{"id":40161,"date":"2016-10-05T23:37:00","date_gmt":"2016-10-06T04:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-octubre-de-1998-canonizacion-de-edith-stein-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:00","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:00","slug":"11-de-octubre-de-1998-canonizacion-de-edith-stein-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-octubre-de-1998-canonizacion-de-edith-stein-2\/","title":{"rendered":"11 de octubre de 1998, Canonizaci\u00f3n de Edith Stein"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE LA BEATA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><b><i> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/><\/font><\/i><br \/><\/b> <i>Plaza de San Pedro <br \/>Domingo 11 de octubre de 1998<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&nbsp;1.&nbsp;&laquo;En cuanto a m&iacute;, &iexcl;Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo!&raquo; (<i>Ga <\/i>6, 14). <\/font><\/p>\n<p align=\"left\">Las palabras de san Pablo a los G&aacute;latas, que acabamos de escuchar, reflejan bien la experiencia humana y espiritual de Teresa Benedicta de la Cruz, a quien hoy inscribimos solemnemente en el cat&aacute;logo de los santos. Tambi&eacute;n ella puede repetir con el Ap&oacute;stol: &laquo;En cuanto a m&iacute; &iexcl;Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo!&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;La cruz de Cristo! En su constante florecimiento, el &aacute;rbol de la cruz da siempre nuevos frutos de salvaci&oacute;n. Por eso, los creyentes contemplan con confianza la cruz, encontrando en su misterio de amor valent&iacute;a y vigor para caminar con fidelidad tras las huellas de Cristo crucificado y resucitado. As&iacute;, el mensaje de la cruz ha entrado en el coraz&oacute;n de tantos hombres y mujeres, transformando su existencia. <\/p>\n<p align=\"left\">Un ejemplo elocuente de esta extraordinaria renovaci&oacute;n interior es la experiencia espiritual de Edith Stein. <i>Una joven en b&uacute;squeda de la verdad, <\/i>gracias al trabajo silencioso de la gracia divina, lleg&oacute; a ser santa y m&aacute;rtir: es Teresa Benedicta de la Cruz, que hoy, desde el cielo, nos repite a todos las palabras que marcaron su existencia: &laquo;En cuanto a m&iacute; &iexcl;Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo!&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;El d&iacute;a 1 de mayo de 1987, durante mi visita pastoral a Alemania, tuve la alegr&iacute;a de proclamar beata, en la ciudad de Colonia, a esta generosa testigo de la fe. Hoy, a once a&ntilde;os de distancia, aqu&iacute; en Roma, en la plaza de San Pedro, puedo presentar solemnemente como santa ante todo el mundo a esta <i>eminente hija de Israel e hija fiel de la Iglesia. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Como entonces, tambi&eacute;n hoy nos inclinamos ante el recuerdo de Edith Stein, proclamando el inquebrantable testimonio que dio durante su vida y, sobre todo, con su muerte. Junto a Teresa de &Aacute;vila y a Teresa de Lisieux, esta otra Teresa se a&ntilde;ade a la legi&oacute;n de santos y santas que honran la orden carmelitana. <\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, que hab&eacute;is venido para esta solemne celebraci&oacute;n, demos gracias a Dios por la obra que realiz&oacute; en Edith Stein. <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Saludo a los numerosos peregrinos que han venido a Roma y, de modo particular, a los miembros de la <i>familia Stein<\/i>, que han querido estar con nosotros en esta feliz circunstancia. Un saludo cordial va tambi&eacute;n a la representaci&oacute;n de la comunidad carmelitana, que se convirti&oacute; en la &laquo;segunda familia&raquo; para Teresa Benedicta de la Cruz. <\/p>\n<p align=\"left\">Doy mi bienvenida, asimismo, a la <i>delegaci&oacute;n oficial de la Rep&uacute;blica federal de Alemania, <\/i>encabezada por el canciller federal saliente Helmut Kohl, a quien saludo con cordialidad y deferencia. Saludo, igualmente, a los representantes de los estados del norte del Rin Westfalia y Renania-Palatinado, as&iacute; como al alcalde de la ciudad de Colonia. <\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n <i>de mi patria <\/i>ha venido una <i>delegaci&oacute;n oficial <\/i>guiada por el primer ministro Jerzy Buzek, a la que saludo cordialmente. <\/p>\n<p align=\"left\">Quiero reservar una menci&oacute;n especial a los <i>peregrinos de las di&oacute;cesis de Wroc&#x142;aw, Colonia, M&uuml;nster, Espira, Cracovia y Bielsko-&#x17b;ywiec, <\/i>aqu&iacute; presentes junto con sus cardenales, obispos y sacerdotes. Se unen a la gran multitud de fieles que han venido de Alemania, de Estados Unidos y de mi patria, Polonia. