{"id":40204,"date":"2016-10-05T23:38:02","date_gmt":"2016-10-06T04:38:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-febrero-de-1998-consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-nuevos-cardenales\/"},"modified":"2016-10-05T23:38:02","modified_gmt":"2016-10-06T04:38:02","slug":"21-de-febrero-de-1998-consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-nuevos-cardenales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-febrero-de-1998-consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-nuevos-cardenales\/","title":{"rendered":"21 de febrero de 1998, Consistorio ordinario p\u00fablico para la creaci\u00f3n de nuevos cardenales\u00a0"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">PALABRAS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/>DURANTE EL CONSISTORIO ORDINARIO P<\/font><\/b><font face=\"Times New Roman\"><b><font size=\"4\">&Uacute;BLICO <br \/> PARA LA CREACI&Oacute;N DE VEINTE NUEVOS CARDENALES<\/font><\/b><\/p>\n<p><\/font>&nbsp;S&aacute;bado 21 de febrero de 1998<\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <span lang=\"es\"> <i>&laquo;A los ancianos que est&aacute;n entre vosotros les exhorto yo, anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y part&iacute;cipe de la gloria que est&aacute; para manifestarse&raquo;<\/i> (<i>1 P<\/i> 5, 1). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">1.&nbsp;Hago m&iacute;as las palabras del ap&oacute;stol Pedro al dirigirme a vosotros, venerados y amad&iacute;simos hermanos, a los que he tenido la alegr&iacute;a de asociar al Colegio de los cardenales. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Esas palabras aluden a nuestro fundamental arraigo, como &laquo;<i>ancianos<\/i>&raquo;, en el misterio de Cristo, cabeza y pastor. Por ser part&iacute;cipes de la plenitud del orden sagrado, somos, en la Iglesia y para la Iglesia, una representaci&oacute;n sacramental suya, llamados a proclamar de forma autorizada su palabra, a repetir sus gestos de perd&oacute;n y de ofrecimiento de la salvaci&oacute;n, a ejercer su amorosa solicitud hasta la entrega total de nosotros mismos en favor de la grey (cf. <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031992_pastores-dabo-vobis.html\"> Pastores dabo vobis<\/a><\/i>, 15). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Este arraigo en Cristo recibe hoy en vosotros, venerados hermanos, una ulterior especificaci&oacute;n, ya que, con la elevaci&oacute;n a la p&uacute;rpura, sois llamados y habilitados a un servicio eclesial de mucha mayor responsabilidad, en estrech&iacute;sima colaboraci&oacute;n con el Obispo de Roma. Lo que hoy se realiza en la plaza de San Pedro es, por consiguiente, la llamada a un servicio m&aacute;s comprometedor, porque, como hemos escuchado en el evangelio, &laquo;<i>el que quiera ser el primero entre vosotros, ser&aacute; servidor de todos&raquo;<\/i> (<i>Mc<\/i> 10, 44). A Dios corresponde la elecci&oacute;n, a nosotros el servicio. &iquest;No se ha de entender el mismo primado de Pedro como servicio en favor de la unidad, de la santidad, de la catolicidad y de la apostolicidad de la Iglesia? <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">El Sucesor de Pedro es el <i>siervo de los siervos de Dios<\/i>, seg&uacute;n la expresi&oacute;n de san Gregorio Magno. Y los cardenales son sus primeros consejeros y cooperadores en el gobierno de la Iglesia universal: son &laquo;sus&raquo; obispos, &laquo;sus&raquo; presb&iacute;teros y &laquo;sus&raquo; di&aacute;conos, no simplemente en la primitiva dimensi&oacute;n de la Urbe, sino tambi&eacute;n en el pastoreo de todo el pueblo de Dios, al que la sede de Roma &laquo;preside en la caridad&raquo; (cf. san Ignacio de Antioqu&iacute;a, <i>Ad Romanos<\/i>, 1, 1). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">2.&nbsp;Con estos pensamientos, dirijo mi cordial saludo a los venerados cardenales presentes, que en el Colegio cardenalicio, y especialmente en este consistorio p&uacute;blico, manifiestan de modo eminente la gran &laquo;sinfon&iacute;a&raquo;, por decir as&iacute;, de la Iglesia, es decir, su unidad en la universalidad de las proveniencias y en la variedad de los ministerios. