{"id":40209,"date":"2016-10-05T23:38:09","date_gmt":"2016-10-06T04:38:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-la-habana-25-de-enero-de-1998\/"},"modified":"2016-10-05T23:38:09","modified_gmt":"2016-10-06T04:38:09","slug":"viaje-apostolico-cuba-la-habana-25-de-enero-de-1998","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-la-habana-25-de-enero-de-1998\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico &#8211; Cuba: La Habana (25 de enero de 1998)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"> <b>JUAN PABLO II<\/b> <\/font><\/p>\n<p><center><br \/>\n <i><b><font size=\"+1\" face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">HOMILIA EN LA HABANA<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><i>25 de enero de 1998<\/i><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\"><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/i><\/font><\/p>\n<p><\/center> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">1. <i>&laquo;Hoy es un d&iacute;a consagrado a nuestro Dios: No hagan duelo ni lloren&raquo;<\/i> (<i>Ne<\/i>, 8, 9). Con gran gozo presido la Santa Misa en esta Plaza de &laquo;Jos&eacute; Mart&iacute;&raquo;, en el <i>domingo, d&iacute;a del Se&ntilde;or<\/i>, que debe ser dedicado al descanso, a la oraci&oacute;n y a la convivencia familiar. La Palabra de Dios nos convoca para crecer en la fe y celebrar la <i>presencia del Resucitado en medio de nosotros<\/i>, que &laquo;<i>hemos sido bautizados en un mismo Esp&iacute;ritu para formar un solo cuerpo<\/i>&raquo; (<i>1Co<\/i> 12, 13), el Cuerpo m&iacute;stico de Cristo que es la Iglesia. Jesucristo une a todos los bautizados. De &Eacute;l fluye el amor fraterno tanto entre los cat&oacute;licos cubanos como entre los que viven en cualquier otra parte, porque son <i>&laquo;Cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro&raquo;<\/i> (<i>1Co<\/i> 12, 27). La Iglesia en Cuba, pues, no est&aacute; sola ni aislada, sino que forma parte de la Iglesia universal extendida por el mundo entero. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">2. Saludo con afecto al Cardenal Jaime Ortega, Pastor de esta Arquidi&oacute;cesis, y le agradezco las amables palabras con las que, al inicio de esta celebraci&oacute;n, me ha presentado las realidades y las aspiraciones que marcan la vida de esta comunidad eclesial. Saludo asimismo a los Se&ntilde;ores Cardenales aqu&iacute; presentes, venidos desde distintos lugares, as&iacute; como a todos mis hermanos Obispos de Cuba y de otros Pa&iacute;ses que han querido participar en esta solemne celebraci&oacute;n. Saludo cordialmente a los sacerdotes, religiosos y religiosas, y a los fieles reunidos en tan gran n&uacute;mero. A cada uno le aseguro mi afecto y cercan&iacute;a en el Se&ntilde;or. Saludo deferentemente al Se&ntilde;or Presidente doctor Fidel Castro Ruz, que ha querido participar en esta Santa Misa. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Agradezco tambi&eacute;n la presencia de las autoridades civiles que han querido estar hoy aqu&iacute; y les quedo reconocido por la cooperaci&oacute;n prestada. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">3. &laquo;<i>El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute;, porque &Eacute;l me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio<\/i>&raquo; (<i>Lc<\/i> 4, 18). Todo ministro de Dios tiene que hacer suyas en su vida estas palabras que pronunci&oacute; Jes&uacute;s en Nazaret. Por eso, al estar entre Ustedes quiero darles la buena noticia de la esperanza en Dios. Como servidor del Evangelio les traigo este <i>mensaje de amor y solidaridad<\/i> que Jesucristo, con su venida, ofrece a los hombres de todos los tiempos. No se trata en absoluto de una ideolog&iacute;a ni de un sistema econ&oacute;mico o pol&iacute;tico nuevo, sino de un <i>camino de paz, justicia y libertad verdaderas<\/i>.