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, Edith Stein, por ser jud&iacute;a, fue deportada junto con su hermana Rosa y muchos otros jud&iacute;os de los Pa&iacute;ses Bajos al campo de concentraci&oacute;n de Auschwitz, donde muri&oacute; con ellos en la c&aacute;mara de gas. <i>Hoy los recordamos a todos con profundo respeto<\/i>. Pocos d&iacute;as antes de su deportaci&oacute;n, la religiosa, a quienes se ofrec&iacute;an para salvarle la vida, les respondi&oacute;: &laquo;&iexcl;No hag&aacute;is nada! &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a ser excluida? No es justo que me beneficie de mi bautismo. Si no puedo compartir el destino de mis hermanos y hermanas, mi vida, en cierto sentido, queda destruida&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">Al celebrar de ahora en adelante la memoria de la nueva santa, no podremos menos de recordar, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, la <i>shoah<\/i>, ese plan cruel de eliminaci&oacute;n de un pueblo, que cost&oacute; la vida a millones de hermanos y hermanas jud&iacute;os. <i>El Se&ntilde;or ilumine su rostro sobre ellos y les conceda la paz <\/i>(cf. <i>Nm <\/i>6, 25 ss). <\/p>\n<p align=\"left\">Por amor a Dios y al hombre, una vez m&aacute;s elevo mi apremiante llamamiento: &iexcl;<i>Que nunca m&aacute;s se repita una an&aacute;loga iniciativa criminal <\/i> para ning&uacute;n grupo &eacute;tnico, ning&uacute;n pueblo, ninguna raza, en ning&uacute;n rinc&oacute;n de la tierra! Es una llamada que dirijo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad; a todos los que creen en el Dios eterno y justo; a todos los que se sienten unidos a Cristo, Verbo de Dios encarnado. Todos debemos ser solidarios en esto: <i>est&aacute; en juego la dignidad humana<\/i>. Existe una sola familia humana. Es lo que la nueva santa reafirm&oacute; con gran insistencia: &laquo;Nuestro amor al pr&oacute;jimo .escribi&oacute;. es la medida de nuestro amor a Dios. Para los cristianos, y no s&oacute;lo para ellos, nadie es .extranjero.. El amor de Cristo no conoce fronteras&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, <i>el amor a Cristo fue el fuego que encendi&oacute; la vida de Teresa Benedicta de la Cruz. <\/i>Mucho antes de darse cuenta, fue completamente conquistada por &eacute;l. Al comienzo, su ideal fue la <i>libertad<\/i>. Durante mucho tiempo Edith Stein vivi&oacute; la experiencia de la b&uacute;squeda. Su mente no se cans&oacute; de investigar, ni su coraz&oacute;n de esperar. Recorri&oacute; el camino arduo de la filosof&iacute;a con ardor apasionado y, al final, fue premiada: conquist&oacute; la verdad; m&aacute;s bien, la Verdad la conquist&oacute;. En efecto, descubri&oacute; que la verdad ten&iacute;a un nombre: Jesucristo, y desde ese momento el Verbo encarnado fue todo para ella. Al contemplar, como carmelita, ese per&iacute;odo de su vida, escribi&oacute; a una benedictina: &laquo;Quien busca la verdad, consciente o inconscientemente, busca a Dios&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">Edith Stein, aunque fue educada por su madre en la religi&oacute;n jud&iacute;a, a los catorce a&ntilde;os &laquo;se alej&oacute;, de modo consciente y expl&iacute;cito, de la oraci&oacute;n&raquo;. Quer&iacute;a contar s&oacute;lo con sus propias fuerzas, preocupada por afirmar su libertad en las opciones de la vida. Al final de un largo camino, pudo llegar a una constataci&oacute;n sorprendente: <i>s&oacute;lo el que se une al amor de Cristo llega a ser verdaderamente libre<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">La experiencia de esta mujer, que afront&oacute; los desaf&iacute;os de un siglo atormentado como el nuestro, es un ejemplo para nosotros: el mundo moderno muestra la puerta atractiva del permisivismo, ignorando la puerta estrecha del discernimiento y de la renuncia. Me dirijo especialmente a vosotros, j&oacute;venes cristianos, en particular a los numerosos monaguillos que han venido durante estos d&iacute;as a Roma: <i>Evitad concebir vuestra vida como una puerta abierta a todas las opciones. <\/i>Escuchad la voz de vuestro coraz&oacute;n. No os qued&eacute;is en la superficie; <i>id al fondo de las cosas<\/i>. Y cuando llegue el momento, tened la valent&iacute;a de decidiros. El Se&ntilde;or espera que pong&aacute;is vuestra libertad en sus manos misericordiosas. <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;Santa Teresa Benedicta de la Cruz lleg&oacute; a comprender que el amor de Cristo y la libertad del hombre se entrecruzan, porque <i>el amor y la verdad tienen una relaci&oacute;n intr&iacute;nseca<\/i>. La b&uacute;squeda de la libertad y su traducci&oacute;n al amor no le parecieron opuestas; al contrario, comprendi&oacute; que guardaban una relaci&oacute;n directa. <\/p>\n<p align=\"left\">En nuestro tiempo, la verdad se confunde a menudo con la opini&oacute;n de la mayor&iacute;a. Adem&aacute;s, est&aacute; difundida