{"id":40200,"date":"2016-10-05T23:37:56","date_gmt":"2016-10-06T04:37:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-marzo-de-1998-parroquia-de-san-aquiles\/"},"modified":"2016-10-05T23:37:56","modified_gmt":"2016-10-06T04:37:56","slug":"8-de-marzo-de-1998-parroquia-de-san-aquiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-marzo-de-1998-parroquia-de-san-aquiles\/","title":{"rendered":"8 de marzo de 1998, Parroquia de San Aquiles"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font size=\"3\"> &nbsp; <font color=\"#663300\">VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN AQUILES <\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <i><b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/b><\/i> <\/font> <font size=\"3\"> <font color=\"#663300\"><\/p>\n<p><\/font><i><font color=\"#663300\">Domingo 8 de marzo de 1998<\/font><br \/><\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> 1.&nbsp;&laquo;<i>Este es mi Hijo, el amado; escuchadle&raquo;<\/i> (<i>Lc<\/i> 9, 35). En este segundo domingo de Cuaresma la liturgia nos invita a meditar en la sugestiva narraci&oacute;n de la Transfiguraci&oacute;n de Jes&uacute;s. En la soledad del monte Tabor, presentes Pedro, Santiago y Juan, &uacute;nicos testigos privilegiados de ese importante acontecimiento, Jes&uacute;s es revestido, tambi&eacute;n exteriormente, de la gloria de Hijo de Dios, que le pertenece. Su rostro se vuelve luminoso; sus vestidos, brillantes. Aparecen Mois&eacute;s y El&iacute;as, que conversan con &eacute;l sobre el cumplimiento de su misi&oacute;n terrena, destinada a concluirse en Jerusal&eacute;n con su muerte en la cruz y con su resurrecci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> En la Transfiguraci&oacute;n se hace visible por un momento la luz divina que se revelar &aacute; plenamente en el misterio pascual. El evangelista san Lucas subraya que ese hecho extraordinario tiene lugar precisamente en un marco de oraci&oacute;n: &laquo;Y, mientras oraba&raquo;, el rostro de Jes&uacute;s cambi&oacute; de aspecto (cf. <i>Lc<\/i> 9, 29). A ejemplo de Cristo, toda la comunidad cristiana est&aacute; invitada a vivir con esp&iacute;ritu de oraci&oacute;n y penitencia el itinerario cuaresmal, a fin de prepararse ya desde ahora para acoger la luz divina que resplandecer &aacute; en Pascua.<\/p>\n<p align=\"left\"> 2.&nbsp;En la segunda lectura, tomada de la <i>carta de san Pablo a los Filipenses<\/i>, se nos dirige una apremiante exhortaci&oacute;n a la conversi&oacute;n: &laquo;Fijaos en los que viven seg&uacute;n el modelo que ten&eacute;is en nosotros&raquo; (<i>Flp<\/i> 3, 17). Con estas palabras, el Ap&oacute;stol propone su experiencia personal, para ayudar a los fieles de Filipos a superar el clima de relajaci&oacute;n y negligencia, que estaba difundi&eacute;ndose en esa comunidad, tan querida para &eacute;l. <\/p>\n<p align=\"left\"> Su tono llega a ser aqu&iacute; particularmente fuerte y conmovedor. San Pablo se dirige a sus cristianos de Filipos &laquo;con l&aacute;grimas en los ojos&raquo;, para ponerlos en guardia contra quienes &laquo;viven como enemigos de la cruz de Cristo&raquo;, puesto que &laquo;s&oacute;lo aspiran a cosas terrenas&raquo; (<i>Flp<\/i>&nbsp;3, 18-19). A las dificultades de esa comunidad, fundada por &eacute;l, contrapone la imagen de su propia vida, entregada sin reservas a la causa de Cristo y al anuncio del Evangelio. <\/p>\n<p align=\"left\"> A este prop&oacute;sito, &iquest;c&oacute;mo no notar la actualidad de la exhortaci&oacute;n del Ap&oacute;stol, que resuena en este domingo de Cuaresma, cuando ya hemos entrado plenamente en la fase central de la misi&oacute;n ciudadana? Esta importante iniciativa pastoral como preparaci&oacute;n al jubileo implica a todos los componentes de la Iglesia que est&aacute; en Roma y, al mismo tiempo, constituye una ocasi&oacute;n muy favorable para ayudar a los habitantes de la ciudad a redescubrir los valores del esp&iacute;ritu, profundizar su amor a Cristo y acoger la &laquo;buena nueva&raquo;, que es salvaci&oacute;n del hombre en su totalidad. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de San Aquiles, me alegra estar entre vosotros hoy y celebrar la eucarist&iacute;a en vuestra iglesia. Mi visita a vuestra parroquia tiene lugar precisamente en el momento en que toda la di&oacute;cesis de Roma est&aacute; comprometida en la misi&oacute;n ciudadana a nivel territorial, con la visita a las familias y con los centros de escucha del Evangelio en los barrios. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sigo con especial atenci&oacute;n esta gran empresa apost&oacute;lica, que quiere preparar el coraz&oacute;n de los romanos a acoger la gracia del jubileo. Deseo alentar a los misioneros y misioneras que durante estos d&iacute;as est&aacute;n visitando a las familias, y les recuerdo, precisamente a ellos, de modo particular lo que escrib&iacute; en t&eacute;rminos m&aacute;s generales en la carta apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_10111994_tertio-millennio-adveniente.html\">Tertio millennio adveniente<\/a><\/i>: &laquo;El Esp&iacute;ritu es, tambi&eacute;n para nuestra &eacute;poca, el agente principal de la nueva evangelizaci&oacute;n&raquo; (n. 45).<br \/>Ojal&aacute; que, frente a las posibles dificultades que pueda encontrar este trabajo misionero, crezca en cada uno la certeza de la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, que nos acompa&ntilde;a y &laquo;construye el reino de Dios en el curso de la historia y prepara su plena manifestaci&oacute;n en Jesucristo, animando a los hombres en su coraz&oacute;n y haciendo germinar dentro de la vivencia humana las semillas de la salvaci&oacute;n definitiva que se dar&aacute; al final de los tiempos&raquo; (<i>ib<\/i>.). <\/p>\n<p align=\"left\"> 4.&nbsp;Queridos hermanos, a todos os dirijo mi afectuoso saludo, empezando por el cardenal vicario y el obispo auxiliar del sector. Saludo tambi&eacute;n cordialmente a vuestro p&aacute;rroco, padre Giuseppe Ferdinandi, y a los queridos religiosos de la Tercera orden regular de san Francisco, que colaboran con &eacute;l; a los di&aacute;conos permanentes; a los ministros extraordinarios de la Eucarist&iacute;a, que tanto se prodigan por visitar a los enfermos, llev&aacute;ndoles todos los domingos la santa Comuni&oacute;n; as&iacute; como a los miembros de los numerosos grupos y asociaciones eclesiales presentes en la parroquia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Vuestra comunidad se caracteriza, adem&aacute;s, por un generoso y activo compromiso del laicado, sobre todo en los sectores del servicio a los m&aacute;s d&eacute;biles y en diversas iniciativas espirituales y culturales. Me complace esta vitalidad apost&oacute;lica y misionera, y espero que este esp&iacute;ritu evangelizador aumente cada vez m&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> En esta misi&oacute;n ciudadana, que constituye un momento privilegiado de gracia, queridos fieles de la parroquia de San Aquiles, os invito a todos a intensificar vuestro esfuerzo por difundir la palabra salv&iacute;fica entre los habitantes de Roma, mediante el di&aacute;logo con las personas y las familias, valorando los centros de escucha del Evangelio en las casas y la celebraci&oacute;n diaria de la palabra de Dios. Adem&aacute;s del anuncio del Evangelio, vivid un testimonio concreto de la caridad, que se hace solidaridad y comuni&oacute;n especialmente con los m&aacute;s necesitados. <\/p>\n<p align=\"left\"> S&eacute; que ya trabaj&aacute;is en este sentido, tratando de revitalizar formas de voluntariado