{"id":40192,"date":"2016-10-05T23:37:45","date_gmt":"2016-10-06T04:37:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-1998-misa-in-cena-domini\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:45","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:45","slug":"9-de-abril-1998-misa-in-cena-domini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-1998-misa-in-cena-domini\/","title":{"rendered":"9 de abril 1998, Misa \u00abin Cena Domini\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <br \/> JUAN PABLO II <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times\" size=\"3\"><i><b>Homil&iacute;a del Vicario de Cristo el Jueves santo&nbsp;<br \/> por la tarde en la bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p><center> <\/p>\n<p><i><b><font size=\"+1\">HOMIL&Iacute;A<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p><i>9 de Abril 1998<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><\/center> <\/p>\n<p>1. &laquo;<i>Verbum caro, panem verum, Verbo carnem efficit&#8230;<\/i>&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Con su palabra, el Verbo, hecho carne, convierte el pan en su cuerpo y el vino en su propia sangre; aunque fallen los sentidos, es suficiente la fe&raquo;.<\/p>\n<p>Estas po&eacute;ticas palabras de santo Tom&aacute;s de Aquino convienen perfectamente a esta liturgia vespertina &laquo;<i>in cena Domini<\/i>&raquo;, y nos ayudan a entrar en el n&uacute;cleo del misterio que celebramos. En el evangelio leemos: &laquo;Sabiendo Jes&uacute;s que hab&iacute;a llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am&oacute; hasta el extremo&raquo; (<i>Jn<\/i> 13, 1). Hoy es el d&iacute;a en el que recordamos la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a, don del amor y manantial inagotable de amor. En ella est&aacute; escrito y enraizado el mandamiento nuevo: &laquo;<i>Mandatum novum do vobis&#8230;<\/i>&raquo;: &laquo;Os doy un mandamiento nuevo: que os am&eacute;is los unos a los otros&raquo; (<i>Jn<\/i> 13, 34).<\/p>\n<p>2. El amor alcanza su cima en el don que la persona hace de s&iacute; misma, sin reservas, a Dios y a sus hermanos. Al lavar los pies a los Ap&oacute;stoles, el Maestro les propone una actitud de servicio: &laquo;Vosotros me llam&aacute;is Maestro y Se&ntilde;or, y dec&iacute;s bien, porque lo soy. Pues si yo, siendo vuestro Se&ntilde;or y Maestro, os he lavado los pies, vosotros tambi&eacute;n deb&eacute;is lavaros los pies unos a otros&raquo; (<i>Jn<\/i> 13, 13-14). Con este gesto, Jes&uacute;s revela un rasgo caracter&iacute;stico de su misi&oacute;n: &laquo;Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve&raquo; (<i>Lc<\/i> 22, 27). As&iacute; pues, solamente es verdadero disc&iacute;pulo de Cristo quien <i>lo imita <\/i>en su vida, haci&eacute;ndose como &eacute;l sol&iacute;cito en el servicio a los dem&aacute;s, tambi&eacute;n con sacrificio personal. En efecto, el servicio, es decir, la solicitud por las necesidades del pr&oacute;jimo, constituye la esencia de todo poder bien ordenado: reinar significa servir. El ministerio sacerdotal, cuya instituci&oacute;n hoy celebramos y veneramos, supone una actitud de humilde disponibilidad, sobre todo con respecto a los m&aacute;s necesitados. S&oacute;lo desde esta perspectiva podemos comprender plenamente el acontecimiento de la &uacute;ltima cena, que estamos conmemorando.<\/p>\n<p>3. La liturgia define el Jueves santo como &laquo;el hoy eucar&iacute;stico&raquo;, el d&iacute;a en que &laquo;nuestro Se&ntilde;or Jesucristo encomend&oacute; a sus disc&iacute;pulos la celebraci&oacute;n del sacramento de su Cuerpo y de su Sangre&raquo; (<i>Canon romano para el Jueves santo<\/i>). Antes de ser inmolado en la cruz el Viernes santo, instituy&oacute; el sacramento que perpet&uacute;a su ofrenda en todos los tiempos. En cada santa misa, la Iglesia conmemora ese evento hist&oacute;rico decisivo. Con profunda emoci&oacute;n el sacerdote se inclina, ante el altar, sobre los dones eucar&iacute;sticos, para pronunciar las mismas palabras de Cristo &laquo;la v&iacute;spera de su pasi&oacute;n&raquo;, y repite sobre el pan: &laquo;Este es mi cuerpo, que se entrega por vosotros&raquo; (<i>1 Co<\/i> 11, 24) y luego sobre el c&aacute;liz: &laquo;Este c&aacute;liz es la nueva alianza en mi sangre&raquo; (<i>1 Co<\/i> 11, 25). Desde aquel Jueves santo de hace casi dos mil a&ntilde;os hasta esta tarde, Jueves santo de 1998, la Iglesia vive mediante la Eucarist&iacute;a, se deja formar por la Eucarist&iacute;a, y sigue celebr&aacute;ndola hasta que vuelva su Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Aceptemos, esta tarde, la invitaci&oacute;n de san Agust&iacute;n: &iexcl;Oh Iglesia amad&iacute;sima, &laquo;<i>manduca vitam, bibe vitam: habebis vitam, et integra est vita!