{"id":40211,"date":"2016-10-05T23:38:14","date_gmt":"2016-10-06T04:38:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-camaguey-23-de-enero-de-1998\/"},"modified":"2016-10-05T23:38:14","modified_gmt":"2016-10-06T04:38:14","slug":"viaje-apostolico-cuba-camaguey-23-de-enero-de-1998","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-camaguey-23-de-enero-de-1998\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico &#8211; Cuba: Camag\u00fcey (23 de enero de 1998)"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><br \/>\n<center><br \/>\n <font color=\"#663300\"><b>JUAN PABLO II<\/b> <\/font> <\/p>\n<p><i><b><font size=\"+1\" color=\"#663300\">HOMILIA EN CAMAG&Uuml;EY<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p> <font color=\"#663300\"><i>23 de enero de 1998<\/i><\/font><\/p>\n<p><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><\/center> <\/p>\n<p>1. &laquo;<i>No te dejes vencer por el mal; vence al mal a fuerza de bien<\/i>&raquo; (<i>Rm<\/i> 12, 21). Los j&oacute;venes cubanos se re&uacute;nen hoy con el Papa para celebrar su fe y escuchar la Palabra de Dios, que es el camino para salir de las obras del mal y de las tinieblas y revestirse as&iacute; con las armas de la luz para obrar el bien. Con este motivo, me complace tener este encuentro con todos Ustedes en esta gran Plaza, donde en el altar se renovar&aacute; el sacrificio de Jesucristo. Este lugar, que lleva el nombre de <i>Ignacio Agramonte<\/i>, &laquo;El Bayardo&raquo;, nos recuerda a un h&eacute;roe querido por todos, el cual, movido por su fe cristiana, encarn&oacute; los valores que adornan a los hombres y mujeres de bien: la honradez, la veracidad, la fidelidad, el amor a la justicia. &Eacute;l fue buen esposo y padre de familia y buen amigo, <i>defensor de la dignidad humana frente a la esclavitud<\/i>. <\/p>\n<p>2. Ante todo quiero saludar con afecto a Mons. Adolfo Rodr&iacute;guez Herrera, Pastor de esta Iglesia diocesana, a su Obispo auxiliar, Mons. Juan Garc&iacute;a Rodr&iacute;guez, as&iacute; como a los dem&aacute;s Obispos y Sacerdotes presentes, que con su labor pastoral animan y conducen a los j&oacute;venes cubanos hacia Cristo, el Redentor, el amigo que nunca falla. El encuentro con &Eacute;l mueve a la conversi&oacute;n y a la alegr&iacute;a singular, que hace exclamar, como a los disc&iacute;pulos despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n: <i> &laquo;Hemos visto al Se&ntilde;or&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 20, 24). Saludo asimismo a las autoridades civiles, que han querido asistir a esta Santa Misa, y les agradezco la cooperaci&oacute;n para este acto cuyos invitados principales son los j&oacute;venes. <\/p>\n<p>De coraz&oacute;n me dirijo a Ustedes, <i>queridos j&oacute;venes cubanos, esperanza de la Iglesia y de la Patria<\/i>, present&aacute;ndoles a Cristo, para que le reconozcan y le sigan con total decisi&oacute;n. &Eacute;l les da la vida, les ense&ntilde;a el camino, los introduce en la verdad, anim&aacute;ndolos a marchar juntos y solidarios, en felicidad y paz, como miembros vivos de su Cuerpo m&iacute;stico, que es la Iglesia.<\/p>\n<p>3. &laquo;<i>&iquest;C&oacute;mo podr&aacute; el joven llevar una vidalimpia? &iexcl;Viviendode acuerdo con tu palabra!&raquo;<\/i> (<i>Sal<\/i> 119, 9). El Salmo nos da la respuesta al interrogante que todo joven se ha de plantear si desea llevar una existencia digna y decorosa, propia de su condici&oacute;n. Para ello, <i>el &uacute;nico camino es Jes&uacute;s<\/i>. Los talentos que han recibido del Se&ntilde;or y que llevan a la entrega, al amor aut&eacute;ntico y a la generosidad fructifican cuando se vive no s&oacute;lo de lo material y caduco, sino &laquo;<i>de toda palabra que sale de la boca de Dios<\/i>&raquo; (<i>Mt<\/i> 4, 4). Por eso, queridos j&oacute;venes, los animo a sentir el amor de Cristo, siendo conscientes de lo que &Eacute;l ha hecho por Ustedes, por la humanidad entera, por los hombres y mujeres de todos los tiempos. <i>Sinti&eacute;ndose amados por &Eacute;l podr&aacute;n amar de verdad<\/i>. Experimentando una &iacute;ntima comuni&oacute;n de vida con &Eacute;l, que vaya acompa&ntilde;ada por la recepci&oacute;n de su Cuerpo, la escucha de su Palabra, la alegr&iacute;a de su perd&oacute;n y de su misericordia, podr&aacute;n imitarlo, llevando as&iacute;, como ense&ntilde;a el salmista, &laquo;una vida limpia&raquo;.