{"id":40207,"date":"2016-10-05T23:38:06","date_gmt":"2016-10-06T04:38:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-febrero-de-1998-misa-de-funeral-en-sufragio-del-cardenal-eduardo-francisco-pironio\/"},"modified":"2016-10-05T23:38:06","modified_gmt":"2016-10-06T04:38:06","slug":"7-de-febrero-de-1998-misa-de-funeral-en-sufragio-del-cardenal-eduardo-francisco-pironio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-febrero-de-1998-misa-de-funeral-en-sufragio-del-cardenal-eduardo-francisco-pironio\/","title":{"rendered":"7 de febrero de 1998, Misa de funeral en sufragio del cardenal Eduardo Francisco Pironio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\">&nbsp;<i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>DURANTE LA MISA DE FUNERAL EN SUFRAGIO <br \/>DEL CARDENAL EDUARDO FRANCISCO PIRONIO<br \/><\/font><\/b><br \/>S&aacute;bado 7 de febrero de 1998<\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">1.&nbsp;&laquo;Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en &eacute;l, tenga vida eterna y que yo le resucite el &uacute;ltimo d&iacute;a&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 40).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">La promesa de Cristo, que acabamos de escuchar en el evangelio, abre nuestro coraz&oacute;n a la esperanza: &eacute;l, que es el Se&ntilde;or de la vida, vino para que &laquo;no se perdiera ninguno de los que le hab&iacute;a confiado el Padre&raquo;. Ante la muerte, el ser humano siente precisamente ese miedo, el miedo de perderse. Su coraz&oacute;n vacila; todas sus certezas le parecen precarias; y la oscuridad de lo desconocido lo lleva al desconcierto. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">La palabra de Cristo se convierte, entonces, en la &uacute;nica clave para resolver el enigma de la muerte. Es la luz que ilumina el camino de la vida y da valor a cada uno de sus instantes: incluso al dolor, al sufrimiento y a la separaci&oacute;n definitiva. &laquo;Todo el que vea al Hijo y crea en &eacute;l, tiene la vida eterna&raquo;, afirma Jes&uacute;s. Creer en &eacute;l es fiarse de su palabra, contando s&oacute;lo con el poder de su amor misericordioso. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Estas consideraciones, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, surgen espont&aacute;neas en nuestro coraz&oacute;n, mientras nos encontramos reunidos en oraci&oacute;n ante los restos mortales de nuestro hermano, el querido cardenal Eduardo Francisco Pironio, a quien hoy acompa&ntilde;amos a su &uacute;ltima morada. Fue testigo de la fe valiente que sabe fiarse de Dios, incluso cuando, en los designios misteriosos de su Providencia, permite la prueba. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">2.&nbsp;S&iacute;, este venerado hermano nuestro crey&oacute; con fe inquebrantable en las promesas del Redentor. Con estas palabras comienza su Testamento espiritual: &laquo;Fui bautizado en el nombre de la Trinidad sant&iacute;sima; cre&iacute; firmemente en ella, por la misericordia de Dios; gust&eacute; su presencia amorosa en la peque&ntilde;ez de mi alma (&#8230;). Ahora entro &quot;en la alegr&iacute;a de mi Se&ntilde;or&quot;, en la contemplaci&oacute;n directa, &quot;cara a cara&quot;, de la Trinidad. Hasta ahora &quot;peregrin&eacute; lejos del Se&ntilde;or&quot;. Ahora &quot;lo veo tal cual &eacute;l es&quot;. Soy feliz. &iexcl;Magnificat! &raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Aprendi&oacute; su fe en las rodillas de su madre, mujer de formaci&oacute;n cristiana s&oacute;lida, aunque sencilla, que supo imprimir en el coraz&oacute;n de sus hijos el genuino sentido evang&eacute;lico de la vida. &laquo;En la historia de mi familia \u2014dijo en cierta ocasi&oacute;n el recordado cardenal\u2014 hay algo de milagroso. Cuando naci&oacute; su primer hijo, mi madre tan s&oacute;lo ten&iacute;a 18 a&ntilde;os y se enferm&oacute; gravemente. Cuando se recuper&oacute;, los m&eacute;dicos le dijeron que no podr&iacute;a tener m&aacute;s hijos, pues, de lo contrario, su vida correr&iacute;a un grave riesgo. Fue entonces a consultar al obispo auxiliar de La Plata, que le dijo: &quot;Los m&eacute;dicos pueden equivocarse. Usted p&oacute;ngase en las manos de Dios y cumpla sus deberes de esposa&quot;. Mi madre desde entonces dio