{"id":40223,"date":"2016-10-05T23:39:10","date_gmt":"2016-10-06T04:39:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-diciembre-de-1999-exequias-por-s-em-cardenal-paolo-dezza\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:10","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:10","slug":"20-de-diciembre-de-1999-exequias-por-s-em-cardenal-paolo-dezza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-diciembre-de-1999-exequias-por-s-em-cardenal-paolo-dezza\/","title":{"rendered":"20 de diciembre de 1999, Exequias por S. Em. Cardenal Paolo Dezza"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> JUAN PABLO II&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A<\/font><\/b><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p> <\/font> <\/i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <b>MISA DE FUNERAL POR EL CARDENAL PAOLO DEZZA<br \/><\/b><i><br \/>lunes 20 de diciembre&nbsp; <\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/i><\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>1.&nbsp;&quot;<i>Pater, quos &nbsp;dedisti &nbsp;mihi, &nbsp;volo ut ubi ego &nbsp;sum &nbsp;et &nbsp;illi &nbsp;sint &nbsp;mecum<\/i>&quot; (<i>Jn<\/i>&nbsp;17, 24).<\/p>\n<p> Estas palabras de Cristo, tomadas de la oraci&oacute;n llamada &quot;sacerdotal&quot;, son para nosotros luz y consuelo, amad&iacute;simos hermanos, en este momento, en el que la fe nos re&uacute;ne en torno al altar de Cristo y a los restos mortales del venerado cardenal Paolo Dezza, jesuita.<\/p>\n<p> Nuestra oraci&oacute;n quisiera insertarse en la del &uacute;nico y sumo Sacerdote, y esconderse en su &quot;vuelo&quot;, reflejo perfecto de la voluntad de salvaci&oacute;n del Padre celestial, fuente de la vida en el tiempo y en la eternidad.<\/p>\n<p> Con su larga existencia, el padre Dezza se acerc&oacute; a los ideales b&iacute;blicos de longevidad, recorriendo casi enteramente el siglo que est&aacute; a punto de terminar. Naci&oacute; en Adviento, el d&iacute;a de santa Luc&iacute;a, y falleci&oacute; en Adviento, un poco m&aacute;s cerca de la Navidad:&nbsp; la muerte fue para &eacute;l la &quot;puerta santa&quot;, el &uacute;ltimo tr&aacute;nsito que se abre a la eternidad.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Con las palabras de Isa&iacute;as, profeta del Adviento, la liturgia acaba de hacer resonar el anuncio del banquete escatol&oacute;gico y de la victoria definitiva de Dios sobre la muerte. En presencia de Cristo, muerto y resucitado, nosotros, a quienes la gracia ha llevado al monte Si&oacute;n, decimos con fe:&nbsp; &quot;Ah&iacute; ten&eacute;is a nuestro Dios:&nbsp; esperamos que nos salve; (&#8230;) nos regocijamos y nos alegramos por su salvaci&oacute;n&quot; (<i>Is<\/i> 25, 9).<\/p>\n<p> La muerte de un hombre, tanto m&aacute;s de &nbsp;una &nbsp;persona &nbsp;a &nbsp;la &nbsp;que nos unen v&iacute;nculos de profundo afecto, no puede menos de producirnos dolor y emoci&oacute;n. Esos mismos sentimientos tuvo el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, que, delante de la tumba de su amigo L&aacute;zaro, viendo el llanto de sus hermanas, se conmovi&oacute; hasta las l&aacute;grimas. Precisamente esas l&aacute;grimas Dios prometi&oacute; enjugar de todos los rostros (cf. <i>Is<\/i> 25, 8); y lo hizo y lo sigue haciendo tambi&eacute;n hoy con la mano del Resucitado. &Eacute;l colma a los creyentes de esperanza y alegr&iacute;a, a pesar de las pruebas y aflicciones de la vida, mediante las cuales podemos purificarnos, para que nos encuentre preparados cuando vuelva (cf. <i>1 P<\/i> 1, 3-9).<br \/> 3.&nbsp;Me agrada pensar que, m&aacute;s all&aacute; de la muerte, han acogido al padre Paolo Dezza tres rostros muy amados y deseados, para acompa&ntilde;arlo a la comuni&oacute;n plena con Dios:&nbsp; Mar&iacute;a, Pedro e Ignacio, a los que la Providencia quiso unir su itinerario espiritual.<\/p>\n<p> Fue ordenado sacerdote en 1928, en la fiesta de la Anunciaci&oacute;n del Se&ntilde;or, como si hubiera querido unir su &quot;fiat&quot; al de la Virgen, para disponerse a acoger la gracia del Esp&iacute;ritu Santo. Realmente, en la intensa y m&uacute;ltiple actividad del padre Dezza, y m&aacute;s a&uacute;n en las numerosas virtudes de su alma cristiana, religiosa y sacerdotal, aparece de modo inconfundible la fecundidad de la gracia y el fruto de una correspondencia perseverante y generosa a la iniciativa divina.