{"id":40165,"date":"2016-10-05T23:37:04","date_gmt":"2016-10-06T04:37:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-croacia-beatificacion-del-cardenal-stepinac-3-de-octubre-de-1998\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:04","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:04","slug":"viaje-apostolico-a-croacia-beatificacion-del-cardenal-stepinac-3-de-octubre-de-1998","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-croacia-beatificacion-del-cardenal-stepinac-3-de-octubre-de-1998\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Croacia: Beatificaci\u00f3n del cardenal Stepinac (3 de octubre de 1998)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> &nbsp; <\/font> <font color=\"#663300\" face=\"Times New Roman\"><b>VIAJE PASTORAL A CROACIA<\/b> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" face=\"Times New Roman\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>DURANTE LA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DEL CARDENAL STEPINAC <\/font><\/i><\/p>\n<p><\/b><i>S&aacute;bado 3 de octubre de 1998<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">1.&nbsp;&laquo;Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto&raquo; (<i>Jn <\/i>12, 24). Las palabras de Cristo, que acabamos de escuchar, nos introducen en el coraz&oacute;n mismo del misterio que estamos celebrando. En cierto modo, encierran todo el Evento pascual: nos orientan hacia la muerte del Redentor en la cruz, el Viernes santo, y, al mismo tiempo, nos remiten a la ma&ntilde;ana de Pascua. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Hacemos referencia a ese misterio cada d&iacute;a durante la santa misa cuando, despu&eacute;s de la consagraci&oacute;n del pan y del vino, decimos: &laquo;Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrecci&oacute;n. &iexcl;Ven, Se&ntilde;or Jes&uacute;s!&raquo;. El &laquo;grano de trigo que cae en tierra&raquo; es, ante todo, Cristo, que en el Calvario muri&oacute; y fue sepultado para dar la vida a todos. Pero este misterio de muerte y de vida se realiza asimismo en las vicisitudes terrenas de los seguidores de Cristo: tambi&eacute;n para ellos ser arrojados a tierra para morir en ella sigue siendo la condici&oacute;n de toda aut&eacute;ntica fecundidad espiritual. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iquest;No fue &eacute;ste el secreto de vuestro inolvidable y recordado arzobispo, el cardenal Alojzije Stepinac, al que hoy contemplamos en la gloria de los beatos? Particip&oacute; de modo singular en el misterio pascual: como grano de trigo &laquo;cay&oacute; en tierra&raquo;, en esta tierra de Croacia, y al morir dio fruto, mucho fruto. &laquo;El que odia su vida en este mundo, la guardar&aacute; para la vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i> 12, 25). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Las palabras de la segunda carta a los Corintios, que acabamos de proclamar, guardan &iacute;ntima relaci&oacute;n con el Evento que estamos celebrando. Escribe san Pablo: &laquo;As&iacute; como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda tambi&eacute;n por Cristo nuestra consolaci&oacute;n&raquo; (<i>2 Co <\/i>1, 5). Esta afirmaci&oacute;n &iquest;no constituye un significativo comentario de las palabras de Cristo sobre el grano de trigo que muere? Los que participan abundantemente en los sufrimientos de Cristo, gracias a &eacute;l experimentan tambi&eacute;n la &iacute;ntima consolaci&oacute;n que brota de los frutos que produce la cruz. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">2.&nbsp;&laquo;Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto&raquo; (<i>Jn <\/i>12, 24). Hoy nos sentimos llenos de alegr&iacute;a al dar juntos gracias a Dios por el nuevo fruto de santidad que la tierra croata da a la Iglesia en la persona del m&aacute;rtir Alojzije Stepinac, arzobispo de Zagreb y cardenal de la santa Iglesia romana. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">A lo largo de los siglos han sido numerosos los m&aacute;rtires en estas regiones, comenzando desde los tiempos del Imperio romano con figuras como Venancio, Domnio, Anastasia, Quirino, Eusebio, Poli&oacute;n, Mauro y muchos otros. A ellos se suman, en los siglos sucesivos, Nicol&aacute;s Taveli&#x107; y Marcos de Kri&#x9e;evci, as&iacute; como muchos confesores de la fe durante la dominaci&oacute;n turca, hasta los de nuestros tiempos, entre los que destaca la luminosa personalidad del cardenal Stepinac. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Con su sacrificio, unido a los sufrimientos de Cristo, han dado un <i>extraordinario testimonio <\/i>que, con el paso del tiempo, no pierde nada de su elocuencia, sino que sigue irradiando luz e infundiendo esperanza. Junto a ellos, muchos otros pastores y simples fieles, hombres y mujeres, han confirmado tambi&eacute;n con la sangre su adhesi&oacute;n a Cristo. Forman parte de la multitud de los que, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos, est&aacute;n ya ante el trono del Cordero (cf. <i>Ap <\/i>7, 9). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">El beato Alojzije Stepinac no derram&oacute; su sangre en el sentido estricto de la palabra. Su muerte se produjo a causa de los largos sufrimientos padecidos: los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os de su vida fueron una continua serie de vejaciones, en medio de las cuales expuso con valent&iacute;a su vida para testimoniar el Evangelio y la unidad de la Iglesia. Para usar las palabras del Salmo, puso en manos de Dios su misma vida (cf. <i>Sal <\/i>16, 5). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">3.&nbsp;No ha pasado mucho tiempo desde la vida y muerte del cardenal Stepinac: apenas 38 a&ntilde;os. Todos <i>conocemos el marco de esta muerte<\/i>. Muchos de los presentes pueden atestiguar por experiencia directa cu&aacute;n abundantes fueron en esos a&ntilde;os los sufrimientos de Cristo entre las poblaciones de Croacia y de otras muchas naciones del continente. Hoy, pensando en las palabras del Ap&oacute;stol, de todo coraz&oacute;n queremos desear a cuantos habitan en estas tierras que, despu&eacute;s de la tribulaci&oacute;n, abunde en ellos la consolaci&oacute;n de Cristo crucificado y resucitado. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Un motivo particular de consolaci&oacute;n para todos nosotros es, ciertamente, la presente beatificaci&oacute;n. Este acto solemne tiene lugar en el santuario nacional croata de Marija Bistrica, en el primer s&aacute;bado del mes de octubre. Ante los ojos de la Virgen sant&iacute;sima un hijo ilustre de esta tierra bendita sube a la gloria de los altares, en el centenario de su nacimiento. <i> Es un momento hist&oacute;rico <\/i>en la vida de la Iglesia y de vuestra naci&oacute;n. El cardenal arzobispo de Zagreb, una de las figuras m&aacute;s destacadas de la Iglesia cat&oacute;lica, despu&eacute;s de sufrir en su cuerpo y en su esp&iacute;ritu las atrocidades del sistema comunista, ahora es entregado a la memoria de sus compatriotas con las brillantes insignias del martirio. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">El Episcopado de vuestro pa&iacute;s ha pedido que la beatificaci&oacute;n del cardenal Stepinac tuviera lugar precisamente aqu&iacute;, en el santuario de Marija Bistrica. Conozco por experiencia personal lo que signific&oacute; para los polacos, en el per&iacute;odo en que los comunistas detentaban el poder, el santuario de Jasna G&oacute;ra, con el que guard&oacute; una relaci&oacute;n muy especial el ministerio pastoral del siervo de Dios cardenal Stefan Wyszynski. No me sorprende que haya tenido un valor similar para vosotros el santuario en que nos encontramos ahora, o el de Solona, a donde acudir&eacute; ma&ntilde;ana. Desde hace tiempo deseaba venir a visitar el santuario de Marija Bistrica. Por eso, acept&eacute; con gusto la invitaci&oacute;n del Episcopado croata y realizo hoy, en este lugar significativo, el solemne acto de la beatificaci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Saludo cordialmente a los obispos croatas aqu&iacute; reunidos, y en particular al querido cardenal Franjo Kuharia y al arzobispo de Zagreb y presidente de la Conferencia episcopal croata, mons. Josip Bozania. Mi saludo se extiende a los se&ntilde;ores cardenales Sodano, Meisner, Puljia, Sch&ouml;nborn, Ambrozic y Korec, a los arzobispos y obispos que han venido, con esta ocasi&oacute;n, de diversos pa&iacute;ses. Asimismo, saludo con afecto a los sacerdotes, a los consagrados, a las consagradas y a todos los fieles laicos, as&iacute; como a los representantes de las dem&aacute;s confesiones religiosas que se hallan presentes en esta celebraci&oacute;n. Un cordial saludo dirijo, por &uacute;ltimo, al presidente de la Rep&uacute;blica, al jefe del Gobierno y a las autoridades civiles y militares del pa&iacute;s, que han querido honrarnos con su presencia. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;&laquo;Si alguno me sirve, que me siga&raquo; (<i>Jn <\/i>12, 26). El buen Pastor fue para el beato Stepinac el &uacute;nico Maestro: su ejemplo inspir&oacute; hasta el final su conducta, dando la vida por el reba&ntilde;o que se le hab&iacute;a encomendado en un per&iacute;odo particularmente dif&iacute;cil de la historia. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">En la persona del nuevo beato <i>se sintetiza<\/i>, por as&iacute; decir, <i>toda la tragedia que ha afectado a las poblaciones croatas y a Europa <\/i>durante este siglo marcado por tres grandes males: el fascismo, el nazismo y el comunismo. Ahora se encuentra en el gozo del cielo, rodeado por todos los que, como &eacute;l, han combatido el buen combate, templando su fe en el crisol del sufrimiento. Hoy lo contemplamos con confianza, invocando su intercesi&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">A este respecto, son significativas las palabras que el nuevo beato pronunci&oacute; en 1943, durante la segunda guerra mundial, cuando Europa se encontraba azotada por una violencia inaudita: &laquo;&iquest;Qu&eacute; sistema apoya la Iglesia cat&oacute;lica hoy, mientras todo el mundo est&aacute; luchando por un nuevo orden mundial? Nosotros, al condenar todas las injusticias, todas las matanzas de inocentes, todos los incendios de aldeas tranquilas, toda destrucci&oacute;n de los esfuerzos de los pobres, (&#8230;) respondemos as&iacute;: la Iglesia apoya un sistema que tiene tantos a&ntilde;os como los diez Mandamientos de Dios. Estamos a favor de un &#x80;sistema que no ha sido escrito sobre tablas corruptibles, sino con el dedo del Dios vivo en las conciencias de los hombres&raquo; (<i>Homil&iacute;as, Discursos, Mensajes<\/i>, Zagreb 1996, pp. 179-180). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">5.&nbsp;&laquo;Padre, glorifica tu nombre&raquo; (<i>Jn <\/i>12, 28). Con su itinerario humano y espiritual, el beato Alojzije Stepinac brind&oacute; a su pueblo una especie de br&uacute;jula para orientarse. He aqu&iacute; los puntos cardinales: la fe en Dios, el respeto al hombre, el amor a todos llevado hasta el perd&oacute;n, y la unidad con la Iglesia, guiada por el Sucesor de Pedro. &Eacute;l sab&iacute;a muy bien que no se pueden hacer descuentos sobre la verdad, porque la verdad no es mercanc&iacute;a de cambio. Por eso, afront&oacute; el sufrimiento antes que traicionar su conciencia y faltar a la palabra dada a Cristo y a la Iglesia. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">En este valiente testimonio no estuvo solo. Le acompa&ntilde;aron otros intr&eacute;pidos que, para conservar la unidad de la Iglesia y para defender su libertad, aceptaron pagar como &eacute;l un gravoso tributo de c&aacute;rcel, de malos tratos e incluso de sangre. A esa multitud de almas generosas \u2014obispos, sacerdotes, consagrados, consagradas y fieles laicos \u2014 va hoy nuestra admiraci&oacute;n y nuestra gratitud. Escuchemos su <i>fuerte invitaci&oacute;n al perd&oacute;n y a la reconciliaci&oacute;n<\/i>. Perdonar y reconciliarse quiere decir <i>purificar el recuerdo <\/i>del odio, de los rencores, del deseo de venganza; quiere decir reconocer como hermano tambi&eacute;n a quien nos ha hecho alg&uacute;n mal; quiere decir no dejarse vencer por el mal, sino vencer el mal con el bien (cf. <i>Rm <\/i>12, 21). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">6.&nbsp;Te bendigo, &laquo;Dios y Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolaci&oacute;n&raquo; (<i>2 Co <\/i>1, 3) por este nuevo don de tu gracia. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Te bendigo, Hijo unig&eacute;nito de Dios y Salvador del mundo, por tu cruz gloriosa, que en el arzobispo de Zagreb, el cardenal Alojzije Stepinac, obtuvo una espl&eacute;ndida victoria. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Te bendigo, Esp&iacute;ritu del Padre y del Hijo, Esp&iacute;ritu Par&aacute;clito, que sigues manifestando tu santidad en los hombres y que no cesas de hacer progresar la obra de la salvaci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Dios uno y trino, hoy te quiero dar gracias por la s&oacute;lida fe de este pueblo tuyo, a pesar de las muchas adversidades que ha sufrido a lo largo de los siglos. Te quiero dar gracias por los innumerables m&aacute;rtires y confesores, hombres y mujeres de todas las edades, que han florecido en esta tierra bendita. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&laquo;Padre, glorifica tu nombre&raquo; (<i>Jn<\/i> 12, 28). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iexcl;Alabados sean Jes&uacute;s y Mar&iacute;a! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; VIAJE PASTORAL A CROACIA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DEL CARDENAL STEPINAC S&aacute;bado 3 de octubre de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto&raquo; (Jn 12, 24). 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