{"id":40191,"date":"2016-10-05T23:37:44","date_gmt":"2016-10-06T04:37:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-vigilia-pascual\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:44","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:44","slug":"11-de-abril-vigilia-pascual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-vigilia-pascual\/","title":{"rendered":"11 de abril, Vigilia Pascual"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <br \/> <\/font><\/p>\n<p><center><br \/>\n JUAN PABLO II <\/p>\n<p><i><b><font size=\"+1\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<br \/>VIGILIA PASCUAL<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p><\/center><br \/>\n<center> <\/p>\n<p>(<i>S&aacute;bado Santo, 11 de abril de 1998<\/i>)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><\/center> <\/p>\n<p>1.<i> &quot;Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza&quot;<\/i> (<i>Gn<\/i> 1,26). &quot;<i>Cre&oacute; Dios el hombre a su imagen; a imagen de Dios lo cre&oacute;, hombre y mujer los cre&oacute;<\/i>&quot; (<i>Gn<\/i> 1,27).<\/p>\n<p>En esta Vigilia Pascual la liturgia proclama el primer cap&iacute;tulo del Libro del G&eacute;nesis, que evoca el misterio de la creaci&oacute;n y, en particular, la creaci&oacute;n del hombre. Una vez m&aacute;s nuestra atenci&oacute;n se concentra en el misterio del hombre, que se manifiesta plenamente en Cristo y por medio de Cristo.<\/p>\n<p><i> &quot;Fiat lux&quot;<\/i>,<i> &quot;faciamus hominem&quot;<\/i>: estas palabras del G&eacute;nesis revelan toda su verdad cuando pasan por el crisol de la Pascua del Verbo (cf. <i>Sal<\/i> 12, 7). Adquieren su pleno significado durante la quietud del S&aacute;bado Santo, a trav&eacute;s del silencio de la Palabra: aquella <i>&quot;luz&quot; <\/i>es luz nueva, que no conoce ocaso; aquel <i>&quot;hombre&quot;<\/i> es el <i>&quot;Hombre Nuevo, creado seg&uacute;n Dios, en la justicia y santidad de la verdad&quot;<\/i> (<i>Ef<\/i> 4, 24).<\/p>\n<p>La nueva creaci&oacute;n se realiza en la Pascua. En el misterio de la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo todo es redimido, y todo se hace perfectamente bueno, seg&uacute;n el designio original de Dios.<\/p>\n<p>Sobre todo el hombre, el hijo pr&oacute;digo que ha malgastado el bien precioso de la libertad en el pecado, recupera su dignidad perdida. <i>&quot;Faciamus hominem ad imaginem et similitudinem nostram&quot;<\/i>. &iexcl;Qu&eacute; profundas y verdaderas suenan estas palabras en la noche de Pascua! Y qu&eacute; indecible actualidad tienen para el hombre de nuestro tiempo, tan consciente de sus posibilidades de dominio sobre el universo, pero tambi&eacute;n tan confuso muchas veces sobre el sentido aut&eacute;ntico de su existencia, en la cual ya no sabe reconocer las huellas del Creador.<\/p>\n<p>2. A este prop&oacute;sito, recuerdo algunos p&aacute;rrafos de la Constituci&oacute;n pastoral Gaudium es spes, del Concilio Vaticano II, muy acordes con la admirable sinfon&iacute;a de las lecturas de la Vigilia pascual. En efecto, este documento conciliar, le&iacute;do con atenci&oacute;n, manifiesta un &iacute;ntimo car&aacute;cter pascual, tanto en el contenido como en su inspiraci&oacute;n originaria. Leemos en &eacute;l: &quot;Realmente, el misterio del hombre s&oacute;lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Pues Ad&aacute;n, el primer hombre, era figura del que hab&iacute;a de venir (cf. <i>Rm<\/i> 5, 14), es decir, de Cristo, el Se&ntilde;or. Cristo&#8230;, ?que es imagen de Dios invisible&#8217; (<i>Col<\/i> 1,15) es el hombre perfecto, que restituy&oacute; a los hijos de Ad&aacute;n la semejanza divina, deformada desde el primer pecado&#8230; &Eacute;l mismo, el Hijo de Dios, con su encarnaci&oacute;n, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre&#8230; Padeciendo por nosotros, no s&oacute;lo nos dio ejemplo para que sigamos sus huellas, sino que tambi&eacute;n instaur&oacute; el camino con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren un sentido nuevo.