{"id":40139,"date":"2016-10-05T23:36:42","date_gmt":"2016-10-06T04:36:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1998-inmaculada-concepcion\/"},"modified":"2016-10-05T23:36:42","modified_gmt":"2016-10-06T04:36:42","slug":"8-de-diciembre-de-1998-inmaculada-concepcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1998-inmaculada-concepcion\/","title":{"rendered":"8 de diciembre de 1998, Inmaculada Concepci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>Martes 8 de diciembre de 1998<\/font><\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">1.&nbsp;&laquo;Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. (&#8230;) &Eacute;l nos eligi&oacute; en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fu&eacute;semos santos e irreprochables ante &eacute;l&raquo; (<i>Ef <\/i>1, 3-4). <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">La liturgia de hoy nos introduce en la dimensi&oacute;n de lo que exist&iacute;a &laquo;antes de crear el mundo&raquo;. A ese <i>antes <\/i>remiten otros textos del Nuevo Testamento, entre los cuales figura el admirable pr&oacute;logo del evangelio de san Juan. Antes de la creaci&oacute;n, el Padre eterno elige al hombre <i>en <\/i> Cristo, su Hijo eterno. Esta elecci&oacute;n es fruto de amor y manifiesta amor. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Por obra del Hijo eterno hecho hombre, el orden de la <i>creaci&oacute;n <\/i>se ha unido para siempre al de la <i> redenci&oacute;n<\/i>, es decir, de la <i>gracia<\/i>. &Eacute;ste es el sentido de la solemnidad de hoy que, de modo significativo, se celebra durante el Adviento, tiempo lit&uacute;rgico en el que la Iglesia se prepara para conmemorar en Navidad la venida del Mes&iacute;as.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">2.&nbsp;&laquo;La creaci&oacute;n entera se alegra, y no es ajeno a la fiesta Aquel que tiene en su mano el cielo. Los acontecimientos de hoy son una verdadera solemnidad. Todos se re&uacute;nen con un &uacute;nico sentimiento de alegr&iacute;a; todos est&aacute;n imbuidos por un &uacute;nico sentimiento de belleza: el Creador, todas las criaturas y tambi&eacute;n la Madre del Creador, que lo hizo part&iacute;cipe de nuestra naturaleza, de nuestras asambleas y de nuestras fiestas&raquo; (Nicol&aacute;s Cabasilas, <i>Homil&iacute;a II sobre la Anunciaci&oacute;n<\/i>, en: <i> La Madre de Dios<\/i>, Abad&iacute;a de Praglia 1997, p. 99).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Este texto de un antiguo escritor oriental corresponde muy bien a la fiesta de hoy. En el camino hacia el gran jubileo del a&ntilde;o 2000, tiempo de reconciliaci&oacute;n y alegr&iacute;a, la solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n marca una etapa densa de fuertes indicaciones para nuestra vida. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Como hemos escuchado en el evangelio de san Lucas, &laquo;el mensajero divino dijo a la Virgen: .Al&eacute;grate, llena de gracia, el Se&ntilde;or est&aacute; contigo. (<i>Lc <\/i>1, 28)&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0039\/__P3.HTM\">Redemptoris Mater<\/a><\/i>, 8). El saludo del &aacute;ngel sit&uacute;a a Mar&iacute;a en el coraz&oacute;n del misterio de Cristo; en efecto, en ella, <i>llena de gracia<\/i>, se realiza la encarnaci&oacute;n del Hijo eterno, don de Dios para la humanidad entera (cf. <i>ib.<\/i>). <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Con la venida del Hijo de Dios todos los hombres son bendecidos; el tentador maligno es vencido para siempre y su cabeza aplastada, para que a nadie se aplique tristemente la maldici&oacute;n que las palabras del libro del G&eacute;nesis nos acaban de recordar (<i>Gn <\/i>3, 14). En Cristo \u2014escribe el ap&oacute;stol san Pablo a los Efesios\u2014 el Padre celestial nos bendice con toda clase de bienes espirituales, nos elige para una santidad verdadera, y nos hace sus hijos adoptivos (cf. <i>Ef <\/i>1, 3-5). En &eacute;l nos convertimos en signo de la santidad, del amor y de la gloria de Dios en la tierra. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">3.&nbsp;Por estos motivos, <i>la Acci&oacute;n cat&oacute;lica italiana ha elegido a Mar&iacute;a inmaculada como reina y patrona especial <\/i>de su itinerario de formaci&oacute;n en el compromiso misionero. Por eso, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, est&aacute;is hoy aqu&iacute;, en la sede de Pedro, participando en vuestra d&eacute;cima asamblea nacional. Han pasado ciento treinta a&ntilde;os desde vuestra fundaci&oacute;n, y este a&ntilde;o conmemor&aacute;is el trig&eacute;simo aniversario de vuestro nuevo estatuto, aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica de la doctrina del concilio Vaticano II sobre el laicado y la misi&oacute;n de la Iglesia.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Saludo cordialmente a vuestro asistente general, monse&ntilde;or Agostino Superbo, y a vuestro presidente nacional, abogado Giuseppe Gervasio, y les agradezco las palabras que me han dirigido. Saludo a los venerados hermanos cardenales y obispos, as&iacute; como a los numerosos asistentes diocesanos presentes en esta celebraci&oacute;n. Saludo a los representantes de los numerosos miembros de la Acci&oacute;n cat&oacute;lica de todas las di&oacute;cesis de Italia. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, en el umbral del tercer milenio, vuestra misi&oacute;n resulta m&aacute;s urgente ante la <i>perspectiva de la nueva evangelizaci&oacute;n. <\/i>Est&aacute;is llamados a promover con vuestra actividad diaria un <i>encuentro entre el Evangelio y las culturas <\/i>cada vez m&aacute;s fecundo, como lo exige el proyecto cultural orientado en sentido cristiano.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Para las Iglesias que est&aacute;n en Italia, como ya record&eacute; a los participantes en la Asamblea eclesial de Palermo, se trata de renovar el compromiso de una <i>aut&eacute;ntica espiritualidad cristiana<\/i>, a fin de que todos los bautizados se conviertan en cooperadores del Esp&iacute;ritu Santo, &laquo;el agente principal de la nueva evangelizaci&oacute;n&raquo; (n. 2). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">En este marco, vuestra obra como miembros de la Acci&oacute;n cat&oacute;lica debe llevarse a cabo de acuerdo con <i>algunas directrices claras<\/i>, que quisiera recordar ahora: la formaci&oacute;n de un laicado adulto en la fe; el desarrollo y la difusi&oacute;n de una conciencia cristiana madura, que oriente las opciones de vida de las personas; y la animaci&oacute;n de la sociedad civil y de las culturas, en colaboraci&oacute;n con cuantos se ponen al servicio de la persona humana.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Para actuar de acuerdo con estas directrices, la Acci&oacute;n cat&oacute;lica debe confirmar su caracter&iacute;stica propia de <i>asociaci&oacute;n eclesial<\/i>; es decir, al servicio del crecimiento de la comunidad cristiana, en &iacute;ntima uni&oacute;n con los obispos y los sacerdotes. Este servicio exige una Acci&oacute;n cat&oacute;lica viva, atenta y disponible, para contribuir eficazmente a <i>abrir la pastoral ordinaria al esp&iacute;ritu misionero, <\/i>al anuncio, al encuentro y al di&aacute;logo con cuantos, incluso bautizados, viven una pertenencia parcial a la Iglesia o muestran actitudes de indiferencia, de alejamiento y, a veces quiz&aacute;, de aversi&oacute;n.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">En efecto, el encuentro entre el Evangelio y las culturas posee una dimensi&oacute;n misionera intr&iacute;nseca, y en el actual &aacute;mbito cultural y en la vida diaria exige el testimonio y el servicio de los fieles laicos, no s&oacute;lo como individuos, sino tambi&eacute;n como miembros de una asociaci&oacute;n, en favor de la evangelizaci&oacute;n. Los individuos y las asociaciones, precisamente por la &iacute;ndole laical que los distingue, est&aacute;n llamados a recorrer el camino de la comuni&oacute;n y del di&aacute;logo, por el que pasa diariamente el anuncio de la Palabra y el crecimiento en la fe. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">5.&nbsp;El renovado encuentro entre el Evangelio y las culturas es tambi&eacute;n el terreno donde la Acci&oacute;n cat&oacute;lica, como asociaci&oacute;n eclesial de laicos, puede prestar un espec&iacute;fico y significativo <i>servicio a la renovaci&oacute;n de la sociedad <\/i>italiana, de sus costumbres e instituciones: es la animaci&oacute;n cristiana del entramado social, de la vida civil y de la din&aacute;mica econ&oacute;mica y pol&iacute;tica.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Vuestra rica historia muestra que la animaci&oacute;n cristiana es particularmente necesaria en circunstancias como las actuales, en que Italia est&aacute; llamada a afrontar <i>cuestiones fundamentales para el futuro del pa&iacute;s <\/i>y de su civilizaci&oacute;n milenaria. Es urgente buscar estrategias eficaces y soluciones concretas, teniendo siempre presentes el bien com&uacute;n y la dignidad inalienable de la persona. Entre las grandes cuestiones que requieren vuestro compromiso hay que recordar la acogida y el respeto sagrado a la vida, la tutela de la familia, la defensa de las garant&iacute;as de libertad y equidad en la formaci&oacute;n y la instrucci&oacute;n de las nuevas generaciones, y el reconocimiento efectivo del derecho al trabajo.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">6.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, ya a las puertas del tercer milenio, vuestra misi&oacute;n consiste en <i>trabajar para que a Italia no le falte jam&aacute;s la espl&eacute;ndida luz del Evangelio<\/i>, que siempre deb&eacute;is anunciar con sinceridad y vivir con coherencia. S&oacute;lo as&iacute; ser&eacute;is testigos cre&iacute;bles de la esperanza cristiana y podr&eacute;is difundirla a todos. Que os proteja Mar&iacute;a, la &laquo;llena de gracia&raquo;, a quien hoy contemplamos resplandeciente en la gloria y en la santidad de Dios. <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> &nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">Copyright &copy; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO IIMartes 8 de diciembre de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. (&#8230;) &Eacute;l nos eligi&oacute; en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fu&eacute;semos santos e irreprochables ante &eacute;l&raquo; (Ef 1, 3-4). La liturgia de hoy nos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1998-inmaculada-concepcion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab8 de diciembre de 1998, Inmaculada Concepci\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40139","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40139\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}