{"id":40154,"date":"2016-10-05T23:36:53","date_gmt":"2016-10-06T04:36:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-noviembre-de-1998-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-del-rosario-de-pompeya-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:36:53","modified_gmt":"2016-10-06T04:36:53","slug":"8-de-noviembre-de-1998-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-del-rosario-de-pompeya-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-noviembre-de-1998-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-del-rosario-de-pompeya-2\/","title":{"rendered":"8 de noviembre de 1998, Visita a la parroquia romana de Santa Mar\u00eda del Rosario de Pompeya"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>DURANTE LA MISA EN LA PARROQUIA ROMANA <br \/> DE SANTA MAR&Iacute;A DEL ROSARIO DE POMPEYA<br \/><\/font><\/b><br \/>Domingo 8 de noviembre de 1998<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">1.&nbsp;&laquo;Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para &eacute;l todos viven&raquo; (<i>Lc <\/i>20, 38). <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Una semana despu&eacute;s de la solemnidad de Todos los Santos y de la Conmemoraci&oacute;n de los fieles difuntos, la liturgia de este domingo nos invita de nuevo a reflexionar en <i>el misterio de la resurrecci&oacute;n de los muertos<\/i>. Este anuncio cristiano no responde de manera gen&eacute;rica a la aspiraci&oacute;n del hombre a una vida sin fin; al contrario, es anuncio de una esperanza cierta, porque, como recuerda el Evangelio, est&aacute; fundada en la misma fidelidad de Dios. En efecto, Dios es &laquo;Dios de vivos&raquo; y a cuantos conf&iacute;an en &eacute;l les concede la vida divina que posee en plenitud. &Eacute;l, que es el &laquo;Viviente&raquo;, es la fuente de la vida. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Ya en el Antiguo Testamento fue madurando progresivamente la esperanza en la resurrecci&oacute;n de los muertos. Hemos escuchado un elocuente testimonio de esa esperanza en la primera lectura, donde se narra el martirio de los siete hermanos en tiempos de la persecuci&oacute;n desencadenada por el rey Ant&iacute;oco Ep&iacute;fanes contra los Macabeos y los que se opon&iacute;an a la introducci&oacute;n de las costumbres y los cultos paganos en el pueblo jud&iacute;o. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Estos siete hermanos afrontaron los sufrimientos y el martirio, sostenidos por la exhortaci&oacute;n de su heroica madre y por la fe en la recompensa divina reservada a los justos. Como afirma uno de ellos, ya en agon&iacute;a: &laquo;Es preferible morir a manos de hombres cuando se espera que Dios mismo nos resucitar&aacute;&raquo; (<i>2&nbsp;M <\/i>7, 14). <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">2.&nbsp;Estas palabras, que han resonado hoy en nuestra asamblea, nos traen a la mente el ejemplo de otros m&aacute;rtires de la fe que, no lejos de este lugar, dieron su vida por la causa de Cristo. Me refiero <\/font> a los j&oacute;venes hermanos Simplicio y Faustino, asesinados durante la persecuci&oacute;n de Diocleciano, y a su hermana Beatriz, que tambi&eacute;n muri&oacute; m&aacute;rtir. Como es sabido, sus cuerpos se hallan sepultados en las cercanas catacumbas de Generosa, que tanto apreci&aacute;is. <\/p>\n<p>El valiente testimonio de estos dos j&oacute;venes m&aacute;rtires, que a&uacute;n hoy recordamos y celebramos con el nombre de santos M&aacute;rtires Portuenses, debe constituir para vuestra comunidad una apremiante invitaci&oacute;n a anunciar con fuerza y perseverancia la muerte y la resurrecci&oacute;n de Cristo en todo momento y lugar.<\/p>\n<p>Su ejemplo ha de estimular vuestro celo apost&oacute;lico, sobre todo durante este a&ntilde;o pastoral en el que la misi&oacute;n ciudadana se dirige de modo especial a los ambientes de vida y trabajo. En efecto, precisamente en esos &aacute;mbitos sociales a menudo los cristianos corren el peligro de perderse en el anonimato y, por consiguiente, tienen mayor dificultad para dar un eficaz testimonio evang&eacute;lico.<\/p>\n<p>3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de Santa Mar&iacute;a del Rosario de Pompeya en la v&iacute;a Magliana, me alegra celebrar junto con vosotros el d&iacute;a del Se&ntilde;or, durante mi visita a vuestra activa comunidad cristiana. Desde que la Providencia divina me llam&oacute;, hace veinte a&ntilde;os, a la C&aacute;tedra de Pedro, dedico algunos domingos del a&ntilde;o a este servicio pastoral, que constituye un compromiso primario para todo pastor diocesano.