{"id":40208,"date":"2016-10-05T23:38:08","date_gmt":"2016-10-06T04:38:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ii-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada-homilia-del-santo-padre-2-de-febrero-de-1998\/"},"modified":"2016-10-05T23:38:08","modified_gmt":"2016-10-06T04:38:08","slug":"ii-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada-homilia-del-santo-padre-2-de-febrero-de-1998","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ii-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada-homilia-del-santo-padre-2-de-febrero-de-1998\/","title":{"rendered":"II Jornada Mundial de la Vida Consagrada, Homil\u00eda del Santo Padre (2 de febrero de 1998)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\">FIESTA DE LA PRESENTACI<font face=\"Times New Roman\">&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR<\/font><\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><\/i><br \/><i>Lunes 2 de febrero de 1998<br \/>II Jornada de la vida consagrada<\/i><\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> 1.&nbsp;<i>Lumen ad revelationem gentium!<\/i> &laquo;Luz para alumbrar a las naciones&raquo; (<i>Lc<\/i>&nbsp;2, 32). <\/font> <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> Estas palabras resuenan en el templo de Jerusal&eacute;n, mientras Mar&iacute;a y Jos&eacute;, cuarenta d&iacute;as despu&eacute;s del nacimiento de Jes&uacute;s, se disponen a &laquo;presentarlo al Se&ntilde;or&raquo; (<i>Lc<\/i> 2, 22). El evangelista san Lucas, subrayando el contraste entre la iniciativa modesta y humilde de sus padres y la gloria del acontecimiento percibida por Sime&oacute;n y Ana, parece sugerir que el templo mismo espera la venida del Ni&ntilde;o. En efecto, en la actitud prof&eacute;tica de los dos ancianos toda la antigua Alianza expresa la alegr&iacute;a del encuentro con el Redentor. <\/font> <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> Sime&oacute;n y Ana, que esperaban al Mes&iacute;as, van al templo, impulsados por el Esp&iacute;ritu Santo, mientras Mar&iacute;a y Jos&eacute;, cumpliendo las prescripciones de la Ley, llevan all&iacute; a Jes&uacute;s. Cuando ven al Ni&ntilde;o, Sime&oacute;n y Ana intuyen que &eacute;l es precisamente el Esperado, y Sime&oacute;n, casi en &eacute;xtasis, exclama: <\/font> &laquo;Ahora, Se&ntilde;or, seg&uacute;n tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel&raquo; (<i>Lc<\/i> 2, 29-32). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">2.&nbsp;<i>Lumen ad revelationem gentium!<\/i> Sime&oacute;n, el hombre de la antigua Alianza, el hombre del templo de Jerusal&eacute;n, con sus palabras inspiradas expresa la convicci&oacute;n de que esa luz no s&oacute;lo est&aacute; destinada a Israel, sino tambi&eacute;n a los paganos y a todos los pueblos de la tierra. Con &eacute;l la &laquo;vejez&raquo; del mundo acoge entre sus brazos el esplendor de la eterna &laquo;juventud&raquo; de Dios. Pero en el fondo ya se vislumbra la sombra de la cruz, porque las tinieblas rechazar&aacute;n esa luz. En efecto, Sime&oacute;n, al dirigirse a Mar&iacute;a, le profetiza: &laquo;&Eacute;ste est&aacute; puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; ser&aacute; como una bandera discutida: as&iacute; quedar&aacute; clara la actitud de muchos corazones. Y a ti una espada te traspasar&aacute; el alma&raquo; (<i>Lc<\/i> 2, 34-35). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">3.&nbsp;<i>Lumen ad revelationem gentium!<\/i> Las palabras del c&aacute;ntico de Sime&oacute;n resuenan en muchos templos de la nueva Alianza, donde todas las noches los disc&iacute;pulos de Cristo terminan con el rezo de Completas la plegaria lit&uacute;rgica de las Horas. De este modo, la Iglesia, pueblo de la nueva Alianza, acoge casi la &uacute;ltima palabra de la antigua Alianza y proclama el cumplimiento de la promesa divina, anunciando que la &laquo;luz para alumbrar a las naciones&raquo; se ha difundido sobre toda la tierra y est&aacute; presente por doquier en la obra redentora de Cristo. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Junto con el c&aacute;ntico de Sime&oacute;n, la liturgia de las Horas nos invita a repetir las &uacute;ltimas palabras pronunciadas por Cristo en la cruz:<i> In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum<\/i>, &laquo;Padre, en tus manos encomiendo mi esp&iacute;ritu&raquo; (<i>Lc<\/i> 23, 46). Y tambi&eacute;n nos invita a contemplar con admiraci&oacute;n y gratitud la acci&oacute;n salv&iacute;fica de Cristo, &laquo;luz para alumbrar a las naciones&raquo;, en favor de la humanidad: <i>Redemisti nos, Domine, Deus veritatis<\/i>, &laquo;Nos ha redimido, Se&ntilde;or, Dios de verdad&raquo;.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">As&iacute;, la Iglesia anuncia que se ha realizado la redenci&oacute;n del mundo, que esperaban los profetas y anunci&oacute; Sime&oacute;n en el templo de Jerusal&eacute;n. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">4.&nbsp;<i>Lumen ad revelationem gentium!<\/i> Hoy tambi&eacute;n nosotros, con las candelas encendidas, vamos al encuentro de Aquel que es &laquo;la luz del mundo&raquo; y lo acogemos en su Iglesia con todo el fervor de nuestra fe bautismal. A cuantos profesan sinceramente esta fe se les ha prometido el &laquo;encuentro&raquo; &uacute;ltimo y definitivo con el Se&ntilde;or en su reino. En la tradici&oacute;n polaca, al igual que en la de otras naciones, las candelas bendecidas tienen un significado especial, porque, llevadas a casa, se encienden en los momentos de peligro, durante los temporales y los cataclismos, como signo de que se encomienda uno mismo, la familia y todo lo que se posee a la protecci&oacute;n divina. Por eso, en polaco, estas candelas se llaman &laquo;gromnice&raquo;, es decir, candelas que alejan los rayos y protegen del mal, y esta fiesta toma el nombre de Candelaria (literalmente: Santa Mar&iacute;a de las Candelas). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">M&aacute;s elocuente a&uacute;n es la costumbre de poner la candela bendecida en este d&iacute;a entre las manos del cristiano, en su lecho de muerte, para que ilumine los &uacute;ltimos pasos de su camino hacia la eternidad. Con este gesto se quiere afirmar que el moribundo, al seguir la luz de la fe, espera entrar en las moradas eternas, donde ya no &laquo;tienen necesidad de luz de l&aacute;mpara ni de luz del sol, porque el Se&ntilde;or Dios los alumbrar&aacute;&raquo; (<i>Ap<\/i> 22, 5). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">A esta entrada en el reino de la luz alude tambi&eacute;n el Salmo responsorial de hoy: &laquo;&iexcl;Portones!, alzad los dinteles; que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria&raquo; (<i>Sal<\/i> 23, 7). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Estas palabras se refieren directamente a Jesucristo, que entra en el templo de la antigua Alianza, llevado en brazos por sus padres; pero, por analog&iacute;a, podemos aplicarlas a todo creyente que cruza el umbral de la eternidad, llevado en brazos por la Iglesia. Los creyentes acompa&ntilde;an su paso final rezando: &laquo;&iexcl;Brille para &eacute;l la luz perpetua!&raquo;, a fin de que los &aacute;ngeles y los santos lo acojan, y Cristo, Redentor del hombre, lo envuelva con su luz eterna. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">5.