<\/i>&raquo;: &laquo;come la vida, bebe la vida: tendr&aacute;s la vida y esa vida es &iacute;ntegra&raquo; (<i>Serm&oacute;n<\/i> 131, I, 1).<\/p>\n<p>4. &laquo;<i>Pange, lingua, gloriosi Corporis mysterium Sanguinisque pretiosi&#8230;<\/i>&raquo;. Adoremos este &laquo;mysterium fidei&raquo;, del que se alimenta incesantemente la Iglesia. Avivemos en nuestro coraz&oacute;n el profundo y ardiente sentido del inmenso don que constituye para nosotros la Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p>Y avivemos tambi&eacute;n la gratitud, vinculada al reconocimiento del hecho de que nada hay en nosotros que no nos haya dado el Padre de toda misericordia (cf. <i>2 Co<\/i> 1, 3). La Eucarist&iacute;a, el gran &laquo;misterio de la fe&raquo;, sigue siendo ante todo y sobre todo <i>un don<\/i>, algo que hemos &laquo;recibido&raquo;. Lo reafirma san Pablo, al introducir el relato de la &uacute;ltima cena con estas palabras: &laquo;Yo recib&iacute; del Se&ntilde;or lo que os he transmitido&raquo; (<i>1 Co<\/i> 11, 23). La Iglesia lo ha recibido de Cristo y al celebrar este sacramento da gracias al Padre celestial por lo que &eacute;l, en Jes&uacute;s, su Hijo, ha hecho por nosotros.<\/p>\n<p>Acojamos en cada celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica este don, siempre nuevo; dejemos que su fuerza divina penetre en nuestro coraz&oacute;n y lo haga capaz de anunciar la muerte del Se&ntilde;or hasta que vuelva. &laquo;Mysterium fidei&raquo; canta el sacerdote despu&eacute;s de la consagraci&oacute;n, y los fieles responden: &laquo;<i>Mortem tuam annuntiamus, Domine&#8230;<\/i>&raquo;: &laquo;Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrecci&oacute;n. &iexcl;Ven, Se&ntilde;or Jes&uacute;s!&raquo;. La Eucarist&iacute;a contiene en s&iacute; la suma de la fe pascual de la Iglesia.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n esta tarde damos gracias al Se&ntilde;or por haber instituido este gran sacramento. Lo celebramos y lo recibimos a fin de encontrar en &eacute;l la fuerza para avanzar por el camino de la existencia esperando el d&iacute;a del Se&ntilde;or. Entonces seremos introducidos tambi&eacute;n nosotros en la morada donde Cristo, sumo sacerdote, ya ha entrado mediante el sacrificio de su Cuerpo y de su Sangre.<\/p>\n<p>5. &laquo;<i>Ave, verum corpus, natum de Maria Virgine<\/i>&raquo;: &laquo;Salve, verdadero cuerpo, nacido de Mar&iacute;a Virgen&raquo;; as&iacute; reza hoy la Iglesia. En esta &laquo;espera de su venida&raquo;, nos acompa&ntilde;e Mar&iacute;a, de la que Jes&uacute;s tom&oacute; el cuerpo, el mismo cuerpo que esta tarde compartimos fraternalmente en el banquete eucar&iacute;stico.<\/p>\n<p>&laquo;<i>Esto nobis praegustatum mortis in examine<\/i>&raquo;: &laquo;Conc&eacute;denos pregustarte en el momento decisivo de la muerte&raquo;. S&iacute;, t&oacute;manos de la mano, oh Jes&uacute;s eucar&iacute;stico, en esa hora suprema que nos introducir&aacute; en la luz de tu eternidad: &laquo;<i>O Iesu dulcis! O Iesu pie! O Iesu, fili Mariae!<\/i>&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II Homil&iacute;a del Vicario de Cristo el Jueves santo&nbsp; por la tarde en la bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n HOMIL&Iacute;A 9 de Abril 1998 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;Verbum caro, panem verum, Verbo carnem efficit&#8230;&raquo;. &laquo;Con su palabra, el Verbo, hecho carne, convierte el pan en su cuerpo y el vino en su propia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-1998-misa-in-cena-domini\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab9 de abril 1998, Misa \u00abin Cena Domini\u00bb\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40192","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40192"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40192\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}