{"id":40229,"date":"2016-10-05T23:39:15","date_gmt":"2016-10-06T04:39:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-noviembre-de-1999-visita-a-la-parroquia-de-san-inocencio-i-papa-y-san-guido-obispo-roma\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:15","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:15","slug":"28-de-noviembre-de-1999-visita-a-la-parroquia-de-san-inocencio-i-papa-y-san-guido-obispo-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-noviembre-de-1999-visita-a-la-parroquia-de-san-inocencio-i-papa-y-san-guido-obispo-roma\/","title":{"rendered":"28 de noviembre de 1999, Visita a la Parroquia de San Inocencio I Papa y San Guido Obispo &#8211; Roma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> JUAN PABLO II<\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A<br \/><\/font><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <br \/>&nbsp;domingo 28 de noviembre <\/font> <\/i><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>1.&nbsp;<i>&quot;Vigilad&#8230;, velad&quot;<\/i> (<i>Mc<\/i> 13, 35.&nbsp;37). Esta insistente llamada a la vigilancia y esta invitaci&oacute;n urgente a estar preparados para acoger al Se&ntilde;or que viene, son caracter&iacute;sticos del tiempo lit&uacute;rgico de Adviento, que comenzamos hoy. El Adviento es tiempo de espera y preparaci&oacute;n interior para el encuentro con el Se&ntilde;or. Por tanto, dispongamos nuestro esp&iacute;ritu para emprender con alegr&iacute;a y decisi&oacute;n esta peregrinaci&oacute;n espiritual que nos llevar&aacute; a la celebraci&oacute;n de la santa Navidad.<br \/> Este a&ntilde;o, adem&aacute;s, existe una ulterior raz&oacute;n que hace m&aacute;s fuerte y profunda la llamada a emprender con empe&ntilde;o el itinerario del Adviento. En efecto, en la Nochebuena y en el d&iacute;a de Navidad se realizar&aacute; la apertura tan esperada de la Puerta santa en las bas&iacute;licas de San Pedro y de San Juan de Letr&aacute;n.<\/p>\n<p> Por eso, este Adviento constituye, en cierto sentido, una preparaci&oacute;n inmediata para el tiempo especial de gracia y perd&oacute;n que es el gran jubileo, durante el cual conmemoraremos con gratitud y gozo el bimilenario del nacimiento de nuestro Se&ntilde;or y Salvador Jesucristo.<\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas, iluminados por la palabra de Dios y sostenidos por la gracia del Se&ntilde;or, pong&aacute;monos en camino hacia el Se&ntilde;or que viene. Pero, &iquest;para qu&eacute; &quot;viene Dios&quot; o, como dice a menudo la Biblia, &quot;nos visita&quot;? Dios viene para salvar a sus hijos, para hacer que entren en la comuni&oacute;n de su amor.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Me alegra iniciar este tiempo de espera junto con vuestra comunidad parroquial. Adem&aacute;s, esta ocasi&oacute;n me permite agradecer a vuestra parroquia, y a todas las de Roma, el esfuerzo realizado para la preparaci&oacute;n del A&ntilde;o santo, especialmente mediante la misi&oacute;n ciudadana. &iexcl;Cu&aacute;ntos fieles, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos han participado activamente en el anuncio y en el testimonio del Evangelio! As&iacute;, el anuncio de Cristo ha llegado a todo hombre y a toda mujer de nuestra ciudad. Prosigamos esta obra, que ha de interesar a todos los creyentes, y hagamos que Roma se prepare para vivir plenamente la gracia del acontecimiento jubilar.<\/p>\n<p> A este prop&oacute;sito, deseo repetir hoy lo que he escrito recientemente a todos los romanos:&nbsp; &quot;Roma cristiana, no dudes en abrir las puertas de tus hogares a los peregrinos. Brinda con alegr&iacute;a hospitalidad fraterna&quot; (<i>Carta a los romanos con miras a la preparaci&oacute;n inmediata para el gran jubileo del a&ntilde;o 2000<\/i>, n. 4:&nbsp; <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 12 de noviembre de 1999, p. 23). La ciudad y la di&oacute;cesis de Roma s&oacute;lo podr&aacute;n acoger adecuadamente a los peregrinos que vengan de todas las partes del mundo para el jubileo si son las primeras en abrir su mente y su coraz&oacute;n al misterio inefable del Verbo que se hizo carne.<\/p>\n<p> El compromiso de este Adviento consiste en abrir las puertas del alma al gran misterio de la Encarnaci&oacute;n, acogiendo en la vida al Hijo de Dios que viene al mundo. Tambi&eacute;n para las comunidades cristianas presentes y operantes en la capital &eacute;sta es la condici&oacute;n indispensable para realizar el camino de conversi&oacute;n propuesto por la celebraci&oacute;n del A&ntilde;o santo y para reconocer en Jesucristo al &uacute;nico Salvador del mundo:&nbsp; ayer, hoy y siempre.