{"id":40259,"date":"2016-10-05T23:39:43","date_gmt":"2016-10-06T04:39:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-octubre-de-1999-beatificaciones-de-fernando-maria-baccilieri-eduardo-poppe-arcangel-tadini-mariano-de-roccacasale-diego-oddi-nicolas-de-gesturi\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:43","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:43","slug":"3-de-octubre-de-1999-beatificaciones-de-fernando-maria-baccilieri-eduardo-poppe-arcangel-tadini-mariano-de-roccacasale-diego-oddi-nicolas-de-gesturi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-octubre-de-1999-beatificaciones-de-fernando-maria-baccilieri-eduardo-poppe-arcangel-tadini-mariano-de-roccacasale-diego-oddi-nicolas-de-gesturi\/","title":{"rendered":"3 de octubre de 1999, Beatificaciones de Fernando Mar\u00eda Baccilieri, Eduardo Poppe, Arc\u00e1ngel Tadini, Mariano de Roccacasale, Diego Oddi, Nicol\u00e1s de G\u00e9sturi"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><font color=\"#663300\">MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE SEIS SIERVOS DE DIOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/p>\n<p><\/font><\/i><\/b><i>Domingo 3 de octubre de 1999<br \/>&nbsp;&nbsp;<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">1. <i>&laquo;La vi&ntilde;a del Se&ntilde;or es su pueblo&raquo;<\/i>. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">As&iacute; acabamos de repetir en el Salmo responsorial. La liturgia de la palabra de hoy nos presenta la imagen de la vi&ntilde;a y pone de relieve el amor que Dios siente por su pueblo. Esta alegor&iacute;a, presente tanto en la primera lectura como en el evangelio, se vuelve m&aacute;s elocuente a&uacute;n en este tiempo oto&ntilde;al, durante el cual se realiza la vendimia y se cosechan los frutos de la tierra, antes del invierno. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">La vi&ntilde;a del Se&ntilde;or es la casa de Israel, que en la par&aacute;bola evang&eacute;lica se ensancha hasta abrazar tambi&eacute;n a los paganos, los &laquo;otros labradores&raquo;, a los que el propietario arrienda su vi&ntilde;a. As&iacute; se delinea la misi&oacute;n de la Iglesia, pueblo de la nueva alianza, llamado a dar frutos de verdad y de santidad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">En esta celebraci&oacute;n tenemos la alegr&iacute;a de ver elevados a la gloria de los altares a seis obreros fieles de la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or. Son: Fernando Mar&iacute;a Baccilieri, Eduardo Juan Mar&iacute;a Poppe, Arc&aacute;ngel Tadini, Mariano de Roccacasale, Diego Oddi y Nicol&aacute;s de G&eacute;sturi. En tiempos diversos y con modalidades diferentes, cada uno de ellos entreg&oacute; generosamente su vida al servicio del Evangelio. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">2. <i>Fernando Mar&iacute;a Baccilieri<\/i>, presb&iacute;tero, fue un celoso obrero en la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or mediante el ministerio parroquial, que desempe&ntilde;&oacute; con una conducta de vida &iacute;ntegra. En calidad de pobre &laquo;cura rural&raquo;, como le gustaba definirse, educ&oacute; a las almas con una vigorosa predicaci&oacute;n, en la que expresaba su profunda convicci&oacute;n interior. As&iacute; se convirti&oacute; en imagen viva del buen Pastor. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Terciario de la orden de los Siervos de Mar&iacute;a, con una devoci&oacute;n intensa y filial a la Virgen, especialmente a la Virgen de los Dolores, quiso incluir el nombre de Mar&iacute;a tambi&eacute;n en el t&iacute;tulo de la familia religiosa que fund&oacute;, las religiosas &laquo;Siervas de Mar&iacute;a de Galeazza&raquo;. Ahora el beato Fernando Mar&iacute;a, como hemos escuchado en el pasaje del profeta Isa&iacute;as, canta en el cielo su &laquo;c&aacute;ntico de amor&raquo; a la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or (cf. <i>Is<\/i> 5, 1). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">3. &laquo;Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su vi&ntilde;a&raquo;. Estas palabras del libro de Isa&iacute;as, que acabamos de escuchar, se aplican al presb&iacute;tero <i>Eduardo Poppe<\/i>, quien consagr&oacute; su vida a Cristo en el ministerio sacerdotal. &Eacute;l se convierte hoy en modelo para los sacerdotes, sobre todo para los de su pa&iacute;s, B&eacute;lgica. Los invita a conformar su vida a Cristo pastor, para ser como &eacute;l &laquo;sacerdotes fervorosos&raquo;, enamorados de Dios y de sus hermanos. La acci&oacute;n pastoral s&oacute;lo es verdaderamente fecunda en la contemplaci&oacute;n. Se alimenta del encuentro &iacute;ntimo con el divino Maestro, que unifica el ser interior para que haga su voluntad. Invito a los sacerdotes a poner siempre la Eucarist&iacute;a en el centro de su existencia y de su ministerio, como hizo el beato Poppe. S&oacute;lo si se dejan iluminar por Cristo, podr&aacute;n transmitir su luz. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Ojal&aacute; que, a ejemplo del nuevo beato, todas las personas que tienen una misi&oacute;n catequ&eacute;tica hallen el tiempo necesario para encontrarse con Cristo. As&iacute;, con su ense&ntilde;anza y su conducta, dar&aacute;n testimonio del Evangelio y har&aacute;n que los dem&aacute;s, especialmente los j&oacute;venes, que buscan la verdad y la fuente de la vida, conozcan las exigencias morales que llevan a la felicidad. El presb&iacute;tero Poppe, que experiment&oacute; la prueba, dirige un mensaje a los enfermos, record&aacute;ndoles que la oraci&oacute;n y el amor de Mar&iacute;a son fundamentales para el compromiso misionero de la Iglesia. Pidamos al Se&ntilde;or que env&iacute;e a su vi&ntilde;a sacerdotes a imagen del beato Poppe. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">4. &laquo;El que permanece en m&iacute; y yo en &eacute;l, &eacute;se da mucho fruto&raquo; (<i>Aleluya<\/i>). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">La uni&oacute;n con Cristo, el esp&iacute;ritu de oraci&oacute;n y el fuerte compromiso asc&eacute;tico fueron el secreto de la extraordinaria eficacia pastoral de otro generoso obrero de la vi&ntilde;a, el sacerdote <i>Arc&aacute;ngel Tadini<\/i>, a quien hoy la Iglesia inscribe en el cat&aacute;logo de los beatos. En la escuela de la Eucarist&iacute;a aprendi&oacute; a partir el pan de la palabra de Dios, a practicar la caridad y a responder con creatividad pastoral a los desaf&iacute;os sociales y religiosos que caracterizaron el fin del siglo pasado. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Precisamente porque fue un hombre consagrado plenamente a Dios, pudo ser tambi&eacute;n un sacerdote entregado totalmente a los hombres. Las necesidades del mundo del trabajo de entonces estimularon su coraz&oacute;n de pastor a buscar nuevas formas de anuncio y de testimonio evang&eacute;lico. Su ideal de vida y la solidaridad que mostraba con los sectores m&aacute;s d&eacute;biles de la sociedad prosiguen a&uacute;n hoy a trav&eacute;s de la actividad de la congregaci&oacute;n religiosa que fund&oacute;, las religiosas Obreras de la Santa Casa de Nazaret. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times\" size=\"3\">5. Por lo que respecta a la vida y a la espiritualidad del beato <i>Mariano de Roccacasale<\/i>, religioso franciscano, se puede decir que se resumen de manera emblem&aacute;tica en la afirmaci&oacute;n del ap&oacute;stol san Pablo a la comunidad cristiana de Filipos: &laquo;El Dios de la paz estar&aacute; con vosotros&raquo; (<i>Flp<\/i> 4, 9). Su existencia pobre<\/font> y humilde, siguiendo las huellas de san Francisco y santa Clara de As&iacute;s, estuvo constantemente orientada al pr&oacute;jimo, con el deseo de escuchar y compartir las penas de cada uno, para presentarlas despu&eacute;s al Se&ntilde;or en sus largas horas de adoraci&oacute;n ante la Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">El beato Mariano llev&oacute; por doquier la paz, que es don de Dios. Ojal&aacute; que su ejemplo y su intercesi&oacute;n nos ayuden a redescubrir el valor fundamental del amor de Dios y el deber de testimoniarlo mediante la solidaridad con los pobres. Es un ejemplo para nosotros, particularmente en el ejercicio de la hospitalidad, tan importante en la actual situaci&oacute;n hist&oacute;rica y social, y muy significativo desde la perspectiva del gran jubileo del a&ntilde;o 2000.