{"id":40156,"date":"2016-10-05T23:36:55","date_gmt":"2016-10-06T04:36:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-octubre-de-1998\/"},"modified":"2016-10-05T23:36:55","modified_gmt":"2016-10-06T04:36:55","slug":"23-de-octubre-de-1998","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-octubre-de-1998\/","title":{"rendered":"23 de octubre de 1998"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\"><font color=\"#663300\"><b><i> <font size=\"4\"><br \/>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>EN LA MISA PARA LAS UNIVERSIDADES ECLESI&Aacute;STICAS <\/font><\/i><\/p>\n<p><\/b><i>Bas&iacute;lica de San Pedro <br \/>Viernes 23 de octubre de 1998 <\/i><\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&laquo;Del Se&ntilde;or es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: &eacute;l la fund&oacute; sobre los mares, &eacute;l la afianz&oacute; sobre los r&iacute;os&raquo;<\/i> (<i>Sal <\/i>24, 1-2). <\/p>\n<p align=\"left\">Las palabras del salmista, que han resonado en la liturgia de hoy, recuerdan el se&ntilde;or&iacute;o de Dios sobre el mundo. &Eacute;l lo cre&oacute; y <i>lo encomend&oacute; al hombre como tarea<\/i>; una tarea que ata&ntilde;e tanto al campo del saber como al del obrar. El mundo es, en este sentido, la vocaci&oacute;n del hombre. <\/p>\n<p align=\"left\">El ap&oacute;stol san Pablo exhorta a vivir <i>de modo digno de la vocaci&oacute;n recibida <\/i>(cf. <i>Ef <\/i>4, 1). Se refiere a la vocaci&oacute;n cristiana, que compromete al bautizado a seguir a Cristo y a conformarse a &eacute;l. Pero podemos entender la expresi&oacute;n tambi&eacute;n en un sentido m&aacute;s amplio, seg&uacute;n el cual el mundo mismo puede constituir para la persona humana una especie de llamada a la que, efectivamente, el hombre siempre ha tratado de responder. De aqu&iacute; naci&oacute; la ciencia, ese inmenso conjunto de conocimientos que es fruto de la admiraci&oacute;n, de intuiciones, de hip&oacute;tesis y de experiencias. As&iacute;, a lo largo de los siglos y las generaciones, en las diversas &eacute;pocas hist&oacute;ricas se ha ido formando el patrimonio cient&iacute;fico de la humanidad. <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;Todos nosotros, reunidos aqu&iacute;, somos herederos de esta progresiva maduraci&oacute;n del saber, elaborada por las generaciones anteriores. En particular, vosotros, queridos rectores, profesores y estudiantes de las universidades eclesi&aacute;sticas romanas, con vuestro compromiso cient&iacute;fico os insert&aacute;is en este itinerario de investigaci&oacute;n en las diferentes disciplinas teol&oacute;gicas, filos&oacute;ficas, human&iacute;sticas, hist&oacute;ricas y jur&iacute;dicas. A todos os saludo cordialmente. Saludo con gratitud al se&ntilde;or cardenal Pio Laghi, que preside esta celebraci&oacute;n, y tambi&eacute;n a los grandes cancilleres de las universidades pontificias. Es importante comenzar un nuevo a&ntilde;o acad&eacute;mico con la conciencia de acoger el tesoro de la cultura como <i>una herencia de cuantos nos han precedido <\/i>y, al mismo tiempo, <i>como tarea para la propia creatividad cognoscitiva y operativa<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Mediante el saber, el hombre se relaciona, seg&uacute;n su naturaleza particular, con el mundo creado y lo refiere a s&iacute; mismo. Sin embargo, el mundo no agota la vocaci&oacute;n del hombre. <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;El salmista habla de &laquo;subir al monte del Se&ntilde;or&raquo;: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n subir&aacute; al monte del Se&ntilde;or?, &iquest;qui&eacute;n podr&aacute; estar en su recinto santo?&raquo; (<i>Sal <\/i>24, 3). <\/p>\n<p align=\"left\">En esta imagen encontramos el coronamiento de la verdad sobre el hombre: creado en el mundo y para el mundo, al mismo tiempo est&aacute; <i>llamado a subir hacia Dios<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Dios, al crear al ser humano a su imagen y semejanza, lo ha llamado a la b&uacute;squeda de su &laquo;prototipo&raquo;, de Aquel a quien se asemeja m&aacute;s que a cualquier otra criatura y, conoci&eacute;ndolo, se conoce tambi&eacute;n a s&iacute; mismo. De aqu&iacute; proviene toda la tensi&oacute;n metaf&iacute;sica del hombre. De aqu&iacute; nace su apertura a la palabra de Dios, su disposici&oacute;n a buscar a Aquel que es invisible y, a la vez, constituye la plenitud de la realidad. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Prosigue el salmista: &laquo;El hombre de manos inocentes y puro coraz&oacute;n, que no conf&iacute;a en los &iacute;dolos ni jura contra el pr&oacute;jimo en falso. (&#8230;) <i>&Eacute;ste es el grupo que busca al Se&ntilde;or, que viene a tu presencia, Dios de Jacob<\/i>&raquo; (<i>Sal <\/i>24, 4.6). <\/p>\n<p align=\"left\">Mientras repito estas palabras, mi pensamiento va espont&aacute;neamente a vosotros, queridos estudiantes, que hab&eacute;is venido en gran n&uacute;mero a esta celebraci&oacute;n ya tradicional: sacerdotes, personas consagradas y laicos. Con el estudio de las diversas disciplinas, est&aacute;is llamados a buscar el &laquo;rostro&raquo; del Se&ntilde;or, es decir, la revelaci&oacute;n de su misterio, tal como Jesucristo la realiz&oacute; de modo pleno y definitivo. <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Nadie