<br \/> 4.&nbsp;Pero si buscamos un punto unificador, en el que podamos resumir toda su vida y su espiritualidad, el mismo cardenal difunto nos lo proporciona con gran claridad. En la homil&iacute;a con ocasi&oacute;n de su LX aniversario de ordenaci&oacute;n sacerdotal, dijo que la expresi&oacute;n del padre De Guibert:&nbsp; &quot;Servir a Cristo en la persona de su Vicario&quot; siempre le hab&iacute;a resultado muy querida, porque le parec&iacute;a ver en ella &quot;la nota determinante de mi vocaci&oacute;n a la Compa&ntilde;&iacute;a y la nota dominante de toda mi vida religiosa y sacerdotal en la Compa&ntilde;&iacute;a&quot;.<\/p>\n<p> En aquella circunstancia, record&oacute; la &quot;huella profunda&quot; que dej&oacute; en &eacute;l, cuando ten&iacute;a unos trece a&ntilde;os, la participaci&oacute;n en una audiencia del Papa san P&iacute;o&nbsp;X; y explic&oacute; que fueron decisivas para su vocaci&oacute;n la fidelidad y la devoci&oacute;n al Papa, en las que ve&iacute;a que se distingu&iacute;an los jesuitas. Su adhesi&oacute;n al Papa fue creciendo durante los a&ntilde;os de su formaci&oacute;n, hasta el punto de que, reci&eacute;n ordenado sacerdote, quiso venir a Roma para celebrar la misa en la capilla Clementina, junto a la tumba del ap&oacute;stol Pedro.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Destinado casi inmediatamente a la Pontificia Universidad Gregoriana, de la que, de 1941 a 1951 fue estimad&iacute;simo rector, mantuvo contactos cada vez m&aacute;s estrechos con los Pont&iacute;fices. &quot;Esos contactos -afirmaba- me hicieron comprender mejor el significado y el valor del <i>v&iacute;nculo especial que une a la Compa&ntilde;&iacute;a con el Papa, <\/i>me mostraron el gran servicio que, en virtud de dicho v&iacute;nculo, la Compa&ntilde;&iacute;a es capaz de prestar a la Iglesia y, por consiguiente, la gratitud y la benevolencia especial de los Papa para con la Compa&ntilde;&iacute;a&quot;.<\/p>\n<p> Mi venerado predecesor Pablo VI, en a&ntilde;os muy problem&aacute;ticos para la Iglesia y para la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, encontr&oacute; en el padre Dezza al servidor de Cristo, al aut&eacute;ntico jesuita, al hombre espiritual en cuyo sabio consejo pod&iacute;a confiar en medio de las dificultades de su alt&iacute;sima misi&oacute;n. Yo mismo le confer&iacute; un poder especial para la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, en una fase importante de su historia.<br \/> <i>Servir a Cristo en la persona de su Vicario<\/i>:&nbsp; el ideal de san Ignacio fue la norma en la que el cardenal Dezza inspir&oacute; toda su vida de modo fiel y diligente, inteligente y prudente, generoso y desinteresado. No ignoraba las deficiencias existentes en la Iglesia y en sus hombres, pero con una esmerada dedicaci&oacute;n, llena de amor y fe, contribuy&oacute; a aliviar sus efectos, trabajando por la aut&eacute;ntica renovaci&oacute;n de la Iglesia misma.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Todo esto, que para &eacute;l fue objeto de constante empe&ntilde;o ante Dios, es hoy para nosotros motivo de emocionada acci&oacute;n de gracias. Nos anima la esperanza confiada de que el Se&ntilde;or ya ha introducido a este amado hermano nuestro en la plenitud del gozo eterno, que &eacute;l, sobre todo en el &uacute;ltimo per&iacute;odo, deseaba ardientemente. Oremos para que se le conceda este deseo, ofreciendo el sacrificio del altar e invocando sobre &eacute;l la intercesi&oacute;n materna de la bienaventurada Virgen Mar&iacute;a.<br \/> El amad&iacute;simo padre Paolo Dezza, consagrado sacerdote bajo el signo de la Anunciaci&oacute;n, muri&oacute; bajo la mirada llena de esperanza de la Virgen del Adviento. Que ella misma le ayude a vivir su &quot;nacimiento al cielo&quot;, para celebrar all&iacute;, junto con los &aacute;ngeles y los santos, su jubileo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II&nbsp; HOMIL&Iacute;A MISA DE FUNERAL POR EL CARDENAL PAOLO DEZZAlunes 20 de diciembre&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1.&nbsp;&quot;Pater, quos &nbsp;dedisti &nbsp;mihi, &nbsp;volo ut ubi ego &nbsp;sum &nbsp;et &nbsp;illi &nbsp;sint &nbsp;mecum&quot; (Jn&nbsp;17, 24). 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