{"id":40228,"date":"2016-10-05T23:39:13","date_gmt":"2016-10-06T04:39:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-diciembre-de-1999-visita-a-la-parrocchia-de-san-urbano-y-san-lorenzo-en-prima-porta-roma-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:13","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:13","slug":"12-de-diciembre-de-1999-visita-a-la-parrocchia-de-san-urbano-y-san-lorenzo-en-prima-porta-roma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-diciembre-de-1999-visita-a-la-parrocchia-de-san-urbano-y-san-lorenzo-en-prima-porta-roma-2\/","title":{"rendered":"12 de diciembre de 1999, Visita a la parrocchia de San Urbano y San Lorenzo en Prima Porta &#8211; Roma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"><b>VISITA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN URBANO Y SAN LORENZO<\/b><i><\/p>\n<p>domingo 12 de diciembre de 1999 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/b><\/font><\/p>\n<p>1.&nbsp;<i>&quot;El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute;, porque el Se&ntilde;or me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, (&#8230;) para proclamar el a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or&quot;<\/i> (<i>Is<\/i> 61, 1-2).<\/p>\n<p> Estas palabras, pronunciadas por el profeta Isa&iacute;as hace muchos siglos, son muy actuales para nosotros, mientras nos encaminamos a grandes pasos hacia el gran jubileo del a&ntilde;o 2000. Son palabras que renuevan la esperanza, preparan el coraz&oacute;n para acoger la salvaci&oacute;n del Se&ntilde;or y anuncian la inauguraci&oacute;n de un tiempo especial de gracia y liberaci&oacute;n.<\/p>\n<p> El Adviento es un per&iacute;odo lit&uacute;rgico que pone de relieve la espera, la esperanza y la preparaci&oacute;n para la visita del Se&ntilde;or. La liturgia de hoy, que nos propone la figura y la predicaci&oacute;n de Juan Bautista, nos invita a este compromiso. Como hemos escuchado en el texto evang&eacute;lico, Juan fue enviado para preparar a los hombres para al encuentro con el Mes&iacute;as prometido:&nbsp; &quot;Allanad el camino del Se&ntilde;or&quot; (<i>Jn<\/i> 1, 23). Esta invitaci&oacute;n del Bautista es para todos nosotros:&nbsp; &iexcl;acept&eacute;mosla! Con alegr&iacute;a, apresuremos el paso hacia el gran jubileo, hacia el a&ntilde;o de gracia durante el cual en toda la Iglesia resonar&aacute; un gran himno de alabanza a Dios Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de San Urbano y San Lorenzo en Prima Porta, en la larga peregrinaci&oacute;n que comenc&eacute; ya desde los primeros meses de mi servicio como Obispo de Roma y que me ha llevado a visitar numerosas parroquias de nuestra di&oacute;cesis, llego hoy aqu&iacute;, a Prima Porta, para esta visita pastoral, que es la &uacute;ltima que realizo a una comunidad parroquial de Roma antes de la apertura del A&ntilde;o santo. Me alegra encontrarme en medio de vosotros hoy. Os saludo con afecto a todos y, en particular, al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector, monse&ntilde;or Enzo Dieci, a vuestro celoso p&aacute;rroco, don Fernando Altieri, a los queridos Oblatos Hijos de la Virgen del Amor Divino, a quienes est&aacute; confiado el cuidado de esta comunidad, y a los sacerdotes que colaboran en el ministerio pastoral. Saludo a las religiosas presentes en la parroquia:&nbsp; a las Hijas de Santa Mar&iacute;a de Leuca, a las Esclavas del Se&ntilde;or y a las Hijas de San Vicente de Pa&uacute;l. El testimonio de las personas consagradas que trabajan en vuestra parroquia demuestra que la vida consagrada constituye un gran recurso espiritual y pastoral para la comunidad.<\/p>\n<p> Saludo a los miembros del consejo pastoral, a los que participan activamente en las diversas comisiones parroquiales, a los animadores y a los miembros de los grupos parroquiales, a los muchachos que asisten al catecismo y a todos los habitantes de este barrio. No quisiera olvidarme de los j&oacute;venes, los ancianos y los enfermos. Dirijo, asimismo, un saludo afectuoso y fraterno al querido cardenal Gilberto Agustoni, que desde hace muchos a&ntilde;os vive en el &aacute;mbito de vuestra parroquia y, desde 1994, es cardenal di&aacute;cono de vuestra iglesia de San Urbano y San Lorenzo. Saludo tambi&eacute;n cordialmente al arzobispo em&eacute;rito de Cosenza-Bisignano, monse&ntilde;or Dino Trabalzini.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Al encontrarme esta ma&ntilde;ana en &quot;Prima Porta&quot;, localidad as&iacute; llamada por el arco anexo al antiguo templo reci&eacute;n restaurado, que se remonta a la &eacute;poca del emperador Augusto, mi pensamiento va espont&aacute;neamente al tiempo en que el Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros.<br \/> Cuando recordamos el gran acontecimiento de la Encarnaci&oacute;n, no podemos menos de pensar que nuestro Dios est&aacute; muy cerca de nosotros, m&aacute;s a&uacute;n, entr&oacute; en nuestra historia para redimirla desde dentro. &iexcl;S&iacute;! En Jes&uacute;s de Nazaret, Dios vino a vivir en medio de nosotros, para &quot;dar la buena noticia a los pobres, para vendar los corazones desgarrados, (&#8230;) para proclamar el a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or&quot; (<i>Is<\/i> 61, 1-2).