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Con ellos comparto la alegr&iacute;a de acoger hoy a los veinte nuevos hermanos, que proceden de trece pa&iacute;ses de cuatro continentes, y han dado pruebas de fidelidad a Cristo y a la Iglesia, algunos en el servicio directo de la Sede apost&oacute;lica, y otros en el gobierno de importantes di&oacute;cesis. Agradezco, en particular, al cardenal Jorge Arturo Medina Est&eacute;vez las palabras que me ha dirigido, expresando los sentimientos de todos en esta circunstancia tan significativa. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Me complace, en este momento, recordar en la oraci&oacute;n a monse&ntilde;or Giuseppe Uha<font face=\"Times New Roman\">&#x10d;<\/font>, a quien el Dios de toda gracia, como escribe el ap&oacute;stol Pedro, llam&oacute; a s&iacute; poco antes de su nombramiento, para ofrecerle otra corona: la de la gloria eterna en Cristo (cf. <i>1 P<\/i> 5, 10). Al mismo tiempo, deseo comunicar que he reservado <i>in pectore<\/i> el nombramiento de cardenales de otros dos prelados.<\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">3.&nbsp;Esta celebraci&oacute;n tiene lugar durante el <i>a&ntilde;o del Esp&iacute;ritu Santo<\/i> dentro de la preparaci&oacute;n al <i>gran jubileo del a&ntilde;o 2000<\/i>, de acuerdo con el itinerario trazado en la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_10111994_tertio-millennio-adveniente.html\"> Tertio millennio adveniente<\/a><\/i>, que recogi&oacute; y elabor&oacute; las propuestas de un memorable consistorio extraordinario celebrado en junio de 1994. &iquest;Qu&eacute; mejor marco eclesial y espiritual, para invocar sobre los nuevos cardenales los dones del Esp&iacute;ritu Santo: &laquo;<i>esp&iacute;ritu de sabidur&iacute;a e inteligencia, esp&iacute;ritu de consejo y fortaleza, esp&iacute;ritu de ciencia y de piedad, y (&#8230;) esp&iacute;ritu de temor del Se&ntilde;or&raquo;<\/i>? (<i>Is<\/i> 11, 2-3.) &iquest;Qui&eacute;n tiene m&aacute;s necesidad que ellos del abundante consuelo de estos dones, para cumplir la misi&oacute;n recibida del Se&ntilde;or? &iquest;Qui&eacute;n es m&aacute;s consciente que ellos de que &laquo;el Esp&iacute;ritu es (&#8230;) el agente principal de la nueva evangelizaci&oacute;n&raquo; y de que &laquo;la unidad del Cuerpo de Cristo se funda en la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, est&aacute; garantizada por el ministerio apost&oacute;lico y sostenida por el amor rec&iacute;proco&raquo;? (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_10111994_tertio-millennio-adveniente.html\">Tertio millennio adveniente<\/a><\/i>, 45.?47). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Venerados hermanos, ojal&aacute; que el Esp&iacute;ritu Par&aacute;clito habite plenamente en cada uno de vosotros, os colme de la consolaci&oacute;n divina y as&iacute; os lleve a ser, tambi&eacute;n vosotros, consoladores de cuantos atraviesan un per&iacute;odo de aflicci&oacute;n, en particular de los miembros de la Iglesia m&aacute;s probados, de las comunidades que m&aacute;s tribulaciones sufren a causa del Evangelio. Ojal&aacute; pod&aacute;is decir con el ap&oacute;stol Pablo: &laquo;<i>Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvaci&oacute;n vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que tambi&eacute;n nosotros soportamos &raquo;<\/i> (<i>2 Co<\/i> 1, 6). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">4.&nbsp;Venerados hermanos, sois creados cardenales mientras nos encaminamos a grandes pasos hacia el tercer milenio de la era cristiana. Ya vemos perfilarse en el horizonte la puerta santa del <i>gran jubileo del a&ntilde;o 2000<\/i> y esto da a vuestra misi&oacute;n un valor y un significado de enorme relieve, pues est&aacute;is llamados, junto con los dem&aacute;s miembros del Colegio cardenalicio, a ayudar al Papa a llevar la barca de Pedro hacia esa hist&oacute;rica meta.<\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Cuento con vuestro apoyo y con vuestro iluminado y experto consejo para guiar a la Iglesia en la &uacute;ltima fase de la preparaci&oacute;n al A&ntilde;o santo. Dirigiendo, juntamente con vosotros, la mirada m&aacute;s all&aacute; del umbral del a&ntilde;o 2000, pido al Se&ntilde;or la abundancia de los dones del Esp&iacute;ritu divino para toda la Iglesia, a fin de que la &laquo;primavera&raquo; del concilio Vaticano &nbsp;II encuentre en el nuevo milenio su &laquo;verano&raquo;, es decir, su desarrollo maduro.