{"id":40195,"date":"2016-10-05T23:37:49","date_gmt":"2016-10-06T04:37:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-marzo-de-1998-parroquia-de-jesus-adolescente\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:49","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:49","slug":"29-de-marzo-de-1998-parroquia-de-jesus-adolescente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-marzo-de-1998-parroquia-de-jesus-adolescente\/","title":{"rendered":"29 de marzo de 1998, Parroquia de Jes\u00fas Adolescente"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><br \/>\n<center> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE JES&Uacute;S ADOLESCENTE<\/font><\/p>\n<p> <font face=\"Times\" size=\"+1\" color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/p>\n<p><\/font><br \/>\n <font face=\"Times\" size=\"3\"><i><b><font size=\"+1\" color=\"#663300\">MIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>V Domingo de Cuaresma, 29 de marzo de 1998<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/i><\/font><\/p>\n<p><\/font><br \/>\n<\/center> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\"><span lang=\"es\">1.<i>&nbsp;&laquo;No quiero la muerte del malvado, sino que cambie de conducta y viva &raquo; <\/i>(<i>Ant&iacute;fona antes del Evangelio<\/i>; cf. <i>Ez <\/i>33, 11). <\/span> <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Las palabras de la <i>Ant&iacute;fona antes del Evangelio, <\/i>que acabamos de proclamar, introducen el consolador mensaje de la misericordia de Dios, que despu&eacute;s ha sido ilustrado por el pasaje de hoy tomado del evangelio de san Juan. Algunos escribas y fariseos, para &laquo;poder acusarlo &raquo; (<i>Jn <\/i>8, 6), llevan a Jes&uacute;s una mujer sorprendida en flagrante adulterio. Quieren poner su ense&ntilde;anza sobre el amor misericordioso en contradicci&oacute;n con la ley, que castigaba el pecado de adulterio con la lapidaci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Sin embargo, Jes&uacute;s desenmascara su malicia: &laquo;El que est&eacute; sin pecado, que le tire la primera piedra&raquo; (<i>Jn <\/i>8, 7). Esta respuesta autorizada, a la vez que nos recuerda que el juicio pertenece s&oacute;lo al Se&ntilde;or, nos revela la verdadera intenci&oacute;n de la misericordia divina, que deja abierta la posibilidad del arrepentimiento, y muestra un gran respeto a la dignidad de la persona, que ni siquiera el pecado quita: &laquo;Anda, y en adelante no peques m&aacute;s&raquo; (<i>Jn <\/i>8, 11). Las palabras conclusivas del episodio indican que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se arrepienta del mal cometido y viva. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">2.<i>&nbsp;&laquo;Todo lo estimo p&eacute;rdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jes&uacute;s&raquo; <\/i>(<i>Flp <\/i>3, 8). El ap&oacute;stol Pablo experiment&oacute; personalmente la justicia salv&iacute;fica. Su encuentro con Jes&uacute;s en el camino de Damasco le abri&oacute; la senda hacia una profunda comprensi&oacute;n del misterio pascual. Pablo comprendi&oacute; con claridad cu&aacute;n ilusoria es la pretensi&oacute;n de construirse una justicia fundada &uacute;nicamente en la observancia de la Ley. S&oacute;lo Cristo justifica al hombre, a todo hombre, mediante el sacrificio de la cruz. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Tocado por la gracia, Pablo, de perseguidor ac&eacute;rrimo de los cristianos, se convierte en heraldo incansable del Evangelio, porque &laquo;fue conquistado por Cristo Jes&uacute;s&raquo; (<i>Flp <\/i>3, 8). Tambi&eacute;n nosotros, especialmente durante este tiempo de Cuaresma, somos invitados a dejarnos conquistar por el Se&ntilde;or: por el atractivo de su palabra de salvaci&oacute;n, por la fuerza de su gracia y por el anuncio de su amor redentor. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de Jes&uacute;s adolescente, me alegra celebrar con vosotros este quinto domingo de Cuaresma, que marca otra etapa en el itinerario lit&uacute;rgico hacia la Pascua ya cercana. Saludo cordialmente al cardenal vicario, al monse&ntilde;or vicegerente, a vuestro celoso p&aacute;rroco, don Enzo Policari, as&iacute; como a sus colaboradores, a la comunidad salesiana que vive y trabaja en la parroquia y a los seminaristas ucranios, que se hospedan aqu&iacute; durante el actual per&iacute;odo de reestructuraci&oacute;n de su colegio. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Deseo dirigir un saludo particular a toda la familia salesiana que, precisamente el domingo pasado, record&oacute; el quincuag&eacute;simo aniversario de su presencia y de su actividad en este barrio romano. Se trata de una presencia muy apreciada, porque est&aacute; asociada al instituto &laquo;Barrio de los muchachos de don Bosco&raquo;, benem&eacute;rita instituci&oacute;n surgida despu&eacute;s de la guerra para brindar hospitalidad a los adolescentes sin familia o sin hogar, obligados a vivir arregl&aacute;ndoselas de cualquier modo. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Al conmemorar los cincuenta a&ntilde;os del &laquo;Barrio de los muchachos de don Bosco&raquo;, tan querido a mi venerado predecesor, el siervo de Dios Papa Pablo VI, quisiera rendir homenaje a los numerosos salesianos que, siguiendo el carisma de san Juan Bosco, se han sucedido aqu&iacute; dedic&aacute;ndose con generosidad a las j&oacute;venes generaciones de esta amplia zona de la periferia de Roma. Gracias, queridos hermanos, por el bien que incansablemente hab&eacute;is hecho y segu&iacute;s haciendo mediante vuestras actividades en favor de los j&oacute;venes. Pienso, en particular, en el oratorio interparroquial, en la escuela popular para sostener a los muchachos y muchachas carentes de t&iacute;tulos de estudio, en la preparaci&oacute;n para los sacramentos en los numerosos grupos juveniles, y en tantas otras iniciativas de formaci&oacute;n y recreo. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">4.&nbsp;Los j&oacute;venes son el futuro de la humanidad. Preocuparse por su maduraci&oacute;n humana y cristiana representa una valiosa inversi&oacute;n para el bien de la Iglesia y de la sociedad. Me alegro de cuanto ya est&aacute;is realizando y deseo que, en sinton&iacute;a con las directrices pastorales diocesanas, vuestro meritorio esfuerzo en este sector se intensifique cada vez m&aacute;s. Como en los primeros tiempos del &laquo;Barrio de los muchachos de don Bosco&raquo;, tambi&eacute;n hoy existen, por desgracia, los as&iacute; llamados &laquo;muchachos con dificultades&raquo;, sin trabajo y privados de puntos firmes de referencia, implicados en la microcriminalidad y dedicados al ocio, con todos los riesgos que entra&ntilde;a una existencia licenciosa. No abandon&eacute;is a esos j&oacute;venes y muchachos con dificultades; brindadles amistad sincera y abridles vuestro coraz&oacute;n, para que experimenten la ternura del amor divino. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Amad&iacute;simos parroquianos de Jes&uacute;s adolescente, el t&iacute;tulo mismo de vuestra parroquia representa un est&iacute;mulo a prestar atenci&oacute;n y servir a las nuevas generaciones. Se trata de un compromiso que exige la colaboraci&oacute;n de todos los que tienen tareas de responsabilidad educativa. Igual comuni&oacute;n de prop&oacute;sitos y esfuerzos exige el trabajo misionero que cada comunidad parroquial est&aacute; llamada a realizar. Haced que la parroquia sea para cada uno un hogar acogedor, capaz .sobre todo a partir de este tiempo especial de gracia que es la gran misi&oacute;n ciudadana. de no excluir a nadie del anuncio personal de Jes&uacute;s, muerto y resucitado por nuestra salvaci&oacute;n. Ese anuncio va siempre acompa&ntilde;ado por una atenci&oacute;n real a las necesidades del pr&oacute;jimo, con la clara conciencia de que la caridad constituye el mejor camino para abrir los corazones a Cristo. Parroquia de Jes&uacute;s adolescente, imita a la Sagrada Familia de Nazaret. Trata de crear un ambiente educativo sereno; haz que todos respiren un clima de familia, favoreciendo la colaboraci&oacute;n y la corresponsabilidad en la misi&oacute;n evangelizadora. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">5.<i>&nbsp;&laquo;No record&eacute;is lo de anta&ntilde;o (&#8230;); mirad que realizo algo nuevo&raquo; <\/i>(<i>Is <\/i>43, 18-19). El profeta Isa&iacute;as nos invita hoy a mirar con gran atenci&oacute;n las novedades que Dios realiza todos los d&iacute;as a trav&eacute;s de sus fieles. <i>&laquo;Mirad que realizo algo nuevo&raquo;<\/i>. El Esp&iacute;ritu act&uacute;a siempre, y sus frutos son las maravillas que &eacute;l sigue realizando por medio de nosotros. <\/span> <\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">&laquo;No record&eacute;is lo de anta&ntilde;o<\/span><span lang=\"es\">&raquo;. No dirij&aacute;is vuestra mirada .dice el Se&ntilde;or. hacia el pasado; dirigidla, m&aacute;s bien, hacia Cristo, &laquo;ayer, hoy y siempre&raquo;. &Eacute;l, en el misterio de su muerte y de su resurrecci&oacute;n, cambi&oacute; definitivamente el destino de la humanidad. A la luz de los acontecimientos pascuales, la existencia humana no teme la muerte, porque el Resucitado abre de nuevo a los creyentes las puertas de la vida verdadera. En estos &uacute;ltimos d&iacute;as de Cuaresma que nos separan del Triduo pascual, dispongamos nuestro coraz&oacute;n para acoger la gracia del Redentor, muerto y resucitado, que afianza los pasos de nuestra fe. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Mar&iacute;a, que permaneci&oacute; en silencio al pie de la cruz, y despu&eacute;s se encontr&oacute; con su Hijo resucitado, nos ayude a prepararnos para celebrar dignamente las fiestas pascuales. <\/span> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p>&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE JES&Uacute;S ADOLESCENTE HO MIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II V Domingo de Cuaresma, 29 de marzo de 1998 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1.&nbsp;&laquo;No quiero la muerte del malvado, sino que cambie de conducta y viva &raquo; (Ant&iacute;fona antes del Evangelio; cf. Ez 33, 11). 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