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de San Inocencio I Papa y San Guido Obispo, con estos sentimientos y deseos, ya en la inminencia del comienzo del A&ntilde;o jubilar, os saludo a todos con gran afecto. Mi saludo cordial va, ante todo, al cardenal vicario, a monse&ntilde;or Enzo Dieci, obispo auxiliar del sector, a don Maurizio Milani, vuestro celoso p&aacute;rroco, y a cuantos colaboran con &eacute;l de diferentes maneras en las m&uacute;ltiples actividades parroquiales. Saludo a los j&oacute;venes y a las familias, a los ancianos y a los enfermos, a quienes recuerdo de modo especial.<br \/> En nombre de la di&oacute;cesis de Roma, deseo dar las gracias a la fundaci&oacute;n Guido y Bice Schillaci Ventura, que hizo posible la realizaci&oacute;n de este nuevo complejo parroquial. Construido dieciocho a&ntilde;os despu&eacute;s de la formaci&oacute;n de la comunidad, que comenz&oacute; en una situaci&oacute;n bastante precaria, hoy permite una acci&oacute;n apost&oacute;lica m&aacute;s eficaz y permanente.<\/p>\n<p> Por desgracia, a&uacute;n existen muchas otras zonas privadas de un centro parroquial adecuado, y abrigo el vivo deseo de que tambi&eacute;n esos barrios tengan cuanto antes, como vosotros, una digna y acogedora casa de oraci&oacute;n, un lugar de reuni&oacute;n donde los feligreses puedan encontrarse, cuidar la formaci&oacute;n cristiana y humana de los j&oacute;venes, as&iacute; como brindar asistencia a las familias y compa&ntilde;&iacute;a a los ancianos y a las personas solas. Me lleva a poner de relieve esta exigencia, que se siente con fuerza, el hecho de que hoy se celebra en Roma el Adviento de fraternidad para la construcci&oacute;n de nuevas iglesias, especialmente en las zonas perif&eacute;ricas.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Queridos hermanos, demos gracias al Se&ntilde;or por cuanto se ha realizado hasta ahora. Ojal&aacute; que las infraestructuras de que dispon&eacute;is os ayuden a realizar una labor eficaz de evangelizaci&oacute;n, respondiendo a los desaf&iacute;os de la secularizaci&oacute;n y de un cierto desapego de los valores tradicionales del cristianismo. Ojal&aacute; que las experiencias espirituales que viv&aacute;is aqu&iacute; os estimulen a intensificar vuestro esfuerzo por anunciar el Evangelio, dispuestos a dar raz&oacute;n de vuestra fe ante todos.<\/p>\n<p> Frente a la actual crisis de valores, vuestro testimonio cristiano en las familias ha de ser claro y generoso; sed los primeros custodios de la pureza de los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes; esforzaos para que se abran de par en par las puertas de los corazones, y Cristo pueda entrar en la existencia de todos los habitantes de vuestro barrio.<\/p>\n<p> No os desanim&eacute;is ante las dificultades inevitables. Dios os sostiene con su gracia y har&aacute; que vuestras iniciativas pastorales den fruto. Juntos, animados por un mismo esp&iacute;ritu, preparaos para las grandes citas del A&ntilde;o santo, especialmente para el jubileo de la di&oacute;cesis, el Congreso eucar&iacute;stico internacional y la XV Jornada mundial de la juventud. Estoy seguro de que esos acontecimientos constituir&aacute;n un momento fuerte de crecimiento de vuestra comunidad, infundiendo nuevo impulso misionero en cada miembro de vuestra familia parroquial.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;&iexcl;Ojal&aacute; rasgaras el cielo y bajaras!&quot; (<i>Is<\/i> 63, 19). Esta intensa invocaci&oacute;n del profeta Isa&iacute;as expresa de modo eficaz cu&aacute;les deben ser los sentimientos de nuestra espera del Se&ntilde;or que est&aacute; a punto de venir. &iexcl;S&iacute;! El Se&ntilde;or ya vino a nosotros hace dos mil a&ntilde;os, y nos preparamos para celebrar, en la pr&oacute;xima Navidad, el gran acontecimiento de la Encarnaci&oacute;n. Cristo cambi&oacute; radicalmente el curso de la historia. Al final, volver&aacute; en su gloria, y nosotros lo esperamos, esforz&aacute;ndonos por vivir nuestra existencia como un adviento de esperanza confiada. Es lo que queremos pedir con esta celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica.<\/p>\n<p> Que Dios nos asista con su gracia, para que iniciemos con impulso y buena voluntad el itinerario del Adviento, saliendo al encuentro de Cristo, nuestro Redentor, con las buenas obras (cf. <i>Oraci&oacute;n colecta<\/i>). Mar&iacute;a, Hija de Si&oacute;n, elegida por Dios para ser Madre del Redentor, nos gu&iacute;e y acompa&ntilde;e; haga fecunda y llena de alegr&iacute;a nuestra preparaci&oacute;n para la Navidad y para el gran acontecimiento del jubileo.<br \/> &iexcl;Alabado sea Jesucristo! <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II HOMIL&Iacute;A &nbsp;domingo 28 de noviembre &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1.&nbsp;&quot;Vigilad&#8230;, velad&quot; (Mc 13, 35.&nbsp;37). 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