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, celebramos hoy la segunda <i>Jornada de la vida consagrada<\/i>, que quiere suscitar en la Iglesia una renovada atenci&oacute;n al don de la vocaci&oacute;n a la vida consagrada. Queridos religiosos y religiosas; queridos miembros de los institutos seculares y de las sociedades de vida apost&oacute;lica, el Se&ntilde;or os ha llamado para que lo sig&aacute;is de modo m&aacute;s &iacute;ntimo y singular. En nuestro tiempo, en el que reinan el secularismo y el materialismo, con vuestra entrega total y definitiva a Cristo constitu&iacute;s el signo de una vida alternativa a la l&oacute;gica del mundo, porque se inspira radicalmente en el Evangelio y se proyecta hacia las realidades futuras, escatol&oacute;gicas. Seguid siempre fieles a vuestra vocaci&oacute;n especial. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Quisiera renovaros hoy la expresi&oacute;n de mi afecto y de mi estima. Saludo, ante todo, al cardenal Eduardo Mart&iacute;nez Somalo, prefecto de la Congregaci&oacute;n para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apost&oacute;lica, que preside esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. Saludo, asimismo, a los miembros de ese dicasterio y a cuantos trabajan al servicio de la vida consagrada. Pienso especialmente en vosotros, j&oacute;venes aspirantes a la vida consagrada; en vosotros, hombres y mujeres ya profesos en las diversas congregaciones religiosas y en los institutos seculares; en vosotros, que por la edad avanzada o por la enfermedad est&aacute;is llamados a prestar la contribuci&oacute;n valiosa de vuestro sufrimiento a la causa de la evangelizaci&oacute;n. Os repito a todos con las palabras de la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\"> Vita consecrata<\/a><\/i>: &laquo;Sab&eacute;is en qui&eacute;n hab&eacute;is confiado (cf. <i>2 Tm<\/i> 1, 12): &iexcl;dadle todo! (&#8230;). Vivid la fidelidad a vuestro compromiso con Dios edific&aacute;ndoos mutuamente y ayud&aacute;ndoos unos a otros (&#8230;). &iexcl;No os olvid&eacute;is que vosotros, de manera muy particular, pod&eacute;is y deb&eacute;is decir no s&oacute;lo que sois de Cristo, sino que hab&eacute;is &quot;llegado a ser Cristo mismo&quot;!&raquo; (n. 109).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Los cirios encendidos, que llevaba cada uno en la primera parte de esta liturgia solemne, manifiestan la vigilante espera del Se&ntilde;or que debe caracterizar la vida de todo creyente y, especialmente, de aquellos a quienes el Se&ntilde;or llama a una misi&oacute;n especial en la Iglesia. Son un fuerte llamamiento a testimoniar ante el mundo a Cristo, la luz que no tiene ocaso: &laquo;Brille as&iacute; vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que est&aacute; en los cielos&raquo; (<i>Mt<\/i> 5, 16). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, ojal&aacute; que vuestra total fidelidad a Cristo pobre, casto y obediente sea fuente de luz y de esperanza para todos aquellos con quienes os encontr&eacute;is.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">6.&nbsp;<i>Lumen ad revelationem gentium!<\/i> Mar&iacute;a, que cumpli&oacute; la voluntad del Padre, dispuesta a la obediencia, intr&eacute;pida en la pobreza, y acogedora en la virginidad fecunda, obtenga de Jes&uacute;s que &laquo;cuantos han recibido el don de seguirlo en la vida consagrada sepan testimoniarlo con una existencia transfigurada, caminando gozosamente, junto con todos los otros hermanos y hermanas, hacia la patria celestial y la luz que no tiene ocaso &raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\">Vita consecrata<\/a><\/i>, 112). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">&iexcl;Alabado sea Jesucristo!<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FIESTA DE LA PRESENTACI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Lunes 2 de febrero de 1998II Jornada de la vida consagrada &nbsp; 1.&nbsp;Lumen ad revelationem gentium! &laquo;Luz para alumbrar a las naciones&raquo; (Lc&nbsp;2, 32). 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