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; es llevar una vida limpia? Es vivir la propia existencia seg&uacute;n las normas morales del Evangelio propuestas por la Iglesia. Actualmente, por desgracia, para muchos <i>es f&aacute;cil caer en un relativismo moral y en una falta de identidad<\/i> que sufren tantos j&oacute;venes, v&iacute;ctimas de esquemas culturales vac&iacute;os de sentido o de alg&uacute;n tipo de ideolog&iacute;a que no ofrece normas morales altas y precisas. Ese relativismo moral genera <i>ego&iacute;smo<\/i>, <i>divisi&oacute;n<\/i>, <i> marginaci&oacute;n<\/i>, <i>discriminaci&oacute;n<\/i>, <i>miedo<\/i> y <i>desconfianza hacia los otros<\/i>. M&aacute;s a&uacute;n, cuando un joven vive &laquo;a su forma&raquo;, idealiza lo extranjero, se deja seducir por el materialismo desenfrenado, pierde las propias ra&iacute;ces y anhela la evasi&oacute;n. Por eso, el vac&iacute;o que producen estos comportamientos explica muchos males que rondan a la juventud: el alcohol, la sexualidad mal vivida, la prostituci&oacute;n que se esconde bajo diversas razones \u2014cuyas causas no son siempre s&oacute;lo personales\u2014, las motivaciones fundadas en el gusto o las actitudes ego&iacute;stas, el oportunismo, la falta de un proyecto serio de vida en el que no hay lugar para el matrimonio estable, adem&aacute;s del rechazo a toda autoridad leg&iacute;tima, el anhelo de la evasi&oacute;n y de la emigraci&oacute;n, huyendo del compromiso y de la responsabilidad para refugiarse en un mundo falso cuya base es la alienaci&oacute;n y el desarraigo.<\/p>\n<p>Ante esa situaci&oacute;n, el joven cristiano que anhela llevar &laquo;una vida limpia&raquo;, firme en su fe, sabe que est&aacute; llamado y elegido por Cristo para vivir en la aut&eacute;ntica libertad de los hijos de Dios, que incluye no pocos desaf&iacute;os. Por eso, acogiendo la gracia que recibe de los Sacramentos, sabe que ha de dar testimonio de Cristo con su esfuerzo constante por llevar una vida recta y fiel a &Eacute;l. <\/p>\n<p><i>La fe y el obrar moral est&aacute;n unidos<\/i>. En efecto, el don recibido nos conduce a una conversi&oacute;n permanente para imitar a Cristo y recibir las promesas divinas. Los cristianos, por respetar los valores fundamentales que configuran una vida limpia, llegan a veces a sufrir, incluso de modo heroico, marginaci&oacute;n o persecuci&oacute;n, debido a que esa opci&oacute;n moral es opuesta a los comportamientos del mundo. Este testimonio de la cruz de Cristo en la vida cotidiana es tambi&eacute;n una semilla segura y fecunda de nuevos cristianos. <i>Una vida plenamente humana y comprometida con Cristo tiene ese precio de generosidad y entrega<\/i>.<\/p>\n<p>Queridos j&oacute;venes, el testimonio cristiano, la &laquo;vida digna&raquo; a los ojos de Dios tiene ese precio. Si no est&aacute;n dispuestos a pagarlo, vendr&aacute; el vac&iacute;o existencial y la falta de un proyecto de vida digno y responsablemente asumido con todas sus consecuencias. <i>La Iglesia tiene el deber de dar una formaci&oacute;n moral, c&iacute;vica y religiosa, que ayude a los j&oacute;venes cubanos a crecer en los valores humanos y cristianos<\/i>, sin miedo y con la perseverancia de una obra educativa que necesita el tiempo, los medios y las instituciones que son propios de esa siembra de virtud y espiritualidad para bien de la Iglesia y de la Naci&oacute;n.<\/p>\n<p>4. &laquo;<i>Maestro bueno, &iquest;qu&eacute; har&eacute; para heredar la vida eterna?&raquo;<\/i> (<i>Mc<\/i> 10, 18). En el evangelio que hemos escuchado un joven pregunta a Jes&uacute;s <i>qu&eacute; debe &laquo;hacer&raquo;<\/i>, y el Maestro, lleno de amor, le responde <i>c&oacute;mo tiene que &laquo;ser&raquo;<\/i>. Este joven presume de haber cumplido las normas y Jes&uacute;s le responde que lo necesario es dejarlo todo y seguirlo. Esto da radicalidad y autenticidad a los valores y permite al joven realizarse como persona y como cristiano. La clave de esa realizaci&oacute;n est&aacute; en <i>la fidelidad<\/i>, expuesta por San Pablo, en la primera lectura, como una caracter&iacute;stica de nuestra identidad cristiana.<\/p>\n<p>He ah&iacute; el camino de la fidelidad trazado por San Pablo: &laquo;<i>En la actividad, no sean descuidados&#8230; sean cari&ntilde;osos unos con otros&#8230; Que la esperanza los tenga alegres&#8230; Practiquen la hospitalidad&#8230; Bendigan&#8230; Tengan igualdad de trato unos con otros&#8230; P&oacute;nganse al nivel de la gente humilde&#8230; No muestren suficiencia&#8230; No devuelvan a nadie mal por mal&#8230; No se dejen vencer por el mal, venzan al mal a fuerza de bien<\/i>&raquo; (<i>Rm<\/i> 12, 9-21). Queridos j&oacute;venes, sean creyentes o no, <i>acojan el llamado a ser virtuosos<\/i>. Ello quiere decir que sean fuertes por dentro, grandes de alma, ricos en los mejores sentimientos, valientes en la verdad, audaces en la libertad, constantes en la responsabilidad, generosos en el amor, invencibles en la esperanza. <i>La felicidad se alcanza desde el sacrificio<\/i>. No busquen fuera lo que pueden encontrar dentro. No esperen de los otros lo que Ustedes son capaces y est&aacute;n llamados a ser y a hacer. No dejen para ma&ntilde;ana el construir una sociedad nueva, donde los sue&ntilde;os m&aacute;s nobles no se frustren y donde Ustedes puedan ser los protagonistas de su historia.<\/p>\n<p>Recuerden que la persona humana y el respeto por la misma son el camino de un mundo nuevo. El mundo y el hombre se asfixian si no se abren a Jesucristo. &Aacute;branle el coraz&oacute;n y emprendan as&iacute; una vida nueva, que sea conforme a Dios y responda a las <i>leg&iacute;timas aspiraciones<\/i> que Ustedes tienen de <i>verdad<\/i>, de <i>bondad<\/i> y de <i>belleza<\/i>. &iexcl;Que Cuba eduque a sus j&oacute;venes en la virtud y la libertad para que pueda tener un futuro de aut&eacute;ntico desarrollo humano integral en un ambiente de paz duradera!<\/p>\n<p>Queridos j&oacute;venes cat&oacute;licos: &eacute;ste es todo un <i>programa de vida personal y social fundado en la caridad, la humildad y el sacrificio<\/i>, teniendo como raz&oacute;n &uacute;ltima &laquo;servir al Se&ntilde;or&raquo;. Les deseo la alegr&iacute;a de poderlo realizar. Los esfuerzos que ya se hacen en la <i>Pastoral Juvenil<\/i> deben encaminarse hacia la realizaci&oacute;n de este programa de vida. Para ayudarlos les dejo tambi&eacute;n un Mensaje escrito, con la esperanza de que llegue a todos los j&oacute;venes cubanos, que son el futuro de la Iglesia y de la Patria. Un futuro que comienza ya en el presente y que ser&aacute; gozoso si est&aacute; basado en el desarrollo integral de cada uno, lo cual no puede alcanzarse sin Cristo, al margen de Cristo o, mucho menos en contra de Cristo. Por eso, y como dije al inicio de mi Pontificado y he querido repetir a mi llegada a Cuba: &laquo;No tengan miedo de abrir sus corazones a Cristo&raquo;. Les dejo con gran afecto este lema y exhortaci&oacute;n, pidi&eacute;ndoles que, con valent&iacute;a y coraje apost&oacute;lico, lo transmitan a los dem&aacute;s j&oacute;venes cubanos. Que Dios todopoderoso y la Sant&iacute;sima Virgen de la Caridad del Cobre les ayuden a responder generosamente a este llamado.<\/p>\n<p>Ahora vamos a celebrar el sacrificio de Cristo. Cristo se har&aacute; presente, el mismo Cristo que una vez mir&oacute; a un joven y lo am&oacute;. Lo deben ustedes vivir, cada uno, cada una; hoy Cristo presente que los mira y los ama. Cristo mira, Cristo sabe lo que hay en cada uno de nosotros. Sabe bien que nos ama. &iexcl;Sea alabado Jesucristo!<\/p>\n<p>Muchas gracias por haber abierto las puertas de sus casas. Yo los llevo a todos en mi coraz&oacute;n y cada d&iacute;a rezo por ustedes. Muchas gracias por haber venido tan numerosos a pesar del fuerte sol. &iexcl;Se ve, se siente, que el sol est&aacute; presente! Es el sol de la vida y por esto nos recuerda a Jesucristo, que da la vida verdadera y la da en abundancia. La celebraci&oacute;n de hoy ha sido muy festiva y alegre. Los j&oacute;venes han tra&iacute;do su alegr&iacute;a, su dinamismo, acerc&aacute;ndose al altar del Se&ntilde;or, a Dios que alegra la juventud. Al marcharme para ir a encontrar a otros hermanos, agradecido con la invitaci&oacute;n a quedarme en Camag&uuml;ey, les quiero repetir que Cristo los mira, a cada uno, los mira y ama. Por eso no tengan miedo de abrirle las puertas de su coraz&oacute;n. &iexcl;Que este sea el programa de la juventud cubana!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II HOMILIA EN CAMAG&Uuml;EY 23 de enero de 1998 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;No te dejes vencer por el mal; vence al mal a fuerza de bien&raquo; (Rm 12, 21). 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