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">4. Los sistemas ideol&oacute;gicos y econ&oacute;micos que se han ido sucediendo en los dos &uacute;ltimos siglos con frecuencia han potenciado el enfrentamiento como m&eacute;todo, ya que conten&iacute;an en sus programas los g&eacute;rmenes de la oposici&oacute;n y de la desuni&oacute;n. Esto condicion&oacute; profundamente su concepci&oacute;n del hombre y sus relaciones con los dem&aacute;s. Algunos de esos sistemas han pretendido tambi&eacute;n reducir la religi&oacute;n a la esfera meramente individual, despoj&aacute;ndola de todo influjo o relevancia social. En este sentido, cabe recordar que <i>un Estado moderno no puede hacer del ate&iacute;smo o de la religi&oacute;n uno de sus ordenamientos pol&iacute;ticos<\/i>. El Estado, lejos de todo fanatismo o secularismo extremo, debe promover un sereno clima social y una legislaci&oacute;n adecuada que permita a cada persona y a cada confesi&oacute;n religiosa vivir libremente su fe, expresarla en los &aacute;mbitos de la vida p&uacute;blica y contar con los medios y espacios suficientes para aportar a la vida nacional sus riquezas espirituales, morales y c&iacute;vicas.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Por otro lado, resurge en varios lugares una forma de <i>neoliberalismo capitalista<\/i> que subordina la persona humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las <i>fuerzas ciegas del mercado<\/i>, gravando desde sus centros de poder a los pa&iacute;ses menos favorecidos con cargas insoportables. As&iacute;, en ocasiones, se imponen a las naciones, como condiciones para recibir nuevas ayudas, <i>programas econ&oacute;micos insostenibles<\/i>. De este modo se asiste en el concierto de las naciones al <i>enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa del empobrecimiento creciente de muchos<\/i>, de forma que los ricos son cada vez m&aacute;s ricos y los pobres cada vez m&aacute;s pobres.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">5. Queridos hermanos: <i>la Iglesia es maestra en humanidad<\/i>. Por eso, frente a estos sistemas, presenta <i>la cultura del amor y de la vida<\/i>, devolviendo a la humanidad la esperanza en el poder transformador del amor vivido en la unidad querida por Cristo. Para ello hay que recorrer un <i>camino de reconciliaci&oacute;n, de di&aacute;logo y de acogida fraterna<\/i> del pr&oacute;jimo, de todo pr&oacute;jimo. Esto se puede llamar el Evangelio social de la Iglesia.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">La Iglesia, al llevar a cabo su misi&oacute;n, <i>propone al mundo una justicia nueva<\/i>, la justicia del Reino de Dios (cf. <i>Mt<\/i> 6, 33). En diversas ocasiones me he referido a los temas sociales. Es preciso continuar hablando de ello mientras en el mundo haya una injusticia, por peque&ntilde;a que sea, pues de lo contrario la Iglesia no ser&iacute;a fiel a la misi&oacute;n confiada por Jesucristo. <i>Est&aacute; en juego el hombre<\/i>, la persona concreta. Aunque los tiempos y las circunstancias cambien, siempre hay quienes necesitan de la voz de la Iglesia para que sean reconocidas sus angustias, sus dolores y sus miserias. Los que se encuentren en estas circunstancias pueden estar seguros de que no quedar&aacute;n defraudados, pues la Iglesia est&aacute; con ellos y el Papa abraza con el coraz&oacute;n y con su palabra de aliento a todo aquel que sufre la injusticia. Yo no soy contrario a los aplausos porque cuando aplauden el Papa puede reposar un poco.