{"id":40248,"date":"2016-10-05T23:39:31","date_gmt":"2016-10-06T04:39:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-india-liturgia-de-la-palabra-en-la-catedral-del-sagrado-corazon-nueva-delhi-6-de-noviembre-de-1999-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:31","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:31","slug":"viaje-apostolico-india-liturgia-de-la-palabra-en-la-catedral-del-sagrado-corazon-nueva-delhi-6-de-noviembre-de-1999-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-india-liturgia-de-la-palabra-en-la-catedral-del-sagrado-corazon-nueva-delhi-6-de-noviembre-de-1999-2\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico &#8211; India: Liturgia de la Palabra en la catedral del Sagrado Coraz\u00f3n, Nueva Delhi (6 de noviembre de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/>DURANTE LA LITURGIA DE LA PALABRA<br \/>EN LA CATEDRAL DEL SAGRADO CORAZ&Oacute;N<\/font><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;Nueva Delhi, s&aacute;bado 6 de noviembre de 1999 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/b><\/p>\n<p align=\"left\"><i>Eminencias,<br \/>hermanos en el episcopado,<br \/>distinguidos&nbsp;hu&eacute;spedes,<br \/>queridos hermanos y hermanas:<\/i>&nbsp;<\/p>\n<p> 1.&nbsp;<i>&quot;Gracia y &nbsp;paz &nbsp;a &nbsp;vosotros &nbsp;de &nbsp;parte de Aquel que es, que era y que va a venir (&#8230;), de Jesucristo, el testigo fiel, el primog&eacute;nito de entre los muertos&quot;<\/i> (<i>Ap<\/i> 1, 4-5).<\/p>\n<p> Doy gracias y alabo al Padre de infinita misericordia por estar de nuevo aqu&iacute;, en la bendita tierra de Asia. Me alegro con vosotros en la comuni&oacute;n que trasciende todos los tiempos y une en el amor a los cristianos de &quot;toda tribu, lengua, pueblo y naci&oacute;n&quot; (<i>Ap<\/i> 5, 9). Como peregrino, rindo homenaje al continente que es la cuna de grandes tradiciones religiosas y civilizaciones antiguas. No podemos menos de conmovernos ante el incesante anhelo de Asia por lo Absoluto, por lo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de nuestra visi&oacute;n terrena.<\/p>\n<p> En la paz del Se&ntilde;or resucitado, nos reunimos en tierra de Asia para sellar los frutos del S&iacute;nodo que celebramos en Roma, junto a la tumba del ap&oacute;stol san Pedro. Doy las gracias al arzobispo Alan Basil de Lastic, a los obispos de la India y a las autoridades civiles, por todo lo que han hecho para hacer posible esta visita. Saludo a los numerosos sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos de toda Asia, que dedican su vida a Cristo y al Evangelio. Expreso mi gratitud a los representantes de las Iglesias cristianas y comunidades eclesiales que enriquecen este encuentro con su presencia, y mi pensamiento se dirige tambi&eacute;n a los seguidores de otras religiones, que&nbsp;acogen con&nbsp;inter&eacute;s y respeto este&nbsp;encuentro.&nbsp;&iexcl;La&nbsp;paz est&eacute;&nbsp;con todos&nbsp;vosotros!<\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;La Asamblea especial para Asia del S&iacute;nodo de los obispos examin&oacute; la situaci&oacute;n de la Iglesia en Asia y de todo el continente asi&aacute;tico desde la perspectiva del mandato del Se&ntilde;or de predicar el Evangelio a todas las naciones. Lo hicimos, conscientes de que el mundo avanza hacia posibilidades de desarrollo siempre nuevas y de que los cristianos tienen responsabilidades particulares en el umbral del tercer milenio cristiano. Juntos tratamos de leer los signos de los tiempos con ojos de fe y coraz&oacute;n de pastores. Compartimos &quot;la alegr&iacute;a y la esperanza, la tristeza y la angustia&quot; (<i>Gaudium et spes,<\/i> 1) de todos los seguidores de Cristo en este continente. El S&iacute;nodo no fue solamente una profunda experiencia de fraternidad en el ministerio episcopal, sino sobre todo un intenso <i>encuentro con Jesucristo<\/i>, que hace suyas las&nbsp;alegr&iacute;as&nbsp;y las&nbsp;tristezas del&nbsp;mundo.<\/p>\n<p> Los padres sinodales, escuchando con el coraz&oacute;n y la mente, o&iacute;mos que los pueblos de Asia, en diversas lenguas, preguntaban:&nbsp; &quot;&iquest;Cu&aacute;l es la puerta que lleva a la vida?&quot;. Y escuchamos que Jes&uacute;s dec&iacute;a:&nbsp; &quot;Yo soy la puerta&quot;. <i>S&iacute;, Jesucristo es la puerta que lleva a la vida<\/i>. Los asi&aacute;ticos replicaban:&nbsp; &quot;&iquest;Qui&eacute;n nos abrir&aacute; la puerta?