{"id":40198,"date":"2016-10-05T23:37:53","date_gmt":"2016-10-06T04:37:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-1998-ordenaciones-episcopales-en-la-solemnidad-de-san-jose\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:53","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:53","slug":"19-de-marzo-de-1998-ordenaciones-episcopales-en-la-solemnidad-de-san-jose","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-1998-ordenaciones-episcopales-en-la-solemnidad-de-san-jose\/","title":{"rendered":"19 de marzo de 1998, Ordenaciones episcopales en la solemnidad de san Jos\u00e9"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA&nbsp; DE ORDENACIONES EPISCOPALES<\/font><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"><b> <font size=\"4\"><br \/><\/font><\/b><\/font><br \/><font color=\"#663300\">Solemnidad de San Jos&eacute;<br \/>Jueves 19 de marzo de 1998<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.&nbsp;<i>O felicem virum, beatum Joseph, cui datum est Deum&#8230; non solum videre et audire, sed portare, deosculari, vestire et custodire!<\/i> <\/p>\n<p>Esta plegaria, que los sacerdotes sol&iacute;an rezar cuando se preparaban para celebrar la santa misa, nos ayuda a profundizar el contenido de la liturgia de esta solemnidad. Hoy contemplamos a Jos&eacute;, esposo de la Virgen, protector del Verbo encarnado, hombre de trabajo diario, depositario del gran misterio de la salvaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Precisamente este &uacute;ltimo aspecto ponen de relieve las lecturas b&iacute;blicas que acabamos de escuchar y que nos permiten comprender c&oacute;mo fue introducido san Jos&eacute; por Dios en el designio salv&iacute;fico de la Encarnaci&oacute;n. &laquo;Tanto am&oacute; Dios al mundo que dio a su Hijo &uacute;nico, para que todo el que crea en &eacute;l no perezca, sino que tenga vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i> 3, 16). Este es el don inconmensurable de la salvaci&oacute;n; esta es la obra de la redenci&oacute;n. Como Mar&iacute;a, tambi&eacute;n Jos&eacute; crey&oacute; en la palabra del Se&ntilde;or y fue part&iacute;cipe de ella. <\/p>\n<p>Como Mar&iacute;a, crey&oacute; que este proyecto divino se realizar&iacute;a gracias a su disponibilidad. Y as&iacute; sucedi&oacute;: el Hijo eterno de Dios se hizo hombre en el seno de la Virgen Madre. <\/p>\n<p>Sobre Jes&uacute;s reci&eacute;n nacido, luego ni&ntilde;o, adolescente, joven y hombre maduro, el Padre eterno pronuncia las palabras del anuncio prof&eacute;tico que hemos escuchado en la primera lectura: &laquo;Yo ser &eacute; para &eacute;l padre y &eacute;l ser&aacute; para m&iacute; hijo&raquo; (2 S 7, 14). A los ojos de los habitantes de Bel&eacute;n, Nazaret y Jerusal&eacute;n, el padre de Jes&uacute;s es Jos&eacute;. Y el carpintero de Nazaret sabe que, de alg&uacute;n modo, es exactamente as&iacute;. Lo sabe, porque cree en la paternidad de Dios y es consciente de haber sido llamado a compartirla en cierta medida (cf. <i>Ef<\/i> 3, 14-15). Y hoy la Iglesia, al venerar a san Jos&eacute;, elogia su fe y su total docilidad a la voluntad divina. <\/p>\n<p>2.&nbsp;Este a&ntilde;o he elegido la solemnidad de san Jos&eacute; para la ordenaci&oacute;n episcopal de tres presb&iacute;teros, a los que me siento particularmente unido por el singular servicio que prestan a la Santa Sede y a mi persona. Se trata de monse&ntilde;or James Harvey, monse&ntilde;or Stanis<font face=\"Times New Roman\">&#x142;<\/font>aw Dziwisz y monse&ntilde;or Piero Marini. Ahora, en el clima recogido y solemne de esta bas&iacute;lica, esperan la imposici&oacute;n de las manos, despu&eacute;s del canto del <i>Veni Creator<\/i>, con el que todos juntos hemos invocado sobre ellos la abundancia de los dones del Par&aacute;clito. Esperan viviendo esta solemnidad de san Jos&eacute; con sentimientos y motivos de reflexi&oacute;n, que les ayuden a profundizar lo que la Iglesia Monse&ntilde;or James Michael Harvey Monse&ntilde;or Stanis<font face=\"Times New Roman\">&#x142;<\/font>aw Dziwisz Monse&ntilde;or Piero Marini est&aacute; a punto de transmitirles mediante los signos sacramentales. <\/p>\n<p>Resuenan en mi coraz&oacute;n estas palabras: &laquo;Tanto am&oacute; Dios al mundo que dio a su Hijo &uacute;nico, para que todo el que crea en &eacute;l no perezca, sino que tenga vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i> 3, 16). Amad&iacute;simos hermanos, que est&aacute;is a punto de ser elevados a la gracia del episcopado, este misterio de amor se presenta hoy a vuestros ojos con extraordinaria elocuencia. Est&aacute;is llamados a participar en &eacute;l de una forma m&aacute;s exigente a&uacute;n. Dios os invita a ser sus m&aacute;s estrechos colaboradores en el designio universal de la salvaci&oacute;n. Os encomienda a su propio Hijo, que vive en la Iglesia como en otro tiempo vivi&oacute; en la casa de Nazaret; os encomienda al Salvador del mundo y su obra salv&iacute;fica.