{"id":40186,"date":"2016-10-05T23:37:35","date_gmt":"2016-10-06T04:37:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-1998-beatificacion-de-12-siervos-de-dios\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:35","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:35","slug":"10-de-mayo-de-1998-beatificacion-de-12-siervos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-1998-beatificacion-de-12-siervos-de-dios\/","title":{"rendered":"10 de mayo de 1998, Beatificaci\u00f3n de 12 siervos de Dios"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"4\"> <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><\/font><br \/>\n<font face=\"Times New Roman\"><i> <font face=\"Times New Roman\" size=\"4\" color=\"#663300\"> <b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>DURANTE LA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE 12 SIERVOS DE DIOS<\/b><\/p>\n<p> <\/font> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"> Domingo 10 de mayo de 1998 <\/font> <\/i> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"> <\/font> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&laquo;Yo, Juan, vi (&#8230;) la ciudad santa, la nueva Jerusal&eacute;n, que descend&iacute;a del cielo, enviada por Dios&raquo; (<i>Ap <\/i>21, 1-2). <\/p>\n<p align=\"left\">La espl&eacute;ndida visi&oacute;n de la Jerusal&eacute;n celestial, que la liturgia de la Palabra nos vuelve a proponer hoy, concluye el libro del <i>Apocalipsis <\/i>y toda la serie de los libros sagrados que componen la Biblia. Con esta grandiosa descripci&oacute;n de la ciudad de Dios, el autor del <i>Apocalipsis <\/i> indica la derrota definitiva del mal y la realizaci&oacute;n de la comuni&oacute;n perfecta entre Dios y los hombres. La historia de la salvaci&oacute;n, desde el comienzo, tiende precisamente hacia esa meta final. <\/p>\n<p align=\"left\">Ante la comunidad de los creyentes, llamados a anunciar el Evangelio y a testimoniar su fidelidad a Cristo aun en medio de pruebas de diversos tipos, brilla la meta suprema: la Jerusal&eacute;n celestial. Todos nos encaminamos hacia esa meta, en la que ya nos han precedido los santos y los m&aacute;rtires a lo largo de los siglos. En nuestra peregrinaci&oacute;n terrena, estos hermanos y hermanas nuestros, que han pasado victoriosos por la &laquo;gran tribulaci&oacute;n&raquo;, nos brindan su ejemplo, su est&iacute;mulo y su aliento. La Iglesia, &laquo;que prosigue su peregrinaci&oacute;n en medio de las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios&raquo; (san Agust&iacute;n, <i>De civitate Dei<\/i>, XVIII, 51, 2), se siente sostenida y animada por el ejemplo y la comuni&oacute;n de la Iglesia celestial. <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;En el glorioso ej&eacute;rcito de los santos y los beatos, que gozan de la visi&oacute;n de Dios, contemplamos de modo particular a nuestros ilustres hermanos y hermanas en la fe que hoy tengo la alegr&iacute;a de elevar al honor de los altares. Son: Rita Dolores Pujalte S&aacute;nchez y Francisca del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s Aldea Araujo; Mar&iacute;a Gabriela Hinojosa y seis compa&ntilde;eras; Mar&iacute;a Sagrario de San Luis Gonzaga Elvira Moragas Cantarero; Nimatullah Al-Hardini Youssef Kassab; y Mar&iacute;a Maravillas de Jes&uacute;s Pidal y Chico de Guzm&aacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Con experiencias muy diversas y en ambientes muy diferentes, vivieron de modo heroico una perfecta adhesi&oacute;n a Cristo y una ardiente caridad con el pr&oacute;ximo. <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Al beatificar al padre Nimatullah Kassab Al-Hardini, monje liban&eacute;s maronita, quisiera ante todo dar gracias por mi viaje al pa&iacute;s de los cedros, hace exactamente un a&ntilde;o. Hoy es una nueva fiesta para los libaneses de todo el mundo, puesto que se propone como modelo de santidad a uno de sus hermanos. A lo largo de su vida mon&aacute;stica, el nuevo beato encarn&oacute; de buen grado las palabras de los disc&iacute;pulos de Cristo que hemos escuchado en la lectura del libro de los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles<\/i>: &laquo;Hay que pasar muchas pruebas para entrar en el reino de Dios&raquo; (<i>Hch <\/i>14, 22). <\/p>\n<p align=\"left\">Esta misma lectura nos muestra tambi&eacute;n los diferentes aspectos de la misi &oacute;n: la oraci&oacute;n, el ayuno y el anuncio del Evangelio. Por su ascesis