<\/p>\n<p>El hombre cristiano, conformado con la imagen del Hijo, que es el Primog&eacute;nito entre muchos hermanos, recibe &#8216;las primicias del Esp&iacute;ritu&#8217; (<i>Rm<\/i> 8,23)&#8230; Por medio de este Esp&iacute;ritu, que &#8216;es prenda de la herencia&#8217; (<i>Ef<\/i> 1,14), se restaura internamente todo el hombre hasta la &#8216;redenci&oacute;n del cuerpo&#8217; (<i>Rm<\/i> 8,23): &#8216;Si el Esp&iacute;ritu de Aquel que resucit&oacute; a Jes&uacute;s de entre los muertos habita en vosotros, el que resucit&oacute; a Cristo Jes&uacute;s de entre los muertos dar&aacute; tambi&eacute;n vida a vuestros cuerpos mortales por virtud de su Esp&iacute;ritu que habita en vosotros&#8217; (<i>Rm<\/i> 8,11)&#8230; [El cristiano] asociado al misterio pascual, configurado con la muerte de Cristo, fortalecido por la esperanza, llegar&aacute; a la resurrecci&oacute;n.&quot; (n. 22).<\/p>\n<p>3. Estas palabras del &uacute;ltimo Concilio nos proponen de nuevo el misterio de la vocaci&oacute;n de cada bautizado. Lo proponen en particular a vosotros, queridos Catec&uacute;menos, que, siguiendo una antiqu&iacute;sima tradici&oacute;n de la Iglesia, vais a recibir el santo Bautismo durante esta Vigilia santa. Os saludamos con afecto y os agradecemos vuestro testimonio.<\/p>\n<p>Vosotros ven&iacute;s de varias naciones del mundo: Canad&aacute;, China, Colombia, India, Italia, Polonia, Sud&aacute;frica.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, el Bautismo es, en un sentido muy especial, vuestra Pascua, el sacramento de vuestra redenci&oacute;n, de vuestro renacer en Cristo por la fe y por la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, gracias al cual podr&eacute;is llamar a Dios con el nombre de &quot;Padre&quot;, y ser&eacute;is hijos en el Hijo.<\/p>\n<p>Nosotros os deseamos que la vida nueva, que recibir&eacute;is como don en esta sant&iacute;sima noche, crezca en vosotros hasta alcanzar su plenitud, llevando consigo frutos abundantes de amor, de gozo y de paz, frutos de vida eterna.<\/p>\n<p>4.<i> &quot;O vere beata nox!&quot;<\/i>, canta la Iglesia en el Preg&oacute;n pascual, recordando las grandes obras realizadas por Dios en la Antigua Alianza, durante el &eacute;xodo de los Israelitas de Egipto. Es el anuncio prof&eacute;tico del &eacute;xodo del g&eacute;nero humano de la esclavitud de la muerte a la vida nueva por medio de la Pascua de Cristo.<\/p>\n<p><i> &quot;O vere beata nox!&quot;<\/i>, repitamos con el himno pascual, contemplando el misterio universal del hombre a la luz de la resurrecci&oacute;n de Cristo. En el principio Dios lo cre&oacute; a su imagen y semejanza. Por obra de Cristo crucificado y resucitado, esta semejanza ofuscada por el pecado ha sido renovada y llevada a su culminaci&oacute;n. Podemos repetir con un autor antiguo: &iexcl;Hombre, m&iacute;rate a ti mismo! &iexcl;Reconoce tu dignidad y tu vocaci&oacute;n! Cristo, venciendo la muerte en esta santa noche, abre ante ti las puertas de la vida y de la inmortalidad.<\/p>\n<p>Haciendo eco al di&aacute;cono, que ha proclamado con el canto el preg&oacute;n pascual, repito con alegr&iacute;a: <i>Annuntio vobis gaudium magnum: surrexit Dominus vere! Surrexit hodie!<\/i><\/p>\n<p>&iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADREVIGILIA PASCUAL (S&aacute;bado Santo, 11 de abril de 1998) &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &quot;Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza&quot; (Gn 1,26). &quot;Cre&oacute; Dios el hombre a su imagen; a imagen de Dios lo cre&oacute;, hombre y mujer los cre&oacute;&quot; (Gn 1,27). 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