{"id":40171,"date":"2016-10-05T23:37:12","date_gmt":"2016-10-06T04:37:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-1998-asuncion-de-la-virgen\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:12","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:12","slug":"15-de-agosto-de-1998-asuncion-de-la-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-1998-asuncion-de-la-virgen\/","title":{"rendered":"15 de agosto de 1998, Asunci\u00f3n de la Virgen"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>DURANTE LA MISA EN LA FIESTA <br \/>DE LA ASUNCI&Oacute;N DE LA VIRGEN<\/font><\/i><\/p>\n<p><\/b><i>S&aacute;bado 15 de agosto de 1998<\/i><\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">1.&nbsp;<\/span><i><span lang=\"es\">&laquo;&iexcl;Bienaventurada la que ha cre&iacute;do que se cumplir&iacute;an las cosas que le fueron dichas de parte del Se&ntilde;or!&raquo;<\/span><\/i><span lang=\"es\"> (<i>Lc <\/i>1, 45). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Con estas palabras, Isabel acogi&oacute; a Mar&iacute;a, que hab&iacute;a ido a visitarla. Esta misma bienaventuranza resuena en el cielo y en la tierra, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n (cf. <i>Lc <\/i>1, 48), y, de modo singular, en la solemne celebraci&oacute;n de hoy. Mar&iacute;a es bienaventurada porque <i>crey&oacute; enseguida <\/i>en la palabra del Se&ntilde;or, porque acogi&oacute; sin vacilaciones la voluntad del Alt&iacute;simo, que le hab&iacute;a manifestado el &aacute;ngel en la Anunciaci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Podr&iacute;amos ver en el viaje de Mar&iacute;a desde Nazaret hasta Ain Karim, que nos relata el evangelio de hoy, una prefiguraci&oacute;n de su singular viaje espiritual que, comenzando con el &laquo;s&iacute;&raquo; del d&iacute;a de la Anunciaci&oacute;n, culmina precisamente en la Asunci&oacute;n al cielo en cuerpo y alma. Se trata de un itinerario hacia Dios, iluminado y sostenido siempre por la fe. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">El concilio Vaticano II afirma que Mar&iacute;a &laquo;avanz&oacute; en la peregrinaci&oacute;n de la fe y mantuvo fielmente la uni&oacute;n con su Hijo hasta la cruz&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 58). Por eso ella, con su incomparable belleza, agrad&oacute; tanto al Rey del universo, que ahora, plenamente asociada a &eacute;l en cuerpo y alma, resplandece como Reina a su derecha (cf. <i>Salmo responsorial<\/i>). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Me alegra celebrar esta solemnidad, que es una de las m&aacute;s antiguas en honor de la Virgen, con la comunidad de Castelgandolfo. Os saludo con afecto a todos vosotros, al obispo de Albano, monse&ntilde;or Dante Bernini, y a su auxiliar, monse&ntilde;or Paolo Gillet. Saludo, asimismo, a los salesianos, a quienes est&aacute; encomendada esta parroquia. Y dirijo un saludo cordial a los habitantes de Castelgandolfo, al alcalde y a los veraneantes. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">2.&nbsp;En la solemnidad de hoy, la liturgia nos invita a todos a contemplar a Mar&iacute;a como la &laquo;mujer vestida de sol, con la luna por pedestal, coronada con doce estrellas&raquo; (<i>Ap <\/i>12, 1). <i>En ella resplandece la victoria de Cristo <\/i>sobre satan&aacute;s, representado en el lenguaje apocal&iacute;ptico como &laquo;un enorme drag&oacute;n rojo&raquo; (<i>Ap <\/i>12, 3). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Esta visi&oacute;n gloriosa y al mismo tiempo dram&aacute;tica recuerda a la Iglesia de todos los tiempos su destino de luz en el reino de los cielos y la consuela en las pruebas que debe afrontar durante su peregrinaci&oacute;n terrena. Mientras dure este mundo, la historia ser&aacute; siempre teatro del enfrentamiento entre Dios y satan&aacute;s, entre el bien y el mal, entre la gracia y el pecado, entre la vida y la muerte. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Tambi&eacute;n los acontecimientos de este siglo que ya est&aacute; llegando a su fin testimonian con extraordinaria elocuencia la profundidad de esta lucha, que marca la historia de los pueblos, pero tambi&eacute;n el coraz&oacute;n de cada hombre y de cada mujer. Ahora bien, el anuncio pascual que acaba de resonar en las palabras del ap&oacute;stol Pablo (cf. <i>1 Co <\/i>15, 20), es fundamento de esperanza segura para todos. Mar&iacute;a sant&iacute;sima elevada al cielo es imagen luminosa de ese misterio y de esa esperanza. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">3.&nbsp;Durante este segundo a&ntilde;o de preparaci&oacute;n inmediata para el gran jubileo del a&ntilde;o 2000 he querido invitar a los creyentes a estar m&aacute;s atentos a la presencia y a la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, y a &laquo;redescubrir la virtud teologal de la esperanza&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_10111994_tertio-millennio-adveniente.html\">Tertio millennio adveniente<\/a><\/i>, 46). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Mar&iacute;a, glorificada en su cuerpo, se presenta hoy como estrella de esperanza para la Iglesia y para la humanidad, en camino hacia el tercer milenio cristiano. Su altura sublime no la aleja de su pueblo y de los problemas del mundo; por el contrario, le permite velar eficazmente sobre los acontecimientos humanos, con la misma solicitud atenta con que logr&oacute; que Jes&uacute;s hiciera su primer milagro durante las bodas de Can&aacute;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">El <i>Apocalipsis <\/i>afirma que la mujer vestida de sol &laquo;estaba encinta y gritaba con los dolores del parto&raquo; (<i>Ap <\/i>12, 2). Esto nos hace pensar en una p&aacute;gina del ap&oacute;stol Pablo de importancia fundamental para la teolog&iacute;a cristiana de la esperanza. En la carta a los Romanos leemos: &laquo;Sabemos que la creaci&oacute;n entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Y no s&oacute;lo ella; tambi&eacute;n nosotros, que poseemos las primicias del Esp&iacute;ritu, gemimos en nuestro interior suspirando por la adopci&oacute;n, por la redenci&oacute;n de nuestro cuerpo. Porque en esperanza hemos sido salvados&raquo; (<i>Rm <\/i>8, 22-24). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Mientras celebramos su Asunci&oacute;n al cielo en cuerpo y alma, pidamos a Mar&iacute;a que ayude a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo a vivir con fe y esperanza en este mundo, buscando en todas las cosas el reino de Dios; que ayude a los creyentes a abrirse a la presencia y a la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, Esp&iacute;ritu creador y renovador, capaz de transformar los corazones; y que ilumine las mentes sobre el destino que nos espera, sobre la dignidad de toda persona y sobre la nobleza del cuerpo humano. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Mar&iacute;a, elevada al cielo, &iexcl;mu&eacute;strate a todos como Madre de esperanza! &iexcl;Mu&eacute;strate a todos como Reina de la civilizaci&oacute;n del amor! <\/span> <\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">Copyright &copy; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA MISA EN LA FIESTA DE LA ASUNCI&Oacute;N DE LA VIRGEN S&aacute;bado 15 de agosto de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;&iexcl;Bienaventurada la que ha cre&iacute;do que se cumplir&iacute;an las cosas que le fueron dichas de parte del Se&ntilde;or!&raquo; (Lc 1, 45). 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