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s conservan &iacute;ntegro su vigor a las puertas del a&ntilde;o 2000. Son v&aacute;lidas para todos Ustedes, mis queridos hermanos. En la b&uacute;squeda de la justicia del Reino no podemos detenernos ante dificultades e incomprensiones. Si la invitaci&oacute;n del Maestro a la justicia, al servicio y al amor es acogida como Buena Nueva, entonces el coraz&oacute;n se ensancha, se transforman los criterios y nace la cultura del amor y de la vida. Este es el gran cambio que la sociedad necesita y espera, y s&oacute;lo podr&aacute; alcanzarse si primero no se produce la conversi&oacute;n del coraz&oacute;n de cada uno, como condici&oacute;n para los necesarios cambios en las estructuras de la sociedad.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">6. &laquo;<i>El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or me ha enviado para anunciar a los cautivos la libertad&#8230; para dar libertad a los oprimidos<\/i>&raquo; (<i>Lc<\/i> 4, 18). La buena noticia de Jes&uacute;s va acompa&ntilde;ada de un anuncio de libertad, apoyada sobre el s&oacute;lido fundamento de la verdad:<i> &laquo;Si se mantienen en mi Palabra, ser&aacute;n verdaderamente mis disc&iacute;pulos, y conocer&aacute;n la verdad y la verdad los har&aacute; libres&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 8, 31-32). La verdad a la que se refiere Jes&uacute;s no es s&oacute;lo la comprensi&oacute;n intelectual de la realidad, sino la <i>verdad sobre el hombre<\/i> y su condici&oacute;n trascendente, sobre <i>sus derechos y deberes, sobre su grandeza y sus l&iacute;mites<\/i>. Es la misma verdad que Jes&uacute;s proclam&oacute; con su vida, reafirm&oacute; ante Pilato y, con su silencio, ante Herodes; es la misma que lo llev&oacute; a la cruz salvadora y a su resurrecci&oacute;n gloriosa.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">La libertad que no se funda en la verdad condiciona de tal forma al hombre que algunas veces lo hace objeto y no sujeto de su entorno social, cultural, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, dej&aacute;ndolo casi sin ninguna iniciativa para su desarrollo personal. Otras veces esa libertad es de talante individualista y, al no tener en cuenta la libertad de los dem&aacute;s, encierra al hombre en su ego&iacute;smo. <i>La conquista de la libertad en la responsabilidad es una tarea imprescindible para toda persona<\/i>. Para los cristianos, <i>la libertad de los hijos de Dios<\/i> no es solamente un don y una tarea, sino que alcanzarla supone un inapreciable testimonio y un genuino aporte en el camino de la liberaci&oacute;n de todo el g&eacute;nero humano. <i>Esta liberaci&oacute;n no se reduce a los aspectos sociales y pol&iacute;ticos<\/i>, sino que encuentra su plenitud en el ejercicio de la <i>libertad de conciencia, base y fundamento de los otros derechos humanos<\/i>. El Papa libre y nos quiere a todos libres.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Para muchos de los sistemas pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos hoy vigentes el mayor desaf&iacute;o sigue siendo el <i>conjugar libertad y justicia social, libertad y solidaridad<\/i>, sin que ninguna quede relegada a un plano inferior. En este sentido, la <i>Doctrina Social de la Iglesia<\/i> es un esfuerzo de reflexi&oacute;n y propuesta que trata de iluminar y conciliar las relaciones entre los derechos inalienables de cada hombre y las exigencias sociales, de modo que la persona alcance sus aspiraciones m&aacute;s profundas y su realizaci&oacute;n integral, seg&uacute;n su condici&oacute;n de hijo de Dios y de ciudadano. Por lo cual, <i>el laicado cat&oacute;lico<\/i> debe contribuir a esta realizaci&oacute;n mediante la <i>aplicaci&oacute;n de las ense&ntilde;anzas sociales de la Iglesia en los diversos ambientes<\/i>, abiertos a todos los hombres de buena voluntad.