{"id":40184,"date":"2016-10-05T23:37:32","date_gmt":"2016-10-06T04:37:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-mayo-de-1998-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:32","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:32","slug":"17-de-mayo-de-1998-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-mayo-de-1998-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria\/","title":{"rendered":"17 de mayo de 1998, Visita pastoral a la parroquia romana de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA <br \/>DEDICADA A LA ASUNCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A<\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"4\"><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"4\"> <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\"><font color=\"#663300\"><i> <font face=\"Times New Roman\" size=\"4\"> <b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/b> <\/font> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <br \/>Domingo 17 de mayo<\/font><\/i><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font color=\"#663300\"><i> de 1998<\/i><\/font><\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&laquo;El Par&aacute;clito, el Esp&iacute;ritu Santo, que enviar&aacute; el Padre en mi nombre, ser &aacute; quien os lo ense&ntilde;e todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho&raquo; (<i>Jn<\/i>&nbsp;14, 26). <\/p>\n<p align=\"left\">Durante la &uacute;ltima cena, antes de afrontar los acontecimientos dram&aacute;ticos de la pasi&oacute;n y muerte en la cruz, Jes&uacute;s promete a los Ap&oacute;stoles el don del Esp&iacute;ritu. El Esp&iacute;ritu Santo tendr&aacute; la misi&oacute;n de &laquo;ense&ntilde;ar&raquo; y &laquo;recordar&raquo; sus palabras a la comunidad de los disc&iacute;pulos. El Verbo encarnado, a punto de volver al Padre, anuncia la venida del Esp&iacute;ritu Santo, que ayudar&aacute; a los disc&iacute;pulos a comprender a fondo el Evangelio, a encarnarlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante a trav&eacute;s de su testimonio personal. <\/p>\n<p align=\"left\">Desde entonces, los creyentes contin&uacute;an siendo guiados por el Esp&iacute;ritu Santo. Gracias a su acci&oacute;n comprenden, cada vez con mayor conciencia, las verdades reveladas. Esto lo subraya el concilio Vaticano II a prop&oacute;sito de la tradici&oacute;n viva de la Iglesia, que &laquo;con la ayuda del Esp&iacute;ritu Santo (&#8230;) camina a trav&eacute;s de los siglos hacia la plenitud de la verdad divina, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a><\/i>, 8). <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;&laquo;Hemos decidido el Esp&iacute;ritu Santo y nosotros&raquo; (<i>Hch <\/i>15, 28). <\/p>\n<p align=\"left\">Ya desde los comienzos, la comunidad apost&oacute;lica de Jerusal&eacute;n se siente responsable de conservar fielmente el patrimonio de verdad que Jes&uacute;s le ha dejado. Tambi&eacute;n es consciente de poder contar con la asistencia del Esp&iacute;ritu Santo, que gu&iacute;a sus pasos; por eso, recurre d&oacute;cilmente a &eacute;l en cada ocasi&oacute;n. Lo vemos asimismo en la narraci&oacute;n de la primera lectura de hoy, tomada del libro de los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles<\/i>. Despu&eacute;s de haber reflexionado sobre las obligaciones que hab&iacute;a que imponer a los paganos que se convert&iacute;an al cristianismo, los Ap&oacute;stoles escriben a las comunidades griegas: &laquo;Hemos decidido el Esp&iacute;ritu Santo y nosotros&raquo; (<i>Hch <\/i> 15, 28). <\/p>\n<p align=\"left\">Pedro, Santiago, Pablo y los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles son plenamente conscientes de la tarea que les ha confiado el Se&ntilde;or. Deben proseguir su misi&oacute;n salv&iacute;fica con generosa disponibilidad al Esp&iacute;ritu Santo, para que por doquier se difunda el Evangelio, semilla de nueva humanidad. Esta es una condici&oacute;n indispensable para que el reino de Dios avance por los caminos de la historia. <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia dedicada a la Asunci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a en el Tufello, me alegra mucho estar hoy aqu&iacute;, en medio de vosotros, y conocer vuestra comunidad y vuestro barrio. Gracias por vuestra cordial acogida. Vuestra parroquia, situada en una zona perif&eacute;rica de la ciudad, tiene muchos rasgos en com&uacute;n con la de San Esteban protom&aacute;rtir, en Tor Fiscale, que visit&eacute; el pasado 26 de abril. En efecto, no faltan tampoco aqu&iacute;, desgraciadamente, preocupaciones y problemas sociales de notable relieve. <\/p>\n<p align=\"left\">Pienso, por ejemplo, en la ausencia de lugares de reuni&oacute;n, en el alto &iacute;ndice de desempleo, en la presencia de tantas personas ancianas, que necesitan de cuidado y asistencia, y en el triste fen&oacute;meno de la droga, sin que haya a nivel local iniciativas de prevenci&oacute;n y recuperaci&oacute;n de los toxic&oacute;manos. En este ambiente, tienen mayor valor a&uacute;n los esfuerzos que est&aacute;is realizando para responder a estos desaf&iacute;os con intervenciones concretas y animadas por una entrega generosa. <\/p>\n<p align=\"left\">Hoy he venido a vosotros para expresaros mi aprecio por cuanto ya est&aacute;is haciendo, en comuni&oacute;n con toda la comunidad diocesana, y os animo a proseguir en vuestra actividad social y pastoral. <\/p>\n<p align=\"left\">Saludo atentamente al alcalde y a las autoridades presentes. Saludo cordialmente al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector y a vuestro joven p&aacute;rroco, don Rosario Matera, que dentro de pocos d&iacute;as