a luz a otros 21 hijos \u2014yo soy el &uacute;ltimo\u2014, y vivi&oacute; hasta los 82 a&ntilde;os. Pero lo mejor no acaba aqu&iacute;, pues despu&eacute;s fui nombrado obispo auxiliar de La Plata, precisamente en el cargo de aquel que hab&iacute;a bendecido a mi madre. El d&iacute;a de mi ordenaci&oacute;n episcopal \u2014prosigue el cardenal Pironio\u2014 el arzobispo me regal&oacute; la cruz pectoral de aquel obispo, sin saber la historia que hab&iacute;a detr&aacute;s. Cuando le revel&eacute; que deb&iacute;a la vida al propietario de aquella cruz, llor&oacute;&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">He querido referir este episodio, narrado por el mismo cardenal, porque pone de manifiesto las razones que sostuvieron su camino de fe. Su existencia fue un c&aacute;ntico de fe al Dios de la vida. Lo dice &eacute;l mismo en su Testamento espiritual: &laquo;&iexcl;Qu&eacute; lindo es vivir! T&uacute; nos hiciste, Se&ntilde;or, para la vida. La amo, la ofrezco, la espero. T&uacute; eres la vida, como fuiste siempre mi verdad y mi camino! &raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">3.&nbsp;Acabamos de escuchar las palabras de la carta de san Pedro: &laquo;Rebos&aacute;is de alegr&iacute;a, aunque sea preciso que todav&iacute;a por alg&uacute;n tiempo se&aacute;is afligidos con diversas pruebas, a fin de que la calidad probada de vuestra fe, (&#8230;) se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la revelaci&oacute;n de Jesucristo&raquo; (<i>1&nbsp;P<\/i> 1, 6-7). Esas palabras reflejan muy bien el ministerio sacerdotal del cardenal Pironio. Dio testimonio de su fe en la alegr&iacute;a: alegr&iacute;a de ser sacerdote y deseo constante de &laquo;transmitirla a los j&oacute;venes de hoy, como mi mejor testamento y herencia&raquo;, como &eacute;l mismo dej&oacute; escrito. Alegr&iacute;a de servir al Evangelio, en los diversos y arduos encargos que se le confiaron. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Naci&oacute; el 3 de diciembre de 1920. Fue ordenado sacerdote en la bas&iacute;lica de Nuestra Se&ntilde;ora de Luj&aacute;n, el 5 de diciembre de 1943. En los primeros a&ntilde;os de su ministerio realiz&oacute; una intensa actividad educativa y did&aacute;ctica en el seminario de Buenos Aires. Durante el concilio ecum&eacute;nico Vaticano II fue invitado a intervenir en los trabajos como perito conciliar. En 1964 Pablo VI lo nombr&oacute; obispo auxiliar del arzobispo de La Plata, y luego administrador apost&oacute;lico de Avellaneda; fue secretario general, y despu&eacute;s presidente, del Celam. Sucesivamente fue promovido a la sede de Mar del Plata. Pablo VI lo escogi&oacute; como colaborador, encomend&aacute;ndole la Congregaci&oacute;n para los religiosos e institutos seculares, y en 1976 lo elev&oacute; a la dignidad cardenalicia. Yo mismo, el 8 de abril de 1984, lo llam&eacute; a dirigir el Consejo pontificio para los laicos, donde estuvo hasta el 20 de agosto de 1996, trabajando siempre con juvenil entusiasmo y profunda competencia. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">4.&nbsp;As&iacute;, su servicio a la Iglesia fue asumiendo, poco a poco, una dimensi&oacute;n cada vez m&aacute;s amplia y universal: primero una di&oacute;cesis en Argentina; luego, el continente latinoamericano; y, sucesivamente, llamado a la Curia romana, toda la comunidad cat&oacute;lica. Aqu&iacute; en Roma prosigui&oacute; con su estilo pastoral de siempre, manifestando un notable amor a la vida consagrada y a los laicos, en particular a los j&oacute;venes. En su Testamento espiritual escribi&oacute;: &laquo;&iexcl;C&oacute;mo los quiero a los religiosos y religiosas, y a todos los laicos consagrados en el mundo! &iexcl;C&oacute;mo pido a Mar&iacute;a sant&iacute;sima por ellos! &iexcl;C&oacute;mo ofrezco hoy con alegr&iacute;a mi vida por su fidelidad! (&#8230;) Los quiero enormemente, los abrazo y los bendigo&raquo;. Y a&ntilde;ade: &laquo;Doy gracias a Dios por haber podido gastar mis pobres fuerzas y talentos en la entrega a los queridos laicos, cuya amistad y testimonio me han enriquecido espiritualmente&raquo;.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">&iquest;C&oacute;mo olvidar la gran aportaci&oacute;n que dio a las celebraciones de las Jornadas mundiales de la juventud? Quisiera dar gracias p&uacute;blicamente aqu&iacute; a este hermano nuestro, que me prest&oacute; una gran ayuda en el ejercicio de mi ministerio petrino.