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">7. En el evangelio proclamado hoy aparece la justicia &iacute;ntimamente ligada a la verdad. As&iacute; se ve tambi&eacute;n en el <i>pensamiento l&uacute;cido de los padres de la Patria<\/i>. El Siervo de Dios <i>Padre F&eacute;lix Varela<\/i>, animado por su fe cristiana y su fidelidad al ministerio sacerdotal, sembr&oacute; en el coraz&oacute;n del pueblo cubano las <i>semillas de la justicia y la libertad<\/i> que &eacute;l so&ntilde;aba ver florecer en una Cuba libre e independiente.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\"><i>La doctrina de Jos&eacute; Mart&iacute; sobre el amor entre todos los hombres tiene ra&iacute;ces hondamente evang&eacute;licas<\/i>, superando as&iacute; el falso conflicto entre la fe en Dios y el amor y servicio a la Patria. Escribe este pr&oacute;cer: &laquo;Pura, desinteresada, perseguida, martirizada, po&eacute;tica y sencilla, la religi&oacute;n del Nazareno sedujo a todos los hombres honrados&#8230; <i>Todo pueblo necesita ser religioso<\/i>. No s&oacute;lo lo es esencialmente, sino que por su propia utilidad debe serlo&#8230; Un pueblo irreligioso morir&aacute;, porque nada en &eacute;l alimenta la virtud. Las injusticias humanas disgustan de ella; es necesario que la justicia celeste la garantice&raquo;.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Como saben, <i>Cuba tiene un alma cristiana<\/i> y eso la ha llevado a tener <i>una vocaci&oacute;n universal<\/i>. Llamada a vencer el aislamiento, ha de abrirse al mundo y el mundo debe acercarse a Cuba, a su pueblo, a sus hijos, que son sin duda su mayor riqueza. &iexcl;<i>Esta es la hora de emprender los nuevos caminos<\/i> que exigen los tiempos de renovaci&oacute;n que vivimos, al acercarse el Tercer milenio de la era cristiana!<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">8. Queridos hermanos: <i>Dios ha bendecido a este pueblo con verdaderos formadores de la conciencia nacional<\/i>, claros y firmes exponentes de la fe cristiana, como el m&aacute;s valioso sost&eacute;n de la virtud y del amor. Hoy los Obispos, con los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos, se esfuerzan en tender puentes para acercar las mentes y los corazones, propiciando y consolidando la paz, <i>preparando la civilizaci&oacute;n del amor y de la justicia<\/i>. Estoy en medio de Ustedes como <i>mensajero de la verdad y la esperanza<\/i>. Por eso quiero repetir mi llamado a <i>dejarse iluminar por Jesucristo<\/i>, a <i>aceptar sin reservas el esplendor de su verdad<\/i>, para que todos puedan <i>emprender el camino de la unidad por medio del amor y la solidaridad<\/i>, evitando la exclusi&oacute;n, el aislamiento y el enfrentamiento, que son contrarios a la voluntad del Dios-Amor.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Que el Esp&iacute;ritu Santo ilumine con sus dones a quienes tienen diversas responsabilidades sobre este pueblo, que llevo en el coraz&oacute;n. Y que la Virgen de la Caridad del Cobre, Reina de Cuba, obtenga para sus hijos los dones de la paz, del progreso y de la felicidad.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\">Este viento de hoy es muy significativo porque el viento simboliza el Esp&iacute;ritu Santo. &laquo;Spiritus spirat ubi vult, Spiritus vult spirare in Cuba&raquo;. &Uacute;ltimas palabras en lengua latina porque Cuba es tambi&eacute;n de la tradici&oacute;n latina: &iexcl;Am&eacute;rica Latina, Cuba latina, lengua latina! &laquo;Spiritus spirat ubi vult et vult Cubam&raquo;. Adi&oacute;s.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II HOMILIA EN LA HABANA 25 de enero de 1998 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;Hoy es un d&iacute;a consagrado a nuestro Dios: No hagan duelo ni lloren&raquo; (Ne, 8, 9). 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