&quot;. Y Cristo respond&iacute;a:&nbsp; &quot;Yo abrir&eacute; la puerta y os llevar&eacute; a la vida&quot;. Los pueblos de Asia preguntaban nuevamente:&nbsp; &quot;Pero, &iquest;c&oacute;mo abrir&aacute;s la puerta y nos llevar&aacute;s a la vida?&quot;. Y Jes&uacute;s respond&iacute;a:&nbsp; &quot;<i>Dar&eacute; mi vida por vosotros<\/i>&quot;. Asia preguntaba:&nbsp; &quot;&iquest;C&oacute;mo dar&aacute;s tu vida por nosotros?&quot;. Y la respuesta de Cristo nos afecta a todos:&nbsp; &quot;Ya lo hice en el Calvario y sigo d&aacute;ndome a vosotros <i>en mi Cuerpo m&iacute;stico, la Iglesia, y en mi Cuerpo sacramental, la Eucarist&iacute;a, entregado para la salvaci&oacute;n del mundo<\/i>&quot;. El S&iacute;nodo fue <i>una ferviente proclamaci&oacute;n de fe en Jesucristo, el Salvador<\/i>, y sigue siendo <i>una llamada a la conversi&oacute;n<\/i>, para que la Iglesia en Asia sea cada vez m&aacute;s digna de las gracias que continuamente le da Dios (cf. <i>Ecclesia in Asia<\/i>, 4).<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;La mayor&iacute;a de las Iglesias en Asia son relativamente peque&ntilde;as, si se tiene en cuenta su n&uacute;mero, pero se han mostrado grandes en la fidelidad a Cristo y al Evangelio incluso en tiempos de persecuci&oacute;n. En esas Iglesias han sido muchos los que han derramado su sangre, y <i>el ej&eacute;rcito de m&aacute;rtires asi&aacute;ticos es indudablemente su mayor gloria. <\/i>&quot;Te martyrum candidatus laudat exercitus&quot;. Los cristianos como san Andr&eacute;s Kim Taegon, san Pablo Miki, san Lorenzo Ruiz y san Andr&eacute;s Dung Lac, al igual que otros innumerables hombres y mujeres santos en este continente, nos demuestran cu&aacute;n plenamente puede penetrar la gracia de Cristo en el coraz&oacute;n de los pueblos asi&aacute;ticos.<\/p>\n<p> Ese testimonio inolvidable ense&ntilde;a a <i>las Iglesias que est&aacute;n en Asia el camino del amor y el servicio amoroso, <\/i>y les muestra que <i>la justicia es fruto eminente del amor<\/i>. Ciertamente, el hecho de que los cristianos asi&aacute;ticos se est&eacute;n dedicando cada vez m&aacute;s a la defensa de la dignidad humana y a la promoci&oacute;n de la justicia es obra del Esp&iacute;ritu Santo. Este servicio a la persona humana no se funda en los espejismos de las ideolog&iacute;as sino en el respeto del acto creador de Dios, que hizo al hombre y a la mujer a su imagen (cf. <i>Gn<\/i> 1, 26). Los cristianos est&aacute;n profundamente comprometidos en la pr&aacute;ctica de la caridad y en la promoci&oacute;n y liberaci&oacute;n del hombre, por obediencia al mandamiento del Se&ntilde;or de amarnos los unos a los otros como &eacute;l nos ha amado (cf. <i>Jn<\/i> 13, 34).<\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;En algunos casos los cristianos de Asia viven en tierras azotadas por conflictos que a veces se presentan como efecto de la religi&oacute;n. &iexcl;Qu&eacute; tergiversaci&oacute;n de la fe aut&eacute;ntica! &iexcl;Cu&aacute;n infiel, no s&oacute;lo al Evangelio, sino tambi&eacute;n a las grandes intuiciones de las religiones de Asia, que de diversas maneras ense&ntilde;an la tolerancia y la bondad! Los miembros de todas las religiones deben demostrar con vigor que <i>la religi&oacute;n y la paz van juntas<\/i>.<\/p>\n<p> Pero, es preciso que haya tambi&eacute;n <i>paz para la religi&oacute;n<\/i>; que la libertad de fe y de culto sean respetadas en todos los lugares de este continente, pues, si se niega este derecho, el m&aacute;s fundamental, se cuartea el edificio de la dignidad y de la libertad humana. La exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica postsinodal <i>Ecclesia in Asia<\/i> afirma claramente que en algunas partes de Asia se proh&iacute;be la proclamaci&oacute;n expl&iacute;cita y que la libertad religiosa es negada o sistem&aacute;ticamente limitada (cf. n. 23). En esas situaciones, la Iglesia da testimonio &quot;tomando su cruz&quot; y, al mismo tiempo, instando a los Gobiernos a reconocer la libertad religiosa como derecho humano fundamental.<\/p>\n<p align=\"left\">5.