{"id":40173,"date":"2016-10-05T23:37:15","date_gmt":"2016-10-06T04:37:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-austria-beatificacion-de-los-siervos-de-dios-jakob-kern-restituta-kafka-y-anton-maria-schwartz-viena-21-de-junio-de-1998\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:15","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:15","slug":"viaje-apostolico-a-austria-beatificacion-de-los-siervos-de-dios-jakob-kern-restituta-kafka-y-anton-maria-schwartz-viena-21-de-junio-de-1998","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-austria-beatificacion-de-los-siervos-de-dios-jakob-kern-restituta-kafka-y-anton-maria-schwartz-viena-21-de-junio-de-1998\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Austria: Beatificaci\u00f3n de los siervos de Dios Jakob Kern, Restituta Kafka y Ant\u00f3n Mar\u00eda Schwartz (Viena) (21 de junio de 1998)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE TRES SIERVOS DE DIOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Plaza de los H&eacute;roes de Viena<br \/>Domingo 21 de junio de 1998<\/i> <\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&laquo;<i>&iquest;Qui&eacute;n dice la gente que soy yo?<\/i>&raquo; (<i>Lc <\/i>9, 18). <\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s plante&oacute; un d&iacute;a esta pregunta a los disc&iacute;pulos que iban de camino con &eacute;l. Y a los cristianos que avanzan por los caminos de nuestro tiempo les hace tambi&eacute;n esa pregunta: &iquest;Qui&eacute;n dice la gente que soy yo?<\/p>\n<p align=\"left\">Como sucedi&oacute; hace dos mil a&ntilde;os en un lugar apartado del mundo conocido de entonces, tambi&eacute;n hoy con respecto a Jes&uacute;s hay diversidad de opiniones. Algunos le atribuyen el t&iacute;tulo de profeta. Otros lo consideran una personalidad extraordinaria, un &iacute;dolo que atrae a la gente. Y otros incluso lo creen capaz de iniciar una nueva era. <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo?&raquo; (<i>Lc <\/i>9, 20). Esta pregunta no admite una respuesta &laquo;neutral&raquo;. Exige una opci&oacute;n de campo y compromete a todos. Tambi&eacute;n hoy Cristo pregunta: <i>vosotros, cat&oacute;licos de Austria; vosotros, cristianos de este pa&iacute;s; vosotros, ciudadanos, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo? <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">La pregunta brota del coraz&oacute;n mismo de Jes&uacute;s. Quien abre su coraz&oacute;n quiere que la persona que tiene delante no responda s&oacute;lo con la mente. La pregunta procedente del coraz&oacute;n de Jes&uacute;s debe tocar nuestro coraz&oacute;n. <i> &iquest;Qui&eacute;n soy yo para vosotros? &iquest;Qu&eacute; represento yo para vosotros? &iquest;Me conoc&eacute;is de verdad? &iquest;Sois mis testigos? &iquest;Me am&aacute;is? <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;Entonces Pedro, portavoz de los disc&iacute;pulos, respondi&oacute;: Nosotros creemos que t&uacute; eres &laquo;el Cristo de Dios&raquo; (<i>Lc <\/i>9, 20). El evangelista Mateo refiere la profesi&oacute;n de Pedro m&aacute;s detalladamente: &laquo;T&uacute; eres el Mes&iacute;as, el Hijo de Dios vivo&raquo; (<i>Mt<\/i>&nbsp;16, 16). Hoy el Papa, como sucesor del Ap&oacute;stol Pedro por voluntad divina, profesa en nombre vuestro y juntamente con vosotros: <i>T&uacute; eres el Mes&iacute;as de Dios, t&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;A lo largo de los siglos, se ha buscado continuamente la profesi&oacute;n de fe m&aacute;s adecuada. <i>Demos gracias a san Pedro, pues sus