{"id":40217,"date":"2016-10-05T23:39:05","date_gmt":"2016-10-06T04:39:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-1999-te-deum\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:05","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:05","slug":"31-de-diciembre-de-1999-te-deum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-1999-te-deum\/","title":{"rendered":"31 de diciembre de 1999, Te Deum"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/>&nbsp;<br \/><\/font><\/b><\/i> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <b>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS<br \/>DE LA SOLEMNIDAD DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS,&nbsp;<br \/>Y DEL TE DEUM PARA DAR GRACIAS A DIOS<\/b><i><\/p>\n<p>31 de diciembre<br \/><\/i><br \/><\/font><\/p>\n<p>1.&nbsp;<i>&quot;Al llegar la plenitud de los tiempos, envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de mujer&quot;<\/i> (<i>Ga<\/i> 4, 4).<\/p>\n<p> &iquest;Qu&eacute; es &quot;la plenitud de los tiempos&quot;, de la que habla el Ap&oacute;stol? La experiencia nos permite palpar que <i>el tiempo pasa<\/i> inexorablemente. Todas las criaturas est&aacute;n sujetas al paso del tiempo. Pero s&oacute;lo el hombre se da cuenta de su devenir en el tiempo. Advierte que su historia personal est&aacute; vinculada al fluir de los d&iacute;as.<\/p>\n<p> La humanidad, consciente de su &quot;devenir&quot;, escribe su propia historia:&nbsp; la historia de las personas, de los Estados y de los continentes, la historia de las culturas y de las religiones. Esta tarde nos preguntamos:&nbsp; &iquest;qu&eacute; es lo que ha caracterizado principalmente al milenio que ahora est&aacute; llegando a su fin? &iquest;C&oacute;mo se presentaba hace mil a&ntilde;os la geograf&iacute;a de los pa&iacute;ses, la situaci&oacute;n de los pueblos y de las naciones? &iquest;Qui&eacute;n sab&iacute;a entonces de la existencia de otro gran continente al oeste del oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico? El descubrimiento de Am&eacute;rica, con el que comenz&oacute; una nueva era de la historia de la humanidad, constituye sin duda un elemento fundamental en la valoraci&oacute;n del milenio que concluye.<br \/> Tambi&eacute;n este &uacute;ltimo siglo se ha caracterizado por profundas y a veces r&aacute;pidas transformaciones, que han influido en la cultura y en las relaciones entre los pueblos. Basta pensar en las dos ideolog&iacute;as opresoras, responsables de innumerables v&iacute;ctimas, que en &eacute;l se han consumado. &iexcl;Qu&eacute; sufrimientos! &iexcl;Qu&eacute; dramas! Pero tambi&eacute;n &iexcl;qu&eacute; conquistas tan extraordinarias! Estos a&ntilde;os, confiados por el Creador a la humanidad, llevan en s&iacute; los signos de los esfuerzos del hombre, de sus derrotas y de sus victorias (cf. <i>Gaudium et spes<\/i>, 2).<\/p>\n<p> En este cambio de &eacute;poca, quiz&aacute; el mayor riesgo consiste en que &quot;muchos de nuestros contempor&aacute;neos no pueden discernir bien los valores perennes y, al mismo tiempo, compaginarlos adecuadamente con los nuevos descubrimientos&quot; (<i>ib.<\/i>, 4). &Eacute;ste es un gran desaf&iacute;o para nosotros, hombres y mujeres que nos disponemos a entrar en el a&ntilde;o 2000.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Al llegar la plenitud de los tiempos&quot;. La liturgia nos habla de la &quot;plenitud de los tiempos&quot; y nos ilumina sobre el <i>contenido de esa &quot;plenitud&quot;<\/i>. Dios quiso introducir su Verbo eterno en la historia de la gran familia humana, haci&eacute;ndole asumir una humanidad como la nuestra. Mediante el acontecimiento sublime de la Encarnaci&oacute;n, el tiempo humano y c&oacute;smico alcanz&oacute; su plenitud:&nbsp; &quot;Al llegar la plenitud de los tiempos, envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de mujer, (&#8230;) para que recibi&eacute;ramos la filiaci&oacute;n adoptiva&quot; (<i>Ga<\/i> 4, 4-5). &Eacute;ste es el gran misterio:&nbsp; la Palabra eterna de Dios, el Verbo del Padre, se ha hecho presente en los acontecimientos que componen la historia terrena del hombre. Con la encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios, la eternidad entr&oacute; en el tiempo, y la historia del hombre se abri&oacute; a un cumplimiento trascendente en lo absoluto de Dios.