rigurosa, sus largas oraciones ante el sant&iacute;simo Sacramento, su esmero en la investigaci&oacute;n teol&oacute;gica y su atenci&oacute;n misericordiosa a sus hermanos, el beato Al-Hardini es un ejemplo de vida cristiana y de vida mon&aacute;stica para la comunidad maronita y para todos los disc&iacute;pulos de Cristo en nuestro tiempo. Como record&eacute; en la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica postsinodal <i>Una esperanza para el L&iacute;bano<\/i>, refiri&eacute;ndome a san Basilio: &laquo;una vida moral y una vida asc&eacute;tica acordes con el compromiso asumido invitan a la reconciliaci&oacute;n entre las personas&raquo; (n. 53). El nuevo beato es un signo de esperanza para todos los libaneses, en particular para las familias y los j&oacute;venes. Al ser hombre de oraci&oacute;n, invita a sus hermanos a tener confianza en Dios y a comprometerse con todas sus fuerzas en el seguimiento de Cristo, para construir un futuro mejor. Ojal&aacute; que L&iacute;bano siga siendo una tierra de testigos y santos, y se convierta cada vez m&aacute;s en una tierra de paz y fraternidad. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Hemos escuchado en el evangelio proclamado en esta celebraci&oacute;n: &laquo;Os doy un mandamiento nuevo: que os am&eacute;is unos a otros como yo os he amado &raquo; (<i>Jn <\/i>13, 34). La <i>madre Rita Dolores Pujalte <\/i>y la <i> madre Francisca Aldea<\/i>, que hoy suben a la gloria de los altares, siguieron fielmente a Jes&uacute;s, amando como &eacute;l hasta el final y sufriendo la muerte por la fe, en julio de 1936. Pertenec&iacute;an a la comunidad del Colegio de Santa Susana, de Madrid, de las <i>Hermanas de la Caridad del Sagrado Coraz&oacute;n<\/i>, que hab&iacute;an decidido permanecer en su puesto a pesar de la persecuci&oacute;n religiosa desatada en aquel tiempo, para no abandonar a las hu&eacute;rfanas que all&iacute; atend&iacute;an. Este acto heroico de amor y de entrega desinteresada por los hermanos cost&oacute; la vida a la madre Rita y a la madre Francisca que, aun siendo enfermas y ancianas, fueron apresadas y abatidas a tiros. <\/p>\n<p align=\"left\">El supremo mandamiento del Se&ntilde;or hab&iacute;a arraigado profundamente en ellas durante los a&ntilde;os de su consagraci&oacute;n religiosa, vividos en fidelidad al carisma de la congregaci&oacute;n. Creciendo en el amor por los necesitados, que no se arredra ante los peligros ni reh&uacute;ye el derramamiento de la propia sangre si fuera preciso, alcanzaron el martirio. Su ejemplo es una llamada a todos los cristianos a amar como Cristo ama, aun en medio de las m&aacute;s grandes dificultades. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;&laquo;La se&ntilde;al por la que conocer&aacute;n que sois disc&iacute;pulos m&iacute;os ser&aacute; que os am&aacute;is unos a otros&raquo;. &iexcl;Qu&eacute; bien se pueden aplicar estas palabras del evangelio de hoy a la <i>hermana Gabriela Hinojosa y sus seis compa&ntilde;eras<\/i>, m&aacute;rtires salesas en Madrid, tambi&eacute;n en 1936! La obediencia y la vida fraterna en comunidad son elementos fundamentales de la vida consagrada. As&iacute; lo entendieron ellas, que por obediencia permanecieron en Madrid a pesar de la persecuci&oacute;n, para seguir, aunque fuera desde un lugar cercano, la suerte del monasterio. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, sostenidas por el silencio, la oraci&oacute;n y el sacrificio, se fueron preparando para el holocausto, generosamente ofrecido a Dios. Al honrarlas como m&aacute;rtires de Cristo, nos iluminan con su ejemplo, interceden por nosotros y nos esperan en la gloria. Que su vida y su muerte sirvan de ejemplo a las salesas, cuyos monasterios se extienden por todo el mundo, y les atraigan numerosas vocaciones que sigan el dulce y suave esp&iacute;ritu de san Francisco de Sales y santa Juana Francisca de Chantal. <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;El libro del Apocalipsis nos ha presentado la visi&oacute;n de Jerusal&eacute;n, &laquo;arreglada como una novia que se adorna para su esposo&raquo; (<i>Ap <\/i> 21, 2). Aunque estas palabras se refieren a la Iglesia, las podemos aplicar tambi&eacute;n a las dos carmelitas descalzas que han sido proclamadas beatas en esta celebraci&oacute;n, habiendo alcanzado el mismo ideal por caminos diversos: <i>la madre Sagrario de San Luis Gonzaga y la madre Maravillas de Jes&uacute;s<\/i>. Ambas, con el adorno de las virtudes cristianas, de sus cualidades humanas y de su entrega al Se&ntilde;or en el Carmelo teresiano, aparecen hoy, a los ojos del pueblo cristiano, como esposas de Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">La <i>madre Mar&iacute;a Sagrario<\/i>, farmac&eacute;utica en su juventud y modelo cristiano para los que ejercen esta noble profesi&oacute;n, abandon&oacute; todo para vivir &uacute;nicamente para Dios en Cristo Jes&uacute;s (cf.