celebrar&aacute; el d&eacute;cimo aniversario de su ordenaci&oacute;n sacerdotal: se ve y se siente que es joven. Le deseamos un generoso y fecundo ministerio. Mi afectuoso saludo se extiende a los sacerdotes que colaboran en las actividades de la parroquia y al anterior p&aacute;rroco, monse&ntilde;or Luigi Carletti, que durante veinti&uacute;n a&ntilde;os dirigi&oacute; vuestra familia parroquial. <\/p>\n<p align=\"left\">Saludo a las religiosas de la &laquo;Sagrada Familia del Sagrado Coraz&oacute;n&raquo;, que prestan su valioso servicio a los ancianos en la residencia que dirigen; y a las &laquo;Hermanas de los &Aacute;ngeles, Adoradoras de la Sant&iacute;sima Trinidad&raquo;, que, adem&aacute;s de asegurar una diligente colaboraci&oacute;n en las actividades parroquiales, dirigen un jard&iacute;n de infancia y una escuela primaria. Mi saludo va a todos los miembros de los distintos grupos parroquiales, que s&eacute; que est&aacute;n fuertemente comprometidos en lograr que la parroquia exprese cada vez mejor su propia identidad de &laquo;familia de familias&raquo;, centro de uni&oacute;n social para todo el barrio, y lugar donde se crece en la atenci&oacute;n a las necesidades de las personas y donde se anuncia con valent&iacute;a el Evangelio, favoreciendo el encuentro con Cristo Se&ntilde;or. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, para alcanzar estos objetivos apost&oacute;licos, vuestra comunidad ha puesto justamente como centro y fulcro de su acci&oacute;n misionera el anuncio de Cristo, para suscitar y alimentar la fe; la liturgia, para celebrarla con alegr&iacute;a; y la caridad, para testimoniarla concretamente. <\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; que, gracias a la misi&oacute;n ciudadana, en el &aacute;mbito de vuestra parroquia ciento veinte misioneros han ido de casa en casa y se han organizado treinta centros de escucha, preparando as&iacute; la visita pastoral a todas las familias, que el p&aacute;rroco quiere realizar el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. &iexcl;Me alegro y os felicito por este fervor de iniciativas espirituales, estimuladas por la misi&oacute;n! Seguid presentes incisivamente en el territorio, con aut&eacute;ntico esp&iacute;ritu misionero. Sed una comunidad totalmente misionera que, como la levadura, haga crecer la esperanza en el barrio. Ojal&aacute; que el tiempo de gracia de la misi&oacute;n ciudadana lleve vuestra acci&oacute;n evangelizadora a donde la gente vive, estudia y trabaja, a los lugares de la alegr&iacute;a y el sufrimiento, de la fiesta y el devenir diario de los acontecimientos. <\/p>\n<p align=\"left\">Y no os desanim&eacute;is si a veces vuestras fuerzas os parecen limitadas o inadecuadas ante la amplitud de la misi&oacute;n. En el evangelio de hoy, Jes&uacute;s asegura que el Par&aacute;clito, el Esp&iacute;ritu Santo mandado por el Padre en nombre de Jes&uacute;s, est&aacute; siempre con nosotros. &Eacute;l es el agente principal de la obra de la nueva evangelizaci&oacute;n. Ense&ntilde;a a los disc&iacute;pulos y, por tanto, a nosotros, todas las cosas y nos recuerda todo lo que Jes&uacute;s dijo. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;&laquo;Es su templo el Se&ntilde;or Dios todopoderoso y el Cordero&raquo; (<i>Ap <\/i>21, 22). La visi&oacute;n de la ciudad celestial, descrita en el libro del <i>Apocalipsis<\/i>, orienta nuestra mirada hacia la meta a la que tiende el camino de toda la humanidad: la comuni&oacute;n perfecta con Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, sostenidos por esta esperanza y atra&iacute;dos por el resplandor de la luz divina, intensifiquemos los pasos de nuestro itinerario espiritual hacia el Se&ntilde;or. Mientras se acerca el gran jubileo del a&ntilde;o 2000, en este a&ntilde;o dedicado de modo particular al Esp&iacute;ritu Santo, invoquemos con fe su presencia viva y su apoyo. <\/p>\n<p align=\"left\">El Esp&iacute;ritu Santo nos ilumine a todos y, en particular, a vuestra comunidad parroquial; la disponga a acoger sus siete santos dones y a ser valiente e intr&eacute;pida, para anunciar con alegr&iacute;a a todos a Jes&uacute;s muerto y resucitado, salvaci&oacute;n de cuantos acuden a &eacute;l con confianza. <\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a, que en este mes de mayo se hace peregrina en las casas de vuestra parroquia con la visita de su venerada imagen, os proteja con su ayuda materna. Ella os haga disc&iacute;pulos cada vez m&aacute;s conformes con su Hijo divino, y convierta vuestra parroquia en una comunidad de hermanos dispuestos a testimoniar el Evangelio con la vida. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><center> <\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Copyright &copy; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p> <center> <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p> <\/center><br \/>\n<\/center><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DEDICADA A LA ASUNCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 17 de mayo de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;El Par&aacute;clito, el Esp&iacute;ritu Santo, que enviar&aacute; el Padre en mi nombre, ser &aacute; quien os lo ense&ntilde;e todo y os vaya recordando todo lo que os &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-mayo-de-1998-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab17 de mayo de 1998, Visita pastoral a la parroquia romana de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40184","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40184"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40184\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}