conoce qui&eacute;n es (&#8230;) el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar&raquo; (<i>Lc <\/i>10, 22), acabamos de escuchar en el evangelio de san Lucas. La mediaci&oacute;n de Cristo es absolutamente necesaria para conocer el verdadero rostro de Dios. Su mediaci&oacute;n se refiere inseparablemente a <i>la raz&oacute;n y al &laquo;coraz&oacute;n&raquo;<\/i>, al orden de los conocimientos y al de las intenciones y de la conducta. &laquo;Quien no ama .observa el ap&oacute;stol san Juan. no ha conocido a Dios, porque Dios es amor&raquo; (<i>1Jn <\/i> 4, 8). &laquo;Quien dice: .Yo lo conozco. y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no est&aacute; en &eacute;l&raquo; (<i>1Jn <\/i>2, 4). <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;Precisamente en el &aacute;mbito del &laquo;coraz&oacute;n&raquo; se sit&uacute;a el mensaje contenido en las lecturas b&iacute;blicas de esta celebraci&oacute;n. Recuerdan que el rostro del Se&ntilde;or se busca y se encuentra en la <i>caridad <\/i>(primera lectura) y en la <i>sencillez <\/i>(evangelio). <\/p>\n<p align=\"left\">El Ap&oacute;stol, en su carta a los Efesios, recuerda con fuerza el primado de la caridad al servicio de la unidad, que tiene su fundamento en Dios uno y trino: &laquo;Un solo Esp&iacute;ritu, (&#8230;) un solo Se&ntilde;or, (&#8230;) un solo Dios y Padre&raquo; (<i>Ef <\/i>4, 4-6). Cada uno posee dones para la edificaci&oacute;n de la comunidad; y tambi&eacute;n el estudio es un don valioso, especialmente el profundo y sistem&aacute;tico. Para que sus frutos redunden en beneficio de quien lo posee y de sus hermanos, tambi&eacute;n &eacute;l necesita <i>ser fecundado por la caridad<\/i>, sin la cual de nada sirve poseer toda la ciencia (cf. <i>1Co <\/i>13, 2). <\/p>\n<p align=\"left\">La caridad va acompa&ntilde;ada por <i>la sencillez de coraz&oacute;n<\/i>, propia de aquellos a quienes el Evangelio, haci&eacute;ndose eco de las palabras del Se&ntilde;or, llama los &laquo;peque&ntilde;os&raquo;. &laquo;Yo te bendigo, Padre, Se&ntilde;or del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los peque&ntilde;os&raquo; (<i>Lc <\/i>10, 21). Esta estupenda bendici&oacute;n, que brot&oacute; del coraz&oacute;n de Cristo, nos recuerda que la aut&eacute;ntica madurez intelectual va siempre unida a la sencillez. &Eacute;sta no consiste en la superficialidad de la vida y del pensamiento, ni en la negaci&oacute;n de la problem&aacute;tica de la realidad, sino m&aacute;s bien en saber captar el n&uacute;cleo de toda cuesti&oacute;n y remitirla a su significado esencial y a su relaci&oacute;n con el conjunto. . <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, a todos vosotros, que form&aacute;is la gran comunidad acad&eacute;mica eclesi&aacute;stica de Roma, os deseo que el a&ntilde;o que acaba de empezar os ayude a madurar en el conocimiento de la verdad, que constituye la vocaci&oacute;n y el destino del hombre. Con palabras de mi reciente enc&iacute;clica <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0036\/__P2.HTM\">Fides et ratio<\/a><\/i>, deseo que &laquo;quien sienta el amor por ella [la verdadera sabidur &iacute;a] pueda emprender el camino adecuado para alcanzarla y encontrar en la misma descanso a su fatiga y gozo espiritual&raquo; (n. 6). <\/p>\n<p align=\"left\">Tened muy presente que el tiempo del estudio no se quita a la misi&oacute;n, sino que es <i>para la misi&oacute;n<\/i>. El domingo pasado celebramos la Jornada mundial de las misiones. Deseo recordar que la misi &oacute;n ciudadana de la di&oacute;cesis de Roma se realizar&aacute; el a&ntilde;o pr&oacute;ximo de modo particular en los diversos ambientes y, por tanto, tambi&eacute;n en las universidades. Las universidades eclesi&aacute;sticas constituyen lugares privilegiados de testimonio, en la forma de la mediaci&oacute;n cultural, y de preparaci&oacute;n de los que est&aacute;n llamados a sembrar la buena semilla de la verdad evang&eacute;lica en el vasto campo de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\">Ojal&aacute; que cada uno de vosotros busque, encuentre y contemple el rostro del Se&ntilde;or, para reflejar eficazmente su luz, que colma de sentido la vida del hombre. <\/p>\n<p align=\"left\">Que Mar&iacute;a, antorcha meridiana de caridad y sede de la sabidur&iacute;a, interceda por vosotros y os acompa&ntilde;e en esta b&uacute;squeda. <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> &nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">Copyright &copy; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II EN LA MISA PARA LAS UNIVERSIDADES ECLESI&Aacute;STICAS Bas&iacute;lica de San Pedro Viernes 23 de octubre de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Del Se&ntilde;or es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: &eacute;l la fund&oacute; sobre los mares, &eacute;l la afianz&oacute; sobre los r&iacute;os&raquo; (Sal 24, 1-2). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-octubre-de-1998\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab23 de octubre de 1998\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40156","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40156","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40156"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40156\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}