{"id":40133,"date":"2016-10-05T23:36:37","date_gmt":"2016-10-06T04:36:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-diciembre-de-1998-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:36:37","modified_gmt":"2016-10-06T04:36:37","slug":"24-de-diciembre-de-1998-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-diciembre-de-1998-2\/","title":{"rendered":"24 de diciembre de 1998"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <b><font color=\"#663300\">JUAN PABLO II<\/font><\/b> <\/font><\/p>\n<p><center> <\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p><\/center><br \/>\n<font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><br \/>\n<center> <\/p>\n<p><i>Misa de medianoche<\/i> <br \/><i>(Navidad, 25 de diciembre de 1998)<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><\/center> <\/p>\n<p align=\"left\">1. &quot;<i>No tem&aacute;is, pues os anuncio una gran alegr&iacute;a&#8230; os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Se&ntilde;or<\/i>&quot; (<i>Lc<\/i> 2,10-11).<\/p>\n<p align=\"left\">En esta Noche Santa la liturgia nos invita a celebrar con alegr&iacute;a el gran acontecimiento del nacimiento de Jes&uacute;s en Bel&eacute;n. Como hemos escuchado en el Evangelio de Lucas, viene a la luz en una familia pobre de medios materiales, pero rica de alegr&iacute;a. Nace en un establo, porque para &Eacute;l no hay lugar en la posada (cf. <i>Lc<\/i> 2,7); es acostado en un pesebre, porque no tiene una cuna; llega al mundo en pleno abandono, ignor&aacute;ndolo todos y, al mismo tiempo, acogido y reconocido en primer lugar por los pastores, que reciben del &aacute;ngel el anuncio de su nacimiento.<\/p>\n<p align=\"left\">Este acontecimiento esconde un misterio. Lo revelan los coros de los mensajeros celestiales que cantan el nacimiento de Jes&uacute;s y proclaman &quot;gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Se&ntilde;or&quot; (<i>Lc<\/i> 2,14). La alabanza a lo largo de los siglos se hace oraci&oacute;n que sube del coraz&oacute;n de las multitudes, que en la Noche Santa siguen acogiendo al Hijo de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">2. <i>Mysterium<\/i>: acontecimiento y misterio. Nace un hombre, que es el Hijo eterno del Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra: en este acontecimiento extraordinario se revela el misterio de Dios. En la Palabra que se hace hombre se manifiesta el prodigio de Dios encarnado. El misterio ilumina el acontecimiento del nacimiento: un ni&ntilde;o es adorado por los pastores en la gruta de Bel&eacute;n. Es &quot;el Salvador del mundo&quot;, es &quot;Cristo Se&ntilde;or&quot; (cf. <i>Lc<\/i> 2,11). Sus ojos ven a un reci&eacute;n nacido envuelto en pa&ntilde;ales y acostado en un pesebre, y en aquella &quot;se&ntilde;al&quot;, gracias a la luz interior de la fe, reconocen al Mes&iacute;as anunciado por los Profetas.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Es el Emmanuel, &laquo;Dios-con-nosotros&raquo;, que viene a llenar de gracia la tierra. Viene al mundo para transformar la creaci&oacute;n. Se hace hombre entre los hombres, para que en &Eacute;l y por medio de &Eacute;l todo ser humano pueda renovarse profundamente. Con su nacimiento, nos introduce a todos en la dimensi&oacute;n de la divinidad, concediendo a quien acoge su don con fe la posibilidad de participar de su misma vida divina.<\/p>\n<p align=\"left\">&Eacute;ste es el significado de la salvaci&oacute;n de la que oyen hablar los pastores en la noche de Bel&eacute;n: &quot;Os ha nacido un Salvador&quot; (<i>Lc<\/i> 2,11). La venida de Cristo entre nosotros es el centro de la historia, que desde entonces adquiere una nueva dimensi&oacute;n. En cierto modo, es Dios mismo que escribe la historia entrando en ella. El acontecimiento de la Encarnaci&oacute;n se abre as&iacute; para abrazar totalmente la historia humana, desde la creaci&oacute;n a la parus&iacute;a. Por esto en la liturgia canta toda la creaci&oacute;n expresando su propia alegr&iacute;a: aplauden los r&iacute;os; vitorean los campos; se alegran las numerosas islas (cf. <i>Sal<\/i> 98,8; 96,12; 97,1).<\/p>\n<p align=\"left\">Todo ser creado sobre la faz de la tierra acoge este anuncio. En el silencio at&oacute;nito del universo, resuena con eco c&oacute;smico lo que la liturgia pone en boca de la Iglesia: <i>Christus natus est nobis. Venite adoremus!<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">4. Cristo ha nacido para nosotros, &iexcl;venid a adorarlo! Pienso ya en la Navidad del pr&oacute;ximo a&ntilde;o cuando, si Dios quiere, dar&eacute; inicio al Gran Jubileo con la apertura de la Puerta Santa. Ser&aacute; un A&ntilde;o Santo verdaderamente grande, porque de manera muy singular se celebrar&aacute; el bimilenario del acontecimiento-misterio de la Encarnaci&oacute;n, con la cual la humanidad alcanz&oacute; el culmen de su vocaci&oacute;n. Dios se hizo Hombre para hacer al ser humano part&iacute;cipe de su propia divinidad.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;&Eacute;ste es el anuncio de la salvaci&oacute;n; &eacute;ste es el mensaje de la Navidad! La Iglesia lo proclama tambi&eacute;n, en esta noche, mediante mis palabras, para que lo oigan los pueblos y las naciones de toda la tierra: <i>Christus natus est nobis<\/i> &#8211; Cristo ha nacido para nosotros. <i>Venite, adoremus!<\/i> &#8211; &iexcl;Venid a adorarlo!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II HOMIL&Iacute;A Misa de medianoche (Navidad, 25 de diciembre de 1998) &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &quot;No tem&aacute;is, pues os anuncio una gran alegr&iacute;a&#8230; os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Se&ntilde;or&quot; (Lc 2,10-11). 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