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">5.&nbsp;Su incesante cooperaci&oacute;n se hizo a&uacute;n m&aacute;s apost&oacute;lica en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, marcados por la enfermedad. El ap&oacute;stol Pedro nos acaba de hablar de &laquo;la calidad probada de la fe, m&aacute;s preciosa que el oro&raquo;, y nos ha recordado que no debemos sorprendernos de que nos venga la prueba, pues ese metal, &laquo;a pesar de ser perecedero, es probado por el fuego &raquo; (cf. <i>1 P<\/i> 1, 7). La fe del cardenal Pironio fue probada duramente en el crisol del sufrimiento. Debilitado en su cuerpo por una grave enfermedad, supo aceptar con resignaci&oacute;n y paciencia la dura prueba que se le ped&iacute;a. Sobre esta experiencia dej&oacute; escrito: &laquo;Agradezco al Se&ntilde;or el privilegio de su cruz. Me siento felic&iacute;simo de haber sufrido mucho. S&oacute;lo me duele no haber sufrido bien y no haber saboreado siempre en silencio mi cruz. Deseo que, al menos ahora, mi cruz comience a ser luminosa y fecunda&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Ya en el ocaso de su vida, supo encontrar en la fe el optimismo y la esperanza que caracterizaron toda su existencia. &laquo;Todas las cosas (&#8230;) son tuyas, Se&ntilde;or que amas la vida&raquo; (<i>Sb<\/i> 11, 26), sol&iacute;a repetir, y su lema cardenalicio constitu&iacute;a una especie de confirmaci&oacute;n: &laquo;Cristo en vosotros, esperanza de la gloria&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">6.&nbsp;Al encomendar a la misericordia del Se&ntilde;or el alma elegida de este amad&iacute;simo hermano, hagamos nuestras las palabras del libro de la Sabidur&iacute;a, que hemos escuchado: T&uacute;, Se&ntilde;or, &laquo;disimulas los pecados de los hombres para que se arrepientan&raquo; (<i>Sb<\/i> 11, 23). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">El cardenal Pironio ten&iacute;a un vivo sentido de la fragilidad humana: en su Testamento espiritual, que nos ha servido de gu&iacute;a en estas reflexiones, varias veces pide perd&oacute;n. Lo pide con humildad, con confianza. Ante la santidad de Dios, toda criatura humana no puede menos de darse golpes de pecho y confesar: &laquo;Te compadeces de todos, porque todo lo puedes&raquo; (<i>Sb<\/i> 11, 23). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Lo acompa&ntilde;amos con la oraci&oacute;n, ahora que entra en la casa del Padre. Lo encomendamos a Mar&iacute;a, Madre de la esperanza y de la alegr&iacute;a, hacia la cual profes&oacute; una gran devoci&oacute;n. Al concluir sus d&iacute;as, cuando ya era tiempo de recoger las velas para su &uacute;ltimo viaje, escribi&oacute; en su Testamento: &laquo;Los abrazo y bendigo con toda mi alma por &uacute;ltima vez en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo. Los dejo en el coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, la Virgen pobre, contemplativa y fiel. &iexcl;Ave Mar&iacute;a! A ella le pido: &quot;Al final de este destierro, mu&eacute;stranos el fruto de tu vientre, Jes&uacute;s&quot;&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Que la Madre de Dios lo acoja en sus brazos y lo introduzca en la morada eterna que el Se&ntilde;or prepara para sus siervos fieles. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Y t&uacute;, querido hermano, descansa en paz. Am&eacute;n.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA MISA DE FUNERAL EN SUFRAGIO DEL CARDENAL EDUARDO FRANCISCO PIRONIOS&aacute;bado 7 de febrero de 1998 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en &eacute;l, tenga vida eterna y que yo le resucite el &uacute;ltimo d&iacute;a&raquo; (Jn &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-febrero-de-1998-misa-de-funeral-en-sufragio-del-cardenal-eduardo-francisco-pironio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de febrero de 1998, Misa de funeral en sufragio del cardenal Eduardo Francisco Pironio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40207","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40207"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40207\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}