<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Amad&iacute;simos feligreses de San Urbano y San Lorenzo, el cementerio de Prima Porta, que visit&eacute; hace ocho a&ntilde;os, con ocasi&oacute;n de la solemnidad de Todos los Santos, forma parte de vuestra parroquia. Durante esta asamblea eucar&iacute;stica recordaremos de modo particular a todos los fieles que descansan all&iacute;, encomend&aacute;ndolos a la infinita misericordia de Dios. El recuerdo de quienes nos han precedido en el reino de Dios nos debe acompa&ntilde;ar siempre. La cruz que se erigir&aacute; dentro de ese campo santo, como recuerdo de mi visita, ser&aacute; un signo elocuente de la muerte gloriosa del Se&ntilde;or, fuente de la esperanza de salvaci&oacute;n para todos. El misterio de Cristo debe ser el punto de referencia de toda vuestra comunidad, compuesta por cerca de dos mil familias, y esparcida por un territorio de muchos kil&oacute;metros, a lo largo de las v&iacute;as Flaminia y Tiberina.<\/p>\n<p> S&eacute; que la mayor parte de la poblaci&oacute;n ha permanecido en esta zona incluso despu&eacute;s de las graves inundaciones de 1965, y ha reconstruido con valent&iacute;a y tenacidad sus viviendas. S&eacute;, asimismo, que muchos de sus habitantes son ancianos. A menudo, acogen en sus hogares a sus hijos casados, que tienen dificultad para encontrar casa en otro lugar. De este modo, se crea una comunidad familiar amplia y rica, en la que conviven abuelos, hijos y nietos. Deseo que esta comuni&oacute;n de vida contribuya, no s&oacute;lo a la ayuda material rec&iacute;proca, sino tambi&eacute;n a la transmisi&oacute;n de los valores humanos y cristianos, que forman el valioso patrimonio de la amada naci&oacute;n italiana. Los ancianos guardan muchos recuerdos y son testigos de una sabidur&iacute;a que deriva de su arraigo en los valores cristianos (cf. <i>Carta a los ancianos<\/i>,<i> <\/i>9-10).<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, en este tercer domingo de Adviento se celebra en toda la di&oacute;cesis de Roma la Jornada por las nuevas iglesias. Vosotros, por especial solicitud de mi venerado predecesor el siervo de Dios Pablo&nbsp;VI, dispon&eacute;is desde hace muchos a&ntilde;os de una nueva iglesia. Por tanto, pod&eacute;is comprender bien cu&aacute;n importante es para una comunidad tener un centro de culto y de encuentro, abierto y acogedor para todos:&nbsp; para las familias que viven desde hace tiempo en el territorio, para los que acaban de llegar procedentes de otras regiones de Italia o de pa&iacute;ses extracomunitarios y para cuantos, de cualquier modo, tienen necesidad de aliento para seguir el camino de la fe.<\/p>\n<p> Pidamos al Se&ntilde;or que en todas las zonas de Roma que a&uacute;n carecen de un centro parroquial adecuado se construya cuanto antes, con la contribuci&oacute;n de todos, un lugar de culto digno. Pidamos, de igual modo, que toda parroquia sea siempre, pero especialmente durante el A&ntilde;o jubilar ya inminente, una comunidad capaz de testimoniar el Evangelio, atenta a los problemas de la gente, abierta y acogedora.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;&quot;Hermanos:&nbsp; estad siempre alegres&quot; (<i>1 Ts<\/i> 5, 16). Quisiera concluir con esta invitaci&oacute;n a la alegr&iacute;a, que san Pablo dirige a los cristianos de Tesal&oacute;nica. Es caracter&iacute;stica de este domingo, llamado com&uacute;nmente &quot;Gaudete&quot;. Es una exhortaci&oacute;n a la alegr&iacute;a que resuena ya en las primeras palabras de la ant&iacute;fona de entrada:&nbsp; &quot;Alegraos siempre en el Se&ntilde;or; os lo repito:&nbsp; estad siempre alegres. El Se&ntilde;or est&aacute; cerca&quot;.<\/p>\n<p> S&iacute;, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, alegr&eacute;monos porque el Se&ntilde;or est&aacute; cerca. Dentro de pocos d&iacute;as, en la noche de Navidad, celebraremos con gozo el bimilenario de su nacimiento. Que esta alegr&iacute;a penetre en todos los &aacute;mbitos de nuestra existencia.<\/p>\n<p> Pidamos a Mar&iacute;a, la primera que escuch&oacute; la invitaci&oacute;n del &aacute;ngel:&nbsp; &quot;Al&eacute;grate, llena de gracia, el Se&ntilde;or est&aacute; contigo&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 28), que nos sostenga en este programa de vida cristiana, sin olvidar jam&aacute;s que todo creyente tiene la misi&oacute;n de testimoniar la alegr&iacute;a.<\/p>\n<p> Mar&iacute;a, Madre del Amor Divino, sea para todos nosotros causa de nuestra verdadera y profunda alegr&iacute;a. Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A VISITA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN URBANO Y SAN LORENZO domingo 12 de diciembre de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1.&nbsp;&quot;El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute;, porque el Se&ntilde;or me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, (&#8230;) para proclamar el a&ntilde;o de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-diciembre-de-1999-visita-a-la-parrocchia-de-san-urbano-y-san-lorenzo-en-prima-porta-roma-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab12 de diciembre de 1999, Visita a la parrocchia de San Urbano y San Lorenzo en Prima Porta &#8211; Roma\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40228","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40228"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40228\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}