd&oacute;n constituyen un binomio inseparable. Toda persona de buena voluntad, deseosa de contribuir incansablemente a la construcci&oacute;n de la civilizaci&oacute;n del amor, debe hacer suya esta invitaci&oacute;n: <i>ofrece el perd&oacute;n, recibe la paz<\/i>. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">6.&nbsp;La Iglesia ora y trabaja por la paz en todas sus dimensiones: por la paz de las conciencias, por la paz de las familias y por la paz entre las naciones. Siente solicitud por la paz en el mundo, pues es consciente de que s&oacute;lo en la paz se puede desarrollar de modo aut&eacute;ntico la gran comunidad de los hombres. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Al acercarnos al final de este siglo, en el que el mundo, y especialmente Europa, han experimentado no pocas guerras y sufrimientos, &iexcl;cu&aacute;nto desear&iacute;amos que todos los hombres pudieran cruzar el umbral del a&ntilde;o 2000 con el signo de la paz! Por esto, pensando en la humanidad llamada a vivir otro a&ntilde;o de gracia, repetimos con Mois&eacute;s las palabras de la antigua alianza: &laquo;El Se&ntilde;or te bendiga y te guarde; el Se&ntilde;or ilumine su rostro sobre ti y te sea propicio; el Se&ntilde;or te muestre su rostro y te conceda la paz&raquo; (<i>Nm <\/i>6, 24-26). Y repetimos tambi&eacute;n con fe y esperanza las palabras del Ap&oacute;stol: &laquo;Cristo es nuestra paz&raquo; (cf. <i>Ef <\/i>2, 14). Confiamos en la ayuda del Se&ntilde;or y en la protecci&oacute;n maternal de Mar&iacute;a, Reina de la paz. Fundamos esta esperanza en Jes&uacute;s, nombre de salvaci&oacute;n dado a los hombres de toda lengua y raza. Proclamando su nombre, caminamos seguros hacia el futuro, con la certeza de que no quedaremos defraudados si confiamos en el sant&iacute;simo nombre de Jes&uacute;s. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\"><i>In te, Domine, speravi. Non confundar in aeternum<\/i>. Am&eacute;n. <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles 1 de enero de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondr&aacute;s por nombre Jes&uacute;s&raquo; (Lc 1, 31). Jes&uacute;s quiere decir: &laquo;Dios que salva&raquo;. Jes&uacute;s, nombre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-1997-solemnidad-de-maria-madre-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1 de enero de 1997, Solemnidad de Mar\u00eda, Madre de Dios\u00a0\u00ab<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40129","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40129","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40129"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40129\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40129"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40129"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40129"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}