<i>&nbsp;Rm <\/i>6, 11) en el monasterio de las carmelitas descalzas de Santa Ana y San Jos&eacute; de Madrid. All&iacute; madur&oacute; su entrega al Se&ntilde;or y aprendi&oacute; de &eacute;l a servir y sacrificarse por los hermanos. Por eso, en los turbulentos acontecimientos de julio de 1936, tuvo la valent&iacute;a de no delatar a sacerdotes y amigos de la comunidad, afrontando con entereza la muerte por su condici&oacute;n de carmelita y por salvar a otras personas. <\/p>\n<p align=\"left\">7.&nbsp;La <i>madre Maravillas de Jes&uacute;s<\/i>, tambi&eacute;n ella carmelita descalza, es otro ejemplo luminoso de santidad que la Iglesia propone hoy a la veneraci&oacute;n de los fieles proclam&aacute;ndola beata. Esta insigne madrile&ntilde;a busc&oacute; a Dios durante toda su vida y se consagr&oacute; enteramente a &eacute;l en la vida recoleta del Carmelo. Fund&oacute; un monasterio en el Cerro de los &Aacute;ngeles, centro geogr&aacute;fico de Espa&ntilde;a, junto al monumento al Sagrado Coraz&oacute;n, al cual se hab&iacute;a consagrado la naci&oacute;n. Debiendo salir del convento a causa de la guerra civil, puso todo su empe&ntilde;o en asegurar la pervivencia de la orden, lo que la llev&oacute; a realizar numerosas fundaciones, que ella quiso estuvieran presididas por el esp&iacute;ritu de penitencia, de oblaci&oacute;n y recogimiento, caracter&iacute;stico de la reforma teresiana. <\/p>\n<p align=\"left\">Persona muy conocida en su &eacute;poca, supo aprovechar esa circunstancia para llevar muchas almas a Dios. Las ayudas que recib&iacute;a, las emple&oacute; todas en socorrer monasterios, sacerdotes, seminarios y obras religiosas en necesidad. Por ello, son tantos los que le est&aacute;n agradecidos. Fue priora durante casi toda su vida religiosa, siendo como una verdadera madre para sus hermanas. Vivi&oacute; animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocaci&oacute;n austera, poniendo a Dios como centro de su existencia. Tras haber sufrido no pocas pruebas, muri&oacute; repitiendo: &laquo;&iexcl;Qu&eacute; felicidad morir carmelita!&raquo;. Su vida y su muerte son un elocuente mensaje de esperanza para el mundo, tan necesitado de valores y, en ocasiones, tan tentado por el hedonismo, el hacer f&aacute;cil y el vivir sin Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">8.&nbsp;&laquo;Que todas tus criaturas te den gracias, Se&ntilde;or; que te bendigan tus fieles &raquo; (<i>Sal <\/i>144, 10). Junto con Mar&iacute;a, Reina de los santos, y con toda la Iglesia, demos gracias a Dios por las maravillas que realiz&oacute; en estos hermanos y hermanas nuestros, que resplandecen como faros de esperanza para todos. Constituyen para toda la humanidad, ya en el umbral del tercer milenio cristiano, una fuerte llamada a los valores perennes del esp&iacute;ritu. <\/p>\n<p align=\"left\">Haciendo nuestras las palabras de la liturgia, alabamos al Se&ntilde;or por el precioso don de estos beatos, que enriquecen con renovado esplendor el rostro de la Iglesia. &laquo;Cantad al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico nuevo, porque ha hecho maravillas&raquo; (<i>Ant&iacute;fona de entrada<\/i>). S&iacute;, cantemos a Dios, que ha revelado a todos los pueblos su salvaci&oacute;n. Y cada uno de nosotros responde en su coraz&oacute;n: &laquo;Bendecir&eacute; tu nombre por siempre jam&aacute;s, Dios m&iacute;o&raquo;. &laquo;Tu reino es un reino perpetuo, tu gobierno va de edad en edad&raquo; (cf. <i>Salmo responsorial<\/i>). <\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n. <\/p>\n<p> <\/font> <\/font><br \/>\n<font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">Copyright &copy; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE 12 SIERVOS DE DIOS Domingo 10 de mayo de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Yo, Juan, vi (&#8230;) la ciudad santa, la nueva Jerusal&eacute;n, que descend&iacute;a del cielo, enviada por Dios&raquo; (Ap 21, 1-2). 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