<\/p>\n<p align=\"left\">6. La misma espiritualidad franciscana, centrada en una vida evang&eacute;lica pobre y sencilla, caracteriz&oacute; a fray <i>Diego Oddi<\/i>, a quien hoy contemplamos en el coro de los beatos. En la escuela de san Francisco aprendi&oacute; que nada pertenece al hombre, salvo los vicios y los pecados, y que todo lo que la persona humana posee es en realidad don de Dios (cf. <i>Regla no bulada<\/i> XVII, en <i>Fuentes Franciscanas<\/i>, 48). As&iacute; aprendi&oacute; a no angustiarse por nada, sino a acudir a Dios en los momentos de necesidad con &laquo;oraci&oacute;n, s&uacute;plica y acci&oacute;n de gracias&raquo;, como hemos escuchado del ap&oacute;stol san Pablo en la secunda lectura (cf. <i>Flp<\/i> 4, 6).<\/p>\n<p align=\"left\">Durante su largo servicio de limosnero fue un aut&eacute;ntico &aacute;ngel de paz y de bien para todas las personas que se encontraban con &eacute;l, sobre todo porque sab&iacute;a aliviar las necesidades de los m&aacute;s pobres y atribulados. Con su testimonio gozoso y sereno, con su fe genuina y convencida, con su oraci&oacute;n y su infatigable trabajo, el beato Diego indica las virtudes evang&eacute;licas que son el camino real para alcanzar la paz.<\/p>\n<p align=\"left\">7. &laquo;La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular&raquo; (<i>Mt<\/i> 21, 42).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras, que Jes&uacute;s en el evangelio se aplicaba a s&iacute; mismo, recuerdan el misterio del abajamiento y de la humillaci&oacute;n del Hijo de Dios, fuente de nuestra salvaci&oacute;n. Y el pensamiento se dirige, naturalmente, al beato <i>Nicol&aacute;s de G&eacute;sturi<\/i>, capuchino, que encarn&oacute; de modo singular en su existencia esta misteriosa realidad. Hombre de silencio, irradiaba a su alrededor un halo de espiritualidad y de fuerte evocaci&oacute;n del Absoluto. Llamado por la gente con el afectuoso apelativo de &laquo;fray silencio&raquo;, Nicol&aacute;s de G&eacute;sturi se presentaba con una actitud que era m&aacute;s elocuente que las palabras: renunciando a lo superfluo y buscando lo esencial, no se distra&iacute;a con las cosas in&uacute;tiles o da&ntilde;osas, pues quer&iacute;a ser testigo de la presencia del Verbo encarnado al lado de cada hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">En un mundo muchas veces saturado de palabras y pobre de valores hacen falta hombres y mujeres que, como el beato Nicol&aacute;s de G&eacute;sturi, subrayen la urgencia de recuperar la capacidad del silencio y de la escucha, para que toda la vida se convierta en un &laquo;c&aacute;ntico&raquo; de alabanza a Dios y de servicio a los hermanos.<\/p>\n<p align=\"left\">8. &laquo;Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su vi&ntilde;a&raquo; (<i>Is<\/i> 5, 1). Mientras contemplamos las maravillas que Dios obr&oacute; en estos hermanos nuestros, nuestro esp&iacute;ritu se abre a la alabanza y a la acci&oacute;n de gracias. Te damos gracias, Se&ntilde;or, por el don de estos nuevos beatos. En su vida, dedicada enteramente al servicio de tu Reino, admiramos los abundantes frutos que t&uacute; produjiste en ellos y a trav&eacute;s de ellos.<\/p>\n<p align=\"left\">Que su ejemplo y su intercesi&oacute;n nos impulsen a imitarlos, para que tambi&eacute;n nosotros, con nuestra fidelidad al Evangelio, demos gloria a Aquel que es &laquo;fuente de todo bien&raquo; (cf. <i>Oraci&oacute;n colecta<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a, Reina de todos los santos, interceda por nosotros; nos sostengan y alienten los beatos Fernando Mar&iacute;a Baccilieri, Eduardo Juan Mar&iacute;a Poppe, Arc&aacute;ngel Tadini, Mariano de Roccacasale, Diego Oddi y Nicol&aacute;s de G&eacute;sturi, a quienes contemplamos en tu gloria celestial. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE SEIS SIERVOS DE DIOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 3 de octubre de 1999&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;La vi&ntilde;a del Se&ntilde;or es su pueblo&raquo;. As&iacute; acabamos de repetir en el Salmo responsorial. 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