espont&aacute;neo, para transformarlas en iniciativas de solidaridad m&aacute;s estables y mejor organizadas. Con gusto os animo a proseguir por este camino, estudiando y realizando valientes y cualificadas formas de servicio a vuestros hermanos, y descubriendo oportunamente con esta finalidad las nuevas y antiguas formas de pobreza presentes tambi&eacute;n en esta zona. Se trata de acompa&ntilde;ar a las madres solteras y a tantas personas solas y ancianas del barrio; es necesario atender a los enfermos y a los que sufren; hay que brindar comprensi&oacute;n y acogida a los extracomunitarios y a los n&oacute;madas, para que todos sientan el consuelo de la presencia del Se&ntilde;or y la cercan&iacute;a solidaria de la comunidad cristiana. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5.&nbsp;Las familias, especialmente las que por diversos motivos ya no logran vivir plenamente el amor conyugal, requieren una especial solicitud. S&eacute; que es una misi&oacute;n dif&iacute;cil, pero resulta muy importante y urgente. Igualmente urgente e importante es saber acercarse a los j&oacute;venes, para transmitirles el evangelio de Cristo y la confianza en la vida. Sed conscientes de que cualquier esfuerzo realizado en estos dos &aacute;mbitos fundamentales de la pastoral, unidos estrechamente entre s&iacute;, brinda una contribuci&oacute;n valiosa a la nueva evangelizaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> Vuestra comunidad est&aacute; encomendada a la protecci&oacute;n celestial de san Aquiles, en memoria del santo patrono de mi venerado predecesor P&iacute;o XI, que promovi&oacute; la construcci&oacute;n de cincuenta nuevas parroquias en Roma y dio un fuerte impulso a la Acci&oacute;n cat&oacute;lica en toda Italia. Ojal&aacute; que el recuerdo de este Pont&iacute;fice de nuestro tiempo, que tanto hizo por la promoci&oacute;n del laicado cristiano, estimule un apostolado fuerte y generoso, capaz de renovar con el fermento evang&eacute;lico nuestra sociedad en el umbral del tercer milenio. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6.&nbsp;En este itinerario apost&oacute;lico nos sostiene la certeza de que Dios es fiel. En la primera lectura hemos escuchado la narraci&oacute;n de la alianza que Dios sell&oacute; con Abraham. A la promesa divina de una descendencia, Abraham responde &laquo;esperando contra toda esperanza&raquo; (<i>Rm<\/i> 4, 18); por eso se convierte en padre en la fe de todos los creyentes. &laquo;<i>Abraham crey&oacute; al Se&ntilde;or y le fue reputado por justicia&raquo;<\/i> (<i>Gn<\/i> 15, 6). La alianza con el padre del pueblo elegido se renueva m&aacute;s tarde en la gran alianza del Sina&iacute;. &Eacute;sta, despu&eacute;s, alcanza su plenitud definitiva en la nueva Alianza, que Dios sella con toda la humanidad, no por la sangre de animales, sino por la de su mismo Hijo, hecho hombre, que da su vida para la redenci&oacute;n del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Mar&iacute;a, que como Abraham crey&oacute; contra toda esperanza, nos ayude a reconocer en Jes&uacute;s al Hijo de Dios y al Se&ntilde;or de nuestra vida. A ella le encomendamos la Cuaresma y la misi&oacute;n ciudadana, para que sean momentos privilegiados de gracia y den abundantes frutos, no s&oacute;lo para la comunidad cristiana sino tambi&eacute;n para todos los habitantes de Roma.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN AQUILES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 8 de marzo de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Este es mi Hijo, el amado; escuchadle&raquo; (Lc 9, 35). En este segundo domingo de Cuaresma la liturgia nos invita a meditar en la sugestiva narraci&oacute;n de la Transfiguraci&oacute;n de Jes&uacute;s. 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