{"id":40178,"date":"2016-10-05T23:37:23","date_gmt":"2016-10-06T04:37:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-junio-de-1998-corpus-christi\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:23","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:23","slug":"11-de-junio-de-1998-corpus-christi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-junio-de-1998-corpus-christi\/","title":{"rendered":"11 de junio de 1998, Corpus Christi"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"><font face=\"Times\" color=\"#663300\">SOLEMNIDAD DEL &laquo;CORPUS CHRISTI&raquo;<\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"> <font size=\"4\"> <b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/i><\/b> <\/font> <font size=\"3\"> <\/p>\n<p><i>San Juan de Letr&aacute;n, jueves 11 de junio de 1998<\/i><\/font><\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">1.&nbsp;<i>&laquo;T&uacute; caminas a lo largo de los siglos &raquo;<\/i> (canto eucar&iacute;stico polaco). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">La solemnidad del <i>Corpus Christi<\/i> nos invita a meditar en el singular camino que es el <i>itinerario salv&iacute;fico<\/i> de Cristo a lo largo de la historia, una historia escrita desde los or&iacute;genes, de modo simult&aacute;neo, por Dios y por el hombre. A trav&eacute;s de los acontecimientos humanos, <i>la mano divina traza la historia de la salvaci&oacute;n.<\/i> <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Es un camino que empieza en el Ed&eacute;n, cuando, despu&eacute;s del pecado del primer hombre, Ad&aacute;n, Dios interviene para orientar la historia hacia la venida del &laquo;segundo&raquo; Ad&aacute;n. En el libro del G&eacute;nesis se encuentra el primer anuncio del Mes&iacute;as y, desde entonces, a lo largo de las generaciones, como atestiguan las p&aacute;ginas del Antiguo Testamento, se recorre <i>el camino de los hombres hacia Cristo<\/i>.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Despu&eacute;s, cuando en la plenitud de los tiempos el Hijo de Dios encarnado derrama en la cruz la sangre por nuestra salvaci&oacute;n y resucita de entre los muertos, la historia entra, por decirlo as&iacute;, en una dimensi&oacute;n nueva y definitiva: se sella entonces la nueva y eterna alianza, cuyo principio y cumplimiento es Cristo crucificado y resucitado. En el Calvario <i>el camino de la humanidad<\/i>, seg&uacute;n los designios divinos, <i>llega a su momento decisivo<\/i>: Cristo se pone a la cabeza del nuevo pueblo para guiarlo hacia la meta definitiva. La Eucarist&iacute;a, sacramento de la muerte y de la resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or, constituye el coraz&oacute;n de este itinerario espiritual escatol&oacute;gico. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">2.&nbsp;<i>&laquo;Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que come de este pan vivir&aacute; para siempre&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 6, 51). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Acabamos de proclamar estas palabras en esta solemne liturgia. Jes&uacute;s las pronunci&oacute; despu&eacute;s de la multiplicaci&oacute;n milagrosa de los panes junto al lago de Galilea. Seg&uacute;n el evangelista san Juan, anuncian el don salv&iacute;fico de la Eucarist&iacute;a. No faltan en la antigua Alianza prefiguraciones significativas de la Eucarist&iacute;a, entre las cuales es muy elocuente la que se refiere al sacerdocio de Melquisedec, cuya misteriosa figura y cuyo sacerdocio singular evoca la liturgia de hoy. El discurso de Cristo en la sinagoga de Cafarnaum representa la culminaci&oacute;n de las profec&iacute;as veterotestamentarias y, al mismo tiempo, anuncia su cumplimiento, que se realizar&aacute; en la &uacute;ltima cena. Sabemos que en esa circunstancia las palabras del Se&ntilde;or constituyeron una dura prueba de fe para quienes las escucharon, e incluso para los Ap&oacute;stoles. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Pero no podemos olvidar la clara y ardiente profesi&oacute;n de fe de Sim&oacute;n Pedro, que proclam&oacute;: &laquo;Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n vamos a ir? T&uacute; tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que t&uacute; eres el Santo de Dios&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 68-69).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Estos mismos sentimientos nos animan a todos hoy, mientras, reunidos en torno a la Eucarist&iacute;a, volvemos idealmente al cen&aacute;culo, donde el Jueves santo la Iglesia se congrega espiritualmente para conmemorar la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">3.&nbsp;<i>&laquo;In supremae nocte cenae, recumbens cum fratribus&#8230;&raquo;<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">&laquo;La noche de la &uacute;ltima cena, recostado a la mesa con los Ap&oacute;stoles, cumplidas las reglas sobre la comida legal, se da, con sus propias manos, a s&iacute; mismo, como alimento para los Doce&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Con estas palabras, santo Tom&aacute;s de Aquino resume el acontecimiento extraordinario de la &uacute;ltima cena, ante el cual la Iglesia permanece en contemplaci&oacute;n silenciosa y, en cierto modo, se sumerge en el silencio del huerto de los Olivos y del G&oacute;lgota. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">El doctor Ang&eacute;lico exhorta: &laquo;<i>Pange, lingua, gloriosi Corporis mysterium&#8230;&raquo;<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">&laquo;Canta, lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la Sangre preciosa que el Rey de las naciones, fruto de un vientre generoso, derram&oacute; como rescate del mundo&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">El profundo silencio del Jueves santo envuelve al sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Parece que el canto de los fieles no puede desplegarse en toda su intensidad ni tampoco, con mayor raz&oacute;n, las dem&aacute;s manifestaciones p&uacute;blicas de la piedad eucar&iacute;stica popular. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">4.&nbsp;Por eso, la Iglesia sinti&oacute; la necesidad de una fiesta adecuada, en la que se pudiera <i>expresar m&aacute;s intensamente la alegr&iacute;a por la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a<\/i>: naci&oacute; as&iacute;, hace m&aacute;s de siete siglos, la solemnidad del <i>Corpus Christi<\/i>, con grandes procesiones eucar&iacute;sticas, que ponen de relieve <i>el itinerario del Redentor del mundo en el tiempo<\/i>: &laquo;T&uacute; caminas a lo largo de los siglos&raquo;. Tambi&eacute;n la procesi&oacute;n que realizaremos hoy al t&eacute;rmino de la santa misa evoca con elocuencia el camino de Cristo solidario con la historia de los hombres. Significativamente a Roma se la suele llamar &laquo;ciudad eterna&raquo;, porque en ella se reflejan admirablemente diversas &eacute;pocas de la historia. De modo especial, conserva las huellas de dos mil a&ntilde;os de cristianismo. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">En la procesi&oacute;n, que nos llevar&aacute; desde esta plaza hasta la bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor, estar&aacute; presente idealmente toda la comunidad cristiana de Roma congregada alrededor de su Pastor, con sus obispos colaboradores, los sacerdotes, los religiosos, las religiosas y los numerosos representantes de las parroquias, de los movimientos, de las asociaciones y de las cofrad&iacute;as. A todos dirijo un cordial saludo.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Quisiera saludar en particular a los obispos cubanos que, presentes en Roma desde hace algunos d&iacute;as, han querido unirse a nosotros hoy, a fin de dar una vez m&aacute;s gracias al Se&ntilde;or por el don de mi reciente visita e implorar la luz y la ayuda del Esp&iacute;ritu para el camino de la nueva evangelizaci&oacute;n. Los acompa&ntilde;amos con nuestro afecto y nuestra comuni&oacute;n fraterna. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">5.&nbsp;Al celebrar hoy la fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, el pensamiento va tambi&eacute;n al 18 de junio del a&ntilde;o 2000, cuando aqu&iacute;, en esta bas&iacute;lica, se inaugurar &aacute; el 47&deg; Congreso eucar&iacute;stico internacional. El jueves siguiente, 22 de junio, solemnidad del Sant&iacute;simo Cuerpo y Sangre de Cristo, partir&aacute; desde esta plaza la gran procesi&oacute;n eucar&iacute;stica. Adem&aacute;s, congregados en asamblea lit&uacute;rgica para la <i>Statio orbis<\/i>, el domingo 25 celebraremos la solemne eucarist&iacute;a unidos a los numerosos peregrinos que, acompa&ntilde;ados por sus pastores, vendr&aacute;n a Roma desde todos los continentes para el Congreso y para venerar las tumbas de los Ap&oacute;stoles. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Durante los dos a&ntilde;os que nos separan del gran jubileo, prepar&eacute;monos, tanto individual como comunitariamente, para profundizar el gran don del Pan partido para nosotros en la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. Vivamos en esp&iacute;ritu y en verdad el misterio profundo de la presencia de Cristo en nuestros tabern&aacute;culos: el Se&ntilde;or permanece entre nosotros para consolar a los enfermos, para ser vi&aacute;tico de los moribundos, y para que todas las almas que lo buscan en la adoraci&oacute;n, en la alabanza y en la oraci&oacute;n, experimenten su dulzura. Cristo, que nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre, nos conceda entrar en el tercer milenio con nuevo entusiasmo espiritual y misionero. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">6.&nbsp;Jes&uacute;s est&aacute; con nosotros, camina con nosotros y sostiene nuestra esperanza. &laquo;T&uacute; caminas a lo largo de los siglos &raquo;, le decimos, recordando y abrazando en la oraci&oacute;n a cuantos lo siguen con fidelidad y confianza. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Ya en el ocaso de este siglo, esperando el alba del nuevo milenio, tambi&eacute;n nosotros queremos unirnos a esta inmensa procesi&oacute;n de creyentes. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Con fervor e &iacute;ntima fe proclamamos: <i>&laquo;Tantum ergo Sacramentum veneremur cernui&#8230;&raquo;<\/i>.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">&laquo;Adoremos el Sacramento que el Padre nos dio. La antigua figura ceda el puesto al nuevo rito. La fe supla la incapacidad de los sentidos&raquo;. <i> &laquo;Genitori Genitoque laus et iubilatio&#8230; &raquo;<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">&laquo;Al Padre y al Hijo, gloria y alabanza, salud, honor, poder y bendici&oacute;n. Gloria igual a quien de ambos procede&raquo;. Am&eacute;n.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DEL &laquo;CORPUS CHRISTI&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II San Juan de Letr&aacute;n, jueves 11 de junio de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;T&uacute; caminas a lo largo de los siglos &raquo; (canto eucar&iacute;stico polaco). 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