<\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Doy gracias a Dios por el don que me ha hecho de poder visitar, en estos veinte a&ntilde;os, 275 comunidades parroquiales con sus sacerdotes, religiosos, religiosas, y sus movimientos y asociaciones eclesiales. Tengo un vivo deseo de poder completar, Dios mediante, la visita pastoral a todas las parroquias, puesto que, como subray&eacute; en mi primer encuentro con el clero romano, &laquo;soy plenamente consciente de haber llegado a ser Papa de la Iglesia universal por ser Obispo de Roma&raquo; (Discurso del 9 de noviembre de 1978, n. 1: <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 19 de noviembre de 1978, p. 2). <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, os abrazo a todos en el Se&ntilde;or. Saludo en particular al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector, monse&ntilde;or Vincenzo Apicella, a vuestro joven p&aacute;rroco, don Gerard McCarthy. Se ve que es irland&eacute;s, al igual que muchos que, antes de &eacute;l, vinieron como misioneros de Irlanda al continente: m&aacute;s que a Italia, a Alemania y otros pa&iacute;ses de Europa central. Lo saludo y veo que tambi&eacute;n vosotros lo salud&aacute;is cordialmente. Saludo asimismo a los presb&iacute;teros de la fraternidad sacerdotal de los Misioneros de San Carlos Borromeo, que colaboran con &eacute;l en la direcci&oacute;n de la comunidad. Saludo naturalmente a su superior, monse&ntilde;or Camisasca. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Un saludo afectuoso a los queridos Frailes menores capuchinos de la provincia de los Abruzos, que han dirigido la parroquia desde 1965 hasta 1997, encontrando constante acogida y apoyo por parte de la poblaci&oacute;n. Que el Se&ntilde;or les recompense por el bien realizado durante esos a&ntilde;os de generoso servicio pastoral y les conceda el don de numerosas y santas vocaciones para el bien de la familia religiosa capuchina y de toda la comunidad cristiana. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Dirijo tambi&eacute;n un saludo cordial a las religiosas Oblatas del Amor Divino y a las Misioneras de la Caridad, que hacen presente el don de la vida religiosa en esta porci&oacute;n de la di&oacute;cesis. Por &uacute;ltimo, me dirijo con afecto a todos vosotros, amad&iacute;simos fieles, saludando en particular a los catequistas, a los numerosos muchachos que se est&aacute;n preparando para los sacramentos de la primera comuni&oacute;n y de la confirmaci&oacute;n, y a los muchos miembros de los grupos parroquiales que, con sus dones y su actividad, contribuyen a animar a todo el pueblo de Dios. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">5.&nbsp;S&eacute; que en el territorio de vuestra parroquia conviven dos asentamientos urbanos diversos: uno m&aacute;s antiguo, que surgi&oacute; en torno a la iglesia de Santa Mar&iacute;a del Rosario de Pompeya, y otro m&aacute;s reciente, situado alrededor de la iglesia de los Santos M&aacute;rtires Portuenses. Estos dos polos se caracterizan tambi&eacute;n por una cierta diferencia social. En efecto, en el primero residen sobre todo familias antiguas o personas ancianas, mientras que en el segundo se encuentran n&uacute;cleos familiares recientes, con la presencia de un n&uacute;mero notable de ni&ntilde;os y adolescentes. Esta diversidad no ha de constituir para vosotros una dificultad; al contrario, ha de ser una gran oportunidad para hacer que todos tengan mayor sentido de comunidad y de participaci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Viviendo en la unidad los dones que posee cada uno y poni&eacute;ndolos con generosidad al servicio unos de otros, alcanzar&eacute;is la plena comuni&oacute;n de corazones que hace m&aacute;s eficaz el anuncio del evangelio de la caridad. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">En el territorio de la parroquia se hallan presentes, adem&aacute;s, varias realidades sociales: seis escuelas, dos cl&iacute;nicas, dos hospitales, algunas sedes de sociedades, industrias, empresas comerciales y artesanales. Ten&eacute;is el compromiso apost&oacute;lico de hacer que en todos esos ambientes de vida y de actividad productiva penetre la palabra divina de salvaci&oacute;n. Procurad que llegue expl&iacute;cita y adaptada, correspondiendo lo m&aacute;s posible a las expectativas y exigencias de las personas y de los grupos sociales que all&iacute; residen. A todos y a cada uno llevad el consuelo del amor misericordioso del Se&ntilde;or. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">6.&nbsp;&laquo;Que el Se&ntilde;or dirija vuestro coraz&oacute;n para que am&eacute;is a Dios y teng&aacute;is la constancia de Cristo&raquo; (<i>2 Ts <\/i> 3, 5). Hago m&iacute;as estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo, que deseo dejaros como recuerdo y augurio con ocasi&oacute;n de esta visita. El amor de Dios, que se nos ha revelado plenamente en la pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo, es fuente de inspiraci&oacute;n y de luz que ilumina todo compromiso misionero. Os sostenga la fuerza de amor del Esp&iacute;ritu y os ayude a confesar con valent&iacute;a el nombre de Jes&uacute;s, sin avergonzaros nunca de la cruz. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Tened ante vuestros ojos el ejemplo de los santos M&aacute;rtires Portuenses y os asista la maternal protecci&oacute;n de la Virgen del Rosario, patrona especial de vuestro barrio. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Santa Mar&iacute;a del Rosario de Pompeya, ruega por nosotros. Am&eacute;n. <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> &nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">Copyright &copy; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA MISA EN LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA MAR&Iacute;A DEL ROSARIO DE POMPEYADomingo 8 de noviembre de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para &eacute;l todos viven&raquo; (Lc 20, 38). 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