palabras han resultado normativas<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Con ellas se deben medir los esfuerzos de la Iglesia, que trata de expresar en el tiempo lo que representa para ella Cristo. En efecto, no basta la profesi&oacute;n hecha con los labios. El conocimiento de la Escritura y de la Tradici&oacute;n es importante; el estudio del catecismo es muy &uacute;til; pero, &iquest;de qu&eacute; sirve todo esto si la fe del conocimiento carece de obras? <\/p>\n<p align=\"left\">La profesi&oacute;n de fe en Cristo invita al seguimiento de Cristo. La adecuada profesi&oacute;n de fe debe ser confirmada con una vida santa. La ortodoxia exige la ortopraxis. Ya desde el inicio Jes&uacute;s puso de manifiesto a sus disc&iacute;pulos esta verdad exigente. En efecto, apenas hab&iacute;a acabado Pedro de hacer una extraordinaria profesi&oacute;n de fe, &eacute;l y los dem&aacute;s disc&iacute;pulos escuchan de labios de Jes&uacute;s lo que &eacute;l, el Maestro, espera de ellos: &laquo;Si alguno quiere venir en pos de m&iacute;, ni&eacute;guese a s&iacute; mismo, tome su cruz cada d&iacute;a, y s&iacute;game&raquo; (<i>Lc <\/i>9, 23). <\/p>\n<p align=\"left\">Ahora todo es igual que al inicio: <i>Jes&uacute;s no busca personas que lo aclamen; quiere personas que lo sigan. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, quien reflexiona sobre la historia de la Iglesia con los ojos del amor, descubre con gratitud que, a pesar de todos los defectos y de todas las sombras, ha habido y sigue habiendo por doquier hombres y mujeres cuya existencia pone de relieve la <i> credibilidad del Evangelio<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Hoy tengo la alegr&iacute;a de poder incluir en el cat&aacute;logo de los beatos a tres cristianos de vuestra tierra. Cada uno de ellos confirm&oacute; la profesi&oacute;n de fe en el Mes&iacute;as mediante el testimonio personal que dieron en su ambiente. Los tres beatos nos demuestran que con el t&iacute;tulo de &laquo;Mes&iacute;as&raquo; no s&oacute;lo se reconoce un atributo de Cristo, sino que tambi&eacute;n nos compromete a cooperar en la obra mesi&aacute;nica: los grandes se hacen peque&ntilde;os, los d&eacute;biles se convierten en protagonistas. <\/p>\n<p align=\"left\">Hoy, en esta plaza de los H&eacute;roes, no son los h&eacute;roes del mundo los que tienen la palabra, sino los h&eacute;roes de la Iglesia, los tres nuevos beatos. Desde el balc&oacute;n que da a esta plaza, hace sesenta a&ntilde;os, un hombre proclam&oacute; la salvaci&oacute;n en s&iacute; mismo. El anuncio de los nuevos beatos es diferente: <i>la salvaci&oacute;n <\/i>no se encuentra en el hombre, sino <i>en Cristo, Rey y Salvador<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">5.<i>&nbsp;Jakob Kern <\/i>proven&iacute;a de una modesta familia vienesa de obreros. La primera guerra mundial le impidi&oacute; bruscamente proseguir sus estudios en el seminario menor de Hollabrunn. Una grave herida de guerra convirti&oacute; en un calvario, como &eacute;l mismo dec&iacute;a, su breve existencia terrena en el seminario mayor y en el monasterio de Geras. Por amor a Cristo no se aferr&oacute; a la vida, sino que la ofreci&oacute; conscientemente por los dem&aacute;s. En un primer momento quer&iacute;a ser sacerdote diocesano. Pero un acontecimiento le hizo cambiar de camino. Cuando un religioso premonstratense abandon&oacute; el convento, afili&aacute;ndose a la Iglesia nacional checa que se hab&iacute;a formado tras la reciente separaci&oacute;n de Roma, Jakob Kern descubri&oacute; su vocaci&oacute;n en este triste evento. Quiso reparar la acci&oacute;n del aquel religioso. Jakob Kern ocup&oacute; su lugar en el monasterio de Geras y el Se&ntilde;or acept&oacute; <i>la ofrenda del &laquo;sustituto&raquo;. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">El beato Jakob Kern se nos presenta como testigo de la fidelidad al sacerdocio. Al inicio era un deseo de infancia, que se expresaba imitando al sacerdote en el altar. Sucesivamente, el deseo madur&oacute;. A trav&eacute;s de la purificaci&oacute;n del dolor, apareci&oacute; el profundo significado de su vocaci&oacute;n sacerdotal: unir su vida al sacrificio de Cristo en la cruz y ofrecerla en sustituci&oacute;n por &#x80;la salvaci&oacute;n de los dem&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\">Ojal&aacute; que el beato Jakob Kern, que era un estudiante inquieto y activo, estimule a muchos j&oacute;venes a acoger con generosidad la llamada al sacerdocio para seguir a Cristo. Sus palabras de entonces se dirigen a nosotros: &laquo;<i>Hoy, m&aacute;s que nunca, hacen falta sacerdotes aut &eacute;nticos y santos. <\/i>Todas las oraciones, todos los sacrificios, todos los esfuerzos y todos los sufrimientos, hechos con recta intenci&oacute;n, se convierten en la semilla divina que, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, dar&aacute; su fruto&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;El padre <i>Ant&oacute;n Mar&iacute;a Schwartz <\/i>en Viena, hace cien a&ntilde;os, se preocup&oacute; de las condiciones de los obreros, dedic&aacute;ndose en primer lugar a los j&oacute;venes aprendices, en fase de formaci&oacute;n profesional. Teniendo siempre presentes sus humildes or&iacute;genes, se sinti&oacute; especialmente unido a los obreros pobres. Para su asistencia, adoptando la regla de san Jos&eacute; de Calasanz, fund&oacute; la congregaci&oacute;n de los Operarios P&iacute;os, floreciente tambi&eacute;n en la actualidad. Su gran deseo era convertir la sociedad a Cristo y restaurarla en &eacute;l. Fue sensible a las necesidades de los aprendices y de los obreros, que a menudo carec&iacute;an de apoyo y orientaci&oacute;n. El padre Schwartz se dedicaba a ellos con amor y creatividad, encontrando medios y caminos para construir la <i> primera &laquo;Iglesia para los obreros de Viena&raquo;. <\/i>Este templo, humilde y oculto entre las casas populares, se asemeja a la obra de su fundador, que la vivific&oacute; durante cuarenta a&ntilde;os. <\/p>\n<p align=\"left\">Con respecto al &laquo;<i>ap&oacute;stol obrero<\/i>&raquo; de Viena las opiniones estaban divididas. Muchos consideraban exagerado su compromiso. Otros cre&iacute;an que merec&iacute;a la m&aacute;s alta estima. El padre Schwartz permaneci&oacute; fiel a s&iacute; mismo y dio tambi&eacute;n pasos valientes. Con sus solicitudes de puestos de formaci&oacute;n profesional para los j&oacute;venes y para el descanso dominical, lleg&oacute; incluso al &laquo;Reichstag&raquo;, al Parlamento. <\/p>\n<p align=\"left\">Nos ha dejado este mensaje: Haced todo lo posible por salvaguardar el domingo. Demostrad que ese d&iacute;a no puede ser laborable, pues se ha de celebrar como <i>d&iacute;a del Se&ntilde;or<\/i>. Sostened sobre todo a los j&oacute;venes <i> que no tienen trabajo<\/i>. Quien proporciona a los j&oacute;venes de hoy la posibilidad de ganarse el pan, contribuye a hacer que los adultos de ma&ntilde;ana puedan transmitir a sus hijos el sentido de la vida. S&eacute; bien que no hay soluciones f&aacute;ciles. Por eso, repito la exhortaci&oacute;n con la cual el beato padre Schwartz realiz&oacute; todos sus numerosos esfuerzos: &laquo;<i>Debemos orar m&aacute;s<\/i>&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">7.