{"id":40255,"date":"2016-10-05T23:39:37","date_gmt":"2016-10-06T04:39:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-octubre-de-1999-clausura-de-la-segunda-asamblea-especial-para-europa-del-sinodo-de-los-obispos-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:37","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:37","slug":"23-de-octubre-de-1999-clausura-de-la-segunda-asamblea-especial-para-europa-del-sinodo-de-los-obispos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-octubre-de-1999-clausura-de-la-segunda-asamblea-especial-para-europa-del-sinodo-de-los-obispos-2\/","title":{"rendered":"23 de octubre de 1999, Clausura de la Segunda Asamblea especial para Europa del S\u00ednodo de los obispos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">MISA DE CLAUSURA DE LA II ASAMBLEA ESPECIAL<br \/>PARA EUROPA DEL S&Iacute;NODO DE LOS OBISPOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/p>\n<p><\/font><\/i><\/b><font face=\"Times\" size=\"3\"><i>23 de octubre de 1999<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <i>Venerables hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;<br \/>amad&iacute;simos hermanos y hermanas:<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">1. Con esta solemne celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica se concluye la segunda Asamblea especial para Europa del S&iacute;nodo de los obispos.<i> A ti, Padre omnipotente; por ti, Hijo Redentor; en ti, Esp&iacute;ritu Santo, hoy damos gracias<\/i>. Expresamos nuestro agradecimiento tambi&eacute;n por la serie de Asambleas sinodales continentales, a trav&eacute;s de las cuales la Iglesia ha llevado a cabo durante estos a&ntilde;os una amplia reflexi&oacute;n en el umbral del gran jubileo del bimilenario de la venida de Cristo al mundo. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Motivo de renovada gratitud a la divina Providencia es la oportunidad que hemos tenido de encontrarnos, escucharnos y confrontarnos: de este modo nos hemos conocido mejor y nos hemos edificado mutuamente, sobre todo gracias a los testimonios de aquellos<\/font> <font face=\"Times\" size=\"3\">que, bajo los pasados reg&iacute;menes totalitarios, soportaron por la fe duras y prolongadas persecuciones.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Con esp&iacute;ritu agradecido hacia cada uno de vosotros, venerados hermanos en el episcopado, con quienes me he reunido casi todos los d&iacute;as durante estas semanas de intenso trabajo, hago m&iacute;as las palabras del Salmista: &laquo;A los santos, que est&aacute;n en la tierra, hombres nobles, todo mi amor&raquo; (Sal 16, 3). Gracias de coraz&oacute;n por el tiempo que hab&eacute;is dedicado y el trabajo que hab&eacute;is realizado generosamente por el bien de la Iglesia peregrina en Europa. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Quiero dirigir unas palabras de agradecimiento en especial a todos los que han colaborado en el desarrollo del S&iacute;nodo, prestando su ayuda a los padres sinodales; mi pensamiento se dirige, en particular, al secretario general y a sus colaboradores, a los presidentes delegados y al relator general. Expreso mi sincero reconocimiento tambi&eacute;n a cuantos han contribuido al &eacute;xito de este importante evento eclesial. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">2. &laquo;Jesucristo, el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo resucit&oacute; de entre los muertos&raquo; (<i>Hch<\/i> 4, 10). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">En los albores de la Iglesia reson&oacute; en Jerusal&eacute;n esta firme proclamaci&oacute;n de Pedro: era el kerygma, el anuncio cristiano de la salvaci&oacute;n, destinado, por deseo del mismo Cristo, a cada hombre y a todos los pueblos de la tierra. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Despu&eacute;s de veinte siglos, la Iglesia se presenta en el umbral del tercer milenio con este mismo anuncio, que constituye su &uacute;nico tesoro: Jesucristo es el Se&ntilde;or; en &eacute;l y en ning&uacute;n otro est&aacute; la salvaci&oacute;n (cf. <i>Hch<\/i> 4, 12); &eacute;l es el mismo ayer, hoy y siempre (cf. <i>Hb<\/i> 13, 8). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Es el grito que reson&oacute; en el coraz&oacute;n de los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, que regresaron a Jerusal&eacute;n tras su encuentro con el Resucitado. Hab&iacute;an escuchado su palabra ardiente y lo hab&iacute;an reconocido al partir el pan. Esta Asamblea sinodal, la segunda para Europa, desarrollada oportunamente a la luz de la imagen b&iacute;blica de los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, se concluye con el signo del testimonio alegre que brota de la experiencia de Cristo, vivo en su Iglesia. La fuente de esperanza, para Europa y para el mundo entero, es Cristo, el Verbo hecho carne, el &uacute;nico mediador entre Dios y el hombre. Y la Iglesia es el canal a trav&eacute;s del cual pasa y se difunde la ola de gracia que fluye del Coraz&oacute;n traspasado del Redentor. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">3. &laquo;Cre&eacute;is en Dios: creed tambi&eacute;n en m&iacute; (&#8230;). Si me conoc&eacute;is a m&iacute;, conocer&eacute;is tambi&eacute;n a mi Padre; desde ahora lo conoc&eacute;is y lo hab&eacute;is visto&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 1.7). Con estas palabras el Se&ntilde;or fortalece nuestra esperanza y nos invita a dirigir la mirada hacia el Padre celestial. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">En este a&ntilde;o, el &uacute;ltimo del siglo y del milenio, la Iglesia hace suya la invocaci&oacute;n de los disc&iacute;pulos: &laquo;Se&ntilde;or, mu&eacute;stranos al Padre&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 8), y recibe de Cristo la respuesta confortadora: &laquo;El que me ha visto a m&iacute;, ha visto al Padre (&#8230;). Yo estoy en el Padre y el Padre est&aacute; en m&iacute;&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 9-10). Cristo es la fuente de la vida y de la esperanza, porque en &eacute;l &laquo;reside toda la plenitud de la divinidad&raquo; (<i>Col<\/i> 2, 9). En la experiencia humana de Jes&uacute;s de Nazaret, el Trascendente entr&oacute; en la historia; el Eterno en el tiempo; el Absoluto en la precariedad de la condici&oacute;n humana. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Por tanto, con firme convicci&oacute;n, la Iglesia repite a los hombres y mujeres del a&ntilde;o 2000, y en especial a los que viven inmersos en el relativismo y en el materialismo: acoged a Cristo en vuestra existencia. Quien lo encuentra conoce la verdad, descubre la vida y halla el camino que a ella conduce (cf. <i>Jn<\/i> 14, 6; <i>Sal<\/i> 16, 11). Cristo es el futuro del hombre, &laquo;pues no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que debamos salvarnos&raquo; (<i>Hch<\/i> 4, 12). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">4. Este anuncio de esperanza, esta buena nueva es el coraz&oacute;n de la <i>evangelizaci&oacute;n<\/i>. Es antigua en lo que concierne a su n&uacute;cleo esencial, pero nueva en lo relativo al m&eacute;todo y a las formas de su expresi&oacute;n apost&oacute;lica y misionera. Vosotros, venerados hermanos, durante los trabajos de la Asamblea que hoy se concluye, hab&eacute;is acogido la llamada que el Esp&iacute;ritu dirige a las Iglesias de Europa para comprometerlas frente a los nuevos desaf&iacute;os. No hab&eacute;is tenido miedo de analizar la realidad del continente, poniendo de manifiesto tanto sus luces como sus sombras. M&aacute;s a&uacute;n, frente a los problemas actuales, hab&eacute;is dado orientaciones &uacute;tiles para que el rostro de Cristo sea cada vez m&aacute;s visible a trav&eacute;s de un anuncio m&aacute;s eficaz, corroborado por un testimonio coherente. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">En este sentido, nos ofrecen luz y consolaci&oacute;n <i>los santos y santas que llenan la historia del continente europeo<\/i>. El pensamiento se dirige, en primer lugar, a las santas Edith Stein, Br&iacute;gida de Suecia y Catalina de Siena, que, al inicio de esta Asamblea sinodal, proclam&eacute; copatronas de Europa, poni&eacute;ndolas al lado de los santos Benito, Cirilo y Metodio. Pero, &iexcl;c&oacute;mo no pensar en los innumerables hijos de la Iglesia que, durante estos dos milenios, de forma oculta han vivido en la vida familiar, profesional y social una santidad no menos generosa y aut&eacute;ntica! Y &iexcl;c&oacute;mo no rendir homenaje a la gran cantidad de confesores de la fe y a los numerosos m&aacute;rtires de este &uacute;ltimo siglo! Todos ellos, como &laquo;piedras vivas&raquo;, unidas a Cristo &laquo;piedra angular&raquo;, han construido Europa como edificio espiritual y moral, dejando a la posteridad la herencia m&aacute;s valiosa. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo lo hab&iacute;a prometido: &laquo;El que crea en m&iacute;, har&aacute; &eacute;l tambi&eacute;n las obras que yo hago, y las har&aacute; mayores a&uacute;n, porque yo voy al Padre&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 12). Los santos son la prueba viva del cumplimiento de esta promesa, y nos animan a creer que ello es posible tambi&eacute;n en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles de la historia. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">5. Si dirigimos la mirada hacia los siglos pasados, no podemos por menos de dar gracias al Se&ntilde;or porque <i>el cristianismo ha sido en nuestro continente un factor primario de unidad entre los pueblos y las culturas<\/i>, y de promoci&oacute;n integral del hombre y de sus derechos.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Si ha habido comportamientos y opciones que, por desgracia, han ido en sentido contrario, en este momento en que nos preparamos a cruzar la Puerta santa del gran jubileo (cf. <i>Incarnationis mysterium<\/i>, 11), sentimos la necesidad de reconocer humildemente nuestras responsabilidades. Se pide a todos los cristianos este necesario discernimiento, para que, cada vez m&aacute;s unidos y reconciliados, y con la ayuda de Dios, puedan apresurar la venida de su Reino.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Se trata de una cooperaci&oacute;n fraterna, m&aacute;s urgente a&uacute;n en el per&iacute;odo que estamos atravesando, caracterizado por <i>una nueva fase en el proceso de integraci&oacute;n europea y por una fuerte evoluci&oacute;n en sentido multi&eacute;tnico y multicultural<\/i>. A este respecto, hago m&iacute;as las palabras del <i>Mensaje final del S&iacute;nodo<\/i>, deseando con vosotros, venerados hermanos, que Europa sepa garantizar, con fidelidad creativa a su tradici&oacute;n humanista y cristiana, la primac&iacute;a de los valores &eacute;ticos y espirituales. Es &eacute;ste un deseo que &laquo;nace de la firme convicci&oacute;n de que no hay unidad verdadera y fecunda para Europa si no se construye sobre sus fundamentos espirituales&raquo;.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">6.Oremos por ello durante esta celebraci&oacute;n. Invitados por el Salmo responsorial, repitamos: &laquo;Mu&eacute;stranos, Se&ntilde;or, el camino de la vida&raquo; (estribillo del <i>Salmo responsorial<\/i>). En cada momento de la vida, Se&ntilde;or, mu&eacute;stranos el camino que debemos recorrer. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Estas palabras asoman a los labios del creyente, especialmente ahora que la segunda Asamblea especial para Europa est&aacute; llegando a su fin: s&oacute;lo t&uacute;, Se&ntilde;or, puedes indicarnos el camino que hay que seguir para ofrecer a nuestros hermanos y hermanas de Europa la esperanza que no defrauda. Y nosotros, Se&ntilde;or, te seguiremos d&oacute;cilmente. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">La tradici&oacute;n iconogr&aacute;fica del Oriente cristiano nos ayuda en nuestra oraci&oacute;n, ofreci&eacute;ndonos un modelo de referencia elocuente: es el icono de la Virgen <i>Hodigitria<\/i>, &laquo;que muestra el camino&raquo;. La Madre indica con la mano al Hijo que lleva en brazos, recordando a los cristianos de todas las &eacute;pocas y lugares que Cristo es el camino que se ha de seguir. Por su parte, la Iglesia, reflej&aacute;ndose en el icono, se ve a s&iacute; misma en Mar&iacute;a, por decirlo as&iacute;, y tambi&eacute;n su misi&oacute;n: <i>indicar a Cristo al mundo, &uacute;nico camino que lleva a la vida<\/i>. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&iexcl;Mar&iacute;a, Madre sol&iacute;cita de la Iglesia, ven a nuestro encuentro y mu&eacute;stranos a tu Hijo! Escuchamos que la Virgen responde a nuestra confiada imploraci&oacute;n indic&aacute;ndonos a Jes&uacute;s y dici&eacute;ndonos, como a los servidores de las bodas de Can&aacute;: &laquo;Haced lo que &eacute;l os diga&raquo; (<i>Jn<\/i> 2, 5). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Con la mirada fija en Cristo, volved, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, a vuestras comunidades, fortalecidos por la seguridad de que &eacute;l vive en la Iglesia, fuente de esperanza para Europa. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Am&eacute;n <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE CLAUSURA DE LA II ASAMBLEA ESPECIALPARA EUROPA DEL S&Iacute;NODO DE LOS OBISPOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II 23 de octubre de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; Venerables hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;amad&iacute;simos hermanos y hermanas: 1. 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