<\/p>\n<p>En vuestra juventud, el Se&ntilde;or os confiri&oacute;, con la gracia del sacerdocio, un ministerio espec&iacute;fico dentro de la Iglesia. Hoy, en vuestra madurez humana, gracias al Esp&iacute;ritu Santo, os hace part&iacute;- cipes de la plenitud del sacramento del orden, en virtud del cual os compromet&eacute;is con nueva motivaci&oacute;n y mayor responsabilidad al servicio del Redentor del hombre, sumo y &uacute;nico Mediador y Pastor de las almas. La Iglesia ora con vosotros y por vosotros, para que esta misi&oacute;n se convierta en fuente de innumerables beneficios para todos aquellos a quienes ser&eacute;is enviados. <\/p>\n<p>Esto es lo que pedimos por la intercesi&oacute;n de san Jos&eacute;; a &eacute;l le encomendamos vuestro ministerio, recordando que en la plenitud de los tiempos el Padre celestial puso bajo su protecci&oacute;n a su propio Hijo y a la Virgen Madre. Que san Jos&eacute; os obtenga una abundante efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. <\/p>\n<p>3.&nbsp;Es el Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or quien os consagra con la fuerza de su amor. <\/p>\n<p>Te consagra a ti, querido monse&ntilde;or <i>James Harvey<\/i>, de la archidi&oacute;cesis de Milwaukee, en Estados Unidos, que durante muchos a&ntilde;os has sido mi fiel colaborador en la Secretar &iacute;a de Estado. Ahora, como prefecto de la Casa pontificia, ser&aacute;s el responsable de organizar las audiencias y los encuentros. Este servicio es muy significativo y valioso, especialmente en estos a&ntilde;os de preparaci&oacute;n para el gran jubileo del a&ntilde;o 2000. <\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or te consagra a ti, querido monse&ntilde;or <i>Stanis<font face=\"Times New Roman\">&#x142;<\/font>aw Dziwisz<\/i>, de mi misma archidi&oacute;cesis de Cracovia. Hace treinta y cinco a&ntilde;os, yo mismo te orden&eacute; sacerdote en la catedral de Wawel, y tres a&ntilde;os despu&eacute;s te nombr&eacute; mi capell&aacute;n. Desde el comienzo de mi ministerio petrino, has estado a mi lado como fiel secretario, compartiendo conmigo fatigas y alegr&iacute;as, esperanzas e inquietudes. Como prefecto adjunto, pondr&aacute;s al servicio de la Casa pontificia tu gran experiencia en beneficio de cuantos, por su ministerio o como peregrinos, se acercan al Sucesor de Pedro. <\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or te consagra a ti, querido monse&ntilde;or <i>Piero Marini<\/i>, de la di&oacute;cesis de Piacenza-Bobbio, que desde hace a&ntilde;os eres mi maestro de las celebraciones lit&uacute;rgicas. Cumpliendo esta misi&oacute;n est&aacute;s junto a m&iacute; en los momentos m&aacute;s sagrados, y siempre has realizado con apreciada dedicaci&oacute;n la tarea lit&uacute;rgica que te he encomendado, acompa&ntilde;&aacute;ndome fielmente dondequiera que el ministerio petrino me ha llevado. El car&aacute;cter episcopal no podr&aacute; menos de perfeccionar tu sensibilidad y tu celo, para la gloria de Dios y la edificaci&oacute;n espiritual de los fieles. <\/p>\n<p>4.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos James, Stanis<font face=\"Times New Roman\">&#x142;<\/font>aw y Piero, en el d&iacute;a de vuestra consagraci&oacute;n descienda sobre vosotros, de manera sobreabundante, la gracia divina. Hoy, por la intercesi&oacute;n de san Jos&eacute;, sois acogidos espiritualmente, por decirlo as&iacute;, bajo el techo de la casa de Nazaret, para participar en la vida de la Sagrada Familia. Ojal&aacute; que, como san Jos &eacute;, sirv&aacute;is fielmente a cuantos el Se&ntilde;or encomiende a cada uno de vosotros en la Iglesia y, de modo particular, en el &aacute;mbito de la Sede apost&oacute;lica. <\/p>\n<p>&laquo;<i>O felicem virum, beatum Joseph, cui datum est Deum, quem multi reges voluerunt videre et non viderunt, audire et non audierunt, non solum videre et audire, sed portare, deosculari, vestire et custodire!<\/i>&raquo;, a ti, san Jos&eacute;, servidor silencioso y fiel del Se&ntilde;or, te encomendamos a estos hermanos y su incipiente ministerio episcopal. As&iacute;stelos, prot&eacute;gelos y consu&eacute;lalos junto con Mar&iacute;a, tu Esposa y Virgen Madre del Redentor. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"LEFT\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA&nbsp; DE ORDENACIONES EPISCOPALES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Solemnidad de San Jos&eacute;Jueves 19 de marzo de 1998 &nbsp; &nbsp; 1.&nbsp;O felicem virum, beatum Joseph, cui datum est Deum&#8230; non solum videre et audire, sed portare, deosculari, vestire et custodire! 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