{"id":40130,"date":"2016-10-05T23:36:34","date_gmt":"2016-10-06T04:36:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-1998-te-deum\/"},"modified":"2016-10-05T23:36:34","modified_gmt":"2016-10-06T04:36:34","slug":"31-de-diciembre-de-1998-te-deum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-1998-te-deum\/","title":{"rendered":"31 de diciembre de 1998, Te Deum"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\">JUAN PABLO II<\/font><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font size=\"4\">TE DEUM<br \/><\/font><\/i><\/b><br \/><font face=\"Times\" size=\"3\"><i>31 de diciembre de 1998 <\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">1. La Iglesia, en Roma y en todo el mundo, se re&uacute;ne esta tarde para cantar el <i>Te Deum<\/i>, mientras termina el a&ntilde;o 1998. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"><i>Te Deum laudamus: te Dominum confitemur. Te aeternum Patrem omnis terra veneratur<\/i>. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Ya estamos en el umbral del a&ntilde;o 1999, que nos introducir&aacute; en el gran jubileo. Est&aacute; dedicado al Padre celestial, seg&uacute;n la estructura trinitaria de este trienio, con el que concluyen el siglo XX y el segundo milenio. La dimensi&oacute;n trinitaria, inscrita en la vida diaria del cristiano, se refleja en la f&oacute;rmula conclusiva de toda plegaria lit&uacute;rgica: &laquo;Por nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, tu Hijo, que es Dios y vive y reina contigo, en la unidad del Esp&iacute;ritu Santo, por los siglos de los siglos&raquo;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Dios Padre, misterio inefable, se nos revel&oacute; por medio de su Hijo, Jesucristo, que naci&oacute;, muri&oacute; y resucit&oacute; por nosotros, y nos santifica con la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo. Aclamamos solemnemente a la sant&iacute;sima Trinidad mediante el <i>Te Deum<\/i>, con las palabras venerables de una larga tradici&oacute;n: <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"><i>Patrem immensae maiestatis; venerandum tuum verum et unicum Filium; Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Padre de la vida y de la santidad, Padre nuestro, que est&aacute;s en el cielo. Padre, al que &laquo;nadie conoce (&#8230;), sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar&raquo; (<i>Mt<\/i> 11, 27). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Padre de Jesucristo y Padre nuestro. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">2. El texto b&iacute;blico, que acabamos de escuchar, nos recuerda que Dios, adem&aacute;s de enviarnos, &laquo;al llegar la plenitud de los tiempos&raquo;, a su Hijo unig&eacute;nito, tambi&eacute;n &laquo;ha enviado a nuestros corazones el Esp&iacute;ritu de su Hijo que clama: &iexcl;Abb&aacute;, Padre!&raquo; (<i>Ga<\/i> 4, 4-7). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&nbsp;<i>&iexcl;Abb&aacute;, Padre!<\/i> En estas palabras, que el Esp&iacute;ritu suscita en el coraz&oacute;n de los creyentes, resuena el eco de la invocaci&oacute;n de Jes&uacute;s, tal como la recogieron sus disc&iacute;pulos de sus mismos labios. Al hacerla nuestra, tomamos viva conciencia de la realidad de nuestra adopci&oacute;n como hijos en Cristo, Hijo eterno y unig&eacute;nito del Padre, que se hizo hombre en el seno de Mar&iacute;a. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Esta tarde, al despedir el a&ntilde;o 1998, nos presentamos al Padre para darle gracias por todo el bien que nos ha concedido durante estos &uacute;ltimos doce meses. Acudimos a &eacute;l para pedirle perd&oacute;n por nuestros pecados y por los ajenos, y para proclamar con abandono confiando: &laquo;Dios santo, fuerte e inmortal, ten piedad de nosotros&raquo;. Y le decimos: &laquo;Bendito seas Se&ntilde;or, Padre que est&aacute;s en <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">el cielo, porque en tu infinita misericordia te has inclinado sobre la miseria del hombre y nos has dado a Jes&uacute;s, tu Hijo, nacido de mujer, nuestro salvador y amigo, hermano y redentor&raquo; (<i>Oraci&oacute;n para el tercer a&ntilde;o de preparaci&oacute;n al gran jubileo<\/i>: <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 4 de diciembre de 1998, p. 1). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">3. En esta hora de oraci&oacute;n, mi pensamiento va con particular afecto a los habitantes de nuestra ciudad. Los encomiendo al Se&ntilde;or, junto con sus familias, las parroquias y las instituciones p&uacute;blicas. Oro especialmente por los que, agobiados por dificultades y sufrimientos, no se sienten capaces de mirar con esperanza al nuevo a&ntilde;o. A todos os expreso mis cordiales deseos de paz y prosperidad para el 1999, que ya est&aacute; a la puerta. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Asimismo, quiero saludar con afecto a cuantos est&aacute;n presentes en esta tradicional cita espiritual de fin de a&ntilde;o, comenzando por el cardenal vicario, los obispos auxiliares de Roma y los dem&aacute;s prelados que nos acompa&ntilde;an en esta celebraci&oacute;n. Saludo de modo especial al padre Kolvenbach, prep&oacute;sito general de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, y a los padres jesuitas, a cuyo cuidado est&aacute; confiado este templo, lleno de recuerdos de santidad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Expreso mi profunda gratitud al alcalde de Roma y a los miembros del Ayuntamiento por su participaci&oacute;n y su renovado homenaje del c&aacute;liz votivo, recordando con intensa alegr&iacute;a la visita que el Se&ntilde;or me permiti&oacute; realizar al Capitolio a comienzos de 1998. Extiendo mi saludo al prefecto de Roma, que desde hace pocos d&iacute;as ha asumido esta importante responsabilidad; al presidente de la Junta regional del Lacio y a todas las autoridades civiles, militares y religiosas que se han dado cita aqu&iacute;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">4. &iquest;C&oacute;mo agradecer a Dios los abundantes dones que nos ha concedido durante este a&ntilde;o que est&aacute; a punto de terminar? Esta tarde quisiera darle gracias, junto con vosotros, especialmente por cuanto ha obrado en nuestra comunidad diocesana. Pienso en las visitas a las parroquias, ocasiones valiosas y enriquecedoras de fecundos encuentros pastorales. En el arco de estos veinte a&ntilde;os he visitado 278, encontrando en cada una de ellas fervor de fe y de obras, gracias a la acci&oacute;n de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, romanos u originarios de otras partes de Italia y del mundo. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Tambi&eacute;n doy gracias al Se&ntilde;or por la misi&oacute;n ciudadana, que este a&ntilde;o se ha caracterizado sobre todo por las visitas a las familias. Al entrar en las casas, los misioneros por lo general han encontrado una acogida positiva, y han sido testigos de significativos testimonios de fe, incluso de personas que no frecuentan regularmente la iglesia. Deseo que prosigan esos contactos pastorales con cada n&uacute;cleo familiar, tanto mediante la bendici&oacute;n de las casas como mediante otras iniciativas oportunas, ya experimentadas con provecho en muchas parroquias romanas. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Esta tarde deseo dar gracias al Se&ntilde;or, en particular, por los miles de misioneros que, trabajando ya desde hace dos a&ntilde;os, constituyen un recurso providencial para dar a la pastoral diocesana un creciente impulso apost&oacute;lico, tambi&eacute;n con vistas al gran jubileo del a&ntilde;o 2000. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Dentro de doce meses, ya estaremos en el A&ntilde;o santo, y empezar&aacute;n a llegar numerosos peregrinos desde todas las partes de la tierra. Espero de coraz&oacute;n que los acoja una Iglesia viva y llena de fervor religioso; una Iglesia generosa y sensible a las exigencias de los hermanos, especialmente de los m&aacute;s pobres y necesitados. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">5. Al hacer el balance del a&ntilde;o transcurrido, no puedo menos de recordar las dificultades y los problemas que, tambi&eacute;n en Roma, han influido en la existencia de muchos hermanos y hermanas nuestros. Pienso en las familias que se esfuerzan por lograr que les cuadre su balance diario; en los menores con dificultades y en los j&oacute;venes sin perspectivas de futuro; en los enfermos, en los ancianos y en los que viven solos; en las personas abandonadas, en las que carecen de un hogar y en las que se sienten rechazadas por la sociedad. Ojal&aacute; que el a&ntilde;o nuevo les traiga serenidad y esperanza. Gracias a una amplia colaboraci&oacute;n y a medidas sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas m&aacute;s abiertas a la iniciativa y al cambio, se promover&aacute;n en la ciudad actitudes de mayor confianza y m&aacute;s creativas.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">De modo especial, quisiera invitar de nuevo a los creyentes a proseguir su esfuerzo de reflexi&oacute;n y programaci&oacute;n, para que Roma, &laquo;apoy&aacute;ndose en su misi&oacute;n espiritual y civil, y aprovechando su patrimonio de humanidad, cultura y fe, promueva su desarrollo civil y econ&oacute;mico tambi&eacute;n con vistas al bien de toda la naci&oacute;n italiana&raquo; (<i>Carta sobre el evangelio del trabajo<\/i>, 8 de diciembre de 1998, n. 8: <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 25 de diciembre de 1998, p. 9). Espero de coraz&oacute;n que nuestra ciudad se presente a la cita del jubileo profundamente renovada en todas las dimensiones de la vida social y espiritual.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">6. Este deseo m&iacute;o se convierte en oraci&oacute;n, para que el Se&ntilde;or bendiga el esfuerzo de todos. A &eacute;l encomend&eacute;mosle todos nuestros anhelos y proyectos. A &eacute;l elevemos nuestra alabanza y nuestra oraci&oacute;n filial y confiada:<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&laquo;A ti, Padre de la vida, principio sin principio, suma bondad y eterna luz, con el Hijo y el Esp&iacute;ritu, honor y gloria, alabanza y gratitud, por los siglos sin fin. Am&eacute;n&raquo; (<i>Oraci&oacute;n para el tercer a&ntilde;o de preparaci&oacute;n al gran jubileo<\/i>).<\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II TE DEUM31 de diciembre de 1998 &nbsp; 1. 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