<i>&nbsp;Dado que Asia sufre mucho por la herida de la divisi&oacute;n entre los cristianos<\/i>, el S&iacute;nodo exhorta a todos los seguidores de Cristo a esforzarse m&aacute;s intensamente por tener &quot;un mismo amor, un mismo esp&iacute;ritu y unos mismos sentimientos&quot; (<i>Flp<\/i> 2, 2). Del mismo modo, pide a toda la Iglesia en Asia que se dedique al <i>colloquium salutis<\/i>, al di&aacute;logo salv&iacute;fico dirigido a los seguidores de las dem&aacute;s religiones y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. En este di&aacute;logo, la palabra que debemos pronunciar es <i>la palabra de la cruz de Jesucristo<\/i>, pues en &eacute;l, que se entreg&oacute; completamente en la cruz, se encuentra la plenitud de vida (cf. <i>Flp<\/i> 2, 6-11). La exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica postsinodal <i>Ecclesia in Asia<\/i> invita a los pueblos asi&aacute;ticos a contemplar <i>a Jes&uacute;s crucificado<\/i>, que nos lleva a trav&eacute;s de las tinieblas hacia la puerta que nos introduce en la <i>plenitud<br \/>de vida que anhela la humanidad<\/i>. Asia siempre ha buscado esta plenitud con gran ah&iacute;nco.<\/p>\n<p> La vida a la que nos referimos llega a nosotros, no cuando evitamos o eludimos el dolor del mundo, sino cuando lo impregnamos y <i>transfiguramos con la fuerza del amor generoso<\/i>, un amor que est&aacute; muy bien simbolizado por el coraz&oacute;n traspasado del Salvador en la cruz. Es este amor lo que hace posible la santidad cristiana. Suscita la proclamaci&oacute;n, la solidaridad amorosa con los necesitados, el respeto y la apertura hacia todo ser humano y hacia todos los pueblos.<\/p>\n<p> Que nadie tema a la Iglesia. Su &uacute;nico objetivo consiste en proseguir la misi&oacute;n de servicio y amor de Cristo, para que la luz de Cristo resplandezca mucho m&aacute;s, y para que la vida que &eacute;l da sea m&aacute;s accesible a los que escuchan su llamada.<\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;Vosotros, los obispos, al presentar en la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica postsinodal <i>Ecclesia in Asia<\/i> el fruto de los trabajos sinodales, est&aacute;is llamados a realizar cada vez mayores esfuerzos por difundir el Evangelio de la salvaci&oacute;n en toda Asia. La cuesti&oacute;n no es si la Iglesia tiene algo fundamental que decir a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sino m&aacute;s bien c&oacute;mo lo puede decir de modo claro y convincente (cf. n. 29). El buen Pastor dio su vida por sus ovejas y los que llevamos su nombre debemos seguir el mismo camino. Con san Gregorio Niseno, debemos orar a fin de obtener la fuerza para desempe&ntilde;ar el ministerio que se nos ha encomendado:&nbsp; &quot;Mu&eacute;strame, buen Pastor, d&oacute;nde se hallan las verdes praderas y las aguas tranquilas; ll&aacute;mame por mi nombre, para que escuche tu voz&quot; (<i>Comentario al Cantar de los cantares<\/i>, 2).<\/p>\n<p> Sois sucesores de los Ap&oacute;stoles, responsables del Cuerpo de Cristo, <i>pastores de la Iglesia en Asia con solicitud amorosa, <\/i>y deb&eacute;is llevar a los fieles por valles oscuros hasta las verdes praderas y las aguas tranquilas.<\/p>\n<p> Que Mar&iacute;a, &quot;alba del d&iacute;a m&iacute;stico&quot; (<i>Ak&aacute;thistos<\/i>, estrofa 5), os re&uacute;na en torno a s&iacute;, para que os fortalezc&aacute;is con vistas a las tareas que deb&eacute;is desempe&ntilde;ar. Que por su intercesi&oacute;n la santa Iglesia obtenga la fuerza necesaria para cumplir hasta el fin la misi&oacute;n que le ha confiado el Se&ntilde;or. &quot;Al que nos ama (&#8230;) la gloria y el poder por los siglos de los siglos&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 5-6). <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIDURANTE LA LITURGIA DE LA PALABRAEN LA CATEDRAL DEL SAGRADO CORAZ&Oacute;N &nbsp;Nueva Delhi, s&aacute;bado 6 de noviembre de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eminencias,hermanos en el episcopado,distinguidos&nbsp;hu&eacute;spedes,queridos hermanos y hermanas:&nbsp; 1.&nbsp;&quot;Gracia y &nbsp;paz &nbsp;a &nbsp;vosotros &nbsp;de &nbsp;parte de Aquel que es, que era y que va a venir (&#8230;), de Jesucristo, el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-india-liturgia-de-la-palabra-en-la-catedral-del-sagrado-corazon-nueva-delhi-6-de-noviembre-de-1999-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje Apost\u00f3lico &#8211; India: Liturgia de la Palabra en la catedral del Sagrado Coraz\u00f3n, Nueva Delhi (6 de noviembre de 1999)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40248","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40248","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40248"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40248\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}