<i>&nbsp;Sor Restituta Kafka <\/i>no hab&iacute;a alcanzado a&uacute;n la mayor&iacute;a de edad cuando expres&oacute; su intenci&oacute;n de entrar al convento. Sus padres se opusieron, pero la joven permaneci&oacute; fiel a su objetivo de ser religiosa <i> &laquo;por amor a Dios y a los hombres&raquo;<\/i>. Quer&iacute;a servir al Se&ntilde;or especialmente en los pobres y los enfermos. Ingres&oacute; en la congregaci&oacute;n de las religiosas Franciscanas de la Caridad para seguir su vocaci&oacute;n en el servicio diario del hospital, a menudo duro y mon&oacute;tono. Aut&eacute;ntica enfermera, en M&ouml;dlingse se convirti&oacute; pronto en una instituci&oacute;n. Su competencia como enfermera, su eficacia y su cordialidad hicieron que muchos la llamaran sor Resoluta y no sor Restituta. <\/p>\n<p align=\"left\">Por su valor y su entereza no quiso callar ni siquiera frente al r&eacute;gimen nacionalsocialista. Desafiando las prohibiciones de la autoridad pol&iacute;tica, sor Restituta colg&oacute; crucifijos en todas las habitaciones del hospital. El mi&eacute;rcoles de Ceniza de 1942 fue detenida por la Gestapo. En la c&aacute;rcel comenz&oacute; para ella un calvario, que dur&oacute; m&aacute;s de un a&ntilde;o y que concluy&oacute; en el pat&iacute;bulo. Sus &uacute;ltimas palabras fueron: &laquo;He vivido por Cristo; quiero morir por Cristo&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">Contemplando a la beata sor Restituta, podemos vislumbrar a qu&eacute; cimas de madurez interior puede ser conducida una persona por Dios. Puso en peligro su vida con su <i>testimonio del Crucifijo. <\/i>Y conserv&oacute; en su coraz&oacute;n el Crucifijo, dando un nuevo testimonio de &eacute;l poco antes de ser llevada a la ejecuci&oacute;n capital, cuando pidi&oacute; al capell&aacute;n de la c&aacute;rcel que le hiciera &laquo;el signo de la cruz sobre la frente&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">Muchas cosas nos pueden quitar a los cristianos. Pero la cruz como signo de salvaci&oacute;n no nos la dejaremos arrebatar. No permitiremos que sea desterrada de la vida p&uacute;blica. Escucharemos la voz de la conciencia, que dice: &laquo;Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres&raquo; (<i>Hch <\/i>5, 29). <\/p>\n<p align=\"left\">8.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, esta celebraci&oacute;n posee una connotaci&oacute;n europea particular. Adem&aacute;s del se&ntilde;or Thomas Klestil, ilustre presidente de la Rep&uacute;blica austriaca, nos honran con su presencia tambi&eacute;n los presidentes de Lituania y Ruman&iacute;a, y muchos responsables de la vida pol&iacute;tica tanto de Austria como de otros pa&iacute;ses. Los saludo cordialmente y, a trav&eacute;s de ellos, saludo asimismo a los pueblos que representan. <\/p>\n<p align=\"left\">Con la alegr&iacute;a por el don de tres nuevos beatos que hoy Dios nos hace, me dirijo a todos los hermanos del pueblo de Dios que est&aacute;n aqu&iacute; reunidos o siguen la ceremonia por radio o televisi&oacute;n. Saludo en particular al pastor de la archidi&oacute;cesis de Viena, el se&ntilde;or cardenal Christoph Sch&ouml;nborn, y al presidente de la Conferencia episcopal austriaca, mons. Johann Weber, as&iacute; como a los hermanos en el episcopado que, viniendo de m&aacute;s lejos o m&aacute;s cerca, se han dado cita en esta plaza de los H&eacute;roes. No puedo olvidar a los numerosos sacerdotes y di&aacute;conos, a los religiosos, a las religiosas y a los colaboradores pastorales en las parroquias y en las comunidades. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos j&oacute;venes, os dirijo hoy un saludo particular. Vuestra presencia tan numerosa es motivo de gran alegr&iacute;a para m&iacute;. Muchos hab&eacute;is venido de lejos, y no s&oacute;lo en sentido geogr&aacute;fico&#8230; Pero ahora est&aacute;is aqu&iacute;: <i>el don de la juventud, que tiene la vida por delante<\/i>. Los tres h&eacute;roes de la Iglesia que acabamos de incluir en el cat&aacute;logo de los beatos os pueden sostener en vuestro camino: el joven Jakob Kern, que precisamente a trav&eacute;s de su enfermedad conquist&oacute; la confianza de los j&oacute;venes; el padre Ant&oacute;n Mar&iacute;a Schwartz, que supo tocar los corazones de los obreros aprendices; y sor Restituta Kafka, dispuesta a morir con tal de no renunciar a sus convicciones. <\/p>\n<p align=\"left\">No fueron &laquo;cristianos de fotocopia&raquo;, sino que cada uno fue aut&eacute;ntico, irrepetible, &uacute;nico. Comenzaron como vosotros: desde la juventud, llenos de ideales, tratando de dar sentido a su vida. Hay otro aspecto que hace atractivos a estos tres beatos: sus biograf&iacute;as nos demuestran que su personalidad experiment&oacute; una maduraci&oacute;n progresiva. As&iacute;, tambi&eacute;n <i> vuestra vida debe a&uacute;n llegar a ser fruto maduro<\/i>. Por eso, es importante que cultiv&eacute;is la vida de modo que pueda florecer y madurar. Alimentadla con la savia del Evangelio. Ofrecedla a Cristo, que es el sol de la salvaci&oacute;n. Plantad en vuestra vida la cruz de Cristo. La cruz es el verdadero &aacute;rbol de la vida. <\/p>\n<p align=\"left\">9.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, &laquo;&iquest;vosotros qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo? <\/p>\n<p align=\"left\">Dentro de poco haremos la profesi&oacute;n de fe. Adem&aacute;s de esta profesi&oacute;n, que nos inserta en la comunidad de los Ap&oacute;stoles y en la tradici&oacute;n de la Iglesia, as&iacute; como en la multitud de santos y beatos, debemos dar nuestra respuesta personal. <i>El influjo social del mensaje depende tambi&eacute;n de la credibilidad de sus mensajeros<\/i>. En efecto, la nueva evangelizaci &oacute;n comienza por nosotros, por nuestro estilo de vida. <\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia de hoy <i>no necesita cat&oacute;licos de tiempo parcial, sino cristianos de tiempo completo. <\/i>As&iacute; fueron los tres nuevos beatos. Ellos nos dan ejemplo. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Gracias, beato Jakob Kern, por tu <i>fidelidad sacerdotal<\/i>! <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Gracias, beato Ant&oacute;n Mar&iacute;a Schwartz, por tu <i>compromiso en favor de los obreros<\/i>! <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Gracias, sor Restituta Kafka, por tu <i>resistencia al estilo del momento<\/i>! <\/p>\n<p align=\"left\">Todos vosotros, santos y beatos, rogad por nosotros. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE TRES SIERVOS DE DIOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Plaza de los H&eacute;roes de VienaDomingo 21 de junio de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;&iquest;Qui&eacute;n dice la gente que soy yo?&raquo; (Lc 9, 18). Jes&uacute;s plante&oacute; un d&iacute;a esta pregunta a los disc&iacute;pulos que iban de camino con &eacute;l. 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