<\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La misi&oacute;n, a la que Dios os llama hoy, exige atento y constante discernimiento. Precisamente por eso, os exhorto a ser cada vez m&aacute;s hombres de Dios, oyentes penetrantes de su Palabra, capaces de reflejar su luz en medio del pueblo cristiano y entre los hombres de buena voluntad. S&oacute;lo sostenida por la luz del Evangelio, la Iglesia puede afrontar con segura esperanza los desaf&iacute;os del presente y del futuro. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">5.&nbsp;Doy ahora mi cordial <i>bienvenida a los familiares<\/i> de los nuevos cardenales, as&iacute; como a las delegaciones de las diversas Iglesias de donde proceden, y a las <i>representaciones gubernativas y civiles<\/i>, que han querido participar en este solemne acontecimiento eclesial. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, ilustres se&ntilde;ores y se&ntilde;oras, os agradezco vuestra presencia, expresi&oacute;n del afecto y de la estima que os unen a los arzobispos y obispos que he asociado al Colegio cardenalicio. Al igual que en ellos, tambi&eacute;n en vosotros veo una imagen de la universalidad de la Iglesia, y un signo elocuente del v&iacute;nculo de comuni&oacute;n de laicos y personas consagradas con sus pastores, as&iacute; como de presb&iacute;teros y di&aacute;conos con sus obispos. Desde hoy los nuevos cardenales tendr&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s necesidad de vuestro apoyo espiritual: acompa&ntilde;adlos siempre con la oraci&oacute;n, como ya hac&eacute;is.<\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">6.&nbsp;Ma&ntilde;ana tendr&eacute; la alegr&iacute;a de celebrar con particular solemnidad la fiesta de la C&aacute;tedra de San Pedro junto con los nuevos cardenales, a los que entregar &eacute; el anillo. Quisiera invocar, en este momento, la celestial <i>intercesi&oacute;n del Pr&iacute;ncipe de los Ap&oacute;stoles<\/i>: &eacute;l, que sinti&oacute; toda su indignidad ante la gloria de su Se&ntilde;or, obtenga para cada uno de vosotros la humildad de coraz&oacute;n, indispensable para acoger cada d&iacute;a como un don el elevado encargo que se os conf&iacute;a. San Pedro, que, siguiendo a Cristo, se convirti&oacute; en pescador de hombres, os alcance dar gracias diariamente por la llamada a ser part&iacute;cipes, de modo singular, del ministerio de su Sucesor. &Eacute;l, que en esta ciudad de Roma sell&oacute; con su sangre su testimonio de Cristo, os obtenga dar la vida por el Evangelio y fecundar as&iacute; la mies del reino de Dios. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">A <i>Mar&iacute;a<\/i>, Reina de los Ap&oacute;stoles, encomiendo vuestras personas y vuestro servicio eclesial: su presencia espiritual, hoy, en este cen&aacute;culo, sea para vosotros prenda de la constante efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu, gracias al cual podr&eacute;is proclamar a todos, en las diversas lenguas del mundo, que Jesucristo es el Se&ntilde;or, para gloria de Dios Padre. Am&eacute;n. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PALABRAS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIDURANTE EL CONSISTORIO ORDINARIO P&Uacute;BLICO PARA LA CREACI&Oacute;N DE VEINTE NUEVOS CARDENALES &nbsp;S&aacute;bado 21 de febrero de 1998 &nbsp; &laquo;A los ancianos que est&aacute;n entre vosotros les exhorto yo, anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y part&iacute;cipe de la gloria que est&aacute; para manifestarse&raquo; (1 P &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-febrero-de-1998-consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-nuevos-cardenales\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab21 de febrero de 1998, Consistorio ordinario p\u00fablico para la creaci\u00f3n de nuevos cardenales\u00a0\u00ab<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40204","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40204","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40204"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40204\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40204"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40204"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40204"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}