la convicci&oacute;n de que hay que servir a la verdad incluso contra el amor, o viceversa. Pero <i>la verdad y el amor se necesitan rec&iacute;procamente<\/i>. Sor Teresa Benedicta es testigo de ello. La &laquo;m&aacute;rtir por amor&raquo;, que dio la vida por sus amigos, no permiti&oacute; que nadie la superara en el amor. Al mismo tiempo, busc&oacute; con todo empe&ntilde;o la verdad, sobre la que escribi&oacute;: &laquo;Ninguna obra espiritual viene al mundo sin grandes tribulaciones. Desaf&iacute;a siempre a todo el hombre&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">Santa Teresa Benedicta de la Cruz nos dice a todos: <i>No acept&eacute;is como verdad nada que carezca de amor. Y no acept&eacute;is como amor nada que carezca de verdad. <\/i>El uno sin la otra se convierte en una mentira destructora. <\/p>\n<p align=\"left\">7.&nbsp;La nueva santa nos ense&ntilde;a, por &uacute;ltimo, que el amor a Cristo <i>pasa por el dolor<\/i>. El que ama de verdad no se detiene ante la perspectiva del sufrimiento: acepta la comuni&oacute;n en el dolor con la persona amada. <\/p>\n<p align=\"left\">Edith Stein, consciente de lo que implicaba su origen jud&iacute;o, dijo al respecto palabras elocuentes: &laquo;Bajo la cruz he comprendido el destino del pueblo de Dios. (&#8230;) En efecto, hoy conozco mucho mejor lo que significa ser la esposa del Se&ntilde;or con el signo de la cruz. <i>Pero, puesto que es un misterio, no se comprender&aacute; jam&aacute;s con la sola raz&oacute;n&raquo;. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">El misterio de la cruz envolvi&oacute; poco a poco toda su vida, hasta impulsarla a la entrega suprema. Como <i>esposa en la cruz<\/i>, sor Teresa Benedicta no s&oacute;lo escribi&oacute; p&aacute;ginas profundas sobre la &laquo;ciencia de la cruz&raquo;; tambi&eacute;n recorri&oacute; hasta el fin el camino de la <i>escuela de la cruz<\/i>. Muchos de nuestros contempor&aacute;neos quisieran silenciar la cruz, <i>pero nada es m&aacute;s elocuente que la cruz silenciada. <\/i>El verdadero mensaje del dolor es una lecci&oacute;n de amor. <i>El amor hace fecundo al dolor y el dolor hace profundo al amor. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Por la experiencia de la cruz, Edith Stein pudo abrirse camino hacia <i>un nuevo encuentro con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob<\/i>, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. La fe y la cruz fueron inseparables para ella. Al haberse formado en la escuela de la cruz, descubri&oacute; las ra&iacute;ces a las que estaba unido el &aacute;rbol de su propia vida. Comprendi&oacute; que era muy importante para ella &laquo;ser hija del pueblo elegido y pertenecer a Cristo, no s&oacute;lo espiritualmente, sino tambi&eacute;n por un v&iacute;nculo de sangre&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">8.&nbsp;&laquo;Dios es esp&iacute;ritu, y los que lo adoran, deben adorarlo en esp&iacute;ritu y verdad &raquo; (<i>Jn <\/i>4, 24). <\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, estas palabras las dirigi&oacute; el divino Maestro a la samaritana junto al pozo de Jacob. Lo que don&oacute; a su ocasional pero atenta interlocutora lo encontramos presente tambi&eacute;n en la vida de Edith Stein, en su &laquo;subida al monte Carmelo&raquo;. Ella percibi&oacute; la profundidad del misterio divino en el silencio de la contemplaci&oacute;n. A medida que, a lo largo de su existencia, iba madurando en el conocimiento de Dios, ador&aacute;ndolo en esp&iacute;ritu y verdad, experimentaba cada vez m&aacute;s claramente su vocaci&oacute;n espec&iacute;fica a subir a la cruz con Cristo, a abrazarla con serenidad y confianza, y a amarla siguiendo las huellas de su querido Esposo: hoy se nos presenta a santa Teresa Benedicta de la Cruz como modelo en el que tenemos que inspirarnos y como protectora a la que podemos recurrir. <\/p>\n<p align=\"left\">Demos gracias a Dios por este don. Que la nueva santa sea para nosotros un ejemplo en nuestro <i>compromiso al servicio de la libertad y <\/i> en nuestra <i>b&uacute;squeda de la verdad. <\/i>Que su testimonio sirva para hacer cada vez m&aacute;s s&oacute;lido el <i>puente de la comprensi&oacute;n rec&iacute;proca entre los jud&iacute;os y los cristianos<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;T&uacute;, santa Teresa Benedicta de la Cruz, ruega por nosotros! Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">Copyright &copy; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE LA BEATA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Plaza de San Pedro Domingo 11 de octubre de 1998 &nbsp; &nbsp;1.&nbsp;&laquo;En cuanto a m&iacute;, &iexcl;Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo!&raquo; (Ga 6, 14). 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