<\/p>\n<p> De este modo, al hombre se le ofrece una perspectiva inimaginable:&nbsp; puede aspirar a ser hijo en el Hijo, heredero con &eacute;l del mismo destino de gloria. La peregrinaci&oacute;n de la vida terrena es, por tanto, un camino que se realiza en el tiempo de Dios. La meta es Dios mismo, plenitud del tiempo en la eternidad.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;A los ojos de la fe, el tiempo cobra as&iacute; un significado religioso y m&aacute;s a&uacute;n durante el A&ntilde;o jubilar que acaba de empezar. Cristo es el Se&ntilde;or del tiempo. Todo instante del tiempo humano est&aacute; bajo el signo de la redenci&oacute;n del Se&ntilde;or, que entr&oacute;, una vez para siempre, &quot;en la plenitud de los tiempos&quot; (<i>Tertio millennio adveniente<\/i>, 10). Desde esta perspectiva, damos gracias a Dios por lo que ha sucedido a lo largo de este a&ntilde;o, de este siglo y de este milenio. De modo especial, queremos dar gracias por los constantes progresos en el mundo del esp&iacute;ritu. Damos gracias por los santos de este milenio:&nbsp; los elevados al honor de los altares y los m&aacute;s numerosos a&uacute;n que no conocemos y han santificado el tiempo con su adhesi&oacute;n fiel a la voluntad de Dios. Damos gracias tambi&eacute;n por todas las conquistas y los &eacute;xitos conseguidos por la humanidad en el campo cient&iacute;fico y t&eacute;cnico, art&iacute;stico y cultural.<\/p>\n<p> Por cuanto concierne a la di&oacute;cesis de Roma, queremos dar gracias por el itinerario espiritual recorrido durante los a&ntilde;os pasados y por el cumplimiento de la <i>Misi&oacute;n ciudadana<\/i> con vistas al gran jubileo. Mi pensamiento va a la tarde del 22 de mayo, vigilia de Pentecost&eacute;s, cuando invocamos juntos al Esp&iacute;ritu Santo, para que esta singular experiencia pastoral llegue a ser, en el nuevo siglo, forma y modelo de la vida y de la pastoral de la Iglesia, en Roma y en muchas otras ciudades y lugares del mundo, al servicio de la nueva evangelizaci&oacute;n.<\/p>\n<p> Al mismo tiempo que elevamos nuestra acci&oacute;n de gracias a Dios, sentimos la necesidad de implorar su misericordia para el milenio que termina. Pedimos perd&oacute;n porque a menudo, por desgracia, las conquistas de la t&eacute;cnica y de la ciencia, tan importantes para el aut&eacute;ntico progreso humano, se han usado contra el hombre:&nbsp; <i>miserere nostri, Domine, miserere nostri!<\/p>\n<p> <\/i>4.&nbsp;Dos mil a&ntilde;os han pasado desde que &quot;la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros; hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo &uacute;nico, lleno de gracia y de verdad&quot; (<i>Jn<\/i> 1, 14). Por eso, elevamos en coro el canto de nuestra alabanza y acci&oacute;n de gracias:&nbsp; <i>Te Deum laudamus<\/i>.<\/p>\n<p> Te alabamos, Dios de la vida y de la esperanza.<\/p>\n<p> Te alabamos, Cristo, Rey de la gloria, Hijo eterno del Padre.<\/p>\n<p> T&uacute;, nacido de la Virgen Madre, eres nuestro Redentor; te has convertido en hermano nuestro para la salvaci&oacute;n del hombre y vendr&aacute;s en la gloria a juzgar el mundo al final de los tiempos.<\/p>\n<p> T&uacute;, Cristo, fin de la historia humana, eres el centro de las expectativas de todo ser humano.<\/p>\n<p> A ti te pertenecen los a&ntilde;os y los siglos. Tuyo es el tiempo, oh Cristo, que eres el mismo ayer, hoy y siempre. Am&eacute;n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II&nbsp; CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERASDE LA SOLEMNIDAD DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS,&nbsp;Y DEL TE DEUM PARA DAR GRACIAS A DIOS 31 de diciembre 1.&nbsp;&quot;Al llegar la plenitud de los tiempos, envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de mujer&quot; (Ga 4, 4). &iquest;Qu&eacute; es &quot;la plenitud de los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-1999-te-deum\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab31 de diciembre de 1999, Te Deum\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